Tesis de la Licenciatura en Ciencias del Ambiente
 
Las Energías Renovables como Solución de Abastecimiento Eléctrico a las Escuelas Rurales Dispersas de la Provincia de Río Negro - Argentina

Segunda parte

Por Guillermo F. Urribarri
Director de Tesis: Dr. Luis Reinaldo Fernández
Miembro del Consejo Editorial
lrf@ambiente-ecologico.com

Argentina


6. Energias Eólica y Solar

6.1 Investigación y Desarrollo

   Mientras que no existen casi controversias sobre el aumento en la demanda de energía eléctrica, al tiempo que los recursos fósiles amenazan con agotarse, el debate que se plantea es de dónde provendrá esta electricidad. En este contexto, la búsqueda de fuentes alternativas de energía se ha tornado imprescindible.

   Si bien las hoy llamadas fuentes de energía no convencionales fueron el único recurso energético de que dispuso el hombre desde su aparición sobre la Tierra hasta la primera revolución industrial, recién desde hace algunas décadas existe la preocupación por la investigación y el aprovechamiento de las mismas.

   Los países desarrollados tuvieron un incentivo para ello en la llamada crisis del petróleo que se desató en 1973 con un aumento considerable de los precios del crudo, luego en el riesgo de agotamiento de las reservas de combustibles fósiles y, últimamente, en el fenómeno del "calentamiento global" debido al aumento del efecto invernadero por la presencia creciente de dióxido de carbono y otros gases en la atmósfera, todos ellos asociados a la actividad humana. Pero su preocupación es cómo reemplazar el petróleo por otras fuentes sin cuestionar básicamente el estilo de desarrollo, si bien algunos de estos países están implantando políticas tendientes al ahorro energético.

   Estados Unidos e Israel fueron dos de los países que más avanzaron en el desarrollo de la energía solar en los últimos 30 años. Junto a Alemania y Dinamarca, encabezaron también los avances en el aprovechamiento de la fuerza del viento sobre la base del antiguo principio de los molinos.

   Investigaciones en estos países y otras realizadas en regiones diversas, demostraron que las energías solar y eólica tienen como principal ventaja que con un adecuado manejo son indefinidamente renovables. Esto las hace a largo plazo más rentables que las tradicionales y su uso no genera impactos significativos sobre el ambiente. A partir de entonces se ha tomado conciencia de la importancia del desarrollo de las fuentes no convencionales de energía.

   En los últimos veinte años, los países más avanzados han intensificado el apoyo y desarrollo de fuentes de energía basadas en la utilización del sol y del viento, lográndose resultados muy alentadores. Se ha mejorado la eficacia de los sistemas y se ha incrementado su disponibilidad y grado de acceso al usuario, a la vez que los niveles de rendimiento y la calidad de los componentes han quedado demostrados con el uso permanente. Asimismo, se ha logrado una importante y real disminución de costos, resultante de la labor asociada e interdisciplinaria entre la industria privada, las universidades y las autoridades gubernamentales.

   En algunos casos, estas fuentes han probado su conveniencia con respecto a formas tradicionales de producción de energía eléctrica y su instrumentación solo ha requerido un nivel técnico fácil de alcanzar. Su puesta en funcionamiento solo precisa de algunos meses, por lo que puede atenderse a las necesidades energéticas con más prontitud y eficiencia. La posibilidad de su modulación permite, con el mismo desarrollo tecnológico, atender a distintas necesidades, llegando el caso de poder resolver problemas individuales en lugares geográficos donde cualquier otra probable solución hubiese requerido de más infraestructura y generado algún otro problema para su instrumentación.

   En los últimos años la energía eólica ha experimentado un fuerte desarrollo y generado un interesante negocio mundial. Actualmente hay 35.000 turbinas eólicas funcionando en diferentes países, 40.000 personas empleadas en la industria, unos cien fabricantes de molinos, y en 1998 la comercialización de los equipos movilizó 1800 millones de dólares.

   Aunque se realizan investigaciones en diversos lugares del planeta, Dinamarca es la cuna de las experimentaciones y del desarrollo tecnológico. De hecho, diez de las firmas estrella del mercado son danesas.

   La energía solar, aunque en menor medida que la eólica, también experimenta un momento de crecimiento. Los paneles solares se abren paso en el mundo. En Japón, por caso, se usan en reemplazo de techos de edificios; muchas aldeas africanas tienen luz gracias a la tibieza del sol y crecen las propuestas de sistemas de construcción basados en su aprovechamiento. Empresas alemanas construyen actualmente una gran planta solar en Creta, la cual a partir del 2002 generará 50 megavatios de corriente eléctrica, lo que representa un séptimo del consumo total de la isla en las horas pico.

   Sin embargo, las energías eólica y solar (las más difundidas dentro de las no convencionales) han mostrado, hasta ahora, ser poco competitivas técnica y económicamente para proveer electricidad masiva en regiones con fuertes demandas energéticas, por lo que han necesitado y aún precisan, subsidios y otros incentivos económicos para poder competir en la atención de estos mercados. Ciertamente, en Dinamarca el gobierno ha venido estableciendo instrumentos de promoción de la demanda y de la producción de energía eólica y ha apoyado con subsidios los análisis del recurso, las conexiones a la red, etc., A pesar de esto, sólo algo más del 5% de la electricidad que se utiliza en ese país es generada por equipos eólicos (la mayor cantidad es generada por centrales nucleares).

   Pareciera que Dinamarca subsidia una industria hacia afuera, pues promociona el uso de la energía eólica con el fin de vender sus molinos en todo el mundo mientras ellos se aseguran el suministro eléctrico a través de las energías nuclear y térmica.

   Alemania también emplea subsidios para el caso de la energía solar. En la actualidad el Estado planea subvencionar 50 "localidades solares" (cada una con un mínimo de 20 casas o 30 habitaciones) y alienta a las comunas a que presenten solicitudes de subvención. La construcción de centrales solares y eólicas en este país no fue obstaculizada hasta ahora por problemas técnicos sino por los costos. Las inversiones necesarias son claramente mayores que las requeridas por centrales energéticas sobre la base de combustibles fósiles. De hecho, en Alemania sólo el 5% de la corriente eléctrica proviene de fuentes renovables.


6.2 Aplicaciones

   Sin embargo, las situaciones antedichas no niegan el hecho de que estas formas de energía puedan ser muy importantes en circunstancias o regiones específicas, pero no podemos, aún, contar con ellas en el corto o mediano plazo como una fuente global de energía masiva.

   La característica principal de la generación energética convencional es la "masividad puntual", es decir la posibilidad de producir elevadas cantidades de energía en sitios muy reducidos que, incluso en alguna de ellas pueden estar en coincidencia con los propios centros consumidores.

   Los principales obstáculos que presentan las fuentes renovables para proveer de energía a los grandes centros de consumo son su variación a lo largo del tiempo, la necesidad de grandes espacios de ocupación y la distancia que media, en la mayoría de los casos, entre las zonas de producción y estos centros. Esto se debe principalmente a que las regiones del planeta que cuentan con una alta disponibilidad del recurso solar o eólico son, en general, poco aptas para el establecimiento de núcleos poblacionales, los que tienden a formarse en regiones con características climáticas menos agresivas.

   Por otro lado, sabemos que las tecnologías energéticas convencionales producen degradación y contaminación al ambiente. Estos costos ocultos, normalmente denominados "externalidades", no se encuentran incluidos en los análisis económicos de las energías convencionales, cuando deberían ser cuidadosamente definidos a efectos de llevar a cabo una comparación económica con las tecnologías no convencionales. Así, por lo general, cuando los costos sociales son incluidos en todo análisis económico (incluyendo el precio del agotamiento de los recursos y de la degradación del ambiente) la tecnología derivada de fuentes renovables adquiere relevancia y puede, consecuentemente, ser utilizada en forma más que competitiva.



Costos Ambientales Cuantificados
Tipo de Recurso Costo Ambiental
u$s/kWh
Carbón  
Turbovapor 0,058
Gasificacion Ciclo Combinado 0,025
Lecho Fluidizado 0,028
Petróleo  
Turbovapor, 0,5% AZ 0,027
Turbogas 0,025
Gas Natural 0.010
Nuclear 0.029
Biomasa 0 a 0,007
Solar 0 a 0,004
Eólica 0 a 0,001
Fuente: The Environmental Costs of Electricity, Pace University Center
for Environmental Legal Studies, New York, 1990.


   La realidad nos indica que estos costos sociales no son considerados y, teniendo en cuenta que el equipamiento y la instalación para el aprovechamiento de estas fuentes de energía renovables requieren, en algunos casos, mayores inversiones iniciales que las tradicionales, su aplicación resulta más competitiva en zonas alejadas de las redes públicas de distribución de energía, donde hay poblaciones que gastan considerables sumas en la compra de combustible para sus generadores o, en otros casos, sencillamente no tienen electricidad. (el valor del kilovatio instalado de la energía eólica está en el orden de $1000 y el de una central térmica con ciclo combinado, que asegura potencia confiable, en alrededor de $350 -Revista VIVIENDA Nº 440, Marzo 1999-).

   En los lugares que no se dispone de servicio eléctrico alguno, la utilización de las tecnologías eólica y fotovoltaica produce un impacto en el ambiente prácticamente nulo, aventajando notablemente a los sistemas de generación de energía a partir de motores diesel. Así, la aparición de estas energías incide muy favorablemente en el ambiente al reducir el consumo de hidrocarburos, leña, etc.

   Teniendo en cuenta el panorama energético nacional e internacional se podría afirmar que ni hoy ni a mediano plazo existen fuentes de energía en gran escala económicamente competitivas, que no sean la nuclear o hidroeléctrica, que puedan reemplazar la utilización masiva de combustibles fósiles. Ante esta situación, en la Argentina la mejor solución al tema energético pasaría por una provisión diversificada, donde todas las fuentes no convencionales contribuyan a la generación eléctrica (en forma complementaria a los sistemas tradicionales) en la proporción que, económica y geopolíticamente, resulten más conveniente para el País.

   Los argentinos que no poseen servicio eléctrico representan, en conjunto, alrededor de dos millones de habitantes. Pese a ello, son considerados una demanda pequeña para los sistemas energéticos convencionales y es en ese punto en que las energías renovables, apropiadas por supuesto a cada característica climática y topográfica regional, aparecen como alternativas, ya sea que se las mida con parámetros ambientales o económicos.


6.3 Desarrollo en Argentina

   En nuestro país, en la década del 60, en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires comenzó a funcionar la sección Energía Eólica en el Depto. de Física. Sin embargo, la onda expansiva mundial en planes de investigación y desarrollo de nuevas fuentes de energía llegó a la Argentina en la segunda mitad de los años 70, a partir de un programa que puso en marcha la Secretaría de Ciencia y Técnica para apoyar financieramente a los grupos que ya estaban trabajando en el tema (Programa Nacional de Investigaciones en Energía no Convencional).

   La aplicación de esos estudios fue reforzada con la creación de la Dirección Nacional de Conservación y Nuevas Fuentes, en el ámbito de la Secretaría de Energía en 1981.

   A comienzos de la década de los 80, el Servicio Naval de Investigación y Desarrollo (SENID) marca un hito en la ingeniería eólica argentina con su diseño y desarrollo nacional de la turbina eólica austral.

   A su vez, el Departamento de Energía No Convencional de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CONAE) y el Departamento de Fuentes Renovables y Uso Racional de la Energía de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) cumplieron un rol fundamental en la investigación, desarrollo y aplicación de fuentes de energía no tradicionales.

   Por otro lado, el Programa de Investigación y Desarrollo de Fuentes Alternativas de Materias Primas y Energía (Pabellón de Industria - Ciudad Universitaria), viene realizando investigaciones y estudios de evaluación energética hace más de una década.

   Con respecto a la evaluación y determinación de la distribución de los recursos, en lo que hace a la energía solar, en 1978 comenzaron a instalarse en el país las primeras estaciones de la Red Solarimétrica con el apoyo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), y luego, de la Secretaría de Ciencia y Tecnología (SECyT). En base a las mediciones llevadas a cabo durante varios años, complementadas con estudios de correlaciones con otros parámetros meteorológicos, interpolaciones, datos satelitales y de países vecinos, se elaboraron 12 cartas con la distribución del valor medio mensual de la radiación global diaria recibida sobre un plano horizontal (Grossi Gallegos, 1987).

   En lo referente al recurso eólico, Brizuela (1987) publicó una evaluación preliminar del mismo en nuestro país bajo el auspicio de la OEA, partiendo de datos históricos de la información sinóptica y climatológica del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

   En 1985 se promulgó el Decreto Nacional Nº 2247/85, que impulsó una política de desarrollo de las energías no convencionales a través de la Dirección Nacional de Conservación y Nuevas Fuentes de la Secretaría de Energía de la Nación. En ese marco se creó en la provincia del Chubut el Centro Regional de Energía Eólica (CREE), integrado por la Secretaría de Planeamiento de esa provincia, la Universidad Nacional de la Patagonia y la Secretaría de Energía de la Nación.

   En 1987, a través de un convenio firmado con la Secretaría de Energía, el Instituto de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires encara un Proyecto denominado "La difusión geográfica de las fuentes de energía no convencionales", con el objetivo de identificar zonas y poblaciones destinatarias de tecnologías energéticas no convencionales.

   En noviembre de 1998 el Congreso de la Nación sanciona la ley 25.019, Régimen Nacional de la Energía eólica y solar, a través de la cual se declara de interés nacional la generación de energía eléctrica de origen eólico y solar en todo el territorio nacional, estableciendo incentivos impositivos a toda actividad de generación eléctrica eólica y solar que esté destinada a la prestación de servicios públicos (actualmente en proceso de reglamentación por parte del PEN).

   Por otro lado, la Subsecretaría de Energía Eléctrica dependiente de la Secretaría de Energía y Transportes de la Nación ha establecido el "Programa de Abastecimiento Eléctrico a la Población Rural dispersa de Argentina" (PAEPRA) con el objeto de colaborar con las provincias en la electrificación de las áreas rurales, utilizando prioritariamente sistemas fotovoltaicos, eólicos, microturbinas hidráulicas y eventualmente generadores diesel.

   De la misma manera, el Ente Provincial Regulador Energético de la provincia de Buenos Aires (EPRE) está desarrollando el Programa de Energización de Escuelas Rurales, destinado a resolver la carencia de energía en las escuelas rurales mediante recursos renovables. La promoción de las energías solar y eólica en las escuelas busca cumplir un rol demostrativo para con los habitantes de la región, como alternativa a los problemas energéticos locales.

   Nuestro país acumuló amplia experiencia en el uso de la energía solar para calefacción de inmuebles, calentamiento de agua y generación de energía eléctrica. Varios institutos universitarios y de investigación y desarrollo oficiales han diseñado instalaciones con materiales nacionales y varias industrias fabrican las partes, en particular colectores planos y paneles fotovoltaicos a precios competitivos.

   Una de las primeras casas solares fue diseñada al comienzo de los '70 por miembros de la Facultad de Arquitectura y Diseño Urbano de Rosario. En 1977, el Instituto Argentino de Investigación en Zonas Aridas de Mendoza, diseñó una casa laboratorio que fue construida dos años después. El Instituto de Arquitectura Solar de La Plata completó en 1980 la construcción de otro prototipo de casa solar. En Castro Tolay, a 3500 metros de altura, la Universidad de Salta construyó en 1984 un puesto sanitario con energía solar.

   En la actualidad existen escuelas, puestos policiales y sanitarios, repetidoras de radio y televisión, estaciones de enlace de comunicaciones, relojes públicos, boyas y balizas de señalamiento fluvial y marítimo, alambrados rurales, etc., alimentados con energía eléctrica fotovoltaica por todo el país.

   La empresa Solartec (adquirida recientemente por Kyocera Internacional de Japón) produce 18.000 unidades anuales (la planta industrial está en La Rioja), importa equipos y factura u$s 9 millones por año.

   La industria de los molinos de viento, establecida hace más de 30 años en la Argentina para bombeo de agua, tiene en funcionamiento alrededor de 600.000 equipos en la Pampa Húmeda y la Patagonia que representan una potencia instalada de más de 200 Mw. La mayor parte de la investigación y desarrollo de los aerogeneradores de 1 a 5 Kw de potencia fue realizada por la Universidad Tecnológica Nacional-Facultad de Haedo, la Universidad de Misiones, la CNIE y el Servicio Naval de Investigaciones y Desarrollo.

   En la provincia de Neuquén se encuentran en funcionamiento desde 1984 diez turbinas de 2,5 Kw que alimentan radioestaciones en zonas muy alejadas.

   En Río Mayo, un pueblo de alrededor de 2000 habitantes en la provincia de Chubut, merced a un convenio con el gobierno alemán se instalaron en 1990 cuatro aerogeneradores alemanes de 30 Kw cada uno, los que reemplazaron a un motor diesel de 100 Kw cubriendo el 40 por ciento de la demanda eléctrica. En los primeros ocho meses de funcionamiento el ahorro por combustible superó los 200.000 dólares.

   El primer generador eólico de la provincia de Buenos Aires fue instalado en 1995 en la localidad de Pehuen-Có y el más grande complejo de producción de energía a partir del viento de esta provincia es el Parque Eólico Centenario, inaugurado el 10 de diciembre de 1998.

   Actualmente funcionan en nuestro país 22 grandes molinos eólicos importados de Dinamarca. Diez unidades están en Comodoro Rivadavia, formando el Parque Eólico Antonio Morán; el resto del equipo se distribuye en Tandil, Punta Alta, Río Mayo, Cutral-Có, Rada Tilly y Darragueira. Hoy tenemos nueve parques eólicos, tres de los cuales situados en la provincia de Chubut, uno en Santa Cruz, cuatro en Buenos Aires y uno en la provincia de Neuquén, sumando en total una potencia instalada de 13,5 Mw. A su vez, tanto en estas provincias como en otras de nuestro país, hay emplazados gran cantidad de aerogeneradores aislados que abastecen pequeñas demandas en las zonas rurales.

   El mercado de la generación eólica en nuestro país comenzó a moverse durante 1999 al ritmo de varios proyectos que se han ido presentando con la expectativa puesta en los beneficios de la ley 25.019 (Régimen Nacional de la Energía Eólica y Solar). Cooperativas eléctricas de la Patagonia y el Comahue, así como las de la costa atlántica bonaerense tienen planes de construir nuevas centrales eólicas o ampliar las existentes. También los inversores privados han mostrado su interés y más de uno encargó los estudios de prefactibilidad. Se están analizando proyectos en las provincias de Chubut, Río Negro, Santa Cruz, La Pampa y Buenos Aires. De todos modos, lo que dará tranquilidad a los emprendedores y un fuerte impulso a la actividad será la reglamentación de la ley.

   Un dato importante a tener en cuenta es que en la casi totalidad de la región patagónica argentina, desde el río Colorado hasta Tierra del Fuego, la dirección, constancia y velocidad del viento son tres variables que pasan por un máximo en forma casi simultánea, conformando una de las regiones con mayor potencial eólico del planeta.



7. Situación Energética de la Provincia de Río Negro

7.1 Aspectos generales

   Según datos del Censo Nacional de Población y Vivienda de 1991 la provincia de Río Negro cuenta con sistemas de abastecimiento eléctrico que cubren las necesidades del 93% de su población. Esta población en su mayor parte se encuentra localizada en los centros urbanos y en las áreas económicamente más dinámicas de la provincia (áreas de cultivo bajo riego y turísticas).

   Sin embargo, en las áreas rurales existe población y servicios públicos (escuelas, puestos de salud y destacamentos policiales) que por su distancia a las redes de distribución eléctrica, por dificultades de accesibilidad, y baja densidad de demanda, no cuentan con sistemas de suministro eléctrico convencional. Este segmento de población se encuentra en una situación como para ser abastecido por sistemas descentralizados de generación eléctrica.

   El sistema interconectado de la provincia de Río Negro integra el Sistema Interconectado Nacional a través de su conexión con líneas de 500 Kv desde Alicurá a San Carlos de Bariloche y otra que recorre las poblaciones de la costa atlántica.

   El sistema de distribución está integrado por líneas de 33 Kv y 13,2 Kv que abastecen las áreas económicamente más dinámicas y donde se concentran los mayores porcentajes de población.

   Completan el mercado eléctrico concentrado el subsistema aislado Los Juncos-Los Menucos que abastece los principales aglomerados rurales de la meseta central y el de El Bolsón que satisface la demanda de la zona del mismo en el departamento de Bariloche.


7.2 Situación actual de la red rural convencional y su perspectiva de extensión

   Tradicionalmente, la electrificación rural ha sido financiada por los recursos de la empresa pública. Desde la privatización de la misma no se efectuó ninguna extensión en el área correspondiente.

   El contrato actual de concesión sólo prevé como reglamentación que EDERSA (Empresa de Energía de Río Negro S.A.) conecte a cualquier cliente distante a menos de 200 m. de la red existente, con la condición de que este último lo pida. Si se tiene en cuenta la dispersión de la población rural, esta disposición no tendrá mucho impacto sobre el potencial de electrificación de la población rural descentralizada.

   Respecto a las poblaciones más alejadas de la red, EDERSA está negociando con las cooperativas la definición de las condiciones de financiamiento y de realización contractual de programas de electrificación rural.

   La dinámica de la electrificación rural debería ser relanzada por el proyecto de construcción de la línea según el itinerario de la antigua red ferroviaria "Ferrocarril Sur", a lo largo de la cual se están constituyendo pequeños poblados.


7.3 Mercado Eléctrico Disperso

   Se denomina "Mercado Eléctrico Disperso" al que abarca a todo aquel usuario potencial que se encuentra fuera del área de cobertura del "Mercado Eléctrico Concentrado", dentro del cual se incorporan tanto los usuarios residenciales o domésticos como los servicios públicos.

   Del Censo Nacional de Población y Vivienda de 1991 se desprende que la cantidad de viviendas sin acceso al sistema eléctrico convencional es de 9.379 viviendas particulares ocupadas, que sobre un total de 129.080 representan un 7,26%. Teniendo en cuenta que en la provincia habitan un promedio de 3,9 personas por vivienda, la población sin acceso a la red eléctrica alcanzaría un total de 36.500 habitantes.

   Con el objeto de dimensionar el Mercado Eléctrico Disperso, la Secretaría de Energía de la Nación implementó un modelo a fin de determinar que cantidad de la población sin suministro eléctrico se encuentra dentro del área de cobertura del Mercado Eléctrico Concentrado, destacando que esto no significa que la población que se concentra en este áreas está totalmente abastecida pero que sí tiene posibilidades de acceso al sistema. Una vez determinada el área de cobertura del sistema eléctrico provincial se estimó la población rural aglomerada y/o dispersa (considerando como población rural aglomerada a los centros con población superior a los 100 habitantes e inferior a los 2000) que no tiene posibilidades de acceso al sistema, obteniendo como resultado que unas 18.000 personas no cuentan con servicio eléctrico a las que se debe agregar 2.800 que tienen servicio restringido. Esto significa que el Mercado Eléctrico Disperso está integrado por aproximadamente un 3% de la población total de la provincia.

   De este total de población que no tiene acceso al sistema eléctrico convencional se deben considerar distintas situaciones:



Población Sin Acceso al Sistema Eléctrico Convencional
según Patrón de Asentamiento y Situación de Abastecimiento
Departamento Pob. Rural Aglom.
con servicio Restringido
Pob. Rural Aglom.
sin servicio
Población Rural
Dispersa
Adolfo Alsina   3 734
Avellaneda     748
Bariloche     3.230
Conesa     355
El Cuy 1.331   732
General Roca     2.253
9 de Julio 307 350 964
Ñorquinco 599 34 109
Pichi Mahuida   54 1.451
Pilcaniyeu   167 2.175
San Antonio   15 378
Valcheta 369   1.087
25 de Mayo 290 140 2.227
Total 2.896 763 16.443
FUENTE:
Dirección de Investigación y Desarrollo, Subsecretaría de Energía de la Nación.


   A este total de población sin acceso al sistema eléctrico convencional se le agregan 110 servicios públicos entre escuelas, destacamentos policiales, defensa civil y puestos sanitarios.


Servicios Públicos Sin Acceso al Sistema Eléctrico Convencional
Departamento Escuelas Albergues Puestos
Sanitarios
Destacamentos
Policiales
Defensa
Civil
Adolfo Alsina   1   1
Avellaneda          
Bariloche 3 1   1 1
Conesa 1        
El Cuy 2 1 5 4 5
General Roca   2   1  
9 de Julio 4   5 4 5
Ñorquinco 6 1 3 2 3
Pichi Mahuida 1   2   2
Pilcaniyeu 6 6 4   4
San Antonio          
Valcheta 2 2 4 2 4
25 de Mayo 6 3 3 2 3
Total 31 17 26 17 27
FUENTE:
Dirección de Investigación y Desarrollo, Subsecretaría de Energía de la Nación.


   Teniendo en cuenta que la media de habitantes por vivienda es de 3,9 personas, se deduce que el mercado eléctrico disperso de la provincia de Río Negro está integrado por unos 4500 potenciales usuarios rurales que en la actualidad no cuentan con ningún sistema de abastecimiento, 700 usuarios con sistemas de abastecimiento restringido y 110 servicios públicos sin abastecimiento actual.


7.4 Escuelas rurales dispersas sin electricidad

   Si bien hay 31 escuelas sin acceso al sistema eléctrico convencional, gran parte posee energía a través de grupos diesel propios, quedando sin ningún tipo de abastecimiento un total de 17 escuelas (No se cuentan las escuelas-albergue).

   La baja densidad demográfica se explica por el hecho de tratarse de una región que se compone casi en su totalidad de una meseta de una altura media de 200 a 300 metros, de clima muy árido, con vientos fuertes, heladas durante casi todo el año y suelos que sufren erosión eólica e hídrica. Esta meseta aparece desde el reborde de la región cordillerana y desciende hacia la costa atlántica disminuyendo en altura a medida que se avanza hacia el este. Compone una extensa zona caracterizada por la extrema aridez y el clima frío, presentando sin embargo, y gracias a la existencia de algunos arroyos temporarios, oasis que se localizan al pie de las bardas permitiendo el desarrollo de pasturas y de una agricultura precaria. Es en estos lugares donde los pobladores y sus cultivos, así como los animales, reciben la protección contra los fuertes vientos de oeste que azotan toda la región.

   La principal actividad de esta región es la cría de ovinos que se realiza en forma sumamente extensiva en las mesetas centrales, con una carga de 1 animal cada 3 ó 4 hectáreas, por lo cual las unidades económicas son sumamente extensas y no se ha requerido de la existencia de grandes centros urbanos para abastecimiento y servicios.

   A su vez, sobre el sector oriental de esta "línea sur" existe una pequeña franja caracterizada por las montañas y valles cordilleranos húmedos y boscosos, salpicados de lagos y glaciares. La altura promedio de los cordones es de 2500 metros sobre el nivel del mar aunque algunos cerros superan esa media. Se trata de cordones aislados separados por grandes depresiones transversales orientadas de oeste a este ocupadas por lagos y valles fértiles donde el clima benigno a permitido el desarrollo de una vegetación frondosa. En los valles protegidos de los vientos y con un clima templado frío, se desarrolla una agricultura especializada que acompaña la tradicional cría de ovinos.



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