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| El Querido Oasis |
![]() Por Greg Grisham Corresponsal en España earcom@nexo.es ![]() |
Se nota la influencia árabe en el paisaje extremeño. A los moros de los desiertos de África les encantaban los oasis. Cuando llegaron a la Península Ibérica, ya que todo era bosque, no tardaron mucho en echar de menos a los oasis. Por lo tanto, talaron los bosques alrededor de los asentimientos para que los pueblos se parecieran más a los oasis de África. Reemplazaron los sistemas de producción naturales del bosque mediterráneo por ganado domesticado para que comiera cualquier brote de árbol emergente y así aseguraron que el bosque jamás volviese. Desde entonces el Homoeconómicus ibéricus vive como Alá manda, es decir: en un oasis.
Hoy, estos desiertos artificiales ibéricos, como el de Zafra, son grandes testimonios de la creatividad humana. Todavía aquel amor árabe por el oasis reside en el espíritu de los extremeños que siguen manteniendo a sus desiertos artificiales para que sus pueblos sigan pareciendo oasis.
Ya la ingenería desértica del 2000 está muy avanzada. Incluso en Zafra han logrado que ni siquiera llueva y el agua municipal salga turbia. ¡Menudos efectos especiales! Es como si realmente viviéramos en un oasis. Sólo hace falta que se construya un pozo entre las palmeras de la Plaza Grande donde los concejales podrán dar turnos, llevando auténticos turbantes, dando de beber a un burro, mejor será camello, ante la atenta mirada del turista que pasa. @
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