AIV 2001

2001 - Año Internacional de los Voluntarios
Voluntarios 2001




Antecedentes y exposición de motivos

   1. El servicio voluntario ha formado parte de prácticamente todas las civilizaciones y sociedades. En sus términos más amplios se puede definir como la contribución -sin ánimo de lucro o beneficio- prestada por individuos para el bienestar del vecino, la comunidad o la sociedad en general. El servicio voluntario puede adoptar muchas formas, desde costumbres tradicionales de ayuda mutua hasta acciones comunitarias en tiempos de crisis y esfuerzos orientados a la resolución de conflictos y a la erradicación de la pobreza. El concepto incluye acciones voluntarias a nivel local y nacional, así como programas bilaterales e internacionales. Tanto cualitativa como cuantitativamente, los voluntarios están desempeñando una importante función en el campo del bienestar y progreso de países industrializados y en desarrollo, así como en los programas de las Naciones Unidas en materia de ayuda humanitaria, cooperación técnica, promoción de los derechos humanos, de la democratización y de la paz. Así mismo, la mayor parte de las actividades de las organizaciones no gubernamentales (ONGs), asociaciones profesionales, sindicatos, organizaciones cívicas y, cada vez más del sector privado, se basan también en el voluntariado. Muchas campañas llevadas a cabo en áreas como la alfabetización, la vacunación y la protección del ambiente dependen fundamentalmente de voluntarios.

   2. En nuestros días, resulta más necesario que nunca aumentar la acción voluntaria, dado el impacto negativo que los problemas globales como la degradación ambiental, el consumo de drogas o el VIH/SIDA, ejercen sobre los sectores más vulnerables de la sociedad. Por fortuna, la actual tendencia es que la sociedad civil -en cooperación con los gobiernos y el sector privado- asuma responsabilidades cada vez mayores en el tratamiento de estos problemas. Esta necesidad se vio reflejada en el énfasis dado por la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social precisamente a la importancia de que existan nuevos protagonistas en la sociedad civil a la hora de tomar iniciativas a nivel internacional, nacional y local. La Declaración y el Programa de Acción de Copenhague apelaron a que se fortalecieran los medios para que los ciudadanos puedan participar en programas sociales y económicos. No obstante, aunque la contribución de voluntarios es extensa, a menudo gran parte de su trabajo no es reconocida, porque no implica el pago de salarios de mercado y porque suele ser un trabajo espontáneo, informal y no estructurado.

   3. La propuesta de proclamar un "Año Internacional de los Voluntarios" cuando el mundo pasa el umbral del siglo XXI, con el fin de facilitar la contribución vital de los voluntarios y de reconocer sus logros, nació de deliberaciones de varias ONGs internacionales importantes. Entre ellas, la Asociación Internacional del Esfuerzo Voluntario (lAVE) que cuenta con miembros en más de cien países, el Centro Europeo del Voluntariado (CEV) que representa a veinte mil asociaciones voluntarias y la Asociación Cristiana Femenina Mundial (YWCA) con veinticinco millones de miembros en todo el mundo. El concepto surgió dentro del sistema de las Naciones Unidas por primera vez en un Foro sobre Política celebrado por el Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU) y la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) en Japón en Marzo de 1996. En mayo de 1996, el Programa de VNU sometió al Comité Ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) la propuesta de considerar un Año Internacional de los Voluntarios (AIV) como instrumento para promover el voluntariado. Dicho Comité tomó nota de esta iniciativa y contactó por escrito -por vía del Administrador del PNUD- con los 54 Representantes Permanentes de los Gobiernos miembros del Consejo Económico y Social (ECOSOC) de las Naciones Unidas. Se decidió entonces incluir en el orden del día de la reunión de ECOSOC de julio de 1997, una propuesta que el Gobierno del Japón había presentado y transmitido a través del Secretario General en febrero del mismo año. En la resolución 1977/44 del 2 de julio 1997, ECOSOC recomendó a la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptar dicha resolución, proclamando así 2001 como el Año Internacional de los Voluntarios. La Asamblea General, apoyada por 123 países, decidió aceptar la recomendación de ECOSOC.

   4. Desde que la idea del Año surgió por primera vez, una amplia gama de grupos han mostrado su interés y apoyo:

   Gobiernos de países industrializados y en desarrollo o en transición económica, organizaciones de envío de voluntarios, organizaciones no-gubernamentales e individuos en todo el mundo. El Año cuenta también con el apoyo expreso de organizaciones dentro del mismo sistema de las Naciones Unidas, entre las que destacan: el Centro de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (Hábitat), la Comisión Económica para Europa (CEE),la Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico (CESPAP), la Convención de Lucha contra la Desertificación (UNCCD), el Fondo de Las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Fondo de Las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Instituto de Investigaciones de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social (UNRISD), la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Oficina de Servicios para Proyectos de las Naciones Unidas (UNOPS), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización de las Drogas (PNUFID) el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Programa Común de las Naciones Unidas sobre el SIDA (UNAIDS/ONUSIDA).

   5. La idea fundamental detrás del AIV 2001 es que hace falta un mayor número de individuos dispuestos a ofrecer sus servicios como voluntarios para actuar en todos los campos: social, económico, cultural, humanitario y de consolidación de la paz. Para responder a esta necesidad, es escencial reconocer, promover y facilitar el trabajo voluntario y fomentar el intercambio de conocimientos y experiencias entre voluntarios de todo el mundo. La proclamación por parte de la Asamblea General de un Año Internacional de los Voluntarios proporcionará sin duda un valioso marco y un ambiente favorable para un aumento y un uso aún más estratégico de las contribuciones voluntarias. Se estima que la duración de un año, contrariamente a un periodo más corto, fomentará el reconocimiento y la celebración de las formas tan variadas que el voluntariado adquiere en distintos países y regiones.Y permitirá así mismo que se cree gradualmente una conciencia global común que involucre, más allá d e los Gobiernos, las organizaciones y las Naciones Unidas, a todos los sectores de la sociedad.

   6. El AIV 2001 debería reflejar uno de los atributos fundamentales de los voluntarios: su convicción de que "lo global empieza con lo local", es decir, que el progreso económico y social debe comenzar por las mejoras substanciales a nivel de la comunidad. Concienciar a las sociedades, naciones y al público internacional sobre la relevancia, el significado, el valor y el potencial del voluntariado dependerá sobre todo de que el AIV 2001 se desarrolle de forma descentralizada. Se alentará a las asociaciones y organizaciones interesadas a pedir a sus miembros que sugieran y realicen actividades a nivel local para que sean los mismos ciudadanos, bien de pequeños pueblos remotos o de grandes ciudades, los que hagan realidad el Año. Pero no se debe olvidar que la realización de AIV 2001 tiene que llevarse a cabo con un mínimo de recursos financieros. Las Agencias de las Naciones Unidas, por ejemplo, han aceptado utilizar sus reuniones regulares como plataformas de discusión sobre el AIV y algunos países han ofrecido estudiar la posibilidad de destinar personal y subvenciones a este proyecto.

Objetivos específicos

   7. El primer objetivo del AIV es un mayor reconocimiento. Los gobiernos nacionales y las autoridades locales podrían integrar más al sector voluntario en el proceso consultivo; un estudio sobre países seleccionados podría describir y cuantificar la contribución del sector voluntario al bienestar y progreso nacionales; se podrían instituir premios a los mejores ejemplos de acción voluntaria a nivel individual, de grupo, de comunidad local y de ONG nacional e internacional.

   8. El segundo objetivo es una mayor facilitación. Cada sociedad puede definir mejor qué alentaría o inhibiría la acción voluntaria entre sus miembros, por lo que los siguientes ejemplos sólo sirven para ilustrar algunas medidas que podrían emplearse en diferentes circunstancias. El Estado podría poner sus medios de formación a disposición de la acción voluntaria, bajo condiciones favorables, para fomentar la competencia técnica, la correcta gestión y responsabilidad en el sector voluntario. Podría igualmente garantizar que se proporcione a voluntarios procedentes de organismos debidamente reconocidos un estatus legal, una cobertura mediante seguros y una protección en cuanto al bienestar social al mismo nivel que a otros trabajadores. Funcionarios y empleados del sector privado podrían recibir un permiso especial de excedencia para realizar trabajo voluntario; la posibilidad una deducción fiscal debería extenderse a aquellos contribuyentes que apoyen iniciativas voluntarias; el servicio voluntario se podría aceptar bajo condiciones apropiadas como una alternativa al servicio militar; una proporción de los recursos -por ejemplo cemento, material para la construcción de tejados, libros de texto, material médico y fondos- podría apartarse para ser utilizada especialmente por organismos voluntarios. El sistema de las Naciones Unidas debería así mismo determinar cómo podría seguir facilitando el servicio voluntario por parte de la sociedad civil, respaldando el establecimiento de cuerpos nacionales de voluntarios que se encarguen de problemas como la degradación ambiental, el VIH/SIDA, y la protección y promoción del patrimonio cultural.

   9. El tercer objetivo es el intercambio de conocimientos y experiencias. La televisión, la radio, la prensa escrita y la Internet podrían ayudar a difundir e intercambiar los logros de los voluntarios, haciendo así posible que no sea necesario que cada comunidad local tenga que "reinventar la rueda". Este intercambio puede realizarse por supuesto a nivel local, siendo también factible a nivel provincial y con países vecinos, y a nivel internacional con la ayuda de los medios de comunicación electrónicos.

   10. El cuarto objetivo es la promoción. Se podrían centrar los esfuerzos sobre todo en atraer más solicitudes de despliegue de voluntarios, en atraer ofertas de servicio procedentes de nuevos candidatos, y, en general, en crear un clima de opinión pública y oficial más favorable a la acción voluntaria. (Esto puede sin duda relacionarse con algunas de las actividades sugeridas bajo el punto reconocimiento, en especial los sistemas de premios, y bajo el punto intercambio, sobre todo en cuanto a los medios de comunicación). Se podrían poner de relieve la competencia y profesionalidad de los voluntarios. También podrían destacarse los beneficios que sus actividades aportan a la sociedad (p.ej. donación de sangre, campañas de alfabetización y saneamiento del ambiente).

Proceso de implementación

   11. Conforme a su mandato en relación al fomento del voluntariado y de acuerdo con las resoluciones de la Asamblea General y de la Junta Directiva del PNUD, el ProgramaVNU continuará estimulando el intercambio de ideas sobre el AIV 2001 y asistiendo a los Países Miembros que soliciten información sobre el mismo. Así mismo el Programa VNU seguirá trabajando con el sistema de las Naciones Unidas para desarrollar modalidades prácticas de colaboración y procedimientos para evaluar los logros obtenidos durante el AIV, y se encargará de recopilar información sobre la contribución voluntaria a nivel nacional. En el cumplimiento de estas funciones hay que atenerse a la reglamentación establecida por el ECOSOC para los Años Internacionales y dejarse inspirar por la experiencia de Años Internacionales pasados.

   12. AIV 2001 se dará a conocer en los foros "inter-agencias" de las Naciones Unidas, como el Comité de Consultación sobre Cuestiones de Programa y Operaciones (CCPOQ), donde se discutirá, entre otros temas, el papel potencial que podría desempeñar en el Año el Coordinador Residente de las Naciones Unidas en cada país. Las Agencias de las Naciones Unidas ya han recomendado a sus voluntarios lo siguiente: mantenerse en contacto con los grupos voluntarios locales y contribuir a debates sobre el voluntariado; examinar formas de asistir a las organizaciones voluntarias -p.ej. en asesoramiento técnico y de gestión- y establecer mecanismos de cooperación operacional con ellos; y en general ayudar a crear en su entorno un ambiente propicio al crecimiento de la actividad voluntaria. Estas ideas serían realizables si las publicaciones clave de las Naciones Unidas prestarán en este periodo una especial atención a la contribución de la acción voluntaria al desarrollo humano sostenible.

   13. Desde el punto de vista de coordinación del Año, algunas de las ONGs clave que iniciaron o apoyaron el AIV podrían formar, junto con el Programa VNU, un mecanismo flexible para coordinar la planificación del Año a nivel global, mientras que organizaciones bilaterales de envío de voluntarios (como la Secretaría de Japanese Overseas Co-operation Volunteers (JOCV), Japan Internacional Cooperation Agency (JICA) en el Japón, la agencia Philippine National Volun­teer Service Coordinating Agency en Filipinas, el Peace Corps en los EEUU, el Deutscher Entwicklungsdienst (DED) en Alemania y el National Service Secretariat de Ghana) podrían desempeñar el papel principal en sus países. Una forma de preparar el Año a nivel nacional es elaborar una carpeta, sencilla y económica con la documentación básica, que sirva como guía para alcanzar los objetos propuestos por el país en cuestión y que se podría distribuir en colegios y centros universitarios así como entre diversas organizaciones de la sociedad civil. Otra posibilidad sería apoyar a las asociaciones nacionales o comités que organizan actividades para el Día Internacional del Voluntario -el 5 de diciembre- a identificar iniciativas para el Año que amplíen el horizonte del voluntariado en sus países hasta alcanzar a todos los sectores de la sociedad. El AIV 2001 ya tiene una página en la Internet y se puede anticipar que se establecerá un grupo de discusión electrónica para aumentar la participación en este gran proyecto global.

   14. En conclusión, los muchos que han apoyado el AIV 2001 consideran que las contribuciones voluntarias pueden ser aún más efectivas de lo que ya son, tanto en países industrializados como en países en desarrollo y en transición económica. Muchos de los grupos y organizaciones que ya han respondido positivamente a la iniciativa piensan también que, con este fin, se necesita un ambiente institucional que presente una tendencia más favorable a aprovechar totalmente la creatividad y la motivación voluntarias, que ponga en relieve el "lado humano" del trabajo de las Naciones Unidas y que promueva la convivencia pacífica. El año que inaugura el nuevo siglo y el nuevo milenio parece ser el momento más oportuno para hacer una valoración de los logros del pasado, así como para aportar un nuevo estímulo a estas acciones. @


Mayor información:

Equipo AIV 2001
Alessandro Brunton Lira

Relaciones Exteriores
hq@unv.org




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