La Ética del Contador Público
en la Proteccion del Ambiente





C.P. y M.C Elisa Guillén Argüelles
Departamento de Geografía
Universidad de Reading, Berkshire
Reino Unido
e.guillen-arguelles@reading.ac.uk

Reino Unido


Introducción

   Ser "ambientalmente amigables" es uno de los principales retos que el mundo enfrenta hoy en día. La protección del ambiente se ha convertido en uno de los temas de mayor actualidad; muchos grupos humanos han comenzado a preocuparse por la conservación del planeta en el que vivimos. Y nosotros los Contadores, ¿estamos haciendo algo al respecto? ¿Acaso podemos volvernos "verdes" o "ecológicos" y contribuir al mejoramiento del ambiente que nos rodea? Creemos firmemente que podemos hacer mucho ¡todo es cuestión de ética!

   El objetivo del presente artículo es el de propiciar una reflexión sobre los problemas que día a día ponen en peligro la vida en este hermoso planeta que el Creador ha puesto a nuestra disposición, y del que tenemos la enorme responsabilidad de cuidar y proteger, a fin de que las futuras generaciones, entre las que se encuentran nuestros hijos y nietos, puedan también disfrutar. Decimos que es cuestión de ética y de profesionalismo porque ser éticos no sólo significa el dar un buen servicio a nuestros clientes o empresas para las que laboramos, o cumplir con los principios básicos de nuestra profesión, o ser honestos y servir con optimismo al engrandecimiento de nuestra patria, sino también velar por los intereses de aquellos que en el futuro tomarán nuestro lugar en el tiempo y en el espacio.

   La necesidad de responder de manera sustancial a la crisis ambiental que vive el mundo, no sólo por parte de las organizaciones y negocios en general, sino también de los profesionales y consumidores, jamás ha sido tan clara o tan urgente. Es por ello que organizaciones mundiales como la Organización de las Naciones Unidas, se han dado a la tarea de elaborar una "Agenda Global para el Cambio", reuniendo en diversas ocasiones a los países que la integran, como en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro de donde surgió la Agenda 21. En ella se proponen estrategias ambientales de largo plazo que permitan obtener el desarrollo sustentable de las actividades económicas y sociales que realizan, y en donde todos tendremos espacio para participar.

Los problemas ambientales actuales

   Las últimas tres décadas se han visto marcadas por una serie de problemas que han y siguen afectando al ambiente y que los científicos se han encargado de traer a nuestra atención, y de cuya resolución depende nuestra sobrevivencia en este planeta, como son el efecto invernadero causante del calentamiento global, la destrucción parcial de la capa de ozono que rodea a la Tierra, la destrucción o alteración de los diversos ecosistemas existentes, la lluvia ácida, la desertificación, la contaminación del agua, suelo y aire, por nombrar tan solo algunos. Todo ello producto de la irresponsabilidad que los seres humanos hemos mostrado al destruir, cambiar y agotar los recursos naturales con que contamos, y que desde antaño debieron empezar a formar parte de nuestras prioridades de conservación.

   Es conveniente aclarar que no se pretende causar pánico o terror al traer a colación estos problemas, ni pecar de sensasionalismo, o en el peor de los casos, inspirar una actitud pasiva y desinteresada entre los profesionales de la contaduría, sino por el contrario, contribuir a la creación de una conciencia ecológica que nos permita actuar en pro del ambiente y crear la inquietud por convertirnos realmente en "contadores ambientalistas", preocupados por el bienestar actual y futuro de los habitantes del planeta.

   Parece ser que el incremento en la escala de desastres ambientales como el derramamiento de pesticidas en Bhopal, India, la explosión del reactor nuclear en Chernobyl en la desaparecida Unión Soviética, la explosión de gas en el Estado de México, el derramamiento más grande de petróleo causado por la compañía Exxon Valdez en Alaska, entre otros, ha empezado a incrementar el interés general sobre la gravedad de los impactos que el hombre ha causado no sólo en el ambiente sino incluso a él mismo. ¡Y los Contadores no podemos ni debemos estar ajenos a esta situación!

Los Contadores y su responsabilidad por el cuidado del ambiente

a) Desde el punto de vista profesional

   Aún cuando la contabilidad no sea precisamente el lugar más obvio para empezar a abordar los problemas ambientales generales a los que se ha hecho referencia, o incluso para tratar la relación particular entre negocios y ambiente, sin duda es cierto que puede contribuir en mucho el que los contadores tengamos con una conciencia ecológica para echar a andar muchas de las iniciativas ambientales que se han propuesto para solucionar esta problemática.

   El contador, ya sea como miembro de una organización o como trabajador independiente, no debe ser visto solo como un mero experto en sistemas de información financiera, o en cuestiones fiscales, o en cualquiera de las áreas de su actuación, sino también como un ente interesado en la agenda ambiental. Ya no es tiempo de creer que las cuestiones ambientales no tienen nada que ver con la contabilidad, pues tal parece que esa es la actitud que tradicionalmente muchos contadores adoptan porque estamos acostumbrados a trabajar con cifras o con "hechos que pueden ser expresados en términos monetarios" de conformidad con los principios de contabilidad generalmente aceptados en los que se basa nuestra profesión. Es urgente ampliar nuestro criterio de ética profesional y convertirnos en verdaderos "contadores amigos de la ecología".

   El papel del contador es de suma importancia para ayudar a las organizaciones y a los clientes para los que trabaja, a ser más sensitivos o amigables con el ambiente, pero tiene que convertirse primero a sí mismo en un defensor y protector ambiental.

   Desde la década de los 70's cuando se iniciaron en el mundo occidental los debates acerca de la "contabilidad social", surgió también la pregunta de que si ésta tenía algo que ver con los contadores o no, dado que, como ya se mencionó, el contador normalmente trabaja con cifras financieras, con información que sólo puede ser expresada en términos de dinero. Incluso los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados (Realización y Valor Histórico Original) establecen que sólo pueden registrarse aquellas actividades que hayan sido realizadas en términos monetarios, al valor que tengan al momento de efectuarse.

   Así pues, ¿cómo registrar por ejemplo, el costo que implica para la sociedad la contaminación del aire, del agua o de cualquier otro elemento vital para la subsistencia humana causada por las empresas públicas o privadas, en su afán de obtener ganancias, en las que el contador tiene un papel principal como administrador contable de sus bienes y obligaciones? ¿O es que se deben ignorar estos costos? Las tendencias mundiales muestran que ya no es tiempo de seguir haciéndolo; los contadores como profesionales, con una responsabilidad social y ética que cumplir, tienen que hacer frente a esta problemática con decisión y tomar parte activa en su resolución.

   Houldin (1993) establece que a un nivel pragmático, las dos razones más obvias por las que los contadores debemos preocuparnos por la protección del ambiente son:

   1. Los problemas ambientales son cuestiones de negocios también, es decir, en términos de legislación y de cambios de mercado, el ambiente tiene implicaciones para los negocios en aquellas áreas en las que los contadores están normalmente involucrados, como pérdidas y ganancias, la ventaja competitiva y la eficiencia en el costo, hasta renglones más complejos como lo son la valuación de los activos, los pasivos contingentes y el riesgo ambiental, en los cuales la mayoría de los contadores tendremos un papel que jugar.

   2. La protección al ambiente tiene considerables implicaciones para la auditoría en todos sus aspectos. Además de las implicaciones ambientales derivadas de las leyes que regulan el ambiente (en México por ejemplo, existe la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente) en relación a la auditoría hay una creciente demanda por parte de los gobiernos para que las empresas lleven a cabo auditorías ambientales. El Programa del Ambiente 1995-2000 en nuestro país incluye a las auditorías ambientales como uno de los instrumentos de su política ambiental, mismas que pueden tener un carácter preventivo o correctivo. Como puede observarse, las auditorías ambientales son consideradas como parte fundamental de la administración del ambiente, en donde muchos contadores encontraremos lugar para involucrarnos, aunque por el momento esta sea una área en la que una minoría participa, y que requiere de nuestras habilidades y experiencia.

b) Desde el punto de vista ético y humano

   La humanidad sólo cuenta con una Tierra y nuestra subsistencia depende de una sola biosfera. Cada nación, cada comunidad, cada individuo lucha por sobrevivir y prosperar, muchas veces sin considerar los impactos que pueda causar a los demás (WCED, 1987). Algunos consumen los recursos de la tierra a una tasa sin precedente, dejando muy poco disponible para las futuras generaciones. Otros por el contrario, consumen muy poco y viven con la amenaza continua del hambre, pobreza, enfermedad y muerte.

   Los problemas ambientales han surgido como resultado de la creciente demanda de recursos escasos y la contaminación se ha generado por el incremento en los estándares de vida sobre todo en los países industrializados. Sin embargo, la pobreza también contamina el ambiente y crea serios problemas al mismo. Aquellos que son pobres y que sufren por el hambre con frecuencia destruyen el ambiente que los rodea para poder sobrevivir: cortan los árboles en los bosques para tener tierra para sus cultivos, cazan animales muchas veces en peligro de extinción para alimentar a sus familias, y cada vez un mayor número de ellos emigran hacia las ciudades con la esperanza de mejorar su situación convirtiendo a éstas en verdaderas urbes sobrepobladas.

   Aún cuando reconocemos que existe mucha desigualdad e injusticia en el mundo, nuestra actitud ante esta situación no debe ser pasiva ni conformista. Como seres pensantes debemos actuar, nuestros principios éticos y morales nos deben impulsar y motivar a hacer algo por remediar y conservar el ambiente. Los contadores debemos contraer el compromiso de colaborar para preservar la Tierra para las futuras generaciones.

   Pero, ¿cómo hacerlo? Convertirnos en amigos del ambiente ya no es una opción, sino una urgente necesidad. Tal vez tengamos que cambiar nuestra escala de valores y anotar entre nuestras prioridades la protección ambiental. Volverse"verdes" puede representar diferentes cosas para diferentes personas. Para algunos, representa salvar ballenas y reforestar bosques tropicales; para otros, tal vez usar gasolina sin plomo en sus vehículos de transporte, y algunos más, se preocupan por reciclar productos y controlar la contaminación. La lista puede ser interminable, y las razones por las que la gente se preocupa por el ambiente, diversas.

   Sin embargo, lo importante aquí es preguntarnos: ¿qué estoy haciendo yo al respecto? Tal vez podemos empezar por cosas tan sencillas como separar la basura orgánica e inorgánica que producimos en nuestros hogares y proponer a nuestras autoridades municipales su adecuada recolección y disposición, evitar el uso de productos contaminantes y que contribuyen a la destrucción de la capa de ozono, consumir alimentos que no provengan de animales o plantas en extinción, enseñar a nuestros hijos para que dispongan adecuadamente de la basura, iniciar campañas de limpieza en nuestro barrio, compostar la basura orgánica, promover la conservación de nuestras selvas.

   En fin, hay mucho en lo que podemos colaborar y que no requiere de grandes esfuerzos para hacerlo. Todo es cuestión de ganas y deseos de vivir en un mundo mejor y entregarlo así a los que vienen tras nosotros. Pensemos en que no será justo para las generaciones venideras heredar todos los problemas que actualmente tenemos en el planeta y pasarles a ellos la responsabilidad de corregir las anomalías cuando podemos y debemos hacerlo nosotros. ¿Es esto cuestión de ética? Dejémoslo a la reflexión de cada quien.

Retos actuales de los Contadores

   En el ámbito profesional, surge la pregunta sobre cómo puede el contador cumplir con esta responsabilidad social cuando los negocios para los que presta sus servicios, en cualquiera de las áreas o campos de su actividad, son los que establecen sus propias políticas de negocios en las que los aspectos ambientales en muchos casos no forman parte de sus prioridades. Y más aún, cómo incorporar a sus valores éticos la protección del ambiente. He aquí precisamente donde puede comenzar la labor del contador, al proponer a sus clientes o empleadores el establecimiento de una política ambiental que les permita cumplir con la responsabilidad social que como negocios también tienen ante las comunidades en las que se encuentran establecidos.

   Hoy, a nivel mundial, muchas empresas se han dado cuenta que para ser más competitivas y ganar mayor proporción en su participación en el mercado de bienes y servicios, tienen que considerar dentro de sus políticas de negocios a la protección del ambiente como aspecto prioritario y como parte fundamental para alcanzar el desarrollo sustentable. Es más, muchos de los clientes o consumidores de los productos o servicios que ofrecen han empezado a exigir que estos sean "ambientalmente amigables", es decir, que no contaminen ni causen deterioro o destrucción al ambiente. Esto implica que para administrar el impacto ambiental de las actividades de los negocios, aun cuando representa una idea nueva para muchos de ellos, es necesario cambiar tanto la cultura de negocios como los sistemas de administración de los mismos, es decir, la administración del ambiente debe integrarse como parte de sus actividades normales diarias.

Áreas de sensibilización ambiental

   Por otro lado, desde el punto de vista meramente contable, Gray (1993) argumenta que existen cinco áreas en las que los contadores pueden contribuir a este proceso de sensibilización ambiental:

   1. El sistema contable actual debe ser modificado para identificar separadamente las áreas de gastos relacionados con el ambiente (y tal vez también las de ingresos), entre las cuales se encuentran las de consumo de energía, disposición de residuos, empaque y reciclaje, gastos legales, gastos de restauración y limpieza de suelos, y los pasivos contingentes.

   2. Identificar los aspectos ambientalmente negativos de los sistemas contables existentes, y en la medida de lo posible, mejorarlos o abatirlos.

   3. El sistema contable requiere tener una visión más futurista, partiendo del contexto actual, y al mismo tiempo debe estar muy alerta ante los rápidos cambios ambientales que puedan surgir. Esta previsión puede resultar muy útil sobre todo en los ahorros de costos de energía y en la evaluación de costos ambientales potenciales de proyectos de inversión ambientales, entre otros.

   4. La elaboración de los reportes financieros debe cambiar también para reflejar los diversos aspectos de los costos ambientales.

   5. Se requerirá desarrollar nuevos sistemas de información y de contabilidad. La experimentación y la innovación serán cruciales aquí para la creación de un sistema contable que incorpore los criterios de sustentabilidad de las transacciones desarrolladas por las entidades económicas.

   Para ello los contadores necesitamos reconocer la parte de responsabilidad que por la crisis ambiental le toca a la contaduría, y utilizando las habilidades y atributos que la profesión nos brinda, buscar nuevas formas de mitigar esta responsabilidad y ayudar a las organizaciones a desarrollar una mayor sensibilidad ambiental.

Conclusión

   Como corolario de las reflexiones que hemos hecho a lo largo de esta contribución, esperamos haber motivado a los profesionales de la contaduría a explorar e involucrarse en las iniciativas de protección ambiental, y a adoptar el papel que podemos jugar en el desarrollo de una sensibilidad ecológica tanto personal como organizacional. Es nuestra esperanza asimismo, que los contadores, dentro del marco de la ética profesional, ampliemos el abanico de posibilidades de participación para hacer de este mundo, el mejor, y que el legado que dejemos a nuestros descendientes sea digno de alabanza y no de reproche.

   Finalmente, queremos proponer que desde el punto de vista humano, ético y profesional, los contadores nos comprometamos con el interés público, con el mejoramiento de la crisis ecológica y con la sobrevivencia de la especie humana de la cual somos parte. Más aún, motivarlos a la participación conjunta para que, desde cualquier campo de actuación, hagamos un frente común para el desafío de estos nuevos retos.

Agradecimientos

   Expreso mi profundo agradecimiento al Instituto Tecnológico de Cancún, Quintana Roo, México y a su Director el Lic. Guillermo Morales Santiago, así como al Consejo del Sistema Nacional de Educación Tecnológica (CoSNET) y a la Dirección General de Institutos Tecnológicos (DGIT) por los apoyos brindados en la realización de mis estudios doctorales en la Universidad de Reading, Inglaterra.

Referencias Bibliográficas

   Gray, R., Bebbington, J. y Walters, D. (1993). Accounting for the Environment. Chartered Association of Certified Accountants, Paul Chapman Publising Ltd. London, UK.

   Houldin, M. (1993). "An Introduction to the Issues- An Overview", en R. Gray, J. Bebbington y D. Walters (editores) Accounting for the Environment, Part A, pp. 3-8, publicado por The Chartered Association of Certified Accountants, Paul Chapman Publishing, Ltd., London, UK.

   WECD, The World Commission on Environment and Development. (1987). Our Common Future. Oxford University Press. Great Britain.

Algunos datos de la Autora:

   Elisa Guillén Argüelles, autora de "La Ética del Contador Público en la Protección del Ambiente", nació en Loma Bonita, Oaxaca, México, el 8 de Junio de 1956. Estudió y finalizó la carrera de Contador Público en el Instituto Tecnológico de Tuxtepec, Oaxaca, de 1977 a 1982. En 1984 y con el apoyo del CoSNET, DGIT y Banco de México, obtuvo la Maestría en Ciencias, con especialidad en Planificación y Desarrollo del Turismo en la Universidad de Surrey, Inglaterra. Sus líneas de investigación están dirigidas al análisis de costos y beneficios de la gestión ambiental derivados de la actividad turística. Actualmente y con el apoyo del Sistema Nacional de Institutos Tecnológicos y del CosNET, realiza el doctorado en el Departamento de Geografía de la Universidad de Reading, especializándose en el tópico de la economía ambiental en relación al ecoturismo sustentable en el Caribe Mexicano. @




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