De Periodismo y Poder


Por Betty Brannan Jaen
Corresponsal de La Prensa
info@laprensa.com


Panamá


"Un Gobierno popular sin información popular, o los medios de adquirirla, es el prólogo a una farsa o a una tragedia, o a ambas cosas. Un pueblo que desee gobernarse tendrá que armarse del poder que da el conocimiento''.
James Madison, 1822


   SAN JUAN, PUERTO RICO. - Este fin de semana se lleva a cabo el Segundo Congreso Latinoamericano de Periodismo, organizado por el Centro Latinoamericano de Periodismo (CELAP). La misión de CELAP -cuyo presidente es I. Roberto Eisenmann, Jr., y que tiene su sede en Panamá- es promover una prensa libre y responsable en América Latina.

   En este segundo congreso de CELAP, aquí en San Juan, unos 150 periodistas latinoamericanos se han reunido para discutir las debilidades y los retos del periodismo moderno. Hay bastante consenso en que el periodismo latinoamericano goza de apoyo popular mientras que el periodismo estadounidense está en crisis.

   Los sondeos de opinión en Estados Unidos constantemente revelan que los norteamericanos perciben en sus medios excesiva arrogancia, excesivo escepticismo, creciente ''tabloidización'' de las noticias, y una obsesión perversa con el escándalo (particularmente escándalos que nacen de conducta privada en vez de pública).

   El resultado es que cuando las encuestas piden que los norteamericanos evalúen la credibilidad de distintas profesiones, los periodistas salen muy mal parados; en Estados Unidos se dice que sólo los políticos tienen menos credibilidad que los periodistas.

   Pero en América Latina, la situación es distinta. A pesar de que el periodismo latinoamericano labora bajo toda clase de dificultades -asesinatos, amenazas, secuestros, salarios bajos, sistemas corruptos, leyes represivas, falta de recursos, y más- el público latinoamericano aprecia la valentía de sus periodistas y pone mucha fe en la función fiscalizadora de la prensa, una función importantísima a las democracias frágiles de nuestra región.

   Entonces, saco en conclusión que el gran reto para el periodismo latinoamericano del nuevo siglo será no irse por el camino del periodismo estadounidense; es decir, no echar por tierra esa fe que el público ha depositado en sus periodistas. Mi anhelo sería casar los valores libertarios del periodismo estadounidense con un estilo latinoamericano de periodismo que se distinga del estilo norteamericano en ser menos dado a la superficialidad (''sound bite journalism''), al periodismo de manada (''pack journalism''), a la cobertura obsesiva de figuras famosas (''celebrity journalism''), al periodismo como diversión (''infotainment''), y al sensacionalismo.

   De las muchas fallas del periodismo en Estados Unidos, la creciente superficialidad es lo que más me preocupa. Numerosos analistas norteamericanos critican que Estados Unidos ha desarrollado un estilo periodístico que depende más de imágenes que de sustancia, que premia rapidez más que profundidad, y que se preocupa más por entretener que por informar.

   Yo veo las siguientes clases de superficialidad en el periodismo norteamericano, pero debo confesar que también las veo en el periodismo panameño: omisión de la pregunta clave. Saber hacer la pregunta clave requiere que el periodista tenga poder de análisis y que se haya preparado bien para hacer la entrevista o cobertura. El periodista tiene que tener dominio suficiente de la materia para penetrar el posible ''bla- bla'' de la fuente y obligarlo a encarar los hechos cruciales. Pero uno ve con demasiada frecuencia que periodistas hacen dos o tres preguntas relativamente obvias, como para salir del paso, y meramente reportan, sin contenido crítico, lo que sus grabadoras recogieron.

   Conflicto pero no sustancia. El periodismo panameño sufre particularmente de este síndrome. Todos los días hay una ''controversia du jour'' en que se informa fielmente lo que el vocero oficial dijo por un lado y lo que el vocero de la oposición dijo por el otro. Pero muy pocas veces se intenta hacer una cobertura sustantiva de los hechos en controversia. Ni siquiera, por regla general, se le da al lector hechos suficientes para que forme su propia opinión al respecto.

   Predicciones pero no sustancia. Cuando cubrí el juicio Noriega en Miami, frecuentemente se me pidió que predijera si el susodicho sería condenado. Siempre decliné hacerlo, explicando que si tuviera una bola de cristal, ya me hubiera hecho millonaria jugando la lotería. Eventualmente condenaron a Noriega y entonces surgió el pedido de que predijera si la condena sería anulada por los tribunales de apelación, cosa que también decliné hacer. Pero llegó el día en que abrí uno de los otros diarios panameños para leer a grandes titulares en la primera plana que un supuesto experto legal que jamás había presenciado ni un solo minuto del juicio Noriega había pronosticado que había una probabilidad ''50%-50%'' de que la condena a Noriega fuera o anulada o confirmada.

   Esto salió en un titular a todo lo ancho de la primera plana del diario, cuyos editores evidentemente no comprendieron lo absurdo de la predicción. Para semejante predicción no tenían que buscar ningún experto; hubieran podido sencillamente tirar una moneda al aire o contratar un chimpancé. La revista norteamericana Brill's Content tiene seis meses de tener contratado a un chimpancé que se llama ''Chippy'' para que haga predicciones.

   Le hacen preguntas que requieren respuesta de sí o no y -¡qué sorpresa! - Chippy tiene un récord ''fifty- fifty'' de predicciones correctas. de discernir patrones y de ir tejiendo esos trocitos de información en reportajes que capten una visión macro de las realidades del momento. La idea es hacer cobertura temática en lugar de episódica.

   Información premasticada. Cuando se reporta sobre un documento o un informe, yo siempre quiero que el periodista me transmita tan fielmente como el espacio permita lo que dice textualmente el documento, no lo que el periodista cree que dice. Si es posible, prefiero que publiquen el documento completo para que yo misma lo pueda leer. Hoy día, más y más medios norteamericanos están poniendo los documentos completos en sus páginas Internet, cosa que me parece sensacional y que La Prensa debiera imitar. En mi columna, cuando escribo de algún documento informe, tengo por costumbre decir que enviaré copia del documento a quien me lo pida. Mucho más fácil sería poder decirle a los lectores que el documento completo está disponible en nuestra página Internet.

   En síntesis, yo abogo por un estilo de periodismo que rechace lo superficial en favor de lo sustantivo. Es un estilo de periodismo en que cada artículo o reportaje contiene un máximo de información sólida, específica, detallada y verificada. Más allá de la función fiscalizadora, por importante que sea, veo para la prensa latinoamericana una misión de armar a los pueblos con el poder que da la información. Si la era cibernética nos enseña que ''información es poder'', entonces yo diría que la misión del periodismo panameño en el nuevo siglo será transmitirle ese poder a su pueblo. @




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