Las Invasiones Biológicas:
El Estornino Pinto



Por Lic. Daniel Forcelli
sgoldfeder@sernah.gov.ar
Dirección Nacional de Flora y Fauna Silvestres


Argentina


   Las invasiones biológicas son uno de los problemas ambientales más importantes de nuestra época, ya que son causa de pérdida de biodiversidad y pérdidas millonarias en el sector agropecuario.

   A partir de nuestra , el teatro donde la obra de la vida se desarrolla a cambiado irremisiblemente la letra de alguno de sus actores, y la trama ya no será la misma, los actos serán otros y el final no será igual, ya que la evolución es un complejo sistema de circuitos y engranajes sujetos a muchas leyes, el cambio de alguno de sus componentes siempre altera el producto final.

   La liebre, el sorgo de Alepo, el ligustro, el jabalí, el gorrión, la rata negra, el ciervo colorado, el castor, etc, son algunos de los casos emblemáticos que nuestro país ofrece. En el mundo, otros casos engrosan ampliamente la listas de especies de otras tierras que llegan para quedarse, desplazar a las especies nativas y destruir cosechas, entre otros daños.

   Uno de esos casos tuvo características de catástrofe, la invasión de conejos en Australia, tan grande fue la capacidad de reproducirse de esta especie que agotaron las pasturas y el ganado comenzó a morir de inanición generándole al país pérdidas sólo comparables a una guerra.

   Una especie trasladada de una región a otra puede prosperar, o no, dependiendo de sus características y su poder de adaptación. Cuando esto ocurre es nefasto, ya que el organismo vegetal o animal en cuestión se reproduce sin el control de las enfermedades, depredadores y parásitos que lo controlaban en su lugar de origen.

   Muchas de las especies que hoy prosperaron en el medio silvestre fueron traídas hace mucho tiempo con fines cinegéticos, productivos, turísticos etc. y liberados en la naturaleza sin ningún estudio o control. En aquellas épocas poco se sabía del tema y no había legislación al respecto. Así, cualquier persona con dinero, bien intencionada y poco informada traía al país y liberaba animales sin medir las consecuencias y sin nadie que los controlara.

   Aquellos bien intencionados del pasado son los responsables de los graves problemas de hoy que se agravan al transcurrir el tiempo.

   La ley 22421 en su Art. 6 prohibe expresamente la liberación de animales y hace pasible de sanciones contempladas en ella a quienes infrinjan esta norma, cosa que sigue ocurriendo.

   La desinformación al respecto es la causa de este problema, la autoridad de aplicación frecuentemente recibe consultas de particulares que quieren liberar especies exóticas, lejos de conocer la situación de estar planteando algo en contra de la ley ellos creen que están realizando un acto noble.

   A nadie se le ocurriría intervenir en medicina o en leyes sin consultar a un médico o un abogado, pero contrariamente en estas cuestiones del ambiente cualquiera se siente con capacidad para opinar o accionar, por tanto el problema de desinformación es importante también en este punto.

   Las cuestiones de manejo del ambiente deben ser manejadas por profesionales en biología con sólidos conceptos en la materia, pero no es así como ocurre en la realidad ya que las decisiones finales siempre son tomadas a nivel político, el profesional es consultado pero su palabra es tenida en cuenta si conviene a las circunstancias coyunturales.

   ¿No debieran los políticos hacer lo que corresponde? ¿no son acaso los que saben los que nos van a decir lo que corresponde?.

   Esta descordinación es la causa de muchos males de nuestro mundo, y también de la falta de recursos y controles en el tema de las invasiones biológicas, resolver este dilema nos llevará al punto de inflexión donde cada vez las invasiones sean menos y las especies controladas o erradicadas más, en la actualidad con el devenir del comercio internacional y el auge que ha tomado en los últimos tiempos estamos sujetos a un continuo bombardeo de focos de invasión, esto nos toma sin una capacidad de respuesta por lo que podemos considerara al problema en progreso.

   Por otra parte la ley 24.375 (sobre el convenio de Diversidad Biológica) en su Art. 8 inc. H establece claramente la necesidad de prevenir, erradicar o en su defecto controlar las invasiones biológicas de cualquier naturaleza.

   Es fundamental al respecto de esto último, establecer un debate ya que estamos muy lejos de poder llevar a la practica este postulado al que nos comprometimos con fuerza de ley: primeramente debemos tener muy en claro la política con la que nos manejaremos en este campo y para eso debemos hablar todos el mismo idioma.

   En esta cuestión como en muchas otras cuestiones ambientales llevamos un gran atraso con respecto a lo que se hace a nivel mundial y a lo que adherimos por ley, ya que la necesidad de prevenir erradicar o controlar invasiones biológicas es un anhelo que nace de la comunidad científica que viene reclamando a viva voz a las correspondientes administraciones para movilizar esfuerzos en este sentido.

   Recién ahora aquí están reaccionando tibiamente algunos sectores del quehacer científico que durante muchos años vieron a los invasores biológicos como un campo propicio para sus investigaciones encaradas a generar recursos de producción, esto ocurrió en parte por que los fondos para investigación fueron siempre orientados hacia los estudios que tuvieran una veta económica.

   También es grave la cuestión de las competencias de las administraciones que tienen que ver con el tema, sin ir más lejos el año pasado podíamos ver un folleto a cuatro colores de la Provincia de Córdoba fomentando la introducción de especies exóticas en sus ríos con fines pesqueros. Me pregunto, ¿podemos seguir defendiendo a las truchas que extinguen a las especies de peces nativas para obtener los beneficios de la pesca deportiva?, ¿a los ciervos exóticos que destruyen los bosques porque alguien hace dinero con la carne y con la caza mayor?, ¿podemos poner restricciones a la caza de la liebre por que exportamos su carne?. Estamos convencidos de que no, pero hasta ahora esta cuestión de confundir el concepto de un invasor biológico con un recurso natural renovable ha hecho que cada administración obre como mejor le convenga, dificultando el accionar en conjunto.

   Es hora de manejar las cuestiones ambientales a nivel regional, las provincias deben debatir estos temas con la Nación y con las otras provincias, no podemos adherir a convenios internacionales y luego incumplirlos porque a alguien le conviene, debemos en esto funcionar, decidir y actuar como Nación, es fundamental para tener éxito.

   Al respecto seria muy importante contar con una ley nacional de Invasiones Biológicas de la que carecemos, a las que adhieran las provincias, en principio para dejar bien en claro y de una vez por todas que un INVASOR BIOLÓGICO NO ES UN RECURSO NATURAL RENOVABLE, por mal que le pese a muchos y también para establecer el margen de acción para actuar en el caso de las invasiones establecidas y las incipientes.

   Dentro del elenco de problemas ambientales el tema de esta suerte de contaminación que son las invasiones biológicas ha quedado relegado, y no por que sea menos importante que otros problemas sino que es más difícil de percibir; es fácil para cualquiera ver un bosque quemándose y percibir que hay en eso un problema, es fácil para cualquiera ver los despojos de un huemul matado por los furtivos y percibir allí un problema, es fácil para cualquiera ver un derrame de petróleo y percibir que también allí hay un problema, pero contrariamente es muy difícil para una persona no entrenada en ecología, ver que un bosque se está muriendo por la presencia del ciervo colorado, por que difícilmente pueda ver al ciervo alimentándose y menos los efectos a largo plazo que esos bosques sufren por sobrepastoreo.

   Seguramente esta causa de destrucción ambiental es más lenta que otras, pero inexorable, no tomar esto en cuenta es pecar de ignorancia y de desprecio por lo que ocurrirá en el futuro.

   En el corto tránsito de nuestras vidas que es apenas un instante en tiempos evolutivos es de una importancia tan grande que no podemos siquiera sospecharlo, el siglo XX visto desde el XXX o más adelante será como un hito de referencia de los cambios que la vida sufrió sobre la Tierra, y dos fenómenos serán los destacables, la extinción y la traslocación de formas de vida por parte del hombre, que hizo posible gran parte de esas extinciones. A partir de aquí el proceso evolutivo de 500 millones de años que nos dio origen será totalmente modificado y sólo comparable en términos comparativos por la extinción en masa de los dinosaurios por un cataclismo.

   El panorama actual en la materia en nuestro país es particularmente grave por el gran elenco de especies exóticas que tenemos establecidas y otras en vías de establecerse, plantearse una estrategia nacional para enfrentar esta problemática se hace particularmente difícil por los escasos antecedentes al respecto y por lo intrincado de nuestro sistema federal, sumado a esto esta la falta de recursos con que nos enfrentamos habida cuenta de que por ser un problema "nuevo" no está suficientemente difundido entre la clase dirigente.

   Si encaramos este dilema de falta de recursos y problema que generará mayor falta de recursos, el problema es ver cuando conviene endeudarse económicamente y cuando "ambientalmente"; el endeudamiento económico conviene cuando el costo de postergar una inversión ambiental crece a mayor ritmo que la renta obtenible sin intervenir.

   Un gran porcentaje de las invasiones biológicas se convierten indefectiblemente en plagas como ocurrirá con el Estornino Pinto si no lo controlamos a tiempo, dado que el ritmo de crecimiento de esta plaga, que es la plaga aviar más importante del mundo, es exponencial, el costo incremental de postergar el control superará ampliamente el costo de lo que pretendamos no invertir hoy, es una crisis que puede devenir en catástrofe, algo así como un incendio, cuanto antes lo extingamos menor será el costo de las pérdidas y el bien comprometido es de muy altísimo costo.

   Lo lógico seria contar con un fondo ad hoc para combatir y prevenir invasiones biológicas, si lo miramos desde la óptica de que aún estamos haciendo docencia en algunos sectores de la comunidad científica, estamos muy lejos; pero si lo miramos desde el punto de vista de las poblaciones de estorninos que a partir de la próxima primavera serán el doble, los recursos deben ser empleados ya, porque este caso particular es tan grave que no admite dilaciones ni excusas presupuestarias ni razones de otra índole.

   Un poco más de vuelo y el estornino pinto crecerá a un nivel que no nos permitirá tener éxito en su control, en los Estados Unidos sufren pérdidas de más de 2000 millones de dólares anuales sólo por esta especie, sin contar cifras superiores de inversiones en prevención de daños, la nación más desarrollada del planeta abandonó hace tiempo la idea del control, con 200 millones de voraces estorninos nadie puede, lo único que pueden hacer es evitar los golpes.

   La realidad actual, sea cual fuese el origen, es que nos encontramos frente a una especie que desplaza a la fauna nativa y ataca a todo tipo de cultivos, feed lots, aprovecha basurales y cualquier recurso alimenticio. Por eso la Dirección de Fauna y Flora Silvestres de la Nación, estudia la posibilidad de su erradicación como objetivo de máxima y su control como objetivo de mínima. Se cuenta con el apoyo de las instituciones científicas, entidades conservacionistas tales como la Fundación Vida Silvestre Argentina y la Asociación Ornitológica del Plata, además de las organizaciones de productores y las autoridades locales.

   Por eso se están implementando medidas de control para retirar del medio silvestre a esta especie. Puede que esto sea una medida antipática a los ojos de algunos. Pero los intereses de la conservación de la fauna nativa y los intereses de producción agropecuaria nacional están muy por encima de cualquier otra consideración.

   Esta nefasta historia de los estorninos comenzó a fines de la década de los 80 cuando se vieron las primeras parejas en Bernal partido de Quilmes Provincia de Buenos Aires, existe la teoría de que fueron traídos al país por importadores de pájaros y que los soltaron porque no pudieron venderlos ya que su canto es poco audible y no son vistosos.

   Esto ocurrió porque las autoridades de la época no aplicaban ningún criterio para autorizar el ingreso al país de especies silvestres y fue a si por no mirar lo que hacían, que posiblemente firmaron la entrada al país de una de las peores plagas del mundo.

   Además del estornino pinto Sturnus vulgaris tenemos también al estornino crestado Acridotheres cristatellus otra especie plaga pero de origen asiático.

   El estornino pinto ocupa en la actualidad un área costera aproximadamente entre las ciudades de Tigre y La Plata y preocupantemente sabemos de algunos pequeños núcleos entre Mar de Ajo y Mar del Plata.

   El estornino crestado en cambio vive en una zona muy acotada entre Mar Chiquita y el área norte de la ciudad de Mar del Plata y unos pequeños núcleos en Quilmes y La Plata, esta especie cuenta con un antecedente como invasor en Vancouver, Canadá, pero no se expandió porque está rodeado de montañas, en cambio, en nuestra planicies bonaerenses parece no tener límites y crece sin control.

   Durante el año pasado la Dirección de Fauna y Flora Silvestres de la Nación tomó la iniciativa en este problema convocando al Primer Taller de Estorninos en la Argentina, generándose en este evento el Grupo de Trabajo Estorninos (GTE). A este taller fueron convocados todos los sectores interesados en la temática abarcando un amplio espectro que va desde las autoridades nacionales, provinciales y municipales hasta los sectores de la producción, pasando por las instituciones conservacionistas y la prensa especializada.

   La posición fue unánime, todos los sectores participantes coincidieron con la necesidad de erradicar o en su defecto controlar a estas especies como prioridad fundamental tratando de convencer a los estamentos de decisión de la urgente necesidad de aplicar todos los fondos necesarios para esta tarea.

   En mis 25 años de actividad en temas ambientales nunca había visto un tema con tan amplio consenso y a tantos sectores distintos reclamar por lo mismo, pese a que no estamos en un Estado financieramente quebrado, nos encontramos a pocos meses de empezar una nueva etapa reproductiva sin haber podido empezar ningún programa de control.

   A todas luces librarse de este flagelo es un negocio redondo para cualquier país, en el INTA de Paraná hay una biblioteca llena con información sobre los millones de dólares en pérdidas anuales por causa de estas aves, sin embargo aún no conseguimos los escasos fondos que requieren las tareas planificadas para este año que debieron empezar a ejecutarse en Abril.

   El SENASA no está tomando cartas en el asunto por que ellos se ocupan de las plagas establecidas, éstas son un problema inmediato por el que el agro reclama soluciones.

   No podemos esperar a ver daños para actuar ya que sería demasiado tarde y si hay algo que sabemos con certeza es que el estornino pinto no tiene posibilidades de fracasar por si mismo, siempre que invadió un lugar lo colmó al máximo, incluso en condiciones más duras que las que nuestro medio les presenta.

   Su ventaja fue que nadie pudo encarar el control en esta etapa incipiente de colonización, tenemos la oportunidad única en la historia de posicionarnos favorablemente frente a esta especie y cada año que perdemos es una chance más que le damos, es un esfuerzo de control que se duplica cada año y un costo operativo mucho mayor.

   Hasta ahora se hicieron dos talleres sobre el tema, se dictó una resolución declarando a estas especies perjudiciales, se hicieron relevamientos a campo para evaluar las poblaciones y se tomo un contacto más fluido con los sectores del agro que cada día van tomando más consciencia de lo que se viene si no se actúa.

   En la actualidad llevamos un impas de casi 6 meses sin haber avanzado casi nada, llegamos a un punto donde ya nada se puede hacer sin fondos, si los fondos aparecieran hoy las acciones de esta etapa de reposo reproductivo que es cuando se agrupan se verían comprometidas por la falta de tiempo para instrumentarlas.

   En Diciembre pudimos ver una colonia de cría del estornino crestado en la estancia San Manuel de Mar de Cobo y comprobar el alto éxito reproductivo de la especie, pudiendo constatar que las poblaciones efectivamente se duplican cada año.

   Las acciones de control programadas van desde la caza con trampas para ejemplares en bandadas, rifle de aire comprimido para individuos aislados, y cebos tóxicos, aunque también se planean usar grandes redes para algunos dormideros, algunos de estos métodos están en experimentación para lo cual se requiere también de los fondos, pero otros ya se podrían aplicar con efectividad.

   Los tiempos biológicos de las aves son más cortos que los del humano, por eso es que sus tiempos van más rápido, nuestros tardíos reflejos son su mejor carta, esperamos una acción rápida y decidida para frenar a este voraz y molesto enemigo de todos.




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