El Yaguareté ...
El Felino más Grande de América


Por Multimedios Ambiente Ecológico
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Nombre Científico:   Panthera onca  
Nombre Vulgar:   Yaguareté o Jaguar  
Clase:   Mammalia  
Orden:   Carnívora  
Familia:   Felidae  


Distribución:

   En casi toda América, especialmente en las zonas boscosas.

Dimensiones:

   Es el félido (felino) más grande de América, los machos llegan a medir 2,50 metros y pesar 140 Kg. En cautiverio ha llegado a vivir 22 años.

Descripción:

   Es de pelaje bayo anaranjado. Muestra mayor palidez en los flancos y se halla salpicado de numerosas roseta negras, que se dispersan en las patas y los hombros en pintadas aisladas.

   Se alimenta de Tapires, Pecaríes, Corzuelas, Carpinchos, Coatíes, Yacarés. También come presas menores como los Cuises, Aves, Lagartos, Monos, Tortugas y Peces.

   Como el Puma (Felix concolor) es un animal solitario, solamente se relaciona con sus congéneres en la época de apareamiento. El celo se produce al igual que los demás felinos en cualquier época del año. Su gestación dura entre los 96 a 98 días. En cada camada, pueden nacer entre dos a cuatro cachorros de 35 cm de largo. Éstos, nacen con los ojos cerrados que abren recién después del séptimo día de vida.

Como los grandes Félidos:

   Haciendo uso de una imaginación un poco vaga, pero de clara interpretación general, cabe decir que los tigres y los leones son las especies más destacadas. El León (Panthera leo) ha sido siempre reconocido como el exponente máximo del grupo de los felinos. En América, ese reconocimiento recae sin ninguna duda sobre el Yaguareté o Jaguar, por ser el felino (de la familia de los félidos americanos) de mayor porte y como el mayor predador por excelencia. Salvo el hombre, no tiene otro enemigo, y se posiciona al tope de la pirámide alimenticia.

   El principal grupo de carnívoros en este bioma es el de los félidos. El Yaguareté, se destaca porque es el más ágil, astutos, silencioso y trepador de todos los que se encuentran en América. Posee un excelente camuflaje que se mimetiza fácilmente con el entorno, lo que le permite caer sobre sus presas con un factor sorpresa tal, que son pocas las que escapan de un ataque.

   Ha desaparecido ya de gran parte de las áreas que habitaba en el país, y los escasos ejemplares que sobreviven siguen siendo blancos de cazadores furtivos. Una pequeña población de este felino, sin embargo, se encuentra en buenas condiciones en el Parque Nacional Iguazú.

   De él se ha dicho que es el mejor trepador de árboles de todos los grandes felinos y en algunas áreas cuando el suelo del bosque se encuentra inundado durante meses enteros, es casi completamente arbícola. No obstante, vive también fuera de los bosques, en tierras llanas entre la maleza o en semidesiertos como en nuestro Sur Patagónico, incluso, en zonas montañosas donde el agua escasea.

   En la selva Paranaense, también se lo conoce como el "Tigre". Sus víctimas predilectas son las corzuelas, venados, pecaríes, pacas y tapires. También devora lagartos y serpiente, pequeños roedores y hasta aves menores, captura animales netamente arborícolas como los monos, pesca en ríos y arroyos y, en ocasión, come algún fruto. El repertorio es muchísimo mayor, con la circunstancia sensible de que siempre que puede, ataca al ganado. Pero su principal alimento, sin duda, lo constituye el pecarí; persigue a las piaras para capturar algún animal rezagado, táctica que le puede costar la vida si es descubierto por un grupo de Labiados (Tayassu albirostris), que en conjunto, pueden destrozarlo con sus grandes y punzantes colmillos.


La protección de este felino

   Con el incremento de la población humana, su singular enemigo, sus hábitats se fueron reduciendo. En casi todos los lugares que se extinguió, el hombre fue el único culpable, tanto por la matanza directa o por haber destruido el ecosistema. Acusado por diezmar sus ganados menores y mayores, son masacrados o confinados a lugares recónditos y casi inalcanzables. Se debe respetar la protección de este felino porque su área de cacería requiere necesariamente de una gran extensión.


CUENTO
La historia del Yaguareté Mancha

   Mancha, era un Yaguareté de seis años que habitaba una selva inmensa que los hombres llamaban "El Impenetrable". Como todo gran gato en América, su comportamiento era el de un solitario, más bien por su edad, ya era considerado por los de su especie como un "Solterón".

   Pero cierto día, cuando se encontraba bebiendo en la orilla de un arroyo, vió reflejada otra imagen en el agua que no era la de él. Con la velocidad de los felinos, se puso en guardia previendo un ataque. Pero la sorpresa fue mayor. Ante él, se encontraba un hermoso ejemplar de Yaguareté hembra. Ésta lo miraba con cierta suficiencia midiendo y estudiando sus reacciones. Mancha había quedado impactado por tanta belleza.

   Pasado los primeros momentos, ambos comenzaron acercarse con cautela. Cada uno miraba al otro todavía con cierto recelo. Se estudiaron mutuamente y al poco rato, ese acercamiento fue tal, que ya estaban oliéndose uno al otro como todo felino.

   Esa Yaguareté se llamaba "Cristal". Era dos años menor que Mancha. Pero, más pícara o tal vez mejor dotada por la naturaleza, porque tenía un instinto que le permitía tomar la delantera en las decisiones. Y fue así que, también atraída por la belleza de Mancha, que no se quedaba atrás, comenzó a crecer entre ambos un sentimiento que terminaría a los pocos días en un matrimonio.

   ancha y Cristal, formaron una muy linda pareja. La selva seguía siendo su hogar, y que hasta ese momento, era el lugar más seguro y la proveedora de sus alimentos. A los tres meses fueron padres primerizos de dos hermosos cachorros. Se dedicaban a cuidarlos y alimentarlos. Cada vez, el requerimiento era mayor, comían varias veces por día y eso producía que los cachorros crecieran fuertes y sanos.

   Cierto día, los sonidos normales de la selva fueron interrumpidos por fuertes y estridentes ruidos que no eran conocidos hasta ese momento. Venían desde el sur. Se parecían a un continuo estridente de truenos que aumentaban y disminuían la intensidad. Se comenzaron a oír voces de otros animales que no conocían. Éstos, erguidos en sus patas traseras, tenían en una de su delantera una especie de brillante palo que agitaban y hacían caer sobre la foresta, produciendo la rotura y la caída de ésta. Cada uno de ellos era de distintos colores.

   Estos nuevos animales se llamaban "humanos". Estos humanos se consideraban a sí mismo seres superiores. Por esa razón, se creían que tenían el derecho de abrir caminos en la selva a fuerza de machetazos, hachazos, máquinas topadoras y motosierras. Volteaban los árboles que hasta hacía pocos momentos habían sido su hogar, su coto de caza, su fuente proveedora de alimentos y cobijo de su familia.

   Mancha y Cristal tomaron a sus hijos y quisieron escapar selva adentro. En ese instante, se escuchó un gran estruendo y algo golpeó el costado derecho de Mancha; había sido alcanzado por un disparo de un arma de fuego, y de su herida, comenzó a emanar abundante sangre. Herido, protegió a sus hijos y su pareja del ataque de esos animales bípedos. Logró poner a sus enemigos en fuga pero también sus fuerzas lo fueron debilitando. Mancha estaba tirado en el suelo. Cristal, comenzó a lamer la herida como queriendo parar la sangre que se escapaba, y con ella, su vida. Los cachorros, comenzaron a imitar a su madre. Lamieron todo el cuerpo de Mancha.

   Al poco rato, se originó el milagro. El deseo de vivir de Mancha, sumado al amor que le transmitió toda su familia lograron que la sangre parara de manar. La herida comenzó a cicatrizar. Las fuerzas volvieron a su cuerpo, y a las horas, pudo pararse y comenzar a caminar.

   Mancha y su familia se adentraron aún más en la selva. Escaparon de ese animal llamado humano de vistosos colores, ruidosos y asesinos. Eran parecidos a los otros bípedos que se encontraron en varias oportunidades en sus territorios pero que los trataron con veneración y respeto. A éstos, algunos lo llamaban "aborígenes". Eran cazadores como ellos pero lo hacían solamente para su sustento, no mataban por matar, respetaban el entorno y a sus semejantes, pero desgraciadamente, a estos bípedos, los de los palos de trueno, también los fueron empujando junto con ellos al interior de la selva. Como a muchas especies que se extinguieron, también a ellos ... los fueron masacrando.




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