ecología&negocios

Llevando el Calentamiento Global
a la Gente


Por Kathryn S. Brown
diagram@interlink.com.ar


   Gracias a las herramientas para calcular los costos del cambio climático, los científicos están armando un caso para trabajar con el calentamiento global ya mismo.

   Navegando en el río Rojo -al norte de Vietnam- en un bote de investigación hace dos años atrás, Mick Kelly empezó a tener una sensación de náuseas. Y no porque navegar lo afectara. El problema era el panorama de un débil dique de barro hecho para proteger a la gente del sur de la ciudad de Ha Long, en caso de que una tormenta que azote el sur del Mar de la China empujara el río hacia la ribera.

   Kelly, científico atmosférico de la Universidad inglesa de East Anglia, sabía que el riesgo de un desastre es muy probable: los modelos por computadora sugieren que el sur del Mar de la China podría crecer decenas de centímetros en el próximo siglo y así generar tormentas violentas con frecuencia. Kelly preguntó a sus colegas vietnamitas si el Gobierno no había considerado construir una barrera mejor. La respuesta: los políticos habían debatido el proyecto, pero optaron por construir mejores caminos.

   Cuando los 2000 científicos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas emitieron su memorable informe hace 4 años divulgando los riesgos del calentamiento global, citaron posibles cambios en la vegetación y en los patrones de tormentas.

   Ahora, los investigadores como Kelly están concentrados en la dimensión humana de estos cambios. Han lanzado docenas de proyectos para evaluar cómo los diversos segmentos de la sociedad -granjeros, gerentes forestales, y los políticos por ejemplo- se están preparando para los futuros eventos climáticos. Y aunque las negociaciones se prolonguen tediosamente sobre la implementación del tratado del cambio climático firmado hasta ahora por 76 naciones, los científicos están juntando esfuerzos para ayudar a las comunidades a idear modos de lidiar con el calentamiento global, y aún beneficiarse de él. En Vietnam, dice Kelly, "es el factor humano, no la física, lo que determinar cuánto un área estará en riesgo de elevarse sobre el nivel del mar."

   Aunque los pronósticos sobre efectos regionales del calentamiento global todavía están lejos de ser precisos, los eventos del último año del vicioso Niño ayudaron a centrar la atención sobre las diferentes clases de devastación local que pueden esperarse. La necesidad de un plan de contingencias fue subrayada en un informe emitido el mes pasado por una ONG, el Centro Pew sobre Cambio Climático Global, el cual pronosticó un futuro sombrío para el corazón de los Estados Unidos. Si el calentamiento global cambia sus patrones agrícolas, afirma el informe, algunas comunidades rurales podrían convertirse en "ciudades fantasmas, mientras la gente busca oportunidades económicas en otros lugares".

   Como un signo de emergencia de lo que algunos llaman "antropología climática", la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus iniciales en inglés) y otras agencias americanas están poniendo énfasis sobre los proyectos con una dimensión humana, los cuales totalizarán los 85 millones de dólares el próximo año. "Estamos descubriendo que los efectos del clima parecen completamente diferentes cuando añadimos personas a la ecuación", dice Michael Hall, director de la Oficina de Programas Globales de la NOAA. "Un físico que predijo que La Niña causaría fuertes lluvias en Indonesia, puede llegar hasta ahí. Pero si se investigan las prácticas del uso de la tierra, por ejemplo, uno comienza a tener una visión más completa de los lados buenos y malos del clima", dice Hall.


Un campo en desarrollo

   Los científicos están esperando cimentar los pronósticos socioeconómicos en las lecciones de las calamidades actuales. El antropólogo Timothy Finan, de la Universidad de Arizona en Tucson, y sus colegas, entrevistaron el año pasado en Ceará -un estado semiárido en el noreste del Brasil- a unas 500 familias que estaban luchando después de una largo año de sequía relacionada con El Niño, que devastó por completo sus plantaciones. El equipo de Finan descubrió que la mayoría de los granjeros no habían comprendido -o ni siquiera conocido- los pronósticos sobre sequía emitidos por el Gobierno, por lo que no hicieron reservas de comida. Los investigadores también observaron que el Gobierno había distribuído comida y agua sólo cuando vieron el peligro de una inanición masiva.

   "Si los escenarios de calentamiento global son correctos, ellos tienen que aprender a vivir en un ambiente de sequía", dice Finan, cuyo grupo advirtió que el Gobierno de Ceará está planeando, con fondos del Banco Mundial, la creación de trabajos sin relación con el campo, la perforación de pozos de agua para los granjeros aislados y la potabilización de agua para el consumo. "De alguna manera, nuestro trabajo es hacer que la gente planifique, que piense en lo que vendrá", dice Finan. "Y eso es justo los que está ocurriendo ahora".

   Mientras un estado brasileño se moviliza para minimizar el número de víctimas por las futuras sequías, las tendencias sociales y económicas de Vietnam sólo exacerban su vulnerabilidad a las inundaciones. Las ciudades costeras de Vietnam se han apoyado durante siglos en los diques y en las tierras húmedas para protegerse de los tifones. Desde 1994, Kelly y Neil Adger, economista de East Anglia han interrogado a 250 granjeros y oficiales del Gobierno sobre el mantenimiento de esta coraza contra la tormenta. Ambos documentaron una tendencia alarmante: la gente está desmontando los manglares costeros para poner granjas de langostinos y campos de maíz. Los funcionarios se dan cuenta del peligro que significaría el perder los manglares, dice Kelly, pero sienten la presión de incrementar la economía.

   En respuesta, Kelly, Adger, y Nguyen Hoang, de la Universidad Nacional de Vietnam analizaron en Hanoi los costos y beneficios de conservar los manglares. Consideraron que vale la pena conservar los manglares debido a que proveen de miel, langostinos y cangrejos, y a que sirven de defensa contra las tormentas. "Los manglares son una gran solución para la ecología y las economías", dice Kelly, quien compartió sus descubrimientos con los funcionarios locales.

   Para muchos países en vías de desarrollo, reunir estos recursos para hacer estos análisis es duro. "El cambio climático es una realidad muy diferente en el mundo en vías de desarrollo, está mucho más abajo en la lista de importancia", dice Max Campos, un asesor del Programa Nacional de Cambio Climático de Costa Rica. Los investigadores como Campos, quien estudió los posibles efectos del cambio de clima sobre las plantaciones y el abastecimiento de agua de Costa Rica, dependían del goteo continuo de dinero de los Programas de Estudios de Campo de los Estados Unidos, que invirtió 40 millones de dólares durante 5 años para ayudar a evaluar y preparar a los países para el cambio climático.

   En Gambia, por ejemplo, los fondos de los programas permitieron que el encargado de Recursos Hídricos, Bubu Jallow, pueda combinar fotos aéreas, mapas fotográficos e información del uso de la tierra para estimar el impacto del calentamiento global sobre Bathurst, la capital. Aunque el mar agitado, de más de un metro en promedio, podría sumergir a la ciudad costera, Jallow descubrió que elevaciones menores amenazan la calidad del agua de Bathurst y las propiedades cercanas a la playa.

   Su investigación es para apuntalar el plan de manejo costero, que probablemente incluya paredes marítimas para bloquear la elevación de la marea, y líneas de palmeras y árboles de manglares para estabilizar las playas erosionadas. "En África existe muy poca experiencia para desarrollar o aplicar investigaciones sobre el calentamiento global, y es difícil obtener los fondos de los gobiernos nacionales," dice Jallow.

   Los políticos no son las únicas personas a quienes los investigadores deben ganar al hacer un caso para explicar cómo ser la vida de un mundo en calentamiento. Desde 1996, Carlo Jaeger, un sociólogo que reparte su tiempo entre la Universidad de Tecnología de Darmstadt en Alemania y el Instituto Suizo Federal para la Ciencia Ambiental y Tecnología en Duebendorf, ha supervisado unos 300 grupos de actividad, en varias regiones europeas. Las sesiones incluían grupos selectos: empresarios capitalistas y turistas propietarios de negocios, por ejemplo, o personas a las cuales se las llamó al azar a través de las guías de teléfono. Jaeger descubrió que la gente de todas las clases se había sorprendido ante la incertidumbre científica sobre la magnitud del calentamiento global y el estrago que podría desatarse. Concluyó en que es esencial que los científicos expliquen mejor cómo lidiar con un mundo cambiante.


Calculando los costos

   En los Estados Unidos, algunas compañías parecen estar entendiendo el mensaje. Veintidós firmas, incluyendo DuPont, Boeing y Shell, trabajan con el Centro Pew para encontrar maneras para disminuir y adaptarse al calentamiento. El nuevo informe del centro "Agricultura y Cambio Climático", sugiere que aunque el calentamiento global afectará poco al abastecimiento de comida de los Estados Unidos, ciertas regiones y cultivos podrían dar un gran cambio. Las temperaturas más cálidas en América del Norte podría nutrir los cultivos en los estados norteños pero resecar los del sur. La cosecha de trigo podría bajar un 20% y la del maíz un 30%. La producción de soja podría caer verticalmente un 40% o elevarse un 15%, dependiendo de las condiciones del suelo y el aire. Algunos paisajes podrían cambiar de reputación: el Valle Napa de California, por ejemplo, podría dejar de ser tierra de viñedos.

   Algunas empresas ya se están posicionando para recoger la cosecha del calentamiento global. En 1997, los biólogos de Pioneer Hi-Bred International Inc., en Des Moines, Iowa, comenzaron a colaborar con un equipo liderado por Cynthia Rosenzweig, de la Universidad de Columbia y del Instituto Goddard de la NASA para Estudios Espaciales, para simular cómo los cambios de la temperatura y la lluvia podrían alterar las cosechas y el abastecimiento de agua a nivel mundial. Pioneer Hi-Bred y sus compañías asociadas planean usar la información del proyecto en marcha para reevaluar los mercados existentes y proponer nuevos durante los próximos 30 años. "Por fin esta investigación se hizo realidad, y las compañías la pueden usar para decidir estratégicamente dónde invertirán", dice Rosenzweig. "Esto no es sólo un simulacro académico, es una herramienta para el desarrollo económico".

   Los científicos esperan que la comunidades puedan también hacer un mejor uso de los simuladores climáticos. Ahora están intentando mejorar los Simuladores Integrados de Evaluación (analizan los costos estimados del calentamiento global) que son más realistas, dice Hadi Dowlatabadi, director del Centro para el Estudio Integrado de las Dimensiones Humanas del Cambio Global, en la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburgh. En el pasado, por ejemplo, los científicos estimaron las víctimas económicas del crecimiento de los mares calculando el valor de la propiedad costera perdida a causa del traspaso de las aguas.

   Esto es muy simple para Dowlatabadi, quien predice que los propietarios costeros no se mudarán con tanta facilidad tan sólo porque el agua trepe un poco más alto cada año. Sus simuladores se concentran en los costos con los que los propietarios, las compañías de seguros y los gobiernos locales tendrán que acarrear siguiendo a los huracanes y otras tormentas que causen daños, eventos que aumentarán con frecuencia con el calentamiento. Este punto, comenta, describe mejor los costos del calentamiento global y le da a las comunidades costeras información real que ellos puedan usar para planear el desarrollo de la línea costera y una estrategia de desastre.

   Los investigadores también tienen que trabajar simulando cómo la gente podría adaptarse al calentamiento, dice Robert Mendelsohn, un economista de la Universidad de Yale. En un libro nuevo, El Impacto del Cambio Climático sobre la Economía de los Estados Unidos (Prensa de la Universidad de Cambridge, 1999), Mendelsohn sugiere que el calentamiento podría favorecer la economía americana a medida que los granjeros y los propietarios de huertos, por ejemplo, cambien por vegetales y frutas que florezcan en climas más cálidos. Predice que para el año 2060, la agricultura estadounidense -gracias a las temperaturas altas y las lluvias - podría sacar unos 41.000 millones más el año siguiente. Eso está muy lejos de las enormes sumas que los economistas predicen que la agricultura perderá cada año debido al calentamiento.

   Mendelsohn afirma que algunos sectores, como el energético, podrían sufrir, y que sus simuladores no se concentran en los temas de importancia para la calidad de vida, tales como el sofocante calor en el sur y los mosquitos portadores de enfermedades que invaden el norte.

   Tales preguntas se dilatan, pero los antropólogos climáticos parecen estar haciendo progresos a grandes pasos al relacionar los simuladores de calentamiento global a la vida cotidiana. Michael McCracken, director del Programa de Evaluación Nacional sobre Cambio Climático de los Estados Unidos, el cual coordina los estudios sobre los potenciales efectos regionales del cambio climático, recuerda un encuentro reciente con los propietarios y funcionarios en Nueva York. Al principio, los habitantes de la ciudad preguntaron por qué debería importarles si la economía del medio-oeste se desplomaba durante el calentamiento global. Pero pronto se dieron cuenta de que muchas de las cosas usadas en Nueva York (autos, comida y hasta los ascensores) se importan de allí. "Estamos hablando de un ecosistema humano", en el cual las fuerzas económicas y ambientales están entrelazadas, dice McCracken. "La gente está empezando a entender eso."




ecología&negocios

Es una revista de aparición bimestral
editada por Diagram S.A.

Primer Premio de Periodismo 1997
en la categoría "Ecología y Medio Ambiente"
otorgado por la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA).


Rodríguez Peña 1180 - 1º A
(1020) Buenos Aires, Argentina
Teléfono: (54 11) 4813-7737
Fax: (54 11) 4816-1072
diagram@interlink.com.ar



  Volver Volver al Principio  
Si tiene alguna duda o sugerencia, comuníquese con nosotros!