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Bosques y Desbosques |
Por Arq. Carlos Pérez Millares turismo@umsanet.edu.bo Corresponsal en Bolivia
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Los bosques de la Amazonía Boliviana cubren gran parte de nuestro territorio, sin embargo pese a su gran extensión (más del 50 % de la superficie de Bolivia), éstos tienen perspectivas poco alentadoras hacia el futuro.
La explotación de la madera ha sido en los últimos tiempos el gran motor que ha impulsado un proceso de deterioro de una gran cantidad de bosques primarios, entendiendo que ningún bosque que haya alcanzado su madurez a través del proceso natural de sucesión, será capaz de recuperarse tras la acción de la deforestación de varias de sus especies. Este concepto es poco compartido por los empresarios de la madera, quienes consideran que la reforestación podría solucionar el problema.
La ley forestal de nuestro país prevee la restitución de cinco plantines por cada árbol talado, pero ¿quienes cumplen estas reglamentaciones?, ¿acaso existen mecanismos de control tan estrictos que puedan fiscalizar estas acciones?, y en caso de que cumplan las leyes ¿es esto suficiente para devolverle la biodiversidad a los bosques explotados?, éstas cuestionantes no respondidas se pierden entre una abrumadora cantidad de criterios de mercado, y de una demanda cada vez más exigente de madera en mercados internacionales, y la madera sale del país tanto por vías regulares como por las rutas clandestinas del contrabando.
La abundancia de especies vegetales en los bosques sub tropicales, (la mayoría en Bolivia corresponde a esa zona de vida), es inimaginable, se han contabilizado inclusive 70 especies de árboles diferentes en una sola hectárea, tal diversidad da la idea errónea de que los "madereros", tienen una abundante cosecha en superficies de bosque relativamente pequeñas, no es así, la madera que se cotiza mejor no es abundante, esta dispersa en medio de la espesura de los bosques, tal es así que para poder extraer cuatro troncas de madera mara, se talan en brechas y áreas de desramado y trozado entre cincuenta y cien árboles que no serán utilizados a excepción de una pequeña parte que se utiliza como combustible. Tal desproporción sólo nos indica una cosa, los volúmenes de madera utilizada en la industria sólo son una parte modesta de la cantidad de madera que se desbosca, en consecuencia existe un incremento exponencial del deterioro de los bosque primarios, que son los únicos capaces de sustentar biodiversidad en equilibrio.
Por otro lado los suelos de estos bosques son frágiles capas de materia orgánica, en las cuales el equilibrio depende los procesos y ciclos de evapotranspiración, régimen de lluvias vientos y temperatura, Cuando una parcela se deforesta, el equilibrio se ve fácilmente interrumpido, la acción directa del sol elimina muy pronto la humedad de los suelos, la lluvia barre rápidamente los nutrientes de la capa superior erosionando los suelos, debajo de la capa orgánica aparece un suelo constituido por arena, los vientos que antes eran contenidos por el follaje de los árboles, arrastran la materia hacia otras áreas que gradualmente van siendo cubiertas, es de esta forma que va naciendo un desierto. De éstos, ya hay varios en nuestro territorio.
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