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Ubicadas sobre el Ecuador, a 1.000 kilómetros del continente, las 19 islas y los 42 islotes del archipiélago Galápagos albergan un ejemplo de biodiversidad único a nivel mundial. Este exclusivo informe ofrece un panorama sobre su situación ambiental.
La diversidad biológica de Galápagos es ampliamente reconocida a nivel mundial debido a su alto grado de endemismo, es decir, de especies únicas en el mundo: de las más de 5.000 especies identificadas hasta el momento en los ambientes terrestres y marinos, más de 1.900 son únicas en el mundo. El endemismo es más notorio en los ambientes terrestres, donde casi todas las especies de aves, mamíferos y reptiles son endémicas. El desarrollo aislado de varias poblaciones de una misma especie y ciertos estudios parciales de tortugas gigantes, iguanas y plantas del género Scalesia, permite entrever una gran variedad genética hasta ahora poco estudiada. En síntesis "(...) las Galápagos son el más grande, complejo y diverso archipiélago que se conserva en el mundo en condiciones relativamente prístinas".
Recientemente Craig MacFarland y Miguel Cifuentes recopilaron la información disponible sobre especies amenazadas en Galápagos clasificadas según las antiguas categorías de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Las cifras parecen relativamente bajas. Ello se debe a que muchas extinciones incluyen subespecies, razas, variedades y poblaciones antes que especies en sí mismas. Las extinciones de mamíferos son sin duda las más preocupantes: seis extinciones se atribuyen a la introducción de especies exóticas por el hombre y las otras son probablemente prehistóricas. De hecho, 11 de las 13 extinciones conocidas de especies y 15 extinciones de subespecies se atribuyen a la misma causa: la introducción de especies exóticas.
El Servicio del Parque y la Estación Científica Charles Darwin ejecutan un programa de protección de especies nativas en peligro de extinción. Este programa ha instalado y mantiene dos centros de crianza de tortugas terrestres en Isabela y Santa Cruz, y tiene programas de protección de las iguanas terrestres, el Petrel Pata Pegada y tres especies de Scalesia, género de planta endémico de las islas.
La Introducción de Especies
La introducción de especies en las islas es bastante antigua; el propio Charles Darwin colectó 6 especies de plantas introducidas. En la actualidad se reconoce que es la amenaza más grave para la diversidad biológica terrestre de las islas y la integridad de sus procesos evolutivos, debido no sólo al peligro directo que implica para la reproducción de ciertas especies endémicas y nativas, sino también a ciertas modificaciones en el comportamiento y en cambios evolutivos, a veces difíciles de prever o detectar.
La mayor parte de las introducciones y sobre todo aquellas más peligrosas, como Chivos, Guayaba, Cascarilla o Garrapateros, son intencionales. Aunque no se dispone de un monitoreo general de la extensión de las especies más agresivas de plantas introducidas, existe un censo de la extensión y difusión de las principales especies de plantas introducidas agresivas en la zona agrícola de Santa Cruz en 1996. La extensión de estas "especies invasoras" representa el 12,1 % de toda la superficie agropecuaria de la Isla. La Guayaba es la especie más difundida, no sólo por su extensión sino también por el número de fincas afectadas.
A diferencia de las plantas, generalmente introducidas de manera intencional, otras especies han sido introducidas de forma accidental, como las ratas y la mayor parte de los invertebrados, que ingresan gracias al continuo flujo de alimentos y bienes agrícolas desde el continente. El más reciente inventario estima en 219 el número de insectos introducidos, la mayoría de los cuales ingresó por plantas vivas (para agricultura o para fines ornamentales). Muchas de estas especies se han convertido en plagas que compiten con plantas nativas, impiden la reproducción de animales endémicos, o incluso, afectan los cultivos de la zona agrícola.
Según el Servicio del Parque Nacional Galápagos, existen 21 especies identificadas de vertebrados introducidos. Algunos de ellos se han convertido en poblaciones cimarronas que se transforman en una seria amenaza para especies nativas y endémicas. Resaltan los chivos (con poblaciones estimadas en decenas de miles de individuos en Isabela), cerdos, la rata negra y los gatos.
Del análisis del número de islas que sufren la introducción de especies exóticas se desprende que los invertebrados y las plantas introducidas son las especies de más rápida difusión y han logrado dispersarse en un gran número de islas incluso alejados de circuitos turísticos. Además, son difíciles de identificar y existe un enorme grado de incertidumbre respecto a ellos. Las aves tienen una menor dispersión pues se encuentran básicamente en las islas pobladas. Los mamíferos están muy difundidos y allí donde existen provocan graves problemas de estabilidad para las especies nativas; sin embargo, el control de su difusión es más viable.
Mientras más pequeña es una isla y más alejada está de la presencia humana, mayores probabilidades tiene de estar libre de especies introducidas. Pero, ¿cuál es la severidad de la presencia de especies extrañas? Empecemos por destacar una de las más importantes conclusiones del trabajo de Snell: las islas de más de 1.000 hectáreas serían aquellas en donde los procesos evolutivos tuvieron lugar en el pasado y todavía se desarrollan en la actualidad. Así, pues, la preservación de la integridad de los procesos en Galápagos está amenazada por la presencia de especies introducidas en casi todas las islas mayores.
Los Esfuerzos de Protección
El control y la erradicación de especies introducidas es uno de los problemas de más difícil y costosa solución. El Servicio del Parque Nacional Galápagos destina, desde hace ya mucho tiempo, un considerable esfuerzo en campañas de erradicación y cacería. Uno de los esfuerzos más notables es el de la erradicación de cerdos, gatos y ratas en la isla Santiago, y las duras campañas de cacería de chivos en Isabela que permitieron, por ejemplo, eliminar 13.000 individuos a fines de 1996 en el volcán Alcedo.
El esfuerzo más completo para atacar el problema de las especies introducidas en Galápagos es, sin duda, la propuesta de instalación de un sistema de cuarentena para las islas. En 1991, la Fundación Charles Darwin, inició investigaciones para la instalación del Sistema de Inspección y
Cuarentena para Galápagos (SICGAL). Al mismo tiempo, el Ministerio de Agricultura y Ganadería comenzó a elaborar un reglamento al respecto. En 1992, el Servicio del Parque se unió al proyecto. En 1993, se coordinaron talleres entre las tres instituciones para la elaboración de los primeros borradores del reglamento y en julio de 1994 fue promulgado oficialmente el "Reglamento Especial de Sanidad y Cuarentena Agropecuaria y de Áreas Naturales para las Islas Galápagos".
Para julio de 1995 estaba ya elaborado un proyecto para la implementación del SICGAL durante los primeros cinco años. El proyecto consta de 6 subprogramas (coordinación interinstitucional, inspección y cuarentena, fomento agropecuario, manejo de desechos sólidos, educación y comunicación y seguimiento y monitoreo) por un total de 6.062.775 dólares.
Conclusiones
Conservar Galápagos significa no sólo preservar sus especies marinas y terrestres únicas y los sistemas ecológicos que las sostienen, sino también la integridad de los procesos evolutivos que tienen lugar en el archipiélago. Debido a sus características biológicas excepcionales, en Galápagos el desarrollo social debe adaptarse a las necesidades de la conservación.
Si aceptamos la idea de las islas de más de 1.000 has serían aquellas donde los procesos evolutivos tuvieron lugar en el pasado y todavía se desarrollan en la actualidad, la preservación de la integridad de los procesos evolutivos de Galápagos está amenazada por la presencia de especies introducidas en casi todas las islas mayores.
Por ello, proteger esos procesos exige que se evite la extinción de nuevas especies de plantas y animales, que se reduzca drásticamente el ingreso de nuevas especies exóticas y que se cumplan eficaces campañas de erradicación de especies introducidas. Para ello, implementar el Sistema de Inspección y Cuarentena es de crucial importancia.
No obstante estos problemas, no sería justo ofrecer un panorama desolador. Los esfuerzos del Servicio del Parque Nacional Galápagos son notables, la disponibilidad de información es magnífica comparada con otras zonas del Ecuador, el número de extinciones de especies es todavía pequeño y en medio de los conflictos ambientales se han configurado crecientes consensos sobre las principales tareas y desafíos para la conservación de Galápagos.
Fuente: "Informe Galápagos 1996-1997", editado por la Fundación Natura (Ecuador) y la WWF.

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