Gasodomésticos

Por César Barba Villarraza
Corresponsal en España

cbarba@infodisc.es


España


   Entre los combustibles fósiles, el gas natural es la fuente de energía más limpia y menos contaminante. Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) por combustión del gas natural son inferiores en un 50% a las del carbón y en un 30% a las del petróleo, por lo que la incidencia sobre el efecto invernadero también es menor. Además, el gas es un combustible que proporciona energía directamente, sin tener que pasar por una previa transformación (como el petróleo o la energía nuclear) que encarece el producto y en la que se desperdicia buena parte de su poder energético.

   Al escoger nuevos aparatos para la casa debemos considerar la posibilidad de adaptarlos al gas natural: las principales compañías distribuidoras promocionan los llamados "gasodomésticos", es decir, lavadoras, lavavajillas, secadoras o vitrocerámicas que funcionan a gas. Su precio es todavía un poco más elevado, pero a la larga son más ventajosos, tanto desde el punto de vista económico como ambiental.

   Uno de los gasodomésticos más evolucionados son las lavadoras bitérmicas, equipadas con dos tomas de agua independientes, una para el agua fría y otra para la caliente. De acuerdo al programa y a la temperatura seleccionadas, la lavadora toma el agua fría directamente de la red o el agua caliente procedente del calentador o caldera a gas de la vivienda. Así, al no calentar el agua y recibirla directamente de la red de agua caliente de la casa, estas lavadoras reducen el tiempo de lavado en un 25% y suponen un ahorro energético del 30% (lavando a 40ºC) respecto a las lavadoras tradicionales.

   Sin embargo, donde las diferencias de consumo son más acusadas es en las secadoras. El coste del ciclo de secado llega a ser un 60% menor con los aparatos que funcionan a gas natural (unas 24 pesetas frente a las 61 pesetas que gastan las secadoras tradicionales). Las prestaciones de estos gasodomésticos son similares a sus equivalente eléctricos: funcionamiento y regulación automáticos, programa antiarrugas, silenciosas e incluso con ciclos de secado más cortos. De cualquier forma conviene recordar que para el cuidado de la ropa y un menor consumo energético, lo mejor es secar las prendas al sol.

   Los lavavajillas son otros de los gasodomésticos que aprovechan para su funcionamiento el agua precalentada por el calentador, la caldera o el acumulador a gas natural. De esta forma se reduce sensiblemente el tiempo de lavado. En realidad, la mayoría de modelos de lavavajillas existentes en el mercado (a gas o eléctricos) son pretérmicos, es decir que admiten la entrada de agua precalentada. La diferencia está en el nivel de temperatura que pueden recibir, que va de los 55 hasta los 90 ºC y, claro está, el menor impacto ambiental cuando el agua se calienta con una energía más limpia. En cuanto a la repercusión en el bolsillo del usuario, los lavavajillas a gas suponen un ahorro del 35% del coste energético.

   Las vitrocerámicas son una de las últimas novedades en esta gama de aparatos domésticos a gas. En general las encimeras de vitrocerámicas constituyen un sistema de cocción eficaz y preciso, estéticamente agradable, seguro en su utilización y sobre todo de gran facilidad de limpieza. A esto se debe añadir, en el caso de las vitrocerámicas a gas, un importante ahorro energético que supera el 50% frente a las eléctricas. Este menor consumo se debe básicamente a la mayor respuesta energética del gas, que eleva la temperatura de la placa de forma rápida y controlada; y a la existencia de dos zonas de cocción, una activa y otra pasiva. La zona activa funciona con el quemador a gas mientras la placa está encendida, y la zona pasiva funciona con el quemador apagado, aprovechando la temperatura de los gases de la combustión.



Instalación y Seguridad: 
Para la instalación de los gasodomésticos es preciso hacer llegar la toma de gas hasta las proximidades del aparato. En ocasiones esta adaptación requiere de pequeñas obras que deben ser realizadas por un instalador autorizado. Pero a diferencia de otros aparatos domésticos que funcionan a gas, la entrada del combustible en los gasodomésticos se produce a través de tubos metálicos flexibles, en lugar de los clásicos tubos de goma con fecha de caducidad. Estos tubos metálicos son resistentes al calor, no caducan e incorporan una válvula de seguridad que cierra el paso del gas en caso de desconexión.



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