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¿Réquiem para los Manglares? |
![]() Por Carlos A. Cambra Palomino Corresponsal en Panamá ccambra@cwp.net.pa ![]() |
Los manglares son la cuna reproductora de una gran variedad de formas de vida, ya que, gran parte de la marina nace en los manglares del mundo donde las especies disfrutan de alimento abundante y refugio en su vida temprana.
El manglar es un macrocosmo de abundante formas de vida, tanto en flora como en fauna. Además sirve de hábitat para muchos animales en forma permanente y/o temporal, así como sitio de descanso y alimentación a animales migratorios por motivo de cambio de estaciones climáticas, sobre todo aves que llevan en su reloj biológico el mapa de todos los sitios que les brindan refugio. Todo cambio abrupto en los manglares y humedales, causa a estas aves una gran avería en su orientación de desplazamiento y tiende a confundirlas o desorientarlas al grado de que muchas pueden no llegar a su destino y mueren.
Toda forma de vida en nuestro planeta esta ligada de una u otra forma a los manglares, estos que antes se veían como tierras insanas, insalubres y pantanosas, hoy se le reconoce todo su potencial y valor en las cadenas de vida de infinidades de formas de vida y de incalculable valor en los balances ecológicos de las costas de los mares y tierras adyacentes.
Pero, siempre hay un pero. Muchos ven el manglar como una forma de hacer fortunas con actividades que atentan con su conservación y protección, para trasformarlos en rellenos hurbanizables, autopistas o para convertirlos en granjas camaroneras, tal es el caso de los escuálidos restos de manglares que bordean a San Francisco de la Caleta, arrinconados por una autopista privada o los manglares del Refugio de Vida Silvestre de Isla Cañas en el distrito de Tonosí o los manglares de los humedales del Golfo de Montijo que son amenazados por la intención de la apertura de una mina en Cerro Marín, Veraguas.
En el caso del Refugio de Vida Silvestre de Isla Cañas, la empresa Cultivos de Tonosí, incursionó en más de 45 hectáreas llevándose de paso los manglares y rellenando el lugar para instalar una granja camaronera con el beneplácito de ANAM. Y si esto fuera poco, la Reserva de Vida Silvestre Isla Cañas es amenazada por otro peligro si se llegase a explotar la mina de Cerro Quema ya que en sus faldares nacen varios afluentes del Río Tonosí, el cual riega el Refugio de Vida Silvestre Isla Cañas.
Si por la costa pacífica se dan estas amenazas a los manglares y humedales, en la costa atlántica no hay mejores noticias. La actividad comercial de las empresas que se dedican al refinado del petróleo o a comercializar sus derivados ha ocasionado en los últimos 15 años severos daños a la estructura ecológica de los manglares y la vida marina de sus costas. Daños que están calculados para no recuperarse en menos de 50 años con la circunstancia agravante de que toda efímera recuperación es afectada con nuevos derrámenes como los que se dieron los días 8 y 9 de febrero pasado en Brazos Bruck donde se derramaron más de 40.000 galones de búnker liviano, acabando con todo tipo de vida animal y vegetal en los lugares afectados.
A la velocidad que se están impactando los manglares y humedales en nuestro país, podemos esperar que en 10 años serán historia y ANAM, (Autoridad Nacional del Ambiente) que es el organismo rector en vigilar la preservación de nuestros recursos naturales dice, a través de su Directora, Mirei Endara, que no tiene infornes oficiales del derrame por parte de la empresa. Parece no saber que es la ANAM la que tiene que levantar ese informe y no la empresa contaminante. ¡La ANAM lleva la carreta delante de los bueyes!
¡BASTA YA DE DESTRUIR NUESTROS MANGLARES Y HUMEDALES!
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