Pingüino Emperador
El Elegante de la Naturaleza
Por Multimedios Ambiente Ecológico
fauna@ambiente-ecologico.com



Nombre Científico:   Aptenodytes forsteri  
Nombre Vulgar:   Pingüino Emperador  
Clase:   Aves  
Orden:   Spheniscoformes  
Familia:   Spheniscidae  


Distribución:

   El Pingüino Emperador nidifica en las costas del continente antártico e islas vecinas. Durante el verano se desplaza hasta el límite de los témpanos y llega regularmente hasta las costas de la provincia de Santa Cruz, las islas Shetland, Orcadas del Sur, Malvinas y Tierra del Fuego. En alta mar, hasta 600 kilómetros de la costa de Buenos Aires.


Dimensiones:

   Gran tamaño. Es el mayor de todas las familias de los pingüinos llegando a medir una altura de 1,20 metros.


Descripción:

   Pico largo, negro azulado con una línea roja a lo largo de la mandíbula inferior. Patas negras. Cabeza negra. Una mancha amarilla a lo largo del cuello superior. Dorso plomizo. Ventral (vientre) blanco, con una línea negra a los lados del pecho. Sus alas son color plomo (gris oscuro).




   El Pingüino, como el Ñandú, el Avestruz y el Kiwi, no puede volar. Sus alas aplanadas, pesadas y cortas se convierten en el agua en dos "hélices" poderosísimas con las que nada a velocidades extraordinarias: entre 45 y 50 km por hora. Además, también con las alas puede hacer volteretas en el aire, muy semejantes a las que realizan los delfines. Las aves voladoras y corredoras tienen huesos huecos, llenos de aire, gracias a ello, el cuerpo se hace más liviano y facilita el vuelo y la carrera. El Pingüino, en cambio, posee huesos macizos, esto le ayuda a sumergirse en el agua.

   Si se comparan las alas de un Pingüino con las de otra ave que puede volar se encuentran varias diferencias. Los huesos que forman el esqueleto de las alas de cualquier ave voladora están unidas por articulaciones muy móviles, y sus plumas largas facilitan el vuelo. Las alas del Pingüino son rígidas, con plumas muy cortitas superpuestas como las escamas de los peces.

   Por su lentitud y torpeza para caminar en la tierra, al Pingüino, se lo conoce comúnmente con el nombre de "pájaro bobo". Sin embargo, el lento pájaro bobo, es un excelente buceador. Se sumerge para pescar y nadar bajo el agua a unos 30 cm de la superficie. Cada tres o cuatro minutos aproximadamente, pega un salto y asoma su cuerpo fuera del agua para poder respirar.

   Los pingüinos son aves oceánicas, palmípedas (que tienen las patas palmeadas como los gansos, con los dedos ligados entre sí por medio de una membrana), incapaces de volar. Tienen el ala en forma de aleta. Bajo el agua la emplean para desplazarse, usando las patas como timón. Pasan la mayor parte del tiempo en el mar. Van a tierra a reproducirse. Se alimentan de pequeños moluscos, peces y krill.

   Tienen el plumaje muy apretado y ocupando toda la superficie del cuerpo. Cuando el ave se sumerge, el cuerpo no está directamente en contacto con el agua, excepto sus dos partes desnudas como lo son el pico y las patas. Tienen plumas notablemente impermeables, que aprisionan una capa de aire.

   De esta manera, estas aves pierden poco calor por conducción, el que sólo se pierde por las partes desnudas y las aletas. Estas partes actúan como "radiadores", interviniendo en la regulación de la pérdida de calor.

   Las patas tienen temperaturas inferiores a las demás partes del cuerpo. Así en el Pingüino Emperador, la temperatura interior es de unos 38,5º C y la subcutánea (la que está debajo de la piel) de los dedos es de 5º. Lo mismo sucede en las aletas que tienen en su extremo unos 5º a 6º y de 26º en la base. Se cree que estos verdaderos "radiadores" que tienen los pingüinos principalmente en las patas, y en menor medida en las aletas, estarían relacionadas con un circuito venoso-arterial que actuaría regulando la temperatura en esas zonas.

   Aparte de los mecanismos que le permiten luchar contra el frío, los pingüinos antárticos, como el Pingüino Emperador, y los subantárticos del género Pygoscelis, recurren a defensas colectivas contra el mismo. Cuando las condiciones atmosféricas son malas se agrupan unos contra otros, formando un grupo que recibe el nombre de "tortuga", los que están en la parte perisférica dan el dorso (espalda) al exterior. De esa manera cada ave se beneficia con el calor que se desprende entre ellas.

   El Pingüino Emperador, a diferencia de los otros no migra en invierno. La época de reproducción varía de acuerdo a las distintas especies. El Pingüino Emperador se reproduce en otoño-invierno, formando grandes colonias. La postura comienza en los meses de mayo-junio. El único huevo que pone es protegido en un repliegue de la hembra, el que luego pasa al macho que lo sigue incubando en su bolsa incubadora. No ponen materiales en el nido. Estos machos mientras incuban (lo hacen de pie) no se alimentan y ayunan los 62 a 66 días que dura la incubación. Luego de unos 60 a 70 días las hembras regresan y por medios de gritos reconocen a su compañero, a veces ya con el pichón nacido. Toman a su cargo el huevo o pichón, y el macho, que luego de ese ayuno llega a perder de 10 a 15 kg., va al mar a alimentarse. El pichón permanece unos 40 a 50 días protegido en el repliegue o la bolsa incubadora de la madre.

   Los machos incubadores pueden segregar de su estómago una sustancia rica en proteínas y grasas, muy similar a la leche del buche de las palomas, que dan a sus crías como primer alimento, lo que les permite desarrollarse y sobrevivir, sobre todo si las hembras se demoran en regresar del mar. El crecimiento de la población de esta especie no es muy alto debido principalmente a las peleas de los adultos por la posesión del huevo.

   Este pingüino que se reproduce en pleno invierno debe proteger sobre manera al huevo frente al frío. Su pichón, estará en condiciones de andar en el verano. En el invierno siguiente, se encontrará en un estado de desarrollo que le permitirá defenderse solo.

   Cuando los pichones comienzan a independizarse forman grupos muy grandes que reciben el nombre de "guarderías", donde son cuidados por unos pocos adultos. Los padres siguen alimentando allí a sus hijos, a los cuales reconocen y llaman mediante gritos.


Los Pingüinos Emperadores no Están Solos

   Los Pingüinos Emperadores al igual que otras cinco especies de pingüinos conviven con los demás animales terrestres que habitan en la Antártida, incluso con los artrópodos. En conjunto, los artrópodos (división del reino animal que comprende a los articulados de cuerpo quitinoso como los crustáceos, los insectos, etc), comprenden unas cincuenta especies; los más abundantes son ácaros no parasíticos y tisanuros, unos pequeños insectos primitivos. Varios tipos de vertebrados pasan parte del tiempo en las tierras y en los hielos antárticos, entre ellos seis especies de focas. En la península antártica anidan varias especies de aves acuáticas. La fauna marina es abundante, hay doce especies de ballenas y unas doscientas de peces.






CUENTO
"El Pingüino Emperador y la Tortuga"

   Un grupo de exploradores a principio de siglo, que recorrieron la Península Antártica tratando de llegar al Polo Sur, se sorprendieron cuando se encontraron con unos pingüinos más grande que los demás. Pero ya en 1904, los argentinos, que se habían establecido en una base permanente en las Islas Orcadas del Sur, un escalón para llegar al continente blanco, conocían y estaban estudiando el comportamiento de esas fabulosas aves.

   Luego de una intensa tormenta de nieve que los arrastró hasta la base de unas morrenas glaciares donde buscaron abrigo y protección, encontraron gran cantidad de Pingüinos Emperador. Éstos, habían conformando un apretado grupo para guarecerse del intenso frío. La imagen que representaban era la de una enorme "tortuga".

   Cuando el sol comenzó a brillar nuevamente en esas latitudes, vieron como de esa gran masa uniforme se fueron desprendiendo los individuos que la conformaban. Esas figuras, de gran porte y belleza, se desplazaban por el terreno en forma lenta y graciosa. Desde una cierta distancia, parecían hombres vestidos elegantemente con frac que volvían de una fiesta de gala.

   Todavía sorprendidos, los vieron pasar a su lado casi sin prestarle atención. Se encontraron con una especie que no le temían, porque su único enemigo hasta ese momento estaba en el mar, y era la famosa "ballena asesina": la orca, que no es ni ballena, porque es un delfínido, ni es asesina, porque solamente ataca para subsistir. El hombre, todavía no había puesto su cuota de depredador en esa zona.

   El tiempo cambiante de la Antártida produjo a las pocas horas que una tormenta arreciara nuevamente la zona. Ésta, de mayor intensidad que la anterior, los sorprendió cuando todavía no estaba levantado el campamento. El viento soplaba con mucha intensidad. La nieve golpeaba con tanta fuerza que les era difícil buscar abrigo pronto y seguro. Se encontraban perdidos y resignados a pasarla muy mal, tal vez, a morirse de frío.

   Pero en ese momento, los Pingüinos Emperadores, volvieron a utilizar la milenaria estrategia que les permitió sobrevivir en esa zona. Comenzaron a formar una "tortuga". Los exploradores vieron asombrados que los estaban rodeando, formaron un grupo tan compacto que no permitía que el frío los afectara. Quedaron en el centro de la "tortuga", un lugar privilegiado.

   Después de soportar la tormenta toda la noche, al amanecer del otro día el sol volvió a brillar. El calor que irradiaba, produjo la disperción de los pingüinos. Los diez integrantes de la expedición estaban sanos y salvos, y todo gracias a los Emperadores.

   El barco que los transportó, había buscado refugio en una bahía cercana. Cuando los recogió y quisieron contarle a sus compañeros, éstos los escucharon bastante incrédulos y pensaron que los había afectado el frío por la tormenta y sufrían alucinaciones. Ante tanta incredulidad y chanzas que le hacían sus compañeros, prefirieron no tocar más el tema, total, nadie más que ellos sabían que esa era la verdadera historia de lo ocurrido. Ellos estaban vivos, y gracias al comportamiento de los Pingüinos Emperadores que los habían salvado, y a los cuales, les estarían eternamente agradecidos.

   Por desgracia, otros grupos de "humanos" que visitaron la Antártida y las islas aledañas, con el tiempo, produjeron matanzas de Emperadores que dejó a esta especie al borde de la extinción.




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