Darwin-Wallace

La Selección Natural


Por Prof. Dr. Alejandro Rodolfo Malpartida
Director del Consejo Editorial del MAE
arm@ambiente-ecologico.com

Argentina


Al mencionar a la evolución biológica como proceso o a la selección natural de las especies, inmediatamente recordamos la obra capital de Charles Darwin ( On the origin of species by means of natural selection ). Esta obra clásica guarda sin embargo en sus orígenes una serie de discutidas relaciones de prioridad en cuanto a las ideas que en ella se vuelcan, debido a que en aquellos años, Alfred Russel Wallace un joven naturalista inglés que se hallaba realizando trabajos de campo en las indias Orientales había llegado a conceptos muy semejantes a los de Darwin, con un agregado terrible para éste último, Wallace le había hecho llegar esas conclusiones antes de que Darwin publicara su libro.


Concibió la idea de selección natural y las plasmó en un manuscrito que envió por correo a Darwin, este es uno de los motivos por los que su comunicación se leyó en la misma sesión que el informe de Darwin, en la Linnean Society de Londres. En una carta del 18 de junio de 1858 Ch. Darwin le escribe a su amigo Lyell:

"Querido Lyell, hace un año aproximadamente me recomendó usted que leyera un ensayo, de wallace, publicado en los annals, que le había interesado; cuando le escribí sabía que habría de complacerle y se lo dije. Hoy me lo ha enviado junto con una carta pidiéndome que se lo dirija. Creo que merece la pena leerlo. Sus palabras se han cumplido con creces: Debería haberme anticipado. Eso dijo usted cuando le expliqué aquí mi teoría de que la "selección natural" depende de la lucha por la existencia.

Nunca he visto una coincidencia más sorprendente. ¡Si Wallace tuviera la copia de mi esquema hecha en 1842 no podría haberlo resumido mejor! Sus mismos términos son ahora los títulos de mis capítulos. Por favor, devuélvame el manuscrito; él no ha manifestado su deseo de que yo lo publique, pero naturalmente, voy a escribir ofreciéndolo a alguna revista. De este modo, mi originalidad, cualquiera que sea, va a quedar destruida, pero mi libro, si es que tiene algún valor, no sufrirá deterioro, ya que todo el trabajo consiste en la aplicación de la teoría.

Espero que él dé el visto bueno al esquema de Wallace para poder comunicarle su opinión". (Darwin,1981: 288-289)

El Origen de las Especies

J.B. Lamarck publicó la "Philosophie Zoologique" en el mismo año que naciera Ch. Darwin (1809), en él se ocupó de la cuestión de la especie, la clasificación, de la ubicación de los organismos dentro de la escala natural y de las "transformaciones" de los mismos, introdujo de esta manera y de forma explícita el pensamiento "transformista" en su época, lo que actualmente llamamos evolución biológica (ver: Lamarck y la evolución biológica (Nº38) septiembre de 1997, en: http://www.ambiente-ecologico.com /revist38/malpar38.htm) De acuerdo con Mayr (1979), Lamarck desarrolló entre otras cosas su interés por la evolución en su dimensión temporal y aunque ambas posiciones se implican, Darwin centró su interés en el origen de la diversidad de organismos con un claro sentido geográfico.

Como es conocido, el interés de Darwin por el origen de la diversidad y las especies se enfatizó a través del viaje que realizó a bordo del Beagle, en el que durante cinco años viajó por alrededor del mundo. La obra mayor del gran naturalista estuvo publicada en 1859, fruto de una gran cantidad de observaciones cuidadosamente argumentadas, el día de su publicación fue el 24 de noviembre. En el origen de las especies se pueden encontrar y establecer varios postulados o subteorías que vienen a modo de explicación. Algunas de ellas se encuentran basadas en postulados de Lamarck. Darwin escribió que el mundo no es estático, sino que evoluciona. las especies cambian continuamente y se originan unas a medida que se extinguen otras. Otra idea que Darwin tomo de Lamarck era que los procesos de la evolución no constan de cambios repentinos o súbitos, sino que responden a un proceso gradual y continuo.

Sin embargo en su obra capital introdujo nuevos conceptos como la noción de comunidad de descendencia, esto es decir que dos o más organismos semejantes están emparentados por un antecesor común. Esta idea cobró pronta y rápida aceptación por parte los investigadores de las Ciencias Naturales, sobre todo porque se apoyaba en la sistemática (estudio de las clasificaciones de los organismos) y en la anatomía comparada.

Un último postulado introducido y compartido a la vez con Wallace es precisamente el tema central del Origen de las Especies, la selección natural.

La Selección Natural

Las ideas por las cuales Ch. Darwin se hiciera famoso, corresponden a las dos la Selección Natural. Entre los conceptos más importantes desarrollados para explicar los mecanismos de selección se encuentra en primer lugar la variabilidad y su origen y en segundo, la lucha por la supervivencia, fuertemente relacionada con el concepto de selección.

La Variabilidad

Darwin concibió que siendo probado por innumerables hechos y observaciones, que los individuos varían en diferente grado los unos de los otros, la selección natural debía valerse de ella, de la misma manera que lo ha hecho la humanidad a propósito de la selección artificial de plantas y animales. Debemos recordar que Darwin ocupa el primer capítulo de su libro capital para dedicarse a la selección artificial y al origen de la variabilidad de los organismos en cautiverio.

Por aquel entonces la Genética como dominio de conocimiento no existía y todos los significados que actualmente podemos generar a partir de la variación no estaba en el vocabulario de los científicos de la época. Sin embargo Darwin escribió notablemente sus observaciones sobre las variaciones individuales y restó importancia a la noción de especie como entidad real, más no así como construcción conveniente, en un pasaje del capítulo II se lee:

"Por eso yo considero las diferencias individuales, a pesar de su pequeño interés para el clasificador, como de la mayor importancia para nosotros, por ser los primeros pasos hacia aquellas variedades que apenas se las considera dignas de ser consignadas en las obras de Historia Natural. Y considero yo las variedades que son en algún grado más distintas y permanentes como pasos hacia variedades más intensamente caracterizadas y permanentes, y estas últimas como conduciendo a las subespecies y luego a las especies.

El tránsito de un grado de diferencia otro puede ser en muchos casos el simple resultado de la naturaleza del organismo y de las diferentes condiciones físicas a que haya estado expuesto largo tiempo; pero, por lo que se refiere a los caracteres más importantes de adaptación, el paso de un grado de diferencia a otro puede atribuirse seguramente a la acción acumulativa de la selección natural, que se explicará más adelante, y a los resultado del creciente uso o desuso de los órganos." (Darwin, 1980:135)

El uso y desuso de los órganos fue tomado de los conceptos de Lamarck con quien Darwin coincidía y apoyaba la idea que ese proceso ejercía su acción dentro de los procesos que daban lugar a la variación, por insignificante que fuera.

Más adelante aclara respecto de la especie como concepto: "Por todas estas observaciones se verá que considero la palabra especie como dada arbitrariamente, por razón de conveniencia, a un grupo de individuos muy semejantes y que no difiere esencialmente de la palabra variedad, que se da a formas menos precisas y más fluctuantes". (Darwin, 1980:136)

La lucha por la supervivencia

Llamada también lucha por la existencia, se trata de un proceso general y entendida no como un enfrentamiento violento y directo sino, que esta referida básicamente a la capacidad que tienen los individuos por dejar descendencia. Es decir, el logro y la "medición" de la supervivencia de los más aptos, es el éxito de dejar tras de sí numerosa progenie. Es bien sabido que el marco de esta concepción refiere directamente a Malthus quien expresaba que dada la rapidez con que todos los seres orgánicos se multiplican es inevitable que una cantidad de los mismos sean muertos en uno u otro momento sino de otra forma el número de descendientes sería tan enorme que ningún territorio podría albergarlos.

Finalmente, Darwin se expresa respecto de la selección natural de la siguiente manera: "Asimismo puede preguntarse cómo es que las variedades que he llamado especies incipientes quedan transformadas finalmente en buenas y distintas especies, que en la mayor parte de los casos difieren claramente entre sí mucho más que las variedades de la misma especie; cómo se originan este grupo de especies, que constituyen lo que se llaman géneros distintos y que difieren entre sí más que las especies del mismo género.

Todos estos resultados, como veremos más extensamente en el capítulo próximo, son consecuencia de la lucha por la vida. Debido a esta lucha, las variaciones, por ligeras que sean y cualquiera sea la causa de que proceden, si son en algún grado provechosas a los individuos de una especie en sus relaciones infinitamente complejas con otros seres orgánicos y con sus condiciones físicas de vida, tenderán a la conservación de estos individuos y serán, en general, heredadas por la descendencia.

La descendencia también tendrá así mayor probabilidad de sobrevivir; pues de los muchos individuos de una especie cualquiera que nacen periódicamente, sólo un pequeño número puede sobrevivir. Este principio por el cual toda pequeña variación, si es útil, se conserva, lo he denominado yo con el término selección natural, a fin de señalar su relación con la facultad de selección del hombre; pero la expresión frecuentemente usada por Herbert Spencer de la supervivencia de los más adecuados es más exacta y es algunas veces igualmente conveniente". (Darwin, 1980: 112).

Darwin y Wallace

Darwin concibió su teoría de la Selección Natural en 1838 y la escribió en dos trabajos no publicado en los años 1842 y 1844, seguidamente se dedicó a acopiar datos en apoyo de sus ideas hasta que decidió organizar el texto definitivo, que daría lugar al Origen de las Especies recién a fines de1859. Pero, más de un año antes el naturalista Alfred Russell Wallace envió una carta a Darwin conteniendo el manuscrito que contenían las idea fundamentales de la Selección Natural, a las que había llegado durante su convalecencia cuando enfermó de malaria en una isla del Archipiélago Malayo. La pasmosa similitud quedó corroborada hasta el punto que Wallace cita la misma fuente de inspiración de Darwin, esto es la obra de Malthus: Essay on Population. Es de imaginar en que situación puso al dedicado Darwin ese manuscrito, sobre todo frente a una legitima prioridad de teoría pero que no podía justificar al no haberla publicado cuando algunos amigos, años antes le recomendaron que lo hiciera.

Todo esto es notable a través de la lectura de algunas cartas de Darwin a Lyell:

Querido Lyell: Siento muchísimo molestarle, tan ocupado como está, con un simple asunto personal; pero si me da su prudente opinión me hará el mayor favor que jamás me haya hecho nadie, porque tengo completa confianza en su criterio y honradez...

No hay nada en el esquema de Wallace que no esté, mucho más completo, en el mío, que copié en 1844, y que leyó Hooker hará unos doce años. Hace más o menos uno, envié un breve boceto, del que conservé una copia, de mis teorías (como parte de la correspondencia que mantuvimos sobre algunos puntos), a Asa Gray, de modo que podría con toda exactitud decir y probar que no he tomado nada de Wallace. Me gustaría muchísimo publicar ahora un resumen de mis teorías generales, en doce páginas más o menos; pero no logro convencerme de que puedo hacerlo honradamente. WaIlace no dice nada de publicarlo, le adjunto su carta. Pero como yo no había pensado sacar a la luz resumen alguno, ¿ puedo hacerlo honradamente aunque Wallace me haya enviado un esquema de su doctrina?

Preferiría quemar mí libro entero antes de que él u otro cualquiera pensara que he obrado indignamente. ¿No cree que el hecho de que él me haya enviado el esquema me ata las manos ?... Si pudiera honradamente publicarlo haría constar que lo que me induce a publicar ahora el esbozo (y le agradecería mucho que me permitiera decir: siguiendo el consejo que me dió usted hace largo tiempo) fue el hecho de que Wallace me enviara un esquema de mis conclusiones generales. Nuestra única diferencia reside en que yo llegué a mis conclusiones a partir de los efectos de la selección natural en los animales domésticos. Me gustaría enviar a Wallace una copia de mi carta a Asa Gray, para demostrarle que no le he robado su teoría. Pero no puedo decir si publicar ahora sería o no bajo e indigno. Esta fue mi primera impresión, y seguramente hubiera obrado de acuerdo con ella de no haber sido por su carta.

No quisiera causarle molestias por un asunto tan intrascendente, pero no sabe cómo le agradecería su consejo.

A propósito ¿tendría inconveniente en enviar ésta con su respuesta a Hooker, y que él a su vez la enviara a mí? Porque así tendré la opinión de mis dos mejores y más comprensivos amigos. He escrito esta carta lleno de tristeza, y lo hago ahora para poder olvidarme del asunto por algún tiempo; estoy agotado de tanto meditar...

Mi buen y querido amigo, perdóneme esta estúpida carta dictada por sentimientos estúpidos.

No los volveré a molestar a Hooker ni a usted acerca de este asunto. (Darwin, 1981: 289-290).

Todo este episodio lo podríamos llamar el "estrés del científico por la publicación" fue sin quererlo aparentemente inaugurado por Darwin y es vigente hasta la actualidad. El desenlace ocurrió por intermediación de Lyell y Hooker quienes presentaron conjuntamente a la Sociedad Linneana de Londres el Manuscrito de Wallace y el extracto del ensayo de 1844 de Darwin. Un año más tarde aparecía la primera edición del Origen de las Especies. De acuerdo a lo que señala Francis Darwin, autor de la biografíía que se viene citando, los ensayos fueron presentados la noche del 1 de julio de 1858. El trabajo de Wallace se titulaba "Sobre la tendencia de las variedades a separarse indefinidamente del tipo original", mientras que Darwin presentó el esquema de la teoría de 1944 y una carta dirigida al doctor Asa Gray y fechada el 5 de septiembre de 1957.

Doce días después de la presentación Darwin escribe a Hooker:

Querido Hooker: Su carta a Wallace me parece perfecta, clarísima y sumamente cortés. No creo que pudiera mejorarla y la he enviado hoy con otra mía. Siempre pensé que era muy posible que alguien se me adelantara, pero imaginaba que tenía un alma lo sufcientemente grande para no preocuparme por ello; ahora me encuentro equivocado y castigado; sin embargo, me había resignado totalmente, y ya tenía media carta escrita a Wallace cediéndole toda prioridad; no habría cambiado, ciertamente, si no hubiera sido por su extraordinaria amabilidad, la de Lyell y la suya. Le aseguro que soy consciente de ella, y que no la olvidaré. Estoy más que satisfecho por o que ocurrió en la Linnean Society. Había supuesto que su carta y la mía a Asa Gray no serían más que un apéndice al trabajo de Wallace.

Muchos años después, Wallace en una carta a un amigo (el prof. A. Newton) y recopilada por el hijo de Ch. Darwin con autorización del primero escribe:

"La coincidencia más interesante en el asunto, creo, es que yo, igual que Darwin, había llegado a la teoría a través de Malthus - en mi caso fue la complicada relación de la acción de los "obstáculos preventivos" que mantienen la población de las razas salvajes en un número bastante estable pero reducido.

Esto me había impresionado enormemente, y de repente se me ocurrió que si el número de todos los animales se ve necesariamente limitado de este modo - "la lucha por la existencia"-, las variaciones en las que yo pensaba constantemente debían, necesariamente con frecuencia, ser beneficiosas, y en ese caso provocarían el crecimiento en número de las variaciones en cuestión, mientras que las variaciones nocivas disminuirían. Es usted totalmente libre de mencionar las circunstancias, pero creo que las ha supervalorado, y que ha dejado deslizar algunos errores de poca importancia. Estaba yo en la cama en el período de reacción de unas fiebres intermitentes, cuando surgió en mí repentinamente la idea. Completé la teoría casi totalmente antes de que el ataque febril pasara, cuando me levante empecé a escribirla y creo que terminé el borrador al día siguiente.

No es que Hubiera pensado en "morirme" - no era una enfermedad grave- pero sí pensaba en desarrollarla todo lo posible, cuando volví a casa, sin suponer en absoluto que Darwin se me había adelantado tanto.

Puedo decir con toda verdad ahora como dije hace muchos años, que me alegro de que fuera así; porque yo no siento el amor por el trabajo, por la experimentación y el detalle que eran tan preeminentes en Darwin, y sin el cual nada de lo que yo pudiera haber escrito habría convencido jamás al mundo. Si se refiere usted a mí, en la medida que sea, ¿ puede enviarme una prueba, y yo se la devolveré enseguida ?." (Darwin, op.cit: 294). Carta fechada el 3 de diciembre de 1887.

Destacan en todos estos pasajes, la preocupante honorabilidad de Darwin y la profunda humildad y deferencia de Wallace para con él. Más allá de las implicaciones teóricas, epistemológicas y éticas que el análisis de los escritos de estos dos grandes naturalistas inspiran, los oficios de Lyell y Hooker a favor de Darwin hicieron que en generaciones siguientes la imagen de Wallace quedara oculta para la mayoría, aunque no para todos.

CITAS:




Si tiene alguna duda o sugerencia, comuníquese con nosotros!