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Administración de Parques Nacionales
República Argentina


"Monumento Natural Bosques Petrificados"



Tomado del libro: "Los Parques Nacionales de la Argentina", de Editorial El Ateneo.


En el período Devónico, hace aproximadamente 350 millones de años, aparecieron los primeros vegetales terrestres, los que a partir de entonces han ido evolucionando hasta llegar a las formas actuales. Ya en este período existían bosques formados por árboles de morfologías y tamaños diferentes, pertenecientes a distintos grupos taxonómicos, muchos de los cuales se extinguieron.

Varios de estos bosques sufrieron el proceso de petrificación, por medio del cual se obtiene el fósil más perfecto. Para que se produzca la petrificación se requiere un medio rico en sales minerales (silíceas o calcáreas), y con muy poca actividad destructora orgánica y química, pudiendo entonces el resto vegetal eliminar todos sus componentes líquidos y reemplazarlos molecularmente por soluciones minerales, sin cambiar la forma ni perder su estructura original. Las partes de las plantas que mejor resisten este tipo de proceso son los troncos o leños.

En la Argentina existen numerosos bosques petrificados, que difieren en su composición, y tienen sus mejores ejemplos en la Patagonia, debido probablemente a una constante e intensa actividad volcánica que proveyó la materia básica en la petrificación, la silice.

Uno de los mejores ejemplos es el bosque petrificado de Madre e Hija ubicado 150 kilómetros al oeste de Puerto Deseado, y fue erigido Monumento Natural el 5 de mayo de 1954. Este bosque se encuentra en la formación geológica La Matilde, de antigüedad Jurásica medio-superior (aproximadamente 150 millones de años). Durante este período el paisaje era muy distinto al actual, con clima templado y uniforme debido a que no existía la Cordillera de los Andes, y los vientos húmedos provenientes del Océano Pacífico permitían una vegetación exuberante. En el este aún no se había abierto el Océano Atlántico y América estaba unido a África. La primera ingresión marina a la latitud de la Patagonia tuvo lugar recién a fines del Cretácico y principio del Terciario.

Un fenómeno de origen volcánico sepultó vastas extensiones de bosques como éste, y muchos de sus integrantes se fosilizaron. La mayoría de los árboles se desplomaron y quedaron orientados de este a oeste, mientras que otros, fosilizaron in situ, muestran sus raíces y la parte basal del tronco parado. Se conservan además los conos o estróbilos femeninos y masculinos, en los que todavía se preservan los embriones, que son las partes más delicadas. Los restos petrificados corresponden en su mayoría a las araucariáceas, descriptas como Araucaria mirabilis en base a los conos mencionados, pero también se encuentran otras coníferas y hongos del grupo de los fomitoides que vivían sobre las cortezas de los árboles. Hay también yacimientos con impresiones de restos vegetales, principalmente de helechos, Bennettitales (extinguidos) y Cycadales, no encontrándose ningún registro de Angiospermas, que aparecieron recién en el Cretácico, o sea en el período geológico subsiguiente. En la misma formación se encuentran esqueletos de anuros primitivos.

El bosque ocupa el área extensa de un monumento natural, de 10.000 ha, y algunos de sus troncos alcanzan los 30 metros de largo y 2 de diámetro, por lo que son los más grandes que se conocen en la Argentina y quizás en el mundo.






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