El Ecotomo ...
La Relación: Sociedad - Naturaleza



Por Prof. Dr. Alejandro Rodolfo Malpartida
Director del Consejo Editorial del MAE
arm@ambiente-ecologico.com
y Msc. Leonardo Lavanderos
ecotomo@lascar.puc.cl

Argentina Chile


* Gran parte de este trabajo fue publicado en la revista chilena "Historia Natural", 68: 419-427 Santiago de Chile 1995 y expuesto en la Conferencia Regional de los Países de América Latina y el Caribe, América Latina en el Mundo: Ambiente, Sociedad y Desarrollo. Organizado por el Comité Nacional Cubano, Unión Geográfica Internacional. UGI. La Habana, Cuba 31 de Julio al 5 de agosto de 1995.


ABSTRACT

Based upon society-nature relation, a new system to classify territories is proposed. The ecotomo constitutes the classification unit. It can be understood as the smallest disaggregation of the society-nature relation that is able to sustain itself while keeping its organization. It is assumed that culture emerges from society-nature relation. The notion of entorno is discussed and its mutual dependence upon the organism is emphasized. Both etymolgy and meaning of ethos, oikos, entorno and ecotomo are discussed. The intimate relation between Ethology and Ecology is also shown. To explain how the commonly considered isolated components organism/society and entorno/nature articulates in the form of a relation, a reference background is given. Some features and concepts concerning the ecotomo are stated.

Key words: ecotomo, relations, organism-entorno, society-nature.


RESUMEN

Se propone una nueva forma de generar la clasificación de los territorios basado en la relación sociedad-naturaleza. El ecotomo constituye la unidad de clasificación. Este puede entenderse como la menor desagregación de la relación sociedad-naturaleza, capaz de autosostenerse y conservar su organización. Se asume que la cultura es un emergente de la relación sociedad-naturaleza. Se discute la noción de entorno y se enfatiza su mutua dependencia con el organismo.

Se tratan tanto la etimología como el significado de ethos, oikos, entorno y ecotomo. También se señala la íntima relación entre la etología y la ecología. Se dan las bases de la unidad como compleja y su función central que es la relación como teorís. Se presenta un basamento de referencias para explicar cómo los componentes organismo/sociedad y entorno/naturaleza, comúnmente considerados aisladamente, se articulan en la forma de una relación. Se establecen algunas características y conceptos concernientes al ecotomo.

Palabras clave: organismo-entorno, sociedad-naturaleza, ecotomo, relación.


INTRODUCCIÓN

Los conocimientos científicos en general, las ciencias naturales y el ecológico en particular, se han desarrollado inmersos en el pensamiento simplificador, los problemas enunciados comúnmente como complejos terminan siendo escamoteados en los modelos. A éste paradigma de la simplificación o simplificante (Morin, 1984), se le suman una cantidad de "ismos" como el idelismo, el realismo, el nominalismo, el solipsismo, el dualismo y más recientemente el ecologismo.

Todos estos conceptos desarrollados en las ciencias (y a veces confusos en diferentes escuelas) no pueden, ya sea desde un punto de vista histórico, es decir ateniente a lo cronológico, ni desde un punto de vista arqueológico, centrado en lo conceptual (Foucault, 1989), superar la idea de problemática ambiental, protección ambiental, dimensión ambiental, etc, en la organización y ordenamiento del territorio.

En este trabajo proponemos superar la idea de "dimensión ambiental" per se, por lo común considerada como un todo, para establecerla como emergente de la relación sociedad-naturaleza. Consideramos que la dimensión ambiental resulta de un comportamiento diferencial de las condiciónes de reproducción de la economía en respuesta a las diferentes combinaciones de recursos de cada territorio. De esta manera, la distinción de la dimensión ambiental es relativa a la organización del sistema local sociedad-naturaleza que se está estudiando.

Los sistemas de clasificación de la naturaleza son producto de los científicos que los realizan (Lamarck, 1873: 37-38) en el dominio de cualquier especialización y están basados generalmente, en propiedades inherentes a los objetos de estudio. Por ejemplo, La "aptitud" agrícola o forestal de un suelo es una clasificación de las ciencias agroforestales. De la misma manera, una comuna o un distrito son el resultado de una clasificación propia de las ciencias administrativas.

En Ciencias Naturales la distinción de sistemas que son arbitrariamente separados para ser estudiados resulta de la observación del investigador (Mires, 1990), la cual depende de la teoría de base (Popper, 1982: 238; Lakatos, 1983). Así, la "aptitud" de los suelos para un uso determinado no considera a la sociedad involucrada con el recurso ni a las relaciones existentes entre sociedad-naturaleza.

Los sistemas de clasificación convencionales, obedecen a una concepción realista-dualista del mundo por lo general en su forma más ingenua. No consideran la reciprocidad de la relación hombre-naturaleza / sociedad-naturaleza, ni el desarrollo del primero en coordinación con el segundo. Por el contrario, establecen potencialidades al "sistema no humano" según los beneficios que pueda reportar para la sociedad humana.

Así, los recursos naturales son explotados según las necesidades de la sociedad, las que han sido determinadas a priori y generadas político-administrativamente. Esta situación es diferente si se la conceptúa como emergente del desarrollo cultural de la sociedad como resultado de su relación con la naturaleza. Troll (Fide Mires 1990) ha señalado que el riego artificial fue condición previa para el surgimiento de las culturas preincásicas en la costa peruana. No fue primero el imperio Inca y luego las unidades agrosociales (ayllu), sino que la articulación del ayllu generó la macroestructura políticoadministrativa y ésta, a su vez, guardaba estrecha relación con las vinculaciones socio-ecológicas establecidas en los ayllu.

La federación de ayllu originó formas de dominación locales, luego regionales y finalmente, al Estado, cuyo rol era centralizar la producción para luego abastecer a todos los ayllu con productos de otras unidades y transferir el conocimiento tecnológico a todo el Imperio. Las condiciones sociales no estaban determinadas por la naturaleza, considerando la facultad humana de modificar su entorno y el desarrollo social no habría podido prosperar, si implicaba la destrucción de las unidades socio-ecológicas.

Asumimos que la cultura es un emergente de la relación sociedad-naturaleza y, que el conocimiento generado en esa relación, es utilizado en la maximización de los procesos que permiten al hombre alcanzar estados superiores de desarrollo social y cultural.

Basado en la relación sociedad-naturaleza, proponemos un nuevo sistema de clasificación del territorio, siendo el ecotomo la unidad de clasificación. Este puede entenderse como la máxima desagregación de la relación sociedad-naturaleza que le permita mantener su organización y sustentabilidad. Asumir la complejidad en la relación supone aceptar la codependencia del objeto de estudio a su entorno, la pertinencia del observador a su sistema de observación (cibernética de segundo orden, Foerster, 1974 ) la centralización de la unidad organizante (sociedad).


LA CIRCUNSTANCIA Y EL ENTORNO

Lamarck puso especial énfasis en la indagación de los corps vivants en sus circunstancias y afirmaba que tales circunstancias no influenciaban en forma directa sobre la morfología de tales seres. Al contrario, sostenía que las circunstancias actuaban sobre los hábitos y costumbres y que éstas a su vez, modificaban la organización del ser vivo. Finalmente, ésta se expresaba en morfologías somáticas diferenciales (Lahitte et al. 1989: 45).

En el capítulo VII de la Filosofía Zoológica se puede leer: "De l'influence des circonstances sur les actions et les habitudes des animaux et de celle des actions et des habitudes de ces corps vivants, comme causes qui modifient leur organisation et leur parties" (Lamarck 1873 I:220).

Las circunstancias de Lamarck no sólo referían a lo que actualmente se denominan parámetros ambientales en Ecología, sino que incluían a su vez el modo de comportarse y conservarse de los propios organismos: "Les principales naissent de l'influence des climats, de célle des diverses temperátures de l'atmosfére et de tous les milieux environnant, de celle de la diversité del lieux et de leur situacion, de celle des habitudes, des mouvements les plus ordinaires, des actions les plus frécuentes, enfin, de celle des moyens de se conserver, de la maniére de vivre, de sa défendre, de se multiplier, etc." (Lamarck, 1873 I:238). Así esta idea de circunstancia se aproxima a la de entorno en el dominio de la Ecología (Malpartida, 1991; 1992; Lahitte et al., 1993).

El entorno es, si lo es para algo o para alguien. Esta situación no es necesariamente cierta con palabras como ambiente, medio ambiente, environ o millieu. Sin embargo, Umwelt en el sentido de von Uexküll (1945:64), tiene el significado más cercano a nuestra noción de entorno (Malpartida, op.cit.).

Durante la primera década del siglo XIX, Jean Baptiste Lamarck y Etienne Geoffroy Saint Hilaire fueron compañeros de claustro. Aunque compartían las nociones de transformación de los seres vivos, el segundo creía que los cambios eran a partir del ambiente, considerando la idea de condiciones ambientales y no de circunstancias. Esto llevó a que su posición fuera posteriormente denominada "geoffroyismo" (Rostand, 1985:97 Komarov, 1949: 50).

Estas ideas del geoffroyismo se mantienen hasta nuestros días como determinismo ambiental y se extiende a conceptos como "protección ambiental" y "dimensión ambiental" entre otros.


CONSIDERACIONES ETIMO-EPISTEMOLÓGICAS

En 1854 el francés Isidore Geoffroy Saint Hilaire (hijo de Etienne) creó el término Etología sobre la base de las palabras griegas ethos y logos (estudio, tratado). Pero el significado de la primera presenta algunos inconvenientes en cuanto a su interpretación (Smith, 1982; Lahitte, et al 1993). " Las palabras son cosas peligrosas, y resulta que ethos en cierto sentido es una palabra muy mala" (Bateson 1976: 108).

En el traslado del alfabeto griego al latino, no se ha indicado cómo debe escribirse Etología: si utilizando épsilon o eta como letra inicial. Según de que letra se trate el significado varía ligeramente. Si ethos es escrita con épsilon significa costumbre, hábito, uso, y tiene la misma raíz que etnos (pueblo, grupo, raza) y que nuestra palabra ética. Mientras que ethos escrita con eta significa patria, habitación, morada habitual (Pabón,1979).

Así es que hay ciertas confusiones en torno a qué se refería Isidore Geoffroy con su ethologie. El autor la define como el estudio de los animales en su medio natural, considerando dichas indagaciones un complemento indispensable de los estudios de laboratorio (sistemáticos, de anatomía comparada, etc). Estas consideraciones llevan a creer que la nueva disciplina responde al sentido de ethos con eta por cuanto la definición involucra al entorno.

Tanto Labeyrie (1974:25-26) como Smith (1982:13) comparten este concepto, aunque el segundo sostiene que la Etología se fundó sobre la base del sentido de hábito y costumbre. Esto nos lleva a creer que está más ligado al significado de ethos escrito con épsilon. Medawar y Medawar (1988) también sostienen que etología se refiere sólo a "hábito" y "costumbre", reforzando la postura generalizada al respecto. Pero lo que no es posible es afirmar si Isidore Geoffroy conjugó las dos ideas en su ethologie.

Tanto Lorenz (1985) como Smith (1982), convienen en que la idea de etología original ha derivado posteriormente en la etología actual que estudia la conducta y que, de forma distinta la ecología estudia la relación del organismo con su entorno.

En 1869 el alemán Ernst Haeckel crea el término Ecología (ökologie) entendiendo por ésta el estudio de las relaciones de los organismos con el ambiente, incluidas en sentido amplio todas las condiciones de existencia (Hurrel, 1991).

La ökologie del autor alemán se fundó sobre la base del griego oikos que significa patria, casa, residencia, lugar donde se habita y hasta mejor aún, tener hogar (Pabón, 1979). Así, el oikos de Haeckel se aproxima a la noción de ethos con eta. Tal vez, el sentido de oikos de Haeckel sea aún más fuerte si atendemos a la palabra oikopoiós que significa "que hace habitable".

Haeckel defendía la idea de selección natural que comportaba organismos activos respecto al ambiente, como los organismos de Lamarcky y no o pasivos como los de Isidore Geoffroy, quien sostenía como su padre que éstos eran moldeados por el ambiente. Haeckel apreciaba la obra de Lamarck, Goethe y por supuesto la de Darwin, cosa que se evidencia en los capítulos IV, V y VI de la "Historia de la creación de los seres organizados" (Haeckel,1947), especialmente el capítulo V:92-102 en que elogia a Lamarck, estas páginas son las que fueron incluidas el la primera traducción castellana de la Filosofía Zoológica (Lamarck, 1910, 1986). Por esto es posible pensar que Haeckel se oponía al ambientalismo que, como se explicara antes, es el legado pasado y actual de los conceptos de Etienne Geoffroy.

La suposición de muchos ecólogos pasados y actuales respecto al entorno como algo exterior al organismo (el organismo está en un entorno) es muy dificil de sostener frente a otros que convienen en que todo organismo vive en su entorno. Sin ingresar en más detalles en el primer caso habría que tener como principios que el organismo tiene propositividad conciente, autoreferencia y sentido euclidiano del mundo. Nosotros sostenemos la idea que el organismo-entorno es una unidad que estudia la ecología como ámbito de conocimiento.

Los vínculos entre etología y ecología son mucho más estrechos, más potentes e indisociables de lo que parecen. El ecólogo no estudia la relación entre organismo y entorno independientemente de las comportamientos de esos organismos en sus entornos. Este argumento no es consistente con el de Smith (1982:13) ya que el autor atribuye la segunda actividad a los etólogos.

LLegado a este punto cabría preguntarse si es posible estudiar relaciones sin tener en cuenta las conductas que la expresan y, si se puede indagar sobre la conducta sin considerar la relación que posibilita esa manifestación.

La relación organismo-entorno especifica un ámbito sistémico, un contexto donde la relación misma se constituye en sistema de comunicación que, como fenómeno comunicacional, se expresa en una manifestación emergente que podríamos denominar conducta. No es posible por lo tanto disociar "conducta" de "relación". Etología y ecología deberían entenderse a modo de campo unificado con diferencias que son operativas desde solamente un punto de vista práctico o descriptivo argumental.

Actualmente, es posible afirmar que la noción de etología y de ecología tiende a toda esta recursividad histórica "..ni el comportamiento de una especie ni su evolución, se comprenden fuera del marco constituido por el ecosistema en que viven" (Margalef, 1982:7).

Con respecto a nuestra unidad de estudio, la etimología de ecotomo está formada por las palabras griegas oikos y temein. Mientras el significado de la primera ha sido discutido más arriba, el segundo significa corte, absición, distinción. Nos referimos a distinguir "un oikos" en su sentido más amplio.


¿ ORGANISMO-ENTORNO u ORGANISMO versus ENTORNO ?

La existencia de un doble juego de pertenencia y participación entre los seres vivientes y loque los rodea, tiene que ver con que el observador los distinga sea a través de la identidad (pertenencia) o de la oposición (diferencias).

Nos referimos a identidad siempre que un organismo sea un miembro: sistema organismo dentro de sistema entorno. Nos referimos a oposición siempre que el organismo sea una clase: sistema organismo acoplado o desacoplado a sistema entorno. Wilden (1979: 127) señala que "La puntuación de lo analógico por medio de lo digital es un problema sin solución para la humanidad".

Esto resulta importante a la hora de medir los alcances de ciertas posturas teóricas. En biología evolutiva, por ejemplo, la "teoría del seguimiento al ambiente" postula que el organismo está siempre ligeramente desacoplado del resto (llámese entorno o ambiente en este caso), siempre retrasado con respecto a las requisitorias cambiantes del ambiente (Lewontin, 1979).

En este esquema está implícito que ambas entidades, organismo por un lado y ambiente por el otro, se definen por oposición en algún momento ó por identidad en otro. En este tipo de conceptualizaciones la adaptación es por lo tanto un proceso optimizable, que puede describirse como oscilante entre la oposición y la identidad. Puede llegarse al extremo de considerar entornos sin organismo, entornos potencialmente habitables como la noción de bioespacio (Dobzhansky et al, 1980), o conceptos como el de "nicho vacío" (Hutchinson, 1957). Tales posturas resultan obviamente contradictorias a nuestra línea argumental.

Desde los inicios de la Ecología como ciencia, se ha tratado de sostener la idea de que el organismo y el entorno son una unidad, utilizándose diversos nombres y conceptualizaciones de proximidad creciente a esa idea. Ejemplo de ello lo constituyen la primera acepción de nicho (Elton, 1927), los conceptos vertidos al respecto por Jacob (1973) y el concepto de ecoide como un sistema equilibrado de acciones y reacciones entre el espacio físico y el organismo (Negri, 1912; fide Gola et al., 1972).

Ringuelet (1961) sostiene que: "El ser vivo es inseparable del ambiente, del medio que lo rodea y en el cual desarrolla sus actividades". Sin embargo a cada paso, en cada aproximación conceptual se ha infiltrado el dualismo cartesiano, tal situación es perceptible en cualquier definición. No existe posibilidad al menos hasta el presente, de concebir de una mirada tal unidad mientras nosotros mismos vivamos y generemos esa ambigüedad.

Al considerar que un organismo está en su entorno se diluye el problema de la identidad y la diferencia entre ambos (Wilden, 1979: 318). Sea que el organismo esté en un entorno (pertenezca a / sea miembro de la clase entorno) o que esté con un entorno (sea diferente a / sea de la misma clase que el entorno) dejan de ser cuestiones para quedar subsumidas a una metacuestión: la unicidad del organismo en su entorno.

La dependencia mutua (ecodependencia) predica de un origen compartido en el cual no se puede concebir vida sin entorno ni un entorno para nadie. A diferencia de la teoría del seguimiento al ambiente, en este esquema la adaptación es condición en el mantenimiento del sistema organismo-entorno. De no ser así, la unidad de referencia ingresa en una patología (con lo cual ya es otro sistema) o desaparece.

La Teoría de la Autopoiesis (Maturana y Varela, 1982) refleja la capacidad de autoorganización de los seres vivos como sistemas. Pero la capacidad de formación de si - autos - (Morin, 1984) se inserta en la codependencia que el sistema "autoorganizado" de referencia tiene con su contorno (Foerster,1976). En términos de Morin (1983) la autopoiesis requiere del oikos. El viviente se genera, se organiza y se reorganiza permanentemente en el seno de la ecoorganización.

Lahitte et al. (1987) señalan que mientras el término autopoiesis tienen su correlato griego autopoios (= que crece espontáneamente), el término ecopoiesis tiene su correlato griego oikopoios (= que hace habitable).

Centrados en niveles sistémicos de organización, la ecopoiesis es a la clase como la autopoiesis es al miembro. Es decir, tomando como unidad al organismo-entorno, el organismo es autopoiético respecto de la unidad, pero la unidad como emergente organismo-entorno es ecopoiética.

La relación organismo-entorno es la unidad fundamental ecológica. Por esta razón es conveniente pensarla como la unidad mínima de supervivencia y ya no al organismo, poblaciones o especies como entidades individuales y conceptualmente escindidas de su entorno.

La comprensión de esto replantea la idea de individuo en ciencias naturales, la que no sólo se entronca con el concepto de entorno sino también con la de macho-hembra, por lo menos para muchos niveles de la biología evolutiva.


BASES DE LA CONCEPCIÓN RELACIONAL DE LA UNIDAD

El cartesianismo y la imagen disyunta del mundo humano respecto del llamado mundo natural ha sido y sigue siendo el estilo argumental clásico en ciencia. Las formas contrarias de un mismo eje argumental pueden ser replicadas por miles; el sujeto y el objeto son entidades a priori, el azar es un argumento de la medida de máxima indeterminación, el caos es el nombre de una regularidad no bien determinada, etc. Este es un mundo dual, pero determinado en el objeto, o mejor dicho, en la objetividad del sujeto. La objetividad permite la validación de los argumentos contra referente de experiencia, cosa que tautológicamente corrobora la objetividad del sujeto, que es, ciertamente un predicado del objeto.

En la concepción de este mundo que supieron enseñarnos y que nos esforzamos por aprender, la relación como filosofía no tuvo lugar, para la mayoría de los corpus científicos éste es un mundo dado de objetos que demanan al investigador, el que, elucubra interacciones, transacciones y coacciones entre otras formas de acción.

La relación como filosofía está estrechamente conectada a la concepción de la experiencia como temporalidad e historia. El principio de la identidad y las descripciones de caracter inherente a los objetos que se sostiene en ciencia se corresponden con una concepción primaria en la historia del conocimiento, esto es, la sustancia, la esencia y el carácter autónomo de lo real.

La concepción relacional está inmersa en la experiencia, en la situación y circunstancia, no hay posibilidad de experiencia ahistórica. La irreversibilidad surge entonces como condición de la experiencia y no ya sólo como reformulación de los conceptos clásicos en termodinámica como lo es la termodinámica no lineal de procesos irreversibles de I. Prigogine. Desde la relación, la irreversibildad se traduce como la lógica de la historia y esto es así porque es la lógica de lo vivo, la idea de probabilidad surge entonces de lo irreversible y no al revés, (Paci, 1954). Por esto, la noción de entropía no funda la irreversibilidad porque ella se encuentra definida en el dominio estadístico, es el estado más probable y como probabilidad es predicado de lo irreversible y no condición.

En este esquema lo irreversible para ser tan solo requiere de novedad, proceso, emergencia y se encuentra a la base de la concepción de sistemas. Si cuaquier comunicación debe entrar en el espacio relacional de la naturaleza humana, y como tal en el proceso de experiecias e historia, la realidad surge entonces de esa situación histórico existencial y es comprensible y ordenable sólo en el interior de tal situación. Según Paci (op. cit.) el vicio de la metafísica tradicional (popular) es la de considerar al propio objeto como sustancia del ser y de aislar el mundo de la "sustancia" del mundo de la "experiencia", y reducir así la experiencia a lo necesario, a lo atemporal y a lo único.

Dejar de lado la relación y el carácter emergente de la experiencia en toda toma de decisión, es tener la creencia de que los agumentos científicos son acontextuados en su significación, que lo aprocesal y ahistórico es lo que caracteriza al sujeto de la relación y que en ello basa su carácter de objetivo y de validación argumental.

En este punto cabe preguntarse que ideas generamos respecto de las relaciones en un territorio, ¿son imágenes inmutables de un mundo demandante e inmerso en el determinismo mecánico y relojero?, ¿o son las posibilidades que se cultivan desde la comprensión histórica de los procesos social-naturales / cultural-naturales?.


EL CARÁCTER SOCIAL EN LA UNIDAD ORGANISMO ENTORNO: EL ECOTOMO

Habiendo establecido las diferentes concepciones en relación al organismo-entorno y previo a dar una definición operacional de nuestra unidad relacional, nuestro propósito es distinguir y explicitar conceptos que actualmente se confunden o se tienen por sinónimos.

Ambiente y entorno deben ser distinguidos como diferentes. El primero está constituido por todos los parámetros que un observador distingue sin considerar al organismo. El entorno es todo aquello especificado por el organismo y se expresa por las conductas emergentes de la relación organismo-entorno, resulta la expresión actual de ese proceso histórico.

Mientras el ambiente no hace referencia a la unidad relacional, el segundo está comprendido en el dominio de la misma. También se ha dicho que el entorno comprende procesos históricos. Así no hablamos de la evolución del individuo, la población o la especie sino más bien de la evolución del organismo y su entorno.

El acceso al entorno de cualquier organismo, como observadores, no es necesariamente experienciable. No podemos distinguir el entorno de una estrella de mar o de un virus T, solo sabemos que estos u otros organismos discriminan algo. O sea que a través de las relaciones generadas y desde nuestra óptica de observadores postulamos que responden a diferencias. En la medida que podemos acceder a la historia de las relaciones podemos decir que estamos conociendo el sistema organismo-entorno de acuerdo a la conservación de su organización.

El entorno debe ser tratado desde una concepción monista (Lavanderos et al., 1994) o sea como el producto de una relación en nuestro caso. En unidades complejas, como es el caso de la relación sociedad-naturaleza, el entorno se expresa evidentemente a través de la cultura. Es la sociedad como organización de relaciones y transformaciones la que opera sobre un determinado ambiente "modelándolo" en entorno y recreando las relaciones que finalmente definen su identidad como sociedad-entorno.

La generación de información, como parte del proceso de mantenimiento de la organización de la unidad organismo-entorno, está directamente orientada a la conservación de la identidad: idem, de grupo e ipse, de autorreferencialidad (Morin, op. cit.). Este conjunto de relaciones, como parte de nuestra ontogenia, se expresan a través de la conducta como relación a su ambiente. Es decir, las decisiones deben ser conservativas de la organización. Sobre esta base, el organismo que destruye su entorno se destruye a sí mismo (ipse).

De la misma forma en que no se puede aceptar la dualidad o disociación del organismo de su entorno, resulta inadmisible pretender explicar el desarrollo de la sociedad sobre la base de "relaciones que le son internas" sin referencia a un entorno que no sólo es generado por la sociedad sino que al mismo tiempo posibilita la organización de esa sociedad.

El concepto de ecosistema tal como lo introdujera Tansley (1935) y posteriormente desarrollado por Lindeman (1941), quien sólo lo concibió desde un dominio de intercambios de energía, ha derivado desde su sentido original en diferentes acepciones y significados parciales hasta el presente. Por ejemplo la confusión generada entre el punto de vista ambientalista y el ecosistémico (Vallentyne, 1993) o cuando se habla acerca de ecosistemas naturales y humanos como diferentes unos de los otros. Además para muchos ecólogos la idea de ecosistema, en vez de constituir un concepto integrador, se ha transformado en un "objeto externo".

Peor aún cuando en un trabajo científico puede leerse: "Present (simplified) landscape of a small river valley village in the Norte chico showing highly disturbed ecosystems and bioresources suffering from "artificial negative selection", como nota a pie de gráfico (Ovalle et al., 1993).

En este sentido requerimos de una unidad que posibilite disolver las antinomia entre los estados sociales y los estados naturales visto que el concepto de ecosistema ha sido insuficiente para abordar esa dicotomía.

Tomado como sistema, diremos que el ECOTOMO es el conjunto de relaciones capaz de mantener la emergencia organizacional de la unidad compleja sociedad-naturaleza, la cual al mismo tiempo tiene la capacidad de reorganizarse y reproducirse de tal manera que resuelve su sustentabilidad energética e informacional a lo largo del eje espacio-temporal.

El ecotomo no posee límites estrictos sino fronteras difusas. Debe ser pensado como una unidad autoorganizada sin olvidar los contornos que permiten precisamente su reorganización. Tanto el ecotomo como sus procesos asociados deben ser considerados teniendo en cuenta su organización, estructura y arquitectura, siendo la primera la que da al ecotomo su característica de estabilidad.

La organización es definida por el conjunto de relaciones existentes entre los componentes que determinan la unidad y que el observador distingue como perteneciente a una determinada clase dentro del proceso de su reproducción.

La estructura corresponde a las relaciones de los componentes de la unidad que permiten la reproducción (por el refuerzo y la restricción) de una determinada organización.

La arquitectura es el aspecto que permite la representación de las relaciones topológicas de los componentes involucrados.

Dado que la organización de la unidad debe ser conservada, es necesario determinar qué procesos caracterizan su continuidad en el tiempo. Para esto hablaremos de los mecanismos de producción de unidades. Los conceptos de réplica, copia y reproducción expresan las estrategias de producción de la unidad de estudio (Maturana y Varela, 1982, 1984). El proceso histórico es definido como el estado que emerge a partir de la modificación de un estado previo (Maturana y Varela, 1982), y no puede ser considerado trivialmente, en el sentido de Foerster (Foerster, 1976, 1985).

A continuación se establecen algunos conceptos y características concernientes al ecotomo.


1. Relaciones sociedad-naturaleza pueden caracterizarse como:

1.1 Socioculturales: Se refieren a relaciones que soportan el intercambio (de energía y conocimientos) entre los seres humanos. Los grupos que se organizan en sociedades para la distribución de bienes y servicios mediante mecanismo de retroacción positiva (esquismogénesis complementaria) emergen de ellas.

1.2 Bioculturales: Relaciones sociedad naturaleza que generan bienes y servicios mediante mecanismos de retroacción negativa (morfostasis).

2. El ecotomo es escala dependiente. La escala que tenga resolución suficiente para distinguir un ecotomo de otro, es considerada como máxima.

3. Dos ecotomos se distinguen entre sí por las relaciones que les permiten ser respectivamente sustentables.

4. Sus fronteras (no límites) son difusas, permeables como condición para su reproductibildad.

5. Principio de la simultaneidad. Es necesario que una estructura social sea permanente en el tiempo.

6. Control. El ecotomo puede ser conducido desde un estado observable a un metaestado arbitrario a través de una secuencia operacional finita. Por ejemplo, conducir el estado sociedad-naturaleza desde una esquimogénesis complementaria a un estado de diferenciación recíproca.

7. Observabilidad. El conjunto de soluciones de los problemas que integran el sistema de problemas es suficiente para permitir identificar la solución total del problema. Esto deriva del concepto de organización, como conjunto de relaciones y componentes finitos que deben darse para que el ecotomo realice su sustentabilidad.

8. Autoreferencia. El ecotomo en su proceso de desarrollo es autoreferencial y el observador sólo percibe las diferencias en tanto es parte de la dinámica relacional.

9. Complejidad. Para un mismo nivel de ecotomos la complejidad está dada en términos de las estructuras que portan su organización.

10. Irreversibilidad. Los procesos en el ecotomo son irreversibles, la irreversibilidad es la lógica de la história de un ecotomo, por lo tanto los procesos son en sentido "suave", recobrables pero nunca recuperables y mucho menos reversibles. Pueden establecerse los siguientes principios de complejidad:
  1. El ecotomo en tanto que complejo tiene mayor posibilidad de parecerse a sí mismo a lo largo de tiempo.

  2. La complejidad se mantene por los lazos de dependencia inter ecotomo y extra ecotomo siempre que no fluctúen simultáneamente.

  3. Transformación inter ecotomos o relaciones de reciprocidad.
    Cuando dos ecotomos de un mismo nivel jerárquico se integran para formar un sistema jerárquico superior, la complejidad de éste último es mayor que la complejidad total de las partes.

  4. Composición o relaciones de asimetría
    Cuando dos ecotomos de diferente estructura se relacionan en términos de la labilidad de la relación sociedad-naturaleza, el sistema de menor labilidad predomina sobre el de mayor labilidad.

  5. El ecotomo reproduce la organización sociedad-naturaleza en diferentes niveles jerárquicos siendo ellos de complejidad menor, mayor o igual que el ecotomo de referencia.
  6. El dominio de complejidad de un ecotomo de nivel jerárquico inferior está sujeto a las restricciones (refuerzo y restricción) de un ecotomo de nivel jerárquico superior.


CONCLUSIÓN

El ecotomo, que debe ser entendido como una gestalt, es la unidad ecológica propuesta en este trabajo. Dado que la posibilidad del ecotomo de ser distinguido está íntimamente vinculada a la onto y filogenia del ser humano, es un momento de la percepción pleno de significación cultural. El elemento unificador es cultural: la unidad ecotomo es atravesada por el eje articulador cultural. Vale decir, para cada ecotomo existe un discurso inteligible que da cuenta de su operar. La forma de dar cuenta de su historicidad, es captar el ecotomo como praxis en sus movimientos constitutivos.

Pensar y replantear la idea de entorno, involucra reeducarse estética y éticamente, implica generar una forma distinta de actuar.

Estas son las bases del profundo cambio que del pensamiento y teoría ecológica surgen y se proyectan en las posibilidades de una forma de vivir que aún hay que aprender. Debemos partir de totalidades para reproducir conceptualmente totalidades y no concebir un mundo disociado de hecho que demana hacia nosotros. @


AGRADECIMIENTOS:

Queremos agradecer a la Lic. Patricia Pastore, por la revisión y lectura crítica del manuscrito.

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