Las Reservas como Recurso
Natural-Cultural

(ReNaCu)


Por Prof. Dr. Alejandro Rodolfo Malpartida
Director del Consejo Editorial del MAE
arm@ambiente-ecologico.com

Argentina


Corrientemente, se entiende como reserva a aquella porción de un territorio que, dadas las condiciones de contorno respecto de otras áreas, mantiene las características originales del lugar, las que básicamente se inscriben en la diversidad natural y/o cultural.


Las zonas de reserva deberían quedar señaladas como producto de un ordenamiento territorial y con el grado de protección máximo respecto de su contenido.

Se entiende que las reservas deben cumplir con el significado primario de su nombre. Así, toda actividad vinculada a la caza y extracción de cualquier elemento con fines comerciales y/o deportivos debería quedar totalmente vedada. En cambio, las actividades educativas, turísticas y científicas debieran ser promovidas, siempre que respeten los nociones de sustentabilidad.

Aunque cualquier calificación como "reserva" de un determinado lugar lleva implícita la marca cultural que le dio origen, que la calificó y la protegió como tal, existen sin embargo ciertas zonas, como la Reserva Natural Selva Marginal de Hudson, que proyecta su imagen no sólo como contenido de diversidad natural. Esa diversidad se encuentra vinculada con una fuerte intervención humana en la historia reciente que genera una clara imagen de la unidad de dos conceptos que últimamente aparecen cada vez más disociados: la naturaleza y la cultura.

La necesidad de caracterizar muchas de las zonas de reserva como naturales-culturales se advierte cuando se evalúa no solo su potencial natural sino, cuando a partir de datos históricos, se advierte que la situación actual es producto de los cambios producidos por la intervención cultural, los que se reflejan en la distribución y diversidad natural del área en cuestión.

El componente humano es para estas zonas de estudio un elemento insoslayable del paisaje local. Por lo tanto, se deberá tener en cuenta como principio la indisociabilidad ecología-actividad humana. Es decir, el paisaje y su percepción como parte de atributos y categorizaciones de elementos constitutivos desde la población local, histórica o existente.

Son varios los criterios que se pueden tratar para caracterizar la noción de recurso, sin embargo el "límite" entre lo que es y no lo es muy difuso. Una caracterización pragmática de recurso es aquella que lo define como algo provechoso en alguna medida. Al menos en la actualidad, se adopta por lo general una definición utilitaria con la idea de aprovechamiento más o menos inmediato del recurso.

Señaladas así, las reservas constituyen recursos para la educación, la investigación y el turismo, entre otras actividades.

Las reservas naturales-culturales de ahora en más RENACU, constituyen de por sí una forma particular de reserva que no disocia la actividad cultural de la natural. Por el contrario, su característica más saliente es precisamente que en ellas se encuentra inscripta una fuerte dependencia cultural pasada y/o actual. Esta situación, sumada a otras características comunes a toda reserva, les brinda algunas posibilidades que, desde la perspectiva ecológica y económica le son propias.

Dentro de las características comunes a los sistemas naturales, revisten en la actualidad primordial importancia los conceptos de renovación limitada y de robustez limitada, siendo ambos conceptos muy próximos entre sí.

La renovación, está a la base del concepto de sustentabilidad. Toda zona o territorio caracterizado como sistema (ecosistema), tiene la capacidad de renovarse constantemente. Aunque esta capacidad pueda ser optimizada de alguna manera, la misma debe ser establecida porque es el pilar de la llamada sustentabilidad de cualquier emprendimiento.

La robustez dice del rango entre la estabilidad del recurso y su vulneración, la cual está en concordancia con la renovación.

El desarrollo sustentable para la economía debe ser sostenible desde los puntos de vista ecológicos arriba mencionados, pues prolongan la utilización de un recurso en el tiempo.

Dentro de las posibilidades de una reserva caracterizada como RENACU se encuentran la generación de algunos bienes, como pueden ser las artesanías, las plantas nativas cultivadas en viveros, la producción de servicios turísticos, recreativos, educacionales, etc.

El hecho que las reservas naturales, independientemente de su acervo cultural, cumplan funciones ecológicas importantes, las caracteriza e impone a su uso una restricción inviolable: no pueden responder al mercado. Es por lo tanto una necesidad el mantenerlas independientes del mismo y que sean no transaccionales.

Es posible señalar tres sectores cuyos intereses deben ser confluyentes para lograr la optimización en el uso de las RENACU:

  1. El Municipio
  2. La Comunidad
  3. Las Universidades y las ONGs.

Un recurso natural-cultural surge de la concepción única y recíproca de lo natural, lo cultural y la valoración económica que lo establece como recurso.

Las posibilidades de uso y desarrollo concomitante, dependen de una infraestructura de soporte para la investigación, educación, turismo y mantenimiento de la reserva. Es importante destacar que el uso de las reservas como recursos naturales-culturales se centra en una concepción educativa de profundo sentido ético y estético.

El manejo de las reservas caracterizadas como RENACU, debe estar orientado al beneficio social por la educación en todos sus aspectos y puede estar orientado al beneficio económico a partir de sus posibilidades ecológicas.

En la actualidad, la "problemática ambiental" no tiene salida sin una educación o posibilidad de percepción estética. Si ésta no surge como condición primera, todo se agota en administración tecnológica que no plantea una solución, sino, solamente una respuesta momentánea a un problema. Tanto es así que el sentido ético y estético desarrollado por parte de una comunidad respecto de su entorno, resulta preventivo y no se consume en la espera de la refacción o recomposición del daño ecológico. Por esto, las reservas caracterizadas como RENACU, ofician como centros de prevención a partir de la educación y divulgación de los hechos históricos culturales que las distingue como tales. @





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