La Tierra, una sinfonía inconclusa



Lic. Fernando Del Giudice
Lic. Ignacio Salceek
Prof. Ana María von Saltzen
"Segundo Movimiento:
Andante ma non troppo"

(El ballet de los continentes)


Hace aproximadamente 4.500 millones de años la Tierra inició su periplo como planeta, junto con otros ocho cuerpos, orbitando en torno al Sol. La evolución por la que cada uno de estos cuerpos pasó en este lapso ha sido totalmente diferente.

Originados en la misma materia estelar, su composición planetaria, su masa, su tamaño y sobre todo su distancia del Sol ha hecho que cada uno de ellos tenga características propias.

Las relaciones más elementales que pueden establecerse, en lo que a condiciones se refiere, son más o menos las siguientes: distancia del Sol - temperatura; volumen - gravedad; atmósfera - posibilidad de vida (al menos en la forma que existió y existe en la Tierra).

Desde el espacio la Tierra aparece con una acentuada tonalidad azulada y una atmósfera dinámica en la que abundan gases como el nitrógeno y el oxígeno que son, por así decirlo, los que han permitido que prosperara y evolucionara la vida en todas las manifestaciones conocidas.

No son estos gases los únicos cuya importancia es fundamental para la vida; también lo son el carbono y el hidrógeno, este último integrando la sustancia simple más abundante en la biósfera: el agua.

La atmósfera de la Tierra ha sufrido cambios fundamentales desde su formación. Su composición actual dista mucho de ser la de sus orígenes. No sólo los gases, sino la proporción en que se encuentran, han variado.


Comienzos de la vida

La vida, sobre todo la vida multicelular, se diversificó solamente cuando el oxígeno intervino en su metabolismo. A partir de ese momento hubo una mutuidad de influencias entre la biosfera y los organismos que en ella se albergaron y multiplicaron.

¿Cuándo comenzó la vida? ¨En qué tiempo de la historia del planeta? El registro fósil nos muestra que la compleja química de las bacterias existía cuando apenas habían transcurrido 1000 años desde la formación de la corteza de la Tierra.


La corteza

La superficie de la Tierra es el fondo del océano de gases que llamamos atmósfera, el escenario donde suceden cosas como la formación de montañas, las erupciones volcánicas y la vida.

No sólo son corteza los continentes; también el fondo de los océanos es corteza. Ambas flotan sobre el manto.


¿Cómo se formaron los continentes?

Hubo una vez, hace ya mucho tiempo, tanto que ninguna memoria puede abarcarlo, un continente, una tierra firme, parecido a los continentes actuales pero mucho más vasto, más grande, y un océano que lo rodeaba en todos sus bordes, también enorme, tanto que quien hubiera podido mirar desde el espacio el planeta, como hoy puede hacerse, hubiera pensado que había sólo agua.

Esa tierra firme no tenía nombre; tampoco el inmenso mar. No existía quien pudiera darles algún nombre, pero tanto en la tierra como en las aguas, ya había vida: peces, plantas e insectos.

Hoy a ese continente lo llamamos Pangea; cuando se formó la Tierra ya tenia bastantes años.

Hace unos 185 millones de años se separó en dos grandes partes y desde entonces las tierras no han dejado de navegar, unas veces alejándose, otras chocando entre sí.


¿Hacia dónde se dirigen?

¿Se mantendrán los continentes con la misma ubicación que tienen hoy?

Dentro de 50 millones de años Australia seguirá derivando hacia el Norte, California se apartar  de América del Norte y la parte Este de África se separará.

Los océanos Atlántico e Índico serán más anchos y el Pacífico más pequeño. Ya no habrá Mediterráneo.

Es evidente que los mapas cambiarán y al hacerlo cambiarán las condiciones para todas las formas de vida que existan entonces. Es evidente también que debemos preguntarlo, porque las respuestas hoy llegan en muy poco tiempo y porque aunque los cambios ocurrirán dentro de muchas generaciones, mucho de lo que hoy sepamos y hagamos a tiempo puede ser en ese futuro entonces, de importancia vital.


Un breve relato

Fue a principios de siglo.

Un hombre joven revisaba sobre su mesa de trabajo gran cantidad de gráficos y mapas. Había juntado y clasificado toda información acerca de la seguridad que lo obsesionaba; datos que lo llevaban desde el descubrimiento de América y los viajes de españoles y portugueses, hasta los que realizaran Humboldt y Bompland; descubrimientos y comparación de fósiles, actividad sísmica, formaban parte del enorme bagaje que revisaba una y otra vez.

Pero, irónicamente, junto a la seriedad de los datos e informaciones acumulados, junto al rigor científico de los estudios realizados por botánicos y zoólogos, por marinos y geólogos, una imagen aparecía constantemente; nada tenía que ver con su trabajo y, ­sin embargo,...eso había dado comienzo a todo! O, por lo menos, en esa etapa de sus investigaciones, había logrado que todo tomara forma definitiva.

Parecía increíble! La imagen era nítida; repensó sin resistirse, cada detalle.

El año anterior, mientras paseaba por los jardines de uno de los palacios de Viena, observó el trabajo de los jardineros: frente a los salones de la emperatriz, en un gran cantero, estaban colocando panes de flores para formar una figura. En el momento en que colocaban las flores amarillas, el rompecabezas se convirtió en el contorno del escudo de la casa real, con la enorme guila, con el globo del mundo, con... con el contorno del continente americano acercándose al borde occidental de África. Revisó febrilmente un nuevo aporte que recibiera de un aviador francés que sobrevoló la boca del río Congo (hoy Zaire) unos meses antes; eran fotografías ampliadas: nítidas se veían las zonas de la gran curva -como él las llamó- en el Golfo de Guinea, en la desembocadura del Níger, muy arriba del Congo. Sí... coincidía... fue acercando el otro mapa: el borde oriental de América del Sur... Sí... coincidían... encajaban como los panes de aquel escudo...

Alfred Wegener, viajero, explorador, meteorólogo alemán, presentó sus conclusiones. Eran todavía los primeros años del 1900, poco m s de una década fue escuchado su trabajo, revisado, pero recién cincuenta años después fue plenamente aceptado.


La tectónica de placas

La teoría de la tectónica de placas es hoy unánimemente aceptada: la corteza terrestre se mueve, como si navegara, en su aparente inmovilidad; está como a la deriva, sobre un mar sólido; en otras épocas su posición era completamente distinta a la actual y, en el futuro, tendrá otra disposición.


¿Qué son las placas? ¿Cuántas son? ¿Por qué derivan?

El rompecabezas no está terminado

Lenta, despaciosamente, el rompecabezas se arma, se corrige, se vuelve a armar.

Muchos mapas se han sucedido ya en la Tierra; ninguno ha sido el definitivo, ni siquiera el que habitamos ahora.

Flotando sobre un mar pétreo, realizan un viaje que no tiene forma definida; como en el pasado, esas naves inmensas que son los continentes, siguen derivando.

La mayoría de los habitantes del planeta no sabe que el continente en que está su país se está moviendo hacia algún sitio.

Se encuentra en una situación similar a la que vivía el hombre de la época del descubrimiento de América y aunque actualmente las posibilidades de multiplicar su conocimiento son infinitamente mayores, la asimilación es muy lenta. Si se quiere, y por poseer los medios de difusión de que se dispone en la actualidad, los conocimientos se trasmiten de una manera incomprensiblemente lenta.

Se podría argumentar que el avance científico y tecnológico es hoy un torrente que deja viejos y superados, en un instante, los conocimientos del momento anterior, con una rapidez que supera todo cálculo, haciendo imposible al hombre común el asimilar toda la información que, por elemental que fuere, proviene de un caudal de conocimientos que se ha hecho, para su visión, inconmensurable.

Pero, si existe una forzada analogía entre el hombre de aquel entonces y el de hoy, en lo que al interés por la actualización de sus conocimientos se refiere, la necesidad de uno y otro es fundamentalmente distinta.

Dijimos antes que al hombre de nuestros días, el espacio de sus interacciones se le presenta ferozmente plano, igual que al de los siglos XV o XVI; aquel no conocía la forma de la tierra y, en realidad, no tenía urgencia por preguntarlo.

El hombre actual, es decir nosotros, no tenemos alternativa de poder ignorar todo cuanto se refiera al planeta en que habitamos.

Hay nombres que deben hacérsenos familiares; decir Pangea o Litosfera debe ser tan común como decir agua o aire y, aunque la erudición en disciplinas tan ligadas a la historia de la vida como la Geografía, la Biología o la Genética, no podrá lograr, salvo en muy escaso número de individuos, un cambio de actitud, hay hechos y procesos que es necesario conocer, porque ellos son la expresión de lo que fue en sus orígenes el ambiente, un ambiente que debemos comprender y además preservar.


Un poco más profundo

En el otro fondo, muy por debajo de la superficie de las aguas, también hay una constante movilidad.

El relieve de la cuenca oceánica es tan irregular como el de la corteza continental: altas cordilleras, valles y precipicios (fosas marinas) y zonas geológicamente activas (sismos y actividad volcánica).

Ya hemos dicho que muchos conocimientos son recientes: el fondo marino ha podido investigarse con precisión recién a partir de la segunda mitad de este siglo.

En la década de los 50 se realizó un descubrimiento asombroso: atravesando los océanos Atlántico, Índico, el Pacífico oriental, el Mar Rojo y llegando hasta Alaska, se extendía una cordillera de más de 60.000 Km; se la llamó Dorsal Centro-oceánica.

A veces el terrible fenómeno de la guerra puede dejar una cuota de beneficio, aunque ni remotamente fuera esa su intención. La necesidad de prevenir ataques submarinos, permitió comprobar que las rocas del fondo del mar estaban recorridas por bandas magnéticas que se alternaban. Esa disposición coincidía con la posición que sucesivamente tuvieron los polos en el pasado.

Este descubrimiento realizado en 1963 fue el inicio de una serie de hechos que conmocionaron al mundo científico, pues cambiaron básicamente el conocimiento que se tenía de la corteza terrestre, específicamente del fondo oceánico, no sólo en su topografía sino en la evaluación de su antiguedad.


¿Comó es en realidad la corteza oceánica?

Siempre se pensó que la corteza oceánica era, en lo que a su origen geológico se refiere, una formación muy antigua.

En realidad es una de las zonas del planeta más jóvenes. Está constantemente construyéndose y destruyéndose.

¿Cómo se explica esto? En lugares del fondo oceánico llamados dorsales, la corteza se está0 formando de una manera continua. Una dorsal centrooceánica es como una fisura por donde asciende magma hacia la superficie; esto ocasiona que el fondo del océano se expanda, crezca.

Una de las primeras preguntas que surge entonces es: ¿junto con la expansión del fondo se expande también el planeta? Si no es así, en alguna forma debe producirse una proporcional destrucción de la corteza sobrante. Deben existir lugares en donde se produzca esta reducción.

Pues bien, esos lugares existen: son sitios en donde la corteza se hunde bajo otra corteza (recordemos el movimiento de las placas), penetra profundamente y llega hasta el manto, donde es fundida; luego es eyectada nuevamente en las zonas en que se rompe la corteza y las placas se separan en un ciclo continuo. Zonas de formación: las placas se separan, se forma nueva corteza. Zonas de hundimiento o subducción: una placa se desliza bajo otra; la corteza es destruida.

Los movimientos en las zonas de subducción causan terremotos; la fusión de las rocas en profundidad origina el magma, que asciende y forma los volcanes.

Las dorsales oceánicas son la parte más reciente de la corteza terrestre.

Esto pudo establecerse recién a fines de los años 50 y comienzos de los 60. Una cadena de estaciones sísmicas que abarcaban todo el globo, reconoció la coincidencia de las zonas de actividad volc nica y producción de sismos con el borde de las cordilleras centrooceánicas y de las zonas de hundimiento de la corteza.

Es en las dorsales centrooceánicas donde se renueva la corteza, cuando asciende el magma desde el manto inferior.

En los sumideros, vuelve a hundirse en las capas profundas, fundiéndose y reiniciando el proceso.


El fuego de la vida

"Esto no siempre fue así. Hubo un tiempo, un tiempo que está en la memoria del viento, de la arena y del agua, en que las bocas de Ptah se abrían por doquier''.

El antropólogo danés escuchaba atentamente. Meses atrás le había sucedido algo similar en Lhasa, la capital del Tibet; pero ahora el relato de aquel hombre hablaba de tradiciones muy viejas, crónicas que sólo podían ser encontradas en la piedra. Sólo lo pictográfico quedaba como documento; la piedra y lo que la palabra trasmitía de generación en generación.

¿Era solamente una simple tradición o eran restos de alguna sabiduría olvidada?.

El hombre continuaba: Los volcanes -así se los llamó luego- trajeron la vida a la superficie, el aliento del averno. Ptah permitió que surgiera; en el fuego purificador, el aliento vital era algo insoportable.

El fuego sólo es fuego, pero la vida se hizo con restos, con miasmas, con el residuo de la muerte.

Sin embargo, puede llegar a ser algo precioso, mucho más valioso que la más rara de las gemas; esa es su potencia virtual, que todavía no ha alcanzado.

¿Mito? ¿Superstición? ¿Sabiduría ancestral? Lo cierto era que este hombre estaba contando de una manera distinta, de un relato científico, algo que asombrosamente se parezca a la realidad.


Consecuencias del vulcanismo

Los volcanes podían ser, o no, el aliento de algún dios, pero fuera lo que fuesen, algo es seguro: tienen mucho que ver con la vida. Miles de millones de años en el pasado, el planeta era como una criba: enormes agujeros transportaban el material del interior hacia la superficie. Aún antes de que la corteza se solidificara, se fue formando, por efectos del vulcanismo, una atmósfera compuesta por gases. Esta primera atmósfera no contenía la proporción de oxígeno que posee actualmente; en los primitivos océanos, las incipientes formas de vida hubieran muerto envenenadas por este gas.

Más tarde la fotosíntesis lo convirtió en algo esencial para el desarrollo de la vida tal como hoy la conocemos.

A los volcanes, según se sabe hoy, se deben profundas transformaciones atmosféricas, realizadas en un corto plazo; surgidas del enorme calor de la roca fundida, nubes que tenían kilómetros de espesor y se desplazaban continuamente, actuaban como filtro que reducía la temperatura en todo el planeta.

Esto no solamente tuvo consecuencias sobre el clima. En las tierras emergidas, las cenizas y las lavas cubrieron grandes extensiones; esto las convirtió en suelos potencialmente fértiles, gracias a la enorme dotación de minerales que las plantas aprovecharon después.

La actividad de los volcanes tiene ya millones de años de historia y continúa, aunque no siempre puede ser observada a simple vista; por ejemplo, a miles de metros bajo la superficie, en el mar, esa actividad incesante y muy intensa produce cambios en la corteza oceánica.


Geología y religión

Tal vez el movimiento de los continentes y de las placas que los contienen sean trascendentes solamente a través de los sismos o volcanes que, de tanto en tanto, sacuden nuestra existencia.

Sin embargo, en una pequeña isla cerca del Circulo Polar Ártico determinó la religión actual del pueblo: esa isla se llama Islandia.

En el año 900, en una reunión parlamentaria se estaba discutiendo el futuro religioso de los habitantes: por un lado estaban los politeístas, que querían mantener las cosas como estaban; por otro, los monoteístas, que querían instalar en la población esta nueva corriente del pensamiento. En ese preciso momento, comenzó una erupción volcánica que estaba arrasando poblados, ganado y cultivos.

Los politeístas argumentaron que este fenómeno se debía a que los dioses estaban ofendidos por el intento de cambiar de religión.

Los monoteístas, por su parte, preguntaron qué estaban haciendo entonces esos dioses para proteger a los habitantes y sus bienes de esa destrucción. El desconcierto frente a esta pregunta volcó la votación hacia el monoteísmo, religión que este pueblo practica en la actualidad.

Islandia se encuentra sobre la Dorsal Atlántica, conjunto de montañas y valles submarinos que permanentemente forman suelo oceánico nuevo.


Una piel castigada

Reconocemos una piel muy sensible por la forma en que reacciona ante un estímulo, fuere este interno o externo.

En este sentido podemos afirmar que la piel de la Tierra -por forzar una analogía- no es sensible; ha resistido en todo su pasado, y sigue resistiendo los ataques de un interior constantemente convulsionado. y de un exterior que la ha golpeado y la golpea con meteoros y radiaciones que la atraviesan e intervienen en todos los procesos en los que se genera y se produce eso que llamamos: vida.


¿Qué son los meteoros? ¿Cómo actúan?

Ante todo debemos aclarar que no sólo son meteoros aquellos que ingresan a la atmósfera y en rápida ráfaga de luz se desvanecen, se desintegran y pueden, a veces, impactar contra la superficie terrestre.

El estereotipo popular los conoce como aerolitos, estrellas fugaces o simplemente meteoritos, los que han permitido establecer hipótesis sobre la composición de la parte más lejana del Universo y de otras estrellas y planetas.

Todo agente que influye modificando, destruyendo, cambiando, en general, zonas de la corteza, es un fenómeno de meteorización.

El viento, la lluvia, la formación de hielo en los intersticios de las rocas, son agentes de actividad meteórica, que han modelado durante millones de años la superficie del planeta.

En cierto sentido podemos considerar que el viento ocupa el primer lugar en importancia entre los agentes de meteorización: su acción se ejerce sobre tierras y aguas; al actuar, por ejemplo, sobre el océano, genera la fuerza con que se forman las olas. Esta acción directa sobre las aguas producir su efecto final al llegar a la costa. Se comporta, así, como un doble agente de erosión: su acción directa sobre la costa transforma el relieve, transporta sedimentos y puede llegar a convertir un lugar fértil en un desierto estéril o viceversa.






Si tiene alguna duda o sugerencia, comuníquese con nosotros !