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El Área Metropolitana de la Ciudad de México en el Desarrollo ¿Sustentable?

  
Por Dr. Roque Juan Carrasco Aquino
Corresponsal en México del MAE
Y Dra. Hena Andrés Calderón
Miembro del Consejo Asesor del MAE
henaivan@hotmail.com

México

En estas dos últimas décadas, cuando menos, hemos tenido transformaciones radicales en los diferentes ámbitos de la sociedad y su expresión territorial. Sobre todo, en los aspectos diferenciales de las actividades tanto económicas como en lo social, incluso, en la política y en los términos ideológicos de las modificaciones del espacio físico espacial del territorio urbano en expansión; también, en lo rural, subsumido por la urbanización y; en las contradicciones metropolitano en transición. Tres aspectos subyacentes en diferentes momentos históricos, pero con procesos de integración enmarcados en la dirección de mayor exclusión.

Con base en las tendencias de integración, la realidad actual expresa una dinámica de vicisitudes que se introduce en una fase de colisión constante; lo anterior se debe más a las necesidades de la demanda social que no coinciden con las exigencias de un mercado especulativo, aunado a los hechos y acciones de políticas que rompen con el modelo desarrollo. No obstante, al tiempo que sucede lo anterior, en paralelo, surge una dinámica de exclusión social que desborda constantemente la lógica de desarrollo y/o de crecimiento físico espacial.

En el marco de las transformaciones territoriales, el actual modelo de desarrollo ya no logra cumplir sus promesas de “equilibrio”, es decir, para los procesos urbanos, económicos, políticos y sociales. En estos años, no ha tenido la sensibilidad para las grandes mayorías ni respuestas que den sustento a las múltiples demandas sociales. Por el contrario, cada vez, se incorporan en el escenario de las luchas y competencias entre los propios capitales o entes empresariales en su fase mundial, la negación del papel del Estado; por supuesto, el Estado Nación sucumbe frente a las tendencias globalizadoras del capital a escala mundial; se desincorpora y desregula la economía para delinear políticas de apropiación y disfrute de los recursos.

El contexto actual, es penetrado por un desarrollo sustentable que irrumpe en el proceso urbano y en los espacios no urbanizados. Las regiones entran en un escenario que no logran alcanzar la lógica de la homogeneización de las inversiones, excepto aquellas que cuentan aún con recursos para el intercambio en un terreno desigual. En tanto, las contradicciones del capital, así como de sus necesidades estructuran un nuevo modelo de distribución social y territorial de la fuerza de trabajo que comercializa a nivel internacional; también, la reproducción de ella y del capital, se difuminan creando crisis en los bienes de consumo y de producción.

De tal manera, la ciudad es el entorno donde las contradicciones se marcan y se reproducen diferencialmente recayendo sobre los que menos tienen para sobrevivir en ella. Mientras tanto, el desarrollo sustentable desde la perspectiva de la importación de conceptos y categorías, se desvanece poco a poco para imponerse las estructuras de un capitalismo propio de los años cuarenta con el despegue de la industrialización.

Palabras claves: Territorio, urbanización, globalización, desarrollo sustentable y expansión física.


De las transformaciones territoriales a los procesos de “integración” espacial

Desde hace cuando menos, tres décadas, las formas para comprender, estudiar y construir la ciudad, han tenido una dinámica que ya no son las mismas instancias de sus interrelaciones las que están determinando su transformación espacial. De aquellas relaciones espaciales en el ámbito de la política y los vínculos sociales determinadas por algunos agentes económicos para el uso y nuevas estructuras espaciales, no están fuera del modo de producir, consumir y distribuir los bienes y servicios producidos socialmente; por el contrario, son estas relaciones sociales de producción dominantes las que están determinado las modificaciones sobre el territorio en las ciudades en lo fundamental.

Con base en las reconversiones territoriales, sobre todo, dentro de los límites entre la ciudad de México y su área conurbana, presentan ya una tendencia polarizante y segregativa respecto a los habitantes que a principios del siglo pasado se concentraban en la zona del centro histórico y sus partes aledañas. Sin embargo, al cambiar los usos del suelo, la valoración y renta diferencial del espacio, de la parte central de la ciudad, los habitantes no tuvieron las posibilidades de enfrentar la tendencia especulativa ni el apoyo económico de las autoridades. No obstante ante esa tendencia de privatizaciones del suelo urbano, se pueden extraer algunos hechos contradictorios que han llevado a una mayor segregación:

1 - De un proceso de migración concentrada en las partes centrales de la ciudad de México, debido al “boom” industrial de los cuarenta, desestructuró el campo e integró territorios en la ciudad y su área conurbana. Comienza la parte desvalorativa, pero con transferencia de un valor hacia el mercado, de un uso del suelo que no era ajeno a los procesos de especulación.

2 - A medida que las necesidades de un desarrollo urbano, demandante de espacios próximos a los límites de la ciudad central, incrementaba, los precios en esa posición y disposición, se generó una tendencia alcista que entraba bajo la lógica de la reproducción tanto de la ciudad como del capital inmobiliario, bancario, industrial y constructor y, por supuesto de la fuerza de trabajo en su mayoría de población migrante.

3 - La ciudad en ese entonces, comienza a crecer dispersándose con tendencia expansiva y concentradora; es la época de la política económica de carácter desarrollista, principalmente, de los años 60 y 70, que marcaba un periodo de concentración desconcentrando; al tiempo la migración de campo ciudad se caracterizaba entonces por la trayectoria de un desarrollo metropolitano sin planificación que mediara entre un crecimiento poblacional y un desarrollo económico. Los límites de una ciudad con una población mayor a las necesidades y demandas de la ciudad entraban en aquel tiempo en un proceso de contradicción (véase figura 1):

  1. Qué se expresa en la figura 1, después de precisar la delimitación de la ciudad de México, el proceso de urbanización y las tendencias concentradoras irrumpen los límites geográficos.
  2. El espacio urbano en el territorio delimitado por dos entidades federativas, se estrechan y cada vez, las fronteras jurídicas son rebasadas por la expansión de ambos territorios.
  3. Los fenómenos entre una región metropolitana y los municipios aledaños se entrelazan para negarse en los ámbitos políticos y jurídicos.
Fig. 1 - Ciudad de México y Área Metropolitana

Figura 1
Fuente: www.sedesol.gob.mx

4 - No solamente la Ciudad de México comenzaba a sufrir los embates de las contradicciones de las políticas de los gobiernos sexenales. Por el contrario, era la tendencia de la distribución desigual de la fuerza de trabajo, del capital y del territorio a escala internacional. La burguesía naciente entraba en un nuevo escenario que cubría más las necesidades del mercado que la respuesta “equitativa” de la sociedad urbana incipiente en ese momento.

5 - La respuesta fue una concentración desigual de la población y un crecimiento desordenado. Las cifras de un desarrollo de la periferia de la ciudad de México manifestaba ya un rompimiento de los límites que se polarizaba con la realidad numérica. Asimismo, se presenta una dualidad de mercados (Jorge E. Horbath C., 2002). Véase el cuadro 1. sin duda, esta tendencia de concentración de población y crecimiento metropolitano, se debe también, a la política y al modelo económico de los años cincuenta, sesenta y setenta: Sustitución de importaciones; crecimiento hacia dentro; desarrollismo económico con corrupción, etc.

Cuadro 1: Región Centro - Evolución de la
Población Total: 1950-2000
Población 1950 1960 1970 1980 1990 2000
Región Centro 7.759.379 10.825.170 15.931.701 23.533.883 27.073.577 32.936.450
Total Nacional 25.779.254 34.923.129 48.225.238 66.846.833 81.249.645 97.483.411
Porcentaje 30,1 31,0 33,0 35,2 33,3 33,8
Tasa de Crecimiento 1950-1960 1960-1970 1970-1980 1980-1990 1990-2000 1950-2000
Región Centro 3,4 3,9 4,0 1,4 2,0 2,9
Total Nacional 3,1 3,3 3,3 2,0 1,8 2,7
Fuente: Irma Escamilla Herrera, Instituto de Geografía: UNAM (2002): SIC. DGE, VII, VIII y IX Censo General de Población, 1950, 1960, 1970. México. INEGI, X, XI y XII Censo General de Población y Vivienda, 1980, 1990 y 2000. México.

El crecimiento de la ZMVM en los últimos 40 años, ocurrió en los municipios conurbanos del Estado de México; ocasionado en parte, por la restricción a la construcción de nuevos fraccionamientos en el Distrito Federal, la cual originó un acelerado proceso de ocupación irregular de pobladores de escasos recursos al oriente del Valle, en los municipios de Nezahualcóyotl, Ecatepec, Chimalhuacán y más recientemente en el Valle de Chalco Solidaridad y en las delegaciones de Xochimilco, Tlalpan y Magdalena Contreras, en el Distrito Federal. Esta tendencia se mantiene en el sur-oriente del Estado de México y sur del Distrito Federal, poniendo en peligro su riqueza forestal y su potencial de producción agropecuaria y con ello, la sustentabilidad futura de su desarrollo. Pese a que en lo sucesivo la tendencia de la población es hacia la baja; sin embargo, a corto plazo no se podrán ver los resultados que plantean las políticas de contención y de desaliento para el DF y la ZMCM. Véase: Cuadro 2.

Cuadro 2: Porcentajes de Crecimiento por Décadas
Unidades Territoriales 1970-1980 1980-1990 1990-2000 2000-2010 2010-2020
ZMCM 3,41 2,01 194 1,19 081
En el Distrito Federal 1,48 0,25 0,66 0,32 0,27
Fuente: Francisco Covarrubias Gaitán.

Lo anterior sin duda fue una dinámica que impulsó la industrialización y las actividades propiamente urbanas; asimismo, México experimentó una importante transformación dinámica de crecimiento: Primero un crecimiento desordenado de las ciudades, es decir, pasó de ser un país abrumadoramente rural a uno predominantemente urbano; segundo, con base en el tipo de crecimiento del siglo pasado, siete de cada diez mexicanos y mexicanas residían en localidades rurales (de menos de 2,500 habitantes); sin embargo, sólo uno de cada diez vivía en las 33 ciudades (de 15 mil y más habitantes) existentes en esa época; tercero, por su parte, había un contraste que, con el paso del tiempo y las contradicciones del campo, se fortalece un sistema nacional urbano, en el cual se tiene previsto que ingresará al nuevo milenio unas 372 ciudades, lo que quiere decir, alrededor de siete de cada diez personas residirán, mientras que en el ámbito rural residen sólo dos de cada diez; cuarto, según datos de Conapo, durante el siglo XX el número de ciudades del país creció 11 veces y la población urbana aumentó casi 46 veces, en contraste con la población rural que tan sólo duplicó su tamaño original y; quinto, con base en lo anterior, la ciudad de México, centro neurálgico del país, contaba a principios de siglo con 365 mil habitantes y se ubicaba en esa época en el lugar 42 entre las 50 ciudades más grandes del mundo.

Por último, la estructura del territorio, ha demostrado que las fuerzas transformadoras no han sido solamente de la migración, sin duda también, la especulación del suelo, las políticas de concentración de las infraestructuras, del capital y de todas las condiciones generales para la producción fueron y siguen estructurando y (de)fomando el territorio; así como las tendencias privatizadoras que especulaba con lo urbanizado, por parte de inmobiliarias, aunado a las políticas del sexenio de los años setenta permitieron que se expandiera tanto el territorio como de organizaciones políticas que fungieron en factores importantes al clientelismo político, concretizándose en la invasión de terrenos “baldíos”. Por ejemplo, en la región metropolitana, se puede apreciar los Estados que prácticamente conforman la Región Metropolitana; véase la figura 2. Una expresión de la tendencia actual y su incorporación a los límites más allá de lo jurídico político.

La Región Centro de México es una de las ocho regiones geoeconómicas en que se ha dividido al país (Bassols, 1983), localizada en la porción central de la República Mexicana ocupa una superficie de 98.490 Km2, equivalente al 5 % del territorio nacional; está integrada por 7 de las 32 entidades federativas del país, esto representa el 21,8 por ciento, agrupa un total de 534 municipios y 16 delegaciones políticas del Distrito Federal (22,6 por ciento del total nacional) y agrupa a más de 32 millones de habitantes, que constituyen un 33,8 por ciento de la población total del país para el año 2000 (INEGI, 2000). Las entidades que conforman la región de estudio son el Distrito Federal, el Estado de México, Hidalgo, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala (Fig. 2)


Fig. 2 - México: Ciudad de México y la Región Centro

Figura 2
Fuente: Revista Electrónica Scripta Nova. Universidad de Barcelona, España.

De seguir con esa tendencia, podemos comprender que no es la organización del espacio la que puede corregir las contradicciones y/o desigualdades sociales. Retomando la idea de Rueda en el sentido de que, el hombre, sin embargo, crea organizaciones y actividades, económicas o no, con atributos diferentes que desarrollan actividades también especializadas y que hacen posible la división del trabajo. (Rueda, S., 1996).


¿Es posible un desarrollo sustentable frente a las tendencias transformadoras para el capital?

Con base en la Conferencia de Estocolmo de 1972 y, después de treinta años, seguimos como si nada hubiese pasado; en tanto en lo sucesivo han pasado ya 10 años de la Cumbre de Río, sin embargo, los problemas sociales y ambientales, lejos de solucionarse, se han agravado. Nuevamente datos fríos y calculadores: La población supera los 6.200 millones de habitantes, el doble que en 1972, y hoy 800 millones de personas viven en la extrema pobreza. Las proyecciones muestran que la población mundial llegará a los 8.000 millones de habitantes para 2025 y a los 9.300 millones de habitantes para 2050, para estabilizarse en los 12.000 millones de personas a finales del siglo XXI. El 15% de la población mundial vive en países de altos ingresos y le corresponde el 56% de todo el consumo del mundo; mientras que al 40% más pobre de la población mundial, vive en países en desarrollo, lo que indica que le corresponde únicamente el 11% del consumo. El promedio de gastos de consumo de una familia africana se ha reducido en un 20% en comparación con 25 años atrás (La Insignia, 2002).

De todo lo expuesto, ¿qué le habremos de pedir a la sustentabilidad, la misma utilizada en contextos diferentes, de culturas y tradiciones distantes e incomparables a las nuestras? En tanto, hablar de recursos humanos y naturales que subyacen de unas relaciones sociales de producción capitalistas en contradicción, ¿qué se puede esperar?, Por supuesto que ninguna posibilidad de llevar a cabo lo que en otras realidades difieren con las nuestras. De tal manera que, si hablamos de un desarrollo basado en las transformaciones territoriales, de las formas de apropiación del territorio, etc., y de no considerar la lógica del desarrollo de la reproducción del capital en los diferentes niveles: Internacional, nacional, regional, municipal y local, no sabremos a ciencia cierta los efectos perversos de las transformaciones territoriales y las consecuencias económicas, políticas y sociales.

Crecimiento y distribución de la población Metropolitana, entre 1990 y 1995 en la ZMCM, ha disminuido su ritmo de desarrollo (1,8% en promedio anual) respecto a periodos anteriores; indica un porcentaje relativamente bajo dentro de las ciudades de más de un millón de habitantes; sin embargo, aún concentra casi la quinta parte de la población nacional, en un espacio que representa 0,3% del territorio nacional, es decir, alcanza las mayores densidades de población que van de 13.000 y 18.000 habitantes por Km2, rango en el cual se ubican siete delegaciones del Distrito Federal y el municipio de Nezahualcóyotl. En conjunto, el Distrito Federal tenía en 1995 una densidad de más de 5.000 habitantes por Km2 (Conapo, 2000).

Desde la perspectiva del crecimiento de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM), comienza a presentarse los problemas que más tarde podrán agudizarse. En este sentido podría por ejemplo, el problema del consumo total de agua para uso doméstico y comercial fue estimado en 1.309,4 millones de metros cúbicos, lo que significa el 77% del volumen total demandado en la entidad, suministrándose un 27,9% de la Cuenca Lerma, un 28% de la cuenca Balsas y un 64% por parte de la cuenca del Alto Pánuco que comprende el sistema hidrológico del Valle de México. Un déficit que ya cambia la esencia del vital líquido de valor de uso a valor de cambio (Diagnóstico del Estado de México. www.edomexico.gob.mx).

La expansión del territorio de la Región Metropolitana (véase la figura 2), viene a incrementar los fenómenos. Es una realidad que la sustentabilidad del desarrollo en toda su expresión tendrá las contradicciones bajo este modelo de desarrollo basado en un ingente de consumo de energía, materia e información. Los recursos, sin embargo, están a merced de los dueños del capital. Por ejemplo, las grandes empresas que tienen en la mira a nuestro país, son fundamentalmente de Estados Unidos. De ahí que, las relaciones comerciales estén directamente en el marco de los intereses de las empresas transnacionales, con base en nuestras apreciaciones y coincidiendo con Porta, él plantea que, cinco de los 10 bancos principales son norteamericanos, así como seis de las 10 empresas farmacéuticas y biotecnológicas, cuatro de las 10 compañías de gas y petróleo más importantes, nueve de las 10 compañías líderes de seguros y nueve de las 10 principales empresas generales de comercio al por menor. (Porta, J., 2002). La realidad está en manos de los dueños del capital. En consecuencia, los recursos y la “sustentabilidad” para el capital.

Tres elementos han de considerarse para comprender las ventajas de la sustentabilidad, en caso de ser aplicado para México:

  1. Un desarrollo que no tiene que ser ajustado a los intereses del capital.
  2. Que el desarrollo debe plantearse de acuerdo a las necesidades de las grandes mayorías de México.
  3. En lugar del desarrollo sustentable, por el desarrollo socialmente necesario; contra la privatización de la economía y de sus potencialidades en recursos humanos y naturales.
Mapa 2 - Región Metropolitana del Valle de México

Mapa 2
Fuente: INEGI, 1993

A Manera de conclusión

Podríamos presentar unas primeras conclusiones que, a reserva de ser discutidas sometemos a discusión:

1 - La Ciudad de México debe plantearse como proyecto económico en sí misma, que al tiempo que atienda a principios de sustentabilidad y equidad, pueda incrementar su productividad económica considerando el nivel del Distrito Federal, el área metropolitana en su conjunto, la megalópolis y el papel de la Ciudad de México a nivel nacional e internacional (F. Cobarruvias G, 200).

2 - Es importante impulsar la política demográfica con una visión integral en diferentes niveles territoriales. Se proponen, entonces, los siguientes ámbitos, pese a que es una tendencia imparable de momento:
  1. Ciudad Global: Núcleo que se articula y organiza con la economía internacional. Empero, debe llevar una relación directa a las instancias locales, municipales y regionales.
  2. Ciudad Nación: Núcleo de importancia en la economía nacional, con relación directa a las economías mundiales. Estrategia seguida por los gobiernos neoliberales.
  3. Ciudad Región: Territorio con ciertas características homogéneas, donde existen otros centros de población de diversos tamaños, espacios “vacíos” con usos no urbanos, todo esto comunicado con importantes carreteras. Este nivel nos permite conocer las tendencias de la metrópoli hacia la megalopolización. La dirección de este territorio, conduce al final de cuentas hacia la homogenización de los procesos productivos.
  4. Ciudad Metrópoli: Territorio formado por la continuidad del área urbana, en este caso constituida por el DF y municipios conurbanos del Estado de México e Hidalgo. Lo que nosotros llamaríamos la Región metropolitana en consolidación y hegemónica para un Sistema de Ciudades.
  5. Ciudad Administrativa: Territorio donde el GDF tiene atribuciones, en este sentido, todas las acciones y proyectos del programa de población se ejecutarán en este ámbito. (www.df.gob.mx). Ciudad para él y por el capital.
3 - Retomando las ideas de Fernández, con relación a sus planteamientos, al decir que la construcción de la ciudad y las áreas metropolitanas –esas vastas configuraciones territoriales propias de la generación de corredores urbanos o mosaicos híbridos – hoy parece armarse en torno de una acumulación heterogénea de fragmentos – como enclaves terciarios de consumo exclusivo, barrios cerrados, parques temáticos, etc.- que obedecen a distintas lógicas de producción y que resisten a y son autónomas de todo encuadramiento sistémico normativo y de condiciones objetivas de recalificación social integral. (Fernández, R., 2002).

4 - Sin embargo, con base en una política de sostenibilidad urbana y territorial, por el contrario, tiene que basarse en la participación de la ciudadanía, evitar la fragmentación urbana con la creación de new town; en tanto, establecer densidades residenciales elevadas y tramas densas que favorezcan un transporte público operativo y equipamientos sociales de proximidad. También cabe precisar entonces que, debe impulsarse la multifuncionalidad de los espacios como elemento dinamizador de vida en la ciudad, implementar políticas de rehabilitación y revitalización de las zonas en declive, discriminación positiva para el tráfico de los transportes públicos mediante la creación de carriles separados, desincentivar el uso del automóvil privado y limitar los aparcamientos (Frías, A. www.gara.net).

5 - También es importante resaltar que otros organismos internacionales cuestionan el modelo económico, el caso de Greenpeace, proponen que debe reconocerse que existen unos límites al crecimiento, y que esos límites deben estar basados en la limitada capacidad del planeta de renovar sus recursos naturales, así como en su capacidad de carga para admitir las emisiones contaminantes. Esta fue la razón de la Declaración de Río de 1992 y el motivo por el que es necesario elaborar estrategias de desarrollo sostenible. Ecologistas en Acción-Greenpeace. SEO/BirdLife-WWWF/Adena. Aunque no estemos, del todo, de acuerdo en la manera de cuestionar las relaciones de producción vigentes.

6 - En particular, los países del Norte, cuyo compromiso con la ONU ha disminuido, deberían cambiar de parecer y defender su indispensable rol de activista por la igualdad social, el desarrollo y el ambiente, en pleno proceso de cambio mundial. La ONU podría, al menos, actuar como contrapeso del enfoque de laissez faire del FMI, el Banco Mundial y la OMC. (Khor, M., 2002).

7 - EL DESARROLLO URBANO SOSTENIBLE debe tener como misión fomentar, mediante una planeación democrática y de calidad, el crecimiento equilibrado, sustentable y equitativo de los Municipios. Esto mediante un trabajo integrado, armónico y confiable por y para nuestro territorio. Esto debe ser el principio que de impulso al Plan Municipal de Desarrollo implementado por el Gobierno Municipal para dar frutos a los esfuerzos que día a día realizan las mujeres y hombres en favor de su progreso y bienestar. (Comunidad Desarrollo Urbano Sostenible, 2001).


Bibliografía

  • Bassols, A.. (1983): “México: Formación de regiones económicas. Influencias, factores y sistemas”. México: Instituto de Investigaciones Económicas-UNAM.
  • Comunidad Desarrollo Urbano Sostenible (2001): www.rds.org.co
  • Covarrubias, Gaitán F. (2000): “Crecimiento Metropolitano de la Ciudad de México y Necesidades de Financiamiento”. En página web: www.iiec.unam.mx
  • Covarrubias, Gaitán F. (2000): “Crecimiento Metropolitano de la Ciudad de México y Necesidades de Financiamiento Francisco”. Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad de la UNAM.
  • Escamilla, Herrera I. (2002): “Dinamismo del Mercado Laboral Urbano en la Región Centro de México”. En Scripta Nova: Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. Vol. VI. Nº 119 (61). En página web: www.ub.es/geocrit
  • Fernández, Roberto (2002): “Notas para una teoría crítica del proyecto-fragmento”. En página web: www.unq.edu.ar/theomai/idex.htm
  • Frías, Alberto (2003): “Globalización y territorio”. En página web: www.gara.net
  • Horbath, J.E. Corredor (2002): “El trabajo y la Ciudad de México: Una revisión desde la geografía de las actividades productivas urbanas”. FLACSO, México. Scripta Nova, Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. Vol. VI, núm. 119 (55), 1 de agosto. Barcelona, España.
  • Instituto Nacional de Estadística e Informática (2000). INEGI, México.
  • Khor, Martín (2002): “Algunas Propuestas para el Desarrollo Sustentable”. En página web: www.revistadelsur.org.uy
  • La Insignia (2002): “De Río a Johannesburgo”. Nuestro Fututo Común (I). En página web: www.lainsignia.org
  • Porta, Javier (2002): “Los dueños del mundo”. Revista Electrónica Ciudad Nueva: Nº 425; página web: www.ciudadnueva.org.ar
  • Programa para mejorar la calidad del aire en la zmvm 2002-2010. En página Web: http://purl.org/dc/elements/1.11
  • Programas de Población del Distrito Federal 2001-2006 (2000): “Fundamentación Jurídica”. En página web: www.df.gob.mx
  • Rueda, Salvador (1996): “Periurbanización y complejidad de los sistemas urbanos”. En página web: www.cccb.es
  • Tuirán, Rodolfo (2000): “Los desafíos demográficos en el nuevo milenio”. En página web: www.conapo.gob.mx





 

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