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¿Puede la Valoración Económica de la Diversidad Biológica dar Respuesta
a su Gestión Sostenible?


Can Economic Valuation of Biodiversity to Give Answer to the Works Sustainable?



Por Lic. Mgs. Juana Ramona Figueroa (*)
jfiguero@cantv.net

Venezuela

Resumen:

Los recursos de la diversidad biológica constituyen un potencial para el desarrollo sustentable futuro en base a nuevas alternativas de uso, especialmente lo referente a recursos genéticos, plantas medicinales para la obtención de nuevos fármacos, agricultura en base a las especies nativas, cría de animales para diversos fines y manejo forestal, ecoturismo entre otros.

A objeto de proponer una opción para la gestión sostenible de la diversidad biológica, se realizó una investigación documental crítica del estado del conocimiento de economía ecológica y economía ambiental. Los resultados obtenidos señalan que la valoración económica, puede ser relevante para tomar decisiones, pero tiene sus limitaciones.

Los efectos de la degradación de los recursos biológicos son generalmente irreversibles y la valoración monetaria de estas externalidades, según el coste de restauración es aplicable solamente en el caso de externalidades reversibles. Los métodos de valoración recogen una mínima parte de los bienes y servicios asociados a la diversidad biológica.

Hay funciones ecológicas que no se pueden valorar en absoluto y en los casos donde se puede aplicar algún método de valoración, los supuestos necesarios para alcanzar una cifra final monetaria tiene un grado de arbitrariedad muy alto.

Se concluye que cualquier metodología de valoración de la diversidad biológica debe incorporar información de otras disciplinas con fundamento en sistemas de valores, para que haya una interacción adecuada entre los sistemas socioeconómicos y ecológicos que garanticen una gestión sostenible de diversidad biológica.

Palabras claves: Diversidad biológica / Desarrollo sustentable / Servicios ambientales / Valoración económica / Gestión sostenible.


Summary:

The biodiversity resources have a high potentiality in the future sustainable development based on new alternatives of uses, especially genetic resources, medicinal plants for obtaining new medicine, agriculture based on native species, animals breeding for several uses, forestall management and ecotourism among others.

In order to propose an option for sustainable management of the biodiversity, an investigation about ecological and environmental economy knowledge was made.

The results show that the economic valuation can be relevant for taking some decisions, but it has some questions to be answered. The degradation of the biological resources is irreversible proces and is not captured by the monetary valuation. There are some ecological functions that cannot be valued at all and in the cases that can be valued suppositions are needed to reach a final monetary result and have a very high grade of arbitrary.

It can be concluded that any methodology of biodiversity valuation must includ information of the other disciplines based on value systems for an appropriate interaction between the socio economic and ecological systems that can guarantee a sustainable management of biodiversity.

Key words: Biodiversity / Sustainable development / Environmental goods / Economic valuation.


INTRODUCCIÓN

La orientación del orden mundial va hacia una economía globalizada. Este tipo de sistema económico no tiene en cuenta el peligro que supone para la vida en un plazo no muy largo, por lo que es necesario el surgimiento de nuevos paradigmas para orientar el desarrollo de las sociedades. Uno de estos paradigmas es el enfoque de desarrollo sostenible. Es decir se promueve el desarrollo económico, pero no a expensas del mal uso o agotamiento de los recursos naturales. El enfoque de desarrollo sostenible es la base conceptual para equilibrar el proceso de desarrollo de hoy versus el del futuro.

En las últimas décadas se ha venido conformando un conjunto de iniciativas, convenios y protocolos internacionales para la conservación de la Diversidad Biológica. En 1987 el Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente (PNUMA) reconoce la necesidad de incrementar esfuerzos internacionales en este sentido. Este organismo, en 1988, convoca a un grupo de expertos para formular las bases de un posible acuerdo a escala mundial, que fuese un instrumento jurídico de alcance internacional orientado a la conservación y uso sustentable de la Diversidad Biológica, particularmente importante en los países ubicados en las zonas tropicales, por ser éstos poseedores de mayor diversidad a nivel mundial.

El proceso de negociación formal con los distintos países comenzó en febrero de 1991, cuando el grupo cambió su nombre por el de Comité Intergubernamental de Negociación (INC, por sus siglas en inglés) y asumió la misión de preparar una Convención Internacional sobre la Diversidad Biológica. El Comité, después de cinco sesiones de negociación, culminó con la adopción de un texto acordado en la Convención de Nairobi, Kenya, en 1992, el cual fue ratificado y firmado por 157 países en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Ambiente y el Desarrollo (Cumbre de la Tierra) realizada en Río de Janeiro, Brasil (entre el 5 y 14 de Junio de 1992), se suscribieron convenios específicos, entre ellos la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambios Climáticos y la Convención sobre la Diversidad Biológica, la cual entró en vigor en el mes de septiembre de 1993.

Actualmente la comunidad internacional está más consciente de la importancia de los ecosistemas en el sostenimiento del equilibrio ecológico global, así como de su contribución con múltiples bienes y servicios ambientales, tanto a nivel local como a nivel global. E igualmente del peligro potencial a los cuales estos ecosistemas están sometidos.

Por lo general las política de estado sobre desarrollo económico, incentivan hacia el mal uso y aprovechamiento no racional de los recursos naturales. Los costos y beneficios sociales del uso y conservación de la diversidad biológica difieren de los correspondientes costos y beneficios privados (Pearce y Moran - 1994). Los valores de uso indirecto (servicios ambientales) y los valores de no uso (valor de existencia y valor de legado), provenientes de la biodiversidad, no son considerados en las decisiones políticas que se toman en torno a los proyectos que compiten con el uso y conservación de la misma.

Pues los valores de uso indirecto y de no uso de la biodiversidad tienen carácter de bien público puro, por tanto su provisión privada es ineficiente, lo que abre la posibilidad de una intervención pública, pero de ninguna manera constituye una justificación absoluta, porque es poco probable que la propia actuación pública garantice la eficiencia, la cual históricamente ha quedado demostrado por la aplicación de políticas inapropiadas, las cuales han inducido en pérdida de biodiversidad.

Esta investigación busca el desarrollo de nuevas políticas económicas tendientes a proteger la biodiversidad, para que los criterios de maximización del beneficio económico no priven en los procesos de toma de decisiones tanto pública como privada. Para esto se analiza la importancia de la biodiversidad, las principales causas de su deterioro, el enfoque de la economía ambiental, el enfoque de la economía ecológica y el modelo de desarrollo sostenible.


ASPECTOS METODOLÓGICOS

Este trabajo está basado en la investigación documental de revisión crítica del estado del conocimiento según varios autores de economía ecológica y economía ambiental. Apoyado principalmente en trabajos previos, y datos divulgados a nivel nacional e internacional.


RESULTADOS Y DISCUSIÓN

El problema práctico de la valoración económica es el de obtener estimados creíbles en un contexto en el que no existen mercados para los bienes en cuestión. Esta discusión es importante para los países en vías de desarrollo, que por lo general son los que tienen la mayor riqueza en recursos naturales y diversidad biológica. La discusión práctica en estos países entre desarrollo y ambiente usualmente asigna una baja prioridad al ambiente y los recursos naturales. Se piensa que destinar recursos para proteger la biodiversidad, sería como gastar en un bien de lujo cuando la malnutrición y el desempleo son problemas más apremiantes.

Para entrar en discusión, primeramente definiremos lo que es diversidad biológica o biodiversidad. Literalmente su significado es la variedad que existe de todos los seres vivos: Ecosistemas, microorganismos, plantas, animales y seres humanos. Todos los seres vivos conviven en un sistema que posee un equilibrio dinámico (ecosistema). Un ecosistema se puede definir como la sumatoria de todos los seres vivos, su entorno y las infinitas relaciones que se establecen entre ellos, en un lugar y tiempo determinado. Entonces podemos decir que la Biodiversidad o Diversidad Biológica es la abundancia de seres diferentes que existen y las infinitas relaciones que se dan entre ellos y su medio.


Importancia de la biodiversidad

La biodiversidad es importante por varias razones. Una es ecológica: Los ecosistemas mantienen el equilibrio de funciones vitales para la vida de las especies, incluyendo al ser humano. La otra es económica, o más ampliamente socioeconómica, por el sostén que ésta brinda en términos de materia primas para procesos de producción o bienes para el consumo y servicios ambientales (1).

La diversidad biológica es un estabilizante ecológico dentro del contexto de desarrollo sostenible, porque mientras mayor sea la diversidad de ecosistema, de especies y de genes; los sistemas biológicos tendrán mayor capacidad de mantener la integridad de sus relaciones básicas (resiliencia). Como indica Claro E, (1996), esta capacidad de los sistemas biológicos, asegura la permanencia de los mismos a través del tiempo. En este sentido la conservación de la biodiversidad, puede ser considerada como un elemento esencial de cualquier propuesta de desarrollo sostenible.

Los recursos de la diversidad biológica constituyen un potencial enorme para el desarrollo sustentable futuro en base a nuevas alternativas de uso, especialmente a lo referente a los recursos genéticos, las plantas medicinales para la obtención de nuevos fármacos y los microorganismos, el ecoturismo, la agricultura en base a las especies nativas, la cría de animales para diversos fines y el manejo forestal entre otros.

Los recursos genéticos ofrecen posibilidades concretas para mejorar La productividad agroforestal, y para recuperar tierras degradadas. Los microorganismos (hongos, bacterias, virus y otros), aún escasamente conocidos, ofrecen un inmenso potencial para procesos industriales, especialmente en lo relacionado al control biológico de insectos y plagas.

En general podemos decir que el valor de la diversidad biológica no es sólo de recursos genéticos, sino también de los servicios ambientales que presta, tanto localmente como a escala mundial: El servicio de regulación de gases con efecto invernadero (2), los ecosistemas boscosos tienen la capacidad para fijar, absorber, mitigar, reducir y almacenar principalmente dióxido de Carbono (CO2). El servicio ambiental hídrico, en la producción y mantenimiento de la calidad del agua, ayuda a la disminución de escorrentía superficial, manteniendo una baja tasa de erosión y sedimentación.

El servicio ambiental de belleza escénica, los ecosistemas naturales son un insumo importante para la actividad turística. Otro servicio biológico importante es la descomposición de residuos orgánicos que favorecen la formación y fertilidad de suelos. Servicio ambiental de la polinización, las abejas, mariposas y murciélagos, los cuales desempeñan un papel vital a nivel ambiental y económico, tanto en la agricultura como en los ecosistemas naturales (Pimentel 1998, citado por Barrantes, 2001). Podemos nombrar como otros servicios ambientales de la biodiversidad: El control biológico, los servicios farmacéuticos, materia prima y producción de alimentos, la investigación científica; por ejemplo el desarrollo de la biotecnología y la bioprospección (3).

Como resumen se muestra en la figura Nº 1 los servicios de la diversidad biológica en las tres dimensiones: Genes, especies y ecosistema.

Figura 01

Señalada la importancia de la diversidad biológica, para el mantenimiento de los ecosistemas, para el propio ser humano y en general para el mantenimiento de la vida, y como recurso estratégico para la riqueza de un país ¿por qué el deterioro o reducción de la misma?


Causas del deterioro de la diversidad biológica

La diversidad biológica está sujeta a perturbaciones debido a fenómenos naturales, tales como erupción de volcanes, glaciaciones, maremotos. Sin embargo, es común considerar que la acción del hombre se ha convertido en la principal fuerza reductora de la diversidad biológica a través de:

  • La destrucción de bosques naturales, para la agricultura, el ganado y plantaciones forestales, urbanización e industrialización de áreas naturales, desarrollo de actividades mineras, desarrollo de infraestructura (caminos, embalses) en sitios previamente reservados.
  • Sobre-explotación de los recursos biológicos, destacándose la pesca indiscriminada a nivel mundial, tráfico de especies vegetales y animales protegidas, la deforestación de bosques naturales.
  • La introducción de especies exóticas en ecosistemas y áreas geográficas diferentes tiene un alto riesgo intrínsico y han ocasionado efectos ecológicos importantes, incluyendo extinción de especies autóctonas.
  • La biotecnología y la ingeniería genética, con posibilidad de que las plantas genéticamente modificadas (PGM), por efecto del nuevo material genético introducido, modifiquen sus hábitos ecológicos, dispersándose e invadiendo ecosistemas, al modo de malas hierbas. Posibilidad de transferencia horizontal de genes entre especies conllevando a riesgos adicionales de la pérdida de diversidad genética (erosión genética).

Como lo expresa Lañes E. (2000), la preocupación de lo ecólogos de cara al futuro se basa en la ignorancia sobre los efectos resultantes a largo plazo por un lado el aumento exponencial del número de seres vivos manipulados que camparán libremente, y por otro, se podrían planear liberaciones potencialmente arriesgadas para la que no existe ninguna experiencia previa de impactos ecológicos.

En resumen podemos concluir de acuerdo a una investigación reciente (Dr. Mac-wan Ho 2001) "los organismos modificados genéticamente (OMG), tal y como se producen actualmente, son inseguros, inmorales e insostenibles. Tenemos que abandonar los cultivos genéticamente modificados, y todos los intentos de transformar genéticamente plantas, animales y seres humanos, con una tecnología que es reconocida universalmente como no confiable, incontrolable e impredecible".

Si bien las causas socioeconómicas del deterioro de la diversidad biológica son complejas, la responsabilidad de este deterioro recae especialmente en los gobiernos encargados de llevar a cabo la gestión de los sistemas biológicos, ya que son ellos los que en definitiva dan forma a la estructura de incentivos económicos enfrentada por quienes deben decidir sobre su uso.

El mercado debe tener un rol importante en el diseño de políticas tendientes a revertir este problema, pero la experiencia ha demostrado, según Mc Neely et al (1990), que las fuerzas del mercado por sí solas tienden a disminuir la diversidad biológica. Esto se debe a que los beneficios sociales, los servicios eco sistémicos o servicios ambientales y los valores de no uso proveniente de la diversidad biológica, tienen carácter de bienes públicos (4).

Según Swanson, T. (1995), no todos los beneficios de conservar la diversidad biológica recaen en quienes incurren en los costos de conservarla ni todos los costos de destruirla afectan en quienes se benefician con reducirla.

Esta situación, hace que estos valores, los cuales no son tranzados en los mercados, generalmente no sean considerados en las tomas de decisiones correspondientes al uso de la diversidad biológica. En otras palabras de acuerdo a Pearce y Moran (1994), los costos y beneficios sociales del uso y conservación de la diversidad biológica difieren de los correspondientes costos y beneficios privados.

Al respecto Swanson (1995) divide las causas socioeconómicas que llevan a esta diferencia entre los interese públicos y privados, en tres categorías: Elección de los caminos para el desarrollo, políticas inapropiadas, y la ausencia de instituciones capaces de internalizar los valores de la diversidad biológica.

A pesar de que el hombre ha tenido la facultad de elegir en relación a la cantidad de diversidad biológica que ha de ser conservada a lo largo de sus caminos para el desarrollo, esta elección se ha realizado de manera accidental, resultando en una reducción de la diversidad biológica.

Desde esta perspectiva es posible argumentar que el deterioro de la diversidad biológica seguirá ocurriendo a no ser que el sesgo de los actuales patrones de desarrollo se reoriente. Un ejemplo claro reside en la elección de las tasa de descuento. Los valores de uso indirecto, y de existencia son valores a futuro. Y el futuro implica incertidumbre y aversión al riesgo.

La incertidumbre conlleva un coste o beneficio a futuro, que ordinariamente es "descontado" de los valores de los beneficios actuales del recurso. Lo cual se hace a través del valor presente neto (VPN). La tasa de descuento es la variable que permite realizar este cálculo y se obtiene de la tasa de interés que proporciona el mercado. La tasa de interés refleja la preferencia de la gente entre usos alternativos. Una tasa de interés alta refleja preferencia por proyecto de rentabilidad inmediata en el corto plazo, mientras que una tasa de interés baja lleva a la elección de opciones a largo plazo.

La elección de una tasa de descuento elevada induce a un ritmo acelerado de explotación en el presente y olvido de sus consecuencias futuras. La utilización de tasas de descuento bajas induce a que se depositen altos valores en los flujos de bienes y servicios futuros, lo que a su vez induce a mayores montos de inversión en el presente.

Esta contraposición del efecto de las tasas de descuento sobre los niveles de diversidad biológica deja de manifiesto que la sociedad y en especial quienes la gobiernan, pueden elegir los caminos para encausar el desarrollo a través de la manipulación de ciertas variables, tales como la tasa de descuento.

La aplicación de políticas inapropiadas ha inducido en pérdida de diversidad biológica, tal es el caso de la aplicación de subsidios por parte del gobierno de Brasil, como lo explican Pearce D y Warford J. (1993), ha conllevado a deforestaciones extensivas, y se ha acelerado desde 1975, llegando a 60.000 kilómetros cuadrados al año durante la década de los ochenta.

A través de los créditos a los impuestos por inversión, las empresas Brasileñas pueden optar hasta un 50 % de rebaja en sus impuestos a los retornos si invierten en actividades que desarrollen la Región del Amazona. En 1985, se presentaron 631 proyectos ganaderos, lo que implicaba la conversión de los bosques para la habilitación de tierras con fines ganaderos.

Otro ejemplo, lo constituye el subsidio otorgado por el gobierno de Chile según Armesto, J. J et al (1996), se estima que entre 1974 y 1992 cerca de 200.000 Ha de bosques nativos fueron sustituidas por plantaciones forestales, especialmente de Pino Radiata. Estas situaciones cobran especial relevancia, si se considera que los bosques nativos chilenos, presentan una alta diversidad biológica, exhiben un notable endemismo floral y dan refugio a algunas especies de coníferas que se encuentran entre las mas longevas del mundo.

También podemos nombrar el caso de deforestación en Costa Rica (1940-1980), causada principalmente por la expansión del cultivo del café, el cultivo del banano y finalmente, por la expansión de la actividad ganadera en el país. Todas estas actividades fueron autorizadas por el Estado para el asentamiento de nuevos colonos (FONAFIFO 2000).

En Ecuador debido a la política agraria, de acuerdo a McKenzie (1994), tanto los propietarios -para evitar la invasión de su tierra o su expropiación- como los colonos -que debían demostrar que estaban utilizando la tierra- se vieron obligados por este sistema perverso a talar entre el 50 y el 80 por ciento del bosque existente en sus predios.

El proceso de deforestación se inicia en la década del '70 y a comienzos de la década de los '90, la tasa de deforestación nacional se estimaba en 100.000 - 300.000 hectáreas anuales (Stewart&Gibson 1995). En 1998 se habían deforestado 25.000 Km2 y en la actualidad se estima que en la región de oriente ya se ha deforestado el 30% del bosque original a una tasa anual del 2,4% (WRI 1994).

En Perú la mayor parte de las intervenciones de la sociedad no-indígena y de las empresas nacionales y extranjeras han contado con un marco muy flexible para la apropiación y extracción intensiva de los recursos naturales. Esto se refleja en la agricultura migratoria, la explotación petrolera, la minería aurífera "de quebradas", la extracción de madera y el cultivo de coca.

En Venezuela (1975-1988), más de la tercera parte del bosque primario al norte del Río Orinoco fue convertido para usos de agricultura. Al sur del Lago de Maracaibo se perdió el 90% del bosque y en los Llanos el 45% (5) y la tasa de deforestación anual fue del 1,1% entre 1990 y 1995, cerca del doble para el resto de Suramérica (6).

Generalmente estas políticas son implementadas debido a un sobre-valoración de las actividades que compiten con la conservación o uso sustentable de la diversidad biológica. Bajo estas políticas, los gobiernos subsidian los retornos ligados a la destrucción de la diversidad biológica, encausando la actividad económica hacia actividades incompatibles con la conservación.

Por último, la falta de institucionalidad corresponde a la falla de los mercados de no reflejar en los precios de los recursos biológicos transados, los costos sociales totales de la producción, y a la inexistencia de mercados para los servicios ecosistémicos y los de no uso provenientes de la diversidad biológica. De allí que los planes de desarrollo impulsados por los gobiernos, tiendan a subvalorar los valores ecológicos, sociales, científicos, educacionales, culturales, recreativos, estéticos y espirituales provenientes de la diversidad biológica (CONAMA 1998).

Ejemplo de esto lo muestran los actuales patrones de gestión de los bosques nativos tanto público como privado, que le dan más importancia al valor maderable que a los otros servicios ambientales derivados del mismo.

Otra muestra interesante de la falta de instituciones que velen por la captura del valor económico total de la diversidad biológica lo constituyen los actuales sistemas de cuentas nacionales (7), los cuales no consideran el agotamiento y degradación de los recursos naturales, no es tratado satisfactoriamente los gastos de "protección" y de reparación del ambiente. Los indicadores macroeconómicos (PIB, PNB) del sistema de cuentas nacionales no facilitan una política de optimización en el uso de los recursos naturales. Además dejan de lado factores esenciales para el desarrollo sostenible como es el bienestar social, la calidad de vida y la equidad.

En este sentido la aplicación de políticas inapropiadas que sobre-valoran las actividades que compiten con la conservación de la diversidad biológica, la ausencia de instituciones que velen por la captura del valor total de la diversidad biológica, y los actuales patrones de gestión de los sistemas biológicos no hacen interesante la inversión de recursos escasos en la conservación o uso sustentable de la diversidad biológica.


Valoración Económica

Para que los políticos puedan tomar conciencia sobre el uso o conservación de diversidad biológica se necesitan estudios técnicos que sustenten las decisiones sobre el uso alternativo y las actividades que amenazan con reducirla. Una de las posibles herramientas, es cuantificar el valor económico total de los diferentes usos alternativos, a través de técnicas de valoración directas e indirectas propuesta por la economía ambiental. Que en el caso de los ecosistemas boscosos es muy complejo, dada la variedad de servicios ambientales que presta, de los cuales muchos no son susceptible de ser valorado en términos monetarios.

La valoración económica del ambiente consiste en darle un valor monetario a bienes y servicios ambientales que no son transados en los mercados y por tanto no tienen precio explícito.

Siguiendo a Oksanem, M. (1997), la noción de valoración económica de la diversidad biológica sólo es capaz de reconocer aquellos valores asociados a una posición ética denominada subjetivismo antropocéntrico. Así, los valores económicos no se encuentran en la diversidad biológica ni en los entes biológicos que la determinan, sino que son generadas por las personas que la valoran.

Definiendo el valor económico de un recurso natural, como la sumatoria de los montos que están dispuestos a pagar todos los individuos involucrados en el uso o manejo de dicho recurso. La disposición a pagar refleja las preferencias individuales por el bien en cuestión. Siendo la valoración económica de un recurso natural o ambiental la medida monetaria de las preferencias individuales por dicho recurso.

Es importante aclarar que lo que se valora no es el ambiente o la vida en sí, sino las preferencias de las personas, por cambios en el estado del ambiente o por cambio en los niveles de riesgo para sus vidas (o la de otros seres humanos). En este sentido la valoración económica es antropomórfica y está influenciada por la cultura del grupo poblacional al cual se le pregunta sus preferencias. Por tanto es una valoración para las generaciones actuales más que para las generaciones futuras.

Aceptar que sean los consumidores los que determinen en definitiva la estructura productiva y distributiva de la sociedad supone aceptar como bueno: El principio de la soberanía del consumidor y el sistema de democracia del mercado. Sería tremendamente arriesgado el proceso de valoración económica ambiental basado únicamente en las preferencias individuales ya que se involucran a otros individuos (las generaciones futuras) que no pueden expresar su opinión. Los factores de ponderación distributiva (equidad) y la tasa social de descuento (temporal) deben determinarse atendiendo la opinión de los representantes sociales y no a las preferencias individuales.

Esta forma de valorar los recursos naturales y ambientales no niega que dichos recursos tengan un valor intrínseco independiente de las preferencias de los seres humanos por ellos. Sin embargo, la valoración económica se preocupa fundamentalmente de determinar una curva de demanda para los bienes y servicios ambientales, es decir el valor que las personas le asignan al ambiente, expresado en términos monetarios, o sea su disposición a pagar por los cambios en la calidad ambiental y en los recursos naturales.

La valoración económica, puede ser relevante para tomar decisiones, pero tiene sus limitaciones. Por ejemplo, el tomar decisiones únicamente sobre la base de la valoración económica, ignoraría que los demás entes involucrados en el desarrollo económico tienen múltiples objetivos - no solamente el económico- que también son parte de la toma de decisiones. Tal como lo indican diversos autores (Castilla C. 1992, Martínez A. 1995, Naredo 1994), el valor económico puede ser medido con dificultades, para ello cuenta con instrumentos, todavía imperfectos. Pero el valor intrínseco no puede cuantificarse, lo cual en términos prácticos, los científicos de la economía ecológica la descalifican como metodología.

Es importante destacar que las técnicas de valoración económica no apuntan a entregar el valor de la diversidad biológica per se. Sino estimaciones del valor económico asociado a ciertos bienes o servicios compatibles con la conservación de la diversidad biológica. Estas estimaciones dan el mínimo valor económico que debería reportar la conservación de la diversidad biológica para que ella fuese una alternativa de uso económicamente justificable.

En resumen podemos decir que la valoración monetaria de la Diversidad biológica tiene sus limitaciones (8), se necesitan muchos supuestos que la hacen muy criticable en los casos que se puedan intentar, es desaconsejable para la gestión ambiental. Se puede usar a nivel ilustrativo con todas las advertencias necesarias. Es un arma de doble filo, la cual se debe manejar con mucha delicadeza y honestidad. La tentación de poner precio para que el mercado dirija la gestión es un riesgo que hay que tener presente. Desde una perspectiva más ecológica, la conservación de la diversidad biológica, debe responder a criterios morales más que a consideraciones de eficiencia económica.


Desarrollo sostenible, economía ecológica y economía ambiental

El desarrollo sostenible, se ha concebido como fundamento teórico y metodológico para impulsar el desarrollo económico, ecológico y socio-cultural. El asunto de desarrollo sostenible ha sido definido por numerosos autores, organismos e instituciones, sin embargo aún no es un concepto o paradigma acabado. Al respecto se puede recordar como antecedentes:

  • En 1968, una organización privada, el club de Roma publica los límites del crecimiento.
  • 1972, en la Conferencia de Estocolmo surgió el Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente (PNUMA).
  • 1982, primer programa de las Naciones Unidas sobre Ambiente.
  • 1987, el Informe Bruntland conocido también como Nuestro Futuro Común.
  • 1992, en Brasil la Cumbre de Río, Conferencia de las Naciones Unidas sobre ambiente y Desarrollo.
  • 1995, la Cumbre de Copenhague.
  • 1997, Río + 5. Protocolo de Kioto.
  • 2001, VI Conferencia de las partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP6) realizado en La Haya, Holanda.
  • 2002, Cumbre del Desarrollo Sostenible. Johannesburgo, Sudáfrica.

Actualmente, sobre este tema se discute la definición, sobre todo la asumida por el Informe de la Comisión Mundial de Ambiente y Desarrollo, Informe Brundtland (1987): "Desarrollo sustentable es aquel desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades". Dicha definición no da pie por sí sola a tener un mecanismo claro sobre lo que es, lo que implica, así como, la dificultad para asumir las dimensiones que plantea.

La terminología de desarrollo, ha evolucionado de manera paralela a los modelos de desarrollo económico. Se han asumido teorías que sustentan el uso de recursos, la masificación de los procesos productivos y su aplicación ha ocasionado los saldos rojos de los procesos productivos. De esto han dado cuenta las investigaciones académicas, estudios sociológicos y las mismas visiones economicistas.

Teniendo como consecuencia muchas externalidades (9) que no se han incorporado a los procesos productivos, y que, al no ser contabilizados se distribuye o reparten a quienes aún sin saber, tiene la no muy grata voluntad de cargar con ellas.

Al abordar el tema de desarrollo, se debe considerar las implicaciones sobre el bienestar, la calidad de vida, las condiciones del ambiente y por supuesto, las implicaciones que tiene sobre las economías modernas.

Es casi imposible medir todos los factores involucrados en el desarrollo, por ejemplo la calidad de vida de los seres humanos, en el contexto que se ha definido, es decir con indicadores en el presente (intrageneracional) y, aquellos que serían aplicables actualmente hacia las generaciones futuras (intergeneracional).

Los países desarrollados han intentado diseñar un esquema de administración ambiental que no es de desarrollo sostenible (10), en que han "acuñado" el concepto de desarrollo sostenible para sustentar las acciones de hegemonía económica y, por supuesto, la política en los ámbitos de sus exploraciones y conquistas mundiales "globalizadoras".

La economía ambiental "globalización económica" toma matices ambientales por necesidad de competitividad económica, más que de una preocupación por conservar los recursos naturales para las generaciones futuras.

Al respecto escribe Martínez Alier (11) la idea de pago como un incentivo a la conservación, es mentalidad de mercado. El mercado quiere ganancia a corto plazo y a un tipo de interés por lo menos similar al bancario. La naturaleza no crece al ritmo de los intereses del banco. La biodiversidad ha coevolucionado pero a un ritmo lento. Por tanto basado en el Convenio de la Biodiversidad, no podemos pretender que con meterla en el mercado estamos ayudando a su conservación. Para conservar es necesario volver a la lógica del uso sustentable para la subsistencia, para la vida, no para el mercado.

La economía ecológica, según Bermejo "es aquella que debe estar basada en una ética participativa, democrática y solidaria. Y orientarse a cumplir objetivos válidos para toda la humanidad" (Bermejo, 1994, p. 228). A la fecha no existe una definición precisa del término de "economía ecológica". No obstante Bermejo y Naredo describen algunas características determinantes: Debe estar basada en principios éticos -la solidaridad y la cooperación-, debe centrarse en la satisfacción de necesidades vitales y ser sustentable, requiere un estudio multidisciplinario.

Como expone Naredo (1987), la economía debe, primero, utilizar los desarrollos teóricos que otras ciencias pueden aportarle, y después, transmitir sus conclusiones a otros campos, y esto porque, de esta forma, el conocimiento global sobre los problemas del ambiente -y por tanto su capacidad de interpretarlos y tratar de solventarlos- aumentaría. Y por último la economía ecológica tiene carácter sistémico, la cuál le permite captar la complejidad de los sistemas que abarca y de las interrelaciones existentes entre ellos.

La economía ecológica se basa en una idea de naturaleza vista como conjunto ordenado de ecosistemas cuyo funcionamiento hay que conocer bien para orientar la gestión y el mercado, y parte del conocimiento físico de la biosfera para informar la valoración monetaria y la toma de decisiones de los agentes económicos. La economía ecológica se articula sobre tres nociones biofísicas fundamentales:

  1. Las leyes de la termodinámica: Ley de la conservación de la energía en un sistema cerrado. La energía total: Mecánica, química, térmica, eléctrica o potencial es constante. La materia y la energía no se crean ni se destruyen, sólo se transforman. Ley de la entropía, que dice que la materia y la energía se degradan continua e irrevocablemente desde una forma ordenada a una forma desordenada, es decir desde una forma disponible a otra forma no disponible, independientemente de que la usemos o no. La entropía es la suma de la energía que no se puede aprovechar, llamada energía fijada. La cantidad de energía permanece constante, pero su calidad se degrada de una etapa a otra. De energía libre, capaz de suministrar trabajo, se llega a energía fijada.
  2. La imposibilidad de generar más residuos de los que puede tolerar la capacidad de asimilación de los ecosistemas, so pena de destrucción de los mismos y de la vida humana.
  3. La imposibilidad de extraer de los sistemas biológicos más de lo que se puede considerar como su rendimiento sostenible o renovable (Daly 1989).

Podemos resumir Las principales definiciones y características de la economía Ecológica:
  • La economía ecológica se puede considerar como una crítica ecológica de la economía convencional. Es un nuevo enfoque sobre las interrelaciones dinámicas entre los sistemas económicos y el conjunto total de los sistemas físico y social.
  • La economía ecológica hace de la discusión de la equidad, la distribución, la ética y los procesos culturales, un elemento central para la comprensión del problema de la sustentabilidad. Es por lo tanto una visión sistémica y transdiciplinaria que trasciende el actual paradigma económico.
  • La economía ecológica, entiende que la actividad económica no es una actividad que sólo utilice bienes ambientales o recursos naturales de manera aislada, sino que es una actividad económica que está precisamente centrada en la utilización de los ecosistemas.
  • La economía ecológica se articula sobre algunas nociones biofísicas fundamentales, tales como las leyes de la termodinámica.
  • La economía ecológica es una economía para la cual la escala de la economía, está limitada por los ecosistemas y que al mismo tiempo entiende que gran parte del patrimonio natural no es substituible por el capital hecho por los humanos. Propone como alternativa para medir la sustentabilidad ecológica, el desarrollo de indicadores biofísicos en lugar de los actuales indicadores económicos, monetarios.
  • La economía ecológica o la economía socio-ecológica, también cuestiona el sistema socio-económico, es decir, los factores económicos, sociales e institucionales, que están a la base de los problemas ambientales y de la forma de gestionarlos.
  • La economía ecológica interpreta la actividad económica y la gestión ecológica como un proceso coevolucionario (Norgaard, 1984).
  • La economía ecológica pone énfasis en los conflictos ecológicos distributivos ínter e intrageneracionales. Para ella la sustentabilidad ecológica de la economía es la cuestión central, contrariamente a la economía tradicional que hace del crecimiento económico su primera preocupación. La economía ecológica investiga aspectos que quedan ocultos por un sistema de precios que infravalora la escasez y los perjuicios ambientales y sus repercusiones sobre el presente y el futuro.
  • La economía ecológica llama la atención sobre los ritmos de tiempo diferentes entre la dimensión económica y la biogeoquímica y considera imperiosa la necesidad de frenar y disminuir el transflujo de energía y de materiales en la economía.
  • La economía ecológica investiga los rendimientos decrecientes en términos físicos, que quedan ocultos por el sistema de precio, por ejemplo el creciente costo energético de conseguir energía.
  • La economía ecológica, pone más énfasis en los riesgos tecnológicos que en las ventajas de las innovaciones, que estima deben ser reflexionadas, tomando en consideración sus aspectos de incertidumbre y sorpresa.
  • Una economía ecológica, es una economía que reconoce que la racionalidad económica y la racionalidad ecológica por sí solas, son insuficientes para llegar a decisiones correctas sobre los problemas ecológicos y económicos.

La economía ecológica propone por lo tanto: Una economía politizada, en la cual las decisiones sobre los límites ecológicos de la economía, estén basados en debates científico-políticos de carácter democrático.

La economía ambiental, de corte ortodoxo, dedicado al estudio de los problemas suscitados por la gestión del ambiente, entiende la economía como un sistema cerrado. Al incorporar la variable de la naturaleza, el mercado no es capaz por si mismo de resolver el problema energético - ambiental. Dando como solución valorar monetaria mente los recursos naturales y las funciones ambientales, es decir internalizan las externalidades.

La economía ambiental cree resolver su problema cuando incorpora dentro de su universo conceptual la idea de desarrollo sostenible fundamentado en la premisa de que el ambiente se puede monetarizar en un mercado abierto y competitivo. Incorporando dos nuevos aspectos: Preocupación por la calidad del crecimiento y un interés en asegurar un ambiente sano para las generaciones futuras. Bajo este concepto se esconde peligrosamente la creencia de que el sistema económico funciona bastante bien, por tanto no se pretende renunciar al crecimiento económico.

La economía ambiental y la economía de los recursos naturales no constituyen una critica ecológica de la economía, sino mas bien una especialización de la economía tradicional, o una extensión de esta economía a un nuevo campo de análisis: "El ambiente".

La economía ambiental y la economía de los recursos naturales estudian dos cuestiones principales.

a) El problema de las externalidades ambientales

Los economistas llaman "externaIización" de costos, tanto a la falta de incorporación de estos a la contabilidad empresarial, como también a la ausencia de estos cargos en los precios finales que paga el consumidor. Para los economistas ambientales se trata de internalizar en los precios los costos externos, a través de impuestos "pigouvianos", o la redefinición de los derechos de propiedad.

Pigou y Coase sientan las bases conceptuales para la discusión, sobre lo que más tarde se ha venido a considera la economía ambiental y participaron en una larga controversia sobre cómo resolver las externalidades. (Pigou, 1920, La Economía del Bienestar y Coase, 1960, El Problema del Coste Social).

b) La asignación ínter-generacional óptima de los recursos agotables

Aquí se trata de obtener los "precios óptimos", que indiquen la senda correcta a seguir, hasta que se extraiga la última unidad del recurso en cuestión. Un artículo básico al respecto es el de Hotelling (1931).

Como una extensión de la economía tradicional, la economía ambiental está enfocada sobre todo en la valoración monetaria de los beneficios y costos ambientales. Sin embargo la extensión al ambiente del paradigma y los supuestos de los que parte la economía neoclásica, plantea serios problemas.

El principal de estos problemas es que tos bienes ambientales frecuentemente tienen un valor de uso pero no de mercado. En este sentido el debate en torno a la valoración monetaria del ambiente, se presenta actualmente en varios ámbitos del análisis económico.

c) Objeto de estudio: Distintas interpretaciones de lo que es útil y escaso

Tanto la economía ecológica como la economía tradicional, afirman ocuparse de la gestión de lo útil .y lo escaso, pero interpretan estos términos de manera distinta:

La economía ecológica: Considera que toda la Biosfera y los recursos pueden ser a la vez escasos y útiles, con independencia de que sean o no valorados en el mercado.

La economía tradicional: Sólo se ocupa de aquello que siendo de utilidad directa para los seres humanos, resulte además apropiable, valorable y producible.

En base a toda la discusión previa, podemos resumir en el cuadro Nº 1 la comparación entre el enfoque de la economía ambiental y la economía ecológica.


Cuadro

Como alternativa a los métodos de valoración económica y de acuerdo al enfoque de la economía ecológica Hueting (1990) propone el modelo de desarrollo sostenible, el cual se muestra en la figura Nº 2.

Por último podemos decir que la crisis ambiental es un componente destacado de la crisis global de nuestra civilización industrial, por tanto no se puede estudiar separadamente del contexto general. Por eso urge lograr una mejor gestión política, ampliar la legislación en materia ambiental, potenciar una educación de respeto al ambiente y a las generaciones futuras y, desde el terreno de la filosofía práctica, diseñar una ética capaz de enfrentarse a estos nuevos retos.


Figura 02


A MANERA DE CONCLUSIÓN

La diversidad biológica como soporte de la vida y proveedora de muchos servicios ambientales a los cuales es difícil asignarle un valor monetario, no puede ser transada con precisión en los mercados actuales. En este sentido es muy difícil que su valoración económica pueda responder totalmente a una gestión sostenible de la misma.

La valoración ambiental se fundamenta en la eficiencia económica y ésta no es suficiente para garantizar la sostenibilidad de los recursos biológicos, por lo que es necesario introducir el criterio de justicia intergeneracional, considerar todos los intereses concurrentes legítimos a la hora de emprender acciones que comprometan el uso de los recursos biológicos, dado que la destrucción de ecosistemas de especies, de paisajes naturales, de etnias y culturas son procesos irreversibles.

Para revertir el proceso de deterioro de la diversidad biológica que se ofrece en la actualidad, es necesaria la revisión de políticas económicas existentes, para corregirla y orientarlas hacia un uso de la diversidad biológica más acorde a los requerimientos actuales de la sustentabilidad. Desde la perspectiva del enfoque de la economía ecológica, la gestión de los recursos biológicos debe basarse en la conservación de los servicios ambientales de los ecosistemas, y cambio en los sistemas de valores o la ética.

En general cualquier metodología de valoración de la diversidad biológica debe incorporar información procedente de otras disciplinas fundamentándose en sistemas de valores. @


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Referencias:

    (1) Se entiende por bienes ambientales aquellos recursos tangibles que son utilizados por el ser humano, como insumo de la producción o en el consumo final, y que se gastan o transforman en el proceso. Y los servicios ambientales son aquellos cuya principal característica es que no se gastan ni transforman en el proceso pero generan indirectamente utilidad al consumidor de tales servicios; por ejemplo el paisaje que genera un ecosistema (tomado de Barrantes, 2001

    (2) El efecto invernadero es un fenómeno natural producido por ciertos gases que están presentes en la atmósfera y que son los responsables de mantener o conservar el planeta a una temperatura apta para el sostenimiento o mantenimiento de la vida. Estos gases son: Vapor de agua (H2O), dióxido de Carbono (CO2), Metano (CH4), óxidos de Nitrógeno (NOx), Ozono Estratosférico (O3). Monóxido de Carbono (CO), Clorofluorocarbonos (CFC), Hidrofluoro Carburos (HFC5),... (Andrasko, 1990; Fernández, 1991)

    (3) La bioprospección, es el proceso mediante el cual se busca usos de la biodiversidad para fines comerciales. Esto implica procesos químicos complejos que dan como resultado la obtención de diversos productos: Medicamentos, cosméticos, productos agroindustriales entre otros.

    (4) Un bien público existe cuando un individuo se puede beneficiar de la existencia de ese bien sin reducir los beneficios que otros individuos puedan recibir de ese mismo bien.

    (5) A. Catalán. El proceso de deforestación en Venezuela entre 1975 - 1988 (Caracas, Venezuela: MARNR, 1989). P. 21

    (6) Food and agriculture, organization, state of the world s forest. 1997 (Roma: FAO, 1997), P. 188

    (7) El sistema de cuentas nacionales -instrumento de contabilidad macroeconómica por excelencia- utilizado por los economistas y agentes de decisión política, al no tomar en cuenta los aspectos ambientales, entrega un tipo de información parcial, debido a que los indicadores reflejan un crecimiento cuantitativo a corto plazo que no permite a los agentes de decisión, orientaciones clarificadoras y conducentes a políticas funcionales a un crecimiento económico sostenible.

    (8) El objetivo principal de la valoración económica es indicar la eficiencia económica general de los usos alternativos por usar la DB, no considerará los aspectos relacionados con la equidad de las decisiones. Los actuales conocimientos científicos de los sistemas ecológicos no proveen la información necesaria para realizar una evaluación económica exhaustiva. Por último la valoración económica de la DB, está íntimamente ligada a beneficiar las condiciones humanas, sin importar el impacto sobre el resto de los seres vivos.

    (9) Las externalidades, generalmente afectan o benefician a quienes no son el productor ni el consumidor. Sus costos y beneficios no se internalizan (no son representados) en el mercado donde se transan los bienes y servicios.

    (10) El proceso de desarrollo de un País, como plantea Panayotou (1994a), es un proceso claramente no sostenible cuando se caracteriza por agotamiento de los recursos, degradación ambiental y pobreza.

    (11) Autor de varios libros sobre economía ecológica y política ambiental.


    (*) Juana Ramona Figueroa, es Licenciada en Química opción Tecnología egresada de la Universidad Central de Venezuela, Caracas. Es Especialista en Operaciones y Producción; Especialista en Finanzas y Magíster en Gerencia de la Universidad Nacional Experimental de Guayana. Puerto Ordaz, Venezuela. Es Aspirante a Doctora de la Universidad de la Laguna (España) en Formación, Empleo y Desarrollo Regional. Se encuentra en proceso de elaboración de su tesis doctoral, Puerto Ordaz-Tenerife.





 

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