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Mesa temática: Globalización, territorio, y asentamientos poblacionales 1. Introducción Las limitaciones que presentan las contradicciones actuales del territorio, sin duda, obedecen a una lógica de las transformaciones económicas, políticas y sociales de nuestras realidades. Pero, más que de la realidad local, regional o del país, es un conjunto de políticas que se imponen desde el exterior; asimismo, no se someten a una economía de por sí globalizada per se; sino que es la crisis de las relaciones sociales de producción capitalistas las que ya no responden a las necesidades de las grandes mayorías de los países. Tanto inciden en la vida local como en lo global, en cualquiera de ambos territorios, las contradicciones son devastadoras para nuestros países. En este estudio el objetivo es tratar de explicarnos cómo las consecuencias del proceso de globalización, las políticas neoliberales y las transformaciones territoriales están interrelacionados como partes de un todo en contradicción. Asimismo que la globalización, las formas de producción, consumo y distribución de las condiciones materiales de la vida de la sociedad, están incidiendo de manera perversa y paradójica en los diferentes ámbitos de la vida económica de las regiones en general y de las ciudades en particular, del territorio mexicano. De esta manera los elementos en discusión, hoy, a juicio nuestro, entran en un escenario de luchas en dos direcciones: Por un lado, la globalización, proceso que irrumpe en los estados Nación para subsumir sus potencialidades de desarrollo, desestructura regiones y excluye a gran parte de los habitantes de las ciudades. Por el otro, el territorio y los asentamientos humanos, desarrollan dos momentos de aparente separación, sin embargo se reproducen: Primero continúa la expansión por su lógica de crecimiento y; los segundos, necesariamente deben transformar el territorio para su reproducción, en condiciones que el mercado, principalmente, el inmobiliario, los incluye o los excluye de la trama urbana, en dispersión espacial. 2. La globalización instancia de un hecho que impacta sobre el territorio Creemos conveniente plantear una concepción de lo que percibimos acerca de la globalización. No como expresión de la moda o de llevarnos por la corriente de las propuestas en torno a su contenido histórico; por el contrario, pensamos que es una respuesta del capital a escala mundial; a su vez, está incidiendo en los diferentes sectores de la sociedad: En lo económico, político, social, cultural, territorial, ético, etc. En consecuencia, es un hecho que las contradicciones que devienen de la globalización, afectan de manera desigual a las regiones, municipios y localidades que estructuran cada territorio. En este contexto, coincidimos con John Saxe-Fernández, en el sentido de que "lo que ha venido ocurriendo en la dinámica económica y, más que ello, en la experiencia civilitatoria, es 'un síntoma inequívoco de que la crisis capitalista ha ingresado a un estadio cualitativamente nuevo' y que todo esto sólo puede anticiparse un largo periodo de continua crisis…" Además de hacer el análisis en los países capitalistas avanzados, también, sucede con las economías altamente vulnerables a los choques externos como América Latina (1). La idea central, también puede ser contextualiza desde el planteamiento que hace James Petras, sobre una posible hipótesis, a la cual nos adherimos por su importancia: "Que los cambios históricos en el poder político y de clase en el contexto de una grave crisis de acumulación conduce a la creación de condiciones favorables para incrementar los flujos en áreas que estaban previamente cerradas. Las innovaciones tecnológicas fueron primero consecuencia y luego se convirtieron en las causas de estos flujos crecientes" (2). Desde el ámbito de la política, incluso, para determinar su inserción o, para decir de sus impactos, sobre el territorio, planteamos que ha habido un creciente poder del capital sobre el trabajo (subsumiendo fuertemente a la fuerza de trabajo), sus movimientos han conducido a la concentración y centralización de la riqueza en las grandes ciudades (ampliando y favoreciendo las condiciones generales para la producción), apoyados por los cambios tanto políticos como de régimen de nuestra realidad por periodos sexenales. Aquí nos aproximamos a comprender que, en este marco de contradicciones en el territorio, surgen desigualdades sociales, además, constantes transferencias de recursos del Estado hacia el capital. En este sentido el territorio urbano, se convierte en el mercado donde la reproducción del capital, de las mercancías, de las tecnologías y de la fuerza de trabajo, entran en una lucha constante, o para decir en términos de Zygmunt Bauman: En el campo de batalla de una guerra continua por el espacio (3); donde, por supuesto, la lógica y hegemonía del capital subsume y determina las formas de reproducción de los elementos necesarios para su existencia. En tanto, este proceso de globalización que separa el Estado nación de sus funciones, que subordina las mercancías en el escenario de un mercado especulativo; donde las políticas neoliberales toman cuerpo y se realizan en el "mercado libre"; en consecuencia, todo lo existente sobre el territorio es convertido en pieza de transacción y de intercambio entre los productores y un sector que tiene las posibilidades de participar en el consumo; es la apropiación de mercancías bajo una relación de compraventa desventajosa para las mayorías. Desde esta perspectiva, la ciudad, los asentamientos humanos y el capital entran en la escena de la mercantilización. Ahora ya no como dependientes entre ellos, sino es la subordinación y depredación del más fuerte hacia el débil; aplicando la competitividad mercantil por la lógica de la valorización en el transcurso de un determinado tiempo más reducido para la realización de la mercancía en la esfera del consumo. 3. De la globalización a los procesos territoriales Una característica que hemos encontrado en estas relaciones de producción a escala regional, es la división internacional tanto del territorio como de la fuerza de trabajo. Sin embargo, la actual tendencia de la globalización, para precisar hemos retomando una de las idea de Alejandro Dabat, que la configuración y dinámica espacial del capitalismo (o simplemente, patrón espacial del mismo) no es algo distinto a la estructura tecno-social y dinámica histórica del capitalismo, sino sólo un aspecto particular de las mismas (4). Pero no independiente de sus contradicciones, por el contrario es una tendencia que requiere el capital, por supuesto, para reproducirse y detener en esa trayectoria la caída de la tasa de ganancia, de lo contrario se agudizaría la crisis en la que ya de por sí está inmersa. Aquí entonces, la configuración física del territorio, como de las transformaciones históricas, no sólo resienten los flujos de las inversiones, de la migración y de las formas precapitalistas de producción (5), sino que ya se vuelve una incidencia de los componentes de las relaciones básicas de la reconfiguración, reestructuración y nueva conformación del espacio por la dinámica territorial de avance del capitalismo y sus expresiones recientes para enfrentar la competitividad entre los diferentes frentes del capital. Además, en cada nueva configuración o reestructuración del territorio, la disputa de los capitales se enfrenta para apropiarse de las ventajas comparativas y del control de las áreas que depende de la renta del suelo. Desde esa perspectiva, de las transformaciones del territorio, la división del trabajo se convierte en pieza importante para la redistribución y reproducción del capital, presentándose con la siguiente apariencia:
Mientras que por otro lado de las contradicciones, empiezan por especificar las relaciones de producción, siguiendo el análisis de Gary Gereffi, para él la globalización ha alterado la dinámica competitiva de países, empresas e industrias (6). Incluso, se presenta ahora una nueva configuración industrial que incluye elementos necesarios para apuntalar la inversión que está destinada solamente hacia ramas de la economía de exportación. Sin embargo, para continuar con la competencia internacional, las empresas buscan los países dependientes como América Latina, Asia, África; países productores de una fuerza de trabajo barata: Caracterizada por estar desorganizada, dependientes de las inversiones del exterior y desarticulada de sus exigencias, sobre todo, para que incremente su calidad de vida. En este escenario, nuestros países llevan siempre la parte más pesada de la crisis que padece el capital. Por ejemplo, la nueva configuración del territorio se constituye bajo los modos precisos para la reproducción del capital; formas específicas de reorganización espacial, limitaciones para la fuerza de trabajo y apropiación de los pocos recursos con los que cuentan las regiones: Agua, energéticos, fuerza de trabajo y el territorio o regiones que concentra y centraliza las condiciones generales para la producción. Los elementos que estructuran para dar forma y contenido a las estructuras del territorio son, entre otros:
Pensamos que las nuevas formas de producción y las demandas del mercado externo subyacen en cada una de las estrategias de la reestructuración territorial. Las nuevas formas productivas en el espacio regional, local y en las grandes urbes, incluso como una expresión de globalización, se están formando nuevos espacios productivos, impulsados por la introducción de innovaciones de productos y procesos, además de los cambios en la organización de la producción, consumo y distribución. Este proceso de reestructuración de los territorios en los diferentes niveles de nuestros países, provoca una integración diferenciada en el ámbito físico de las ciudades, regiones e impactan a escala local. Sin embargo, las fuertes contradicciones se manifiestan como consecuencia de la integración la exclusión social en todos los espacios construidos para el desarrollo del mismo territorio. En este sentido, la globalización es contradictoria en su esencia, es decir, como un proceso que concentra y centraliza tanto el capital como la fuerza de trabajo, además, las inversiones para las distintas configuraciones territoriales y abastecer al mercado externo en detrimento del interno. Pero, al mismo tiempo, la competencia entre las regiones y ciudades (donde se establecen relaciones de producción e intercambio con base en las infraestructuras y servicios), se basa principalmente entre la fuerza de trabajo, las nuevas tecnologías y los diferentes frentes del capital. Aquí las nuevas tecnologías, el nuevo sistema productivo, los soportes materiales para la producción y las políticas laxas de los gobiernos permiten la configuración territorial adecuada para el asentamiento de las empresas transnacionales, mejorar sus competencias en el mercado internacional y reproducir el capital en condiciones de menor riesgo. El territorio entonces se subdivide en:
5 - Referencias
6 - Bibliografía
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