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   Edición 88 / Enero - Junio del 2004

Información General




Energía Eólica da Nueva Vida
a Pequeño Pueblo Español



Por Worldwatch en Español
worldwatch@nodo50.org

España


HIGUERUELA, España - Aunque apenas unos pocos cientos de metros la separan de un gigantesco aerogenerador de 15 pisos de altura, nadie se queja en la pequeña población de Higueruela por convivir con el complejo eólico más grande de Europa.


Por el contrario, los 1.200 habitantes de este pueblo enclavado en el sureste de la región española de Castilla-La Mancha se preguntan si algún día volverán a tener la dicha de que sus privilegiados vientos hagan girar las palas de más molinos.

"El ayuntamiento recibe dinero por el parque eólico y el parque da trabajo en el pueblo. Ojalá hubiera más parques eólicos", dice Gabriel Mínguez, de 34 años, mientras atiende uno de los contados bares de Higueruela.

A unos 800 metros de ahí, el primero de los 244 aerogeneradores desplegados en una sierra lindante mueve sus palas silenciosamente, acompañado por el constante murmullo del viento.

Aunque sus tres aspas pesan casi cuatro toneladas, una corriente de 16 kilómetros por hora basta para poner en marcha los aerogeneradores de Higueruela, uno de los privilegiados emplazamientos de España para desplegar molinos con unas 2.400 horas de viento al año.

Propiedad de la eléctrica Iberdrola "IBE.MC", el complejo -el segundo del mundo por su tamaño- puede dar energía a unas 640.000 personas con sus 161 megavatios (MW) de potencia instalada.

Como en Higueruela, otros 9.000 aerogeneradores se despliegan por toda España, donde la economía doméstica de cientos de poblados rurales también se benefició de la vecindad con parques eólicos.

DINERO VERDE

Con su actividad económica limitada en gran parte al cultivo de la vid y cereales, a varios vecinos de Higueruela les "tocó la lotería" hace más de cuatro años cuando tuvieron la oportunidad de vender sus tierras para la construcción del complejo eólico.

Los aerogeneradores también se distribuyen por solares aún propiedad del ayuntamiento del pueblo, que se los alquila a Iberdrola.

"Recibimos unos 450.000 euros al año por los parques eólicos. Es el concepto por el que más ingresos tenemos", afirma José Colmenero, el alcalde de Higueruela, cuyo ayuntamiento cuenta con un presupuesto anual de unos 1,6 millones de euros.

Además, unos 25 habitantes trabajan en las tareas de mantenimiento del complejo eólico, lo que ayudó a morigerar una fuga de jóvenes similar a la que sufren amplias zonas rurales españolas.

La clave del desarrollo "verde" de España -la tercera potencia eólica del mundo por detrás de Alemania y Estados Unidos- es una política de incentivos a las energías renovables que busca que, para el 2011, 15 de cada 100 MW de potencia de instalada correspondan a generación por viento.

Además de recortar la dependencia energética del exterior, esta estrategia busca acercar a España a sus compromisos ambientales en el Protocolo de Kioto, de los que actualmente la separa una larga brecha.

IMPACTO AMBIENTAL

La bienvenida que Higueruela le dio al parque eólico dista de la resistencia que genera este tipo de instalación en algunas zonas de España, donde sus habitantes se niegan a ver transformado el paisaje campestre por decenas de molinos que pueden medir hasta 100 metros de altura.

Además, ecologistas se han quejado de que los parques -que deben pasar antes de su construcción por una puntillosa prueba de impacto ambiental- afectan la fauna.

Según Juan Ignacio Gómez, del departamento de Ambiente de Energías Eólicas Europeas -filial de Iberdrola-, en Higueruela no hay evidencia de consecuencias negativas sobre el ecosistema. "Hay un equipo de seguimiento de fauna que controla la mortalidad y la evolución de la población", explica.

Aparentemente, el único coste ambiental del complejo son unas pocas decenas de perdices que mueren cada año cuando impactan contra las torres de los aerogeneradores en medio de la niebla.

De todas maneras, la principal preocupación que muestra el pueblo es que los vientos, predominantemente del noroeste, sigan soplando y muevan las aspas de sus gigantes vecinos.

"A mí no me molesta el impacto visual. Lo que me importa es que antes de los parques eólicos el pueblo estaba peor y había menos trabajo", concluye Mínguez. @









 

© Copyright 1996 - 2008, Multimedios Ambiente Ecológico - MAE. ISSN 1668-3358
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