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   Edición 88 / Enero - Junio del 2004

Información General



Nueva Especie de Ballena


Por Lic. Luciano Valenzuela
Biólogo-Investigador del ICB
Instituto de Conservación de Ballenas
info@icb.org.ar
www.icb.org.ar

Argentina


Los rorcuales (ballenas con pliegues y surcos paralelos en la garganta) pertenecen a la familia Balaenopteridae y representan el grupo más diverso de las grandes ballenas. Hasta no hace mucho tiempo se consideraba que existían seis especies de rorcuales: Las ballenas Jorobada, Azul, Minke, Sei, Fin y de Bryde. Sin embargo, en la edición del 20 de Noviembre del 2003 de la revista científica Nature, científicos japoneses describen una nueva especie de rorcual y analizan sus relaciones con el resto de los rorcuales, llevando a ocho el total de especies.


Hacia finales de la década del '70 barcos japoneses capturaron 8 ballenas (5 hembras y 3 machos) que en su momento fueron clasificados como Ballena Fin (Balaenoptera physalus) debido a su apariencia externa, aunque de menor tamaño que éstas. Las capturas se produjeron en el Océano Índico.

De estos animales sólo se preservó la barba más larga, una porción de la sexta vértebra toráxica y el tapón de cera del oído interno (utilizado para estimar la edad). En 1998 una Ballena hembra varó en las costas de la isla Tsunoshima en el Mar de Japón luego de haber sufrido una colisión con un barco.

Esta hembra también fue clasificada como Ballena Fin por su apariencia externa. El esqueleto de este ejemplar fue preservado en su totalidad, al igual que todas sus barbas y porciones congeladas de distintos tejidos. Los nueve ejemplares se asemejan en pigmentación a la Ballena Fin pero son más pequeñas, de tamaño similar a la Ballena de Bryde (Balaenoptera edeni).

Estos animales también presentan características morfológicas que las distinguen de ambas; principalmente la estructura del cráneo y la coloración y tamaño de las barbas. Los investigadores realizaron un estudio genético basado en ADN mitocondrial, el cual posiciona a los nueve ejemplares en un grupo separado de la Ballena Fin y de la Ballena de Bryde. Los autores consideran que estos ejemplares pertenecen a una nueva especie, que ha sido nombrada Balaenoptera omurai. El análisis genético también corrobora lo postulado en una publicación anterior y separa a las ballenas de Bryde en dos especies distintas (B. Edeni y B. Brydei), elevando a ocho el número de especies de rorcuales.

Reconocidos científicos de todo el mundo han tomado con cautela este hallazgo hasta que se realicen más estudios que permitan confirmar o descartar la identidad de esta nueva especie, debido a las implicancias que esto tiene para la conservación y el manejo de las ballenas. De tratarse ciertamente de dos especies nuevas de rorcuales, una exhaustiva revisión de los stocks balleneros debería hacerse inmediatamente, para estimar cual es el tamaño, distribución y estatus de las distintas poblaciones de rorcuales, sobre todo de aquellos que están siendo víctima de la cacería "científica" por los buques japoneses.

La base de las políticas de manejo reguladas por la Comisión Ballenera Internacional es la definición de stocks o grupos de ballenas de una misma especie que habitan un mismo lugar y están genéticamente relacionadas. Si se continúan otorgando permisos para la cacería "científica" sin tener un conocimiento acertado de cuales son los stocks de las diferentes especies se corre el riesgo de extinguir poblaciones locales con la consiguiente e irreparable pérdida de variabilidad genética tan importante para la subsistencia de una especie.

Estudios a largo plazo sobre animales vivos han demostrado ser la mejor herramienta para la evaluación de los stocks de cetáceos. En la actualidad los estudios genéticos basados en pequeñas porciones de piel obtenida de animales vivos han probado ser la mejor herramienta para la determinación de stocks, subespecies y especies.

Estamos a principios del tercer milenio, la ciencia está explorando los límites del universo, las profundidades más grandes de los océanos, y ha descifrado el código del genoma humano. Sin embargo, aún no ha podido proteger a los animales más grandes que han habitado nuestro planeta y a los que se sigue matando en nombre de la ciencia.

Únete al ICB para que el Programa Ballena Franca Austral pueda continuar siendo un ejemplo de ciencia aplicada a la conservación como lo ha sido desde su concepción en 1971. @


Referencias:

    Wada, S., O. Masayuki and T. K. Yamada. 2003. A newly discovered species of living baleen whale. Nature. 426:278-281.








 

© Copyright 1996 - 2008, Multimedios Ambiente Ecológico - MAE. ISSN 1668-3358
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