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   Edición 88 / Enero - Junio del 2004

Flora



Algunas Funciones de los Árboles y
los Bosques en el Ambiente Urbano


Seleccionado por el MAE
Autor Desconocido (*)
flora@ambiente-ecologico.com

Argentina


El Árbol en la Regulación del CO2 (Anhídrido Carbónico) Atmosférico

Las mediciones realizadas de las variaciones diurnas del CO2 en el aire interior de las masas forestales muestran que la fotosíntesis introduce importantes modificaciones en la cantidad de CO2, reduciéndolo. Esta función de los bosques periurbanos no debe despreciarse. Los bosques fijan 2,5 toneladas de CO2 por hectárea y por año y liberan 6,67 toneladas de O2 (Oxígeno) por hectárea y por año. Mientras más productivo y saludable sea el bosque más eficaz será la liberación de Oxígeno.


Este concepto se puede extender al arbolado urbano de modo que un árbol bien cuidado producirá más Oxígeno que un árbol debilitado por falta de riego, ataque de plagas y enfermedades, poda inadecuada, etc.


El árbol Como Modificador del Ambiente Urbano

Las ciudades con sus construcciones constituyen un medio de tipo rocoso muy buen conductor del calor. Los edificios aumentan la refracción y la absorción de la radiación. Por esto las ciudades se transforman en acumuladores de calor, su capacidad de generar calor aumenta con la actividad socio-económica, son "islas de calor" con temperaturas más elevadas y menor humedad relativa.

Rehidratación de la atmósfera: Tarea realizada por los árboles (y todas las plantas) mediante la transpiración. Mediante este proceso, las plantas entregan vapor de agua a la atmósfera a través de aberturas en la epidermis de las hojas (los estomas). A manera de orientación de su importancia se estima aproximadamente que una hectárea de Hayas adultas (semejantes a nuestros Raulís del sur argentino) transpira de 3.000 a 5000 m3 de agua por año. Además hay que agregar la evaporación del agua de lluvia retenida por las copas de los árboles que puede representar un 20 % del volumen precipitado.

Refrescamiento del aire: Las plantas toman del aire el calor necesario para llevar el agua del estado líquido al gaseoso y así evaporarlo al aire mediante la transpiración. Por este mecanismo puede llegarse a disminuir 6ºC la temperatura ambiental en época de calor en una zona enteramente cubierta por la vegetación. Si la cubierta vegetal es de un 30% la disminución de la temperatura es del orden de 4º C. Este beneficio es muy claro en el verano cuando uno se acerca a plazas y parques.

Intercepción de la radiación solar: Los árboles interceptan la radiación solar en cantidades que dependen en verano, del tipo de copa (ligera, densa, extra densa) y, en invierno, de la condición de desnudez de la misma. Comparemos dos especies urbanas: Plátano y Fresno, en función de la cantidad de sol que atraviesa la copa (en porcentaje). Invierno Verano Plátano 41 % 9,8 % Fresno 70% 16,2 %

Si comparamos los valores de invierno, a pesar que las dos especies se encuadran dentro del tipo caduco (es decir pierden las hojas en invierno), el Plátano presenta la particularidad de que las hojas secas permanecen en la copa en el período invernal por lo que no deja pasar tanto el Sol como el Fresno.

En verano los valores demuestran una copa más densa para el Plátano y más ligera en el Fresno.

Conclusión: Estas variaciones de temperatura contribuyen notablemente a la ventilación de la ciudad. Las masas de aire refrescadas por los árboles son más pesadas y forman una corriente descendente, en cambio en la periferia se crea una aspiración del aire calentado por los edificios y calle.

La importancia de los árboles es imponderable ya que a escala urbana no existe una tecnología para disminuir la sequedad ambiental y disminuir la temperatura del aire. Consecuentemente, las plantas contribuyen a amortiguar las oscilaciones térmicas, disminuyendo así la aridez del clima urbano.


El árbol como mitigador de la contaminación química

El aire de las ciudades está cargado de contaminantes sólidos, líquidos y gaseosos, 80 % de estas partículas pueden quedar en suspensión y crear una nube de contaminación. Una consecuencia muy conocida de ello es el "Smog". Las partículas en suspensión se comportan como núcleos de condensación de la humedad atmosférica y generan una bruma cuya toxicidad está en función de los elementos que transporte.

El árbol urbano contribuye a disminuir estos contaminantes por dos vías:

  • Retención de partículas por el follaje;
  • Absorción y transformación de contaminantes.

¿Cómo se produce la retención de partículas?

Una de las consecuencias de la ventilación atmosférica generada por los árboles es rebatir el aire enfriado sobre la pantalla vegetal que actúa como una especie de filtro quedando muchas partículas retenidas en el follaje.

La retención de estas partículas se realiza por un efecto aerodinámico y por un efecto de captación. El efecto aerodinámico está ligado a la rugosidad del follaje que frena el aire y crea localmente turbulencias a nivel de la copa reteniendo partículas en suspensión. Por el efecto de captación se fijan las partículas a las hojas (sedimentación e impacto).


¿Cuántas partículas pueden retener los árboles?

Se ha demostrado que un Acer adulto filtra cada año:

    - 60 mg de Cadmio
    - 140 mg de Cloro
    - 820 mg de Níquel
    - 5800 mg de Plomo

En un bosque, en condiciones de fuerte contaminación (1,6 toneladas por hectárea y por año), el 30 a 40% de las partículas fueron interceptadas por las hojas y ramas.

Aquí tenemos una importante razón para no quemar las hojas secas de los árboles ya que volvemos a poner en suspensión las partículas contaminantes retenidas.


¿Qué efecto tienen estas partículas sobre la salud?

Estas partículas urbanas tienen un efecto nefasto sobre la salud, particularmente por las personas alérgicas. Estas partículas están constituidas fundamentalmente por iones positivos que afectan la respiración. (Son iones devitalizadores, disminuyen las defensas del organismo y debilitan la actividad de las cilias vibratorias de los alvéolos pulmonares).

Importante absorción del monóxido de Carbono (CO). Los automóviles son los responsables del 55 al 95% de la contaminación atmosférica por monóxido de Carbono. Este contaminante es muy nocivo para la salud ya que se fija fuertemente a la hemoglobina impidiendo que lo haga el Oxígeno. Como consecuencia los tejidos puede presentar un déficit de Oxígeno provocando dolores de cabeza, disminución de la capacidad intelectual y de la agudeza visual.

La depuración fitobiológica del monóxido de Carbono puede ser pasiva (captación y retención a nivel de follaje) o activa (absorción y posterior acumulación o transporte intracelular).

Se estima que el 28% del monóxido de Carbono presente en el aire es absorbido por las plantas.

Absorción de óxidos de Nitrógeno. Estos óxidos se forman en la cámara de combustión de los vehículos a partir del Nitrógeno gaseoso (que normalmente contiene el aire que respiramos y no nos resulta tóxico) y el Oxígeno al ser sometido el aire a alta presión y temperatura. Los óxidos de Nitrógeno también se fijan a la hemoglobina formando compuestos estables que disminuyen la fijación de Oxígeno.

La depuración del dióxido de Nitrógeno por los árboles ha sido estimada a partir de ciertas mediciones en una reducción teórica de alrededor del 50%.


Acumulación (sin transformación) del Plomo

El Plomo proviene sobre todo de la combustión de naftas que lo utilizan en un compuesto como antidetonante. El Plomo es un veneno de efecto acumulativo que puede producir "Saturnismo".

El Plomo retenido por los árboles se acumula sin transformación donde puede alcanzar concentraciones elevadas.

Conclusión: El árbol contribuye a disminuir la contaminación química generada por la actividad humana. En el caso de algunos contaminantes puede absorberlos y transformarlos como el monóxido de Carbono y el dióxido de Nitrógeno. En otros casos sólo puede acumularlos sin transformación como el Plomo. Vemos así que el esfuerzo realizado por los árboles para retener los contaminantes es disminuído o anulado al quemar sus hojas secas.


El árbol como mitigador de la contaminación sonora

El ruido en la ciudad es generado básicamente por los vehículos. El umbral de dolor del oído humano es de 110 dB (decibeles); a 130 dB aparecen lesiones irreversibles.

He aquí un listado orientativo de los ruidos de la ciudad:

Origen Intensidad
Discoteca 130 dB
Camiones 70-105 dB
Bocina 85-100 dB
Circulación urbana densa 75-94 dB
Motonetas 70-95 dB
Autos 60-70 dB
Teléfonos y timbres 60 dB
Conversación 50 dB


La agresión constante de sonidos desagradables sin ningún sentido convierte una situación momentánea en el estado habitual del organismo, fuente de una serie de desequilibrios que se han dado en llamar la enfermedad del hombre moderno. La vista, el oído, las percepciones viscerales (dolor de cabeza, náuseas, fatiga excesiva), la memoria y el sentido común, son gravemente afectados por el ruido. El ruido es nocivo además por sus efectos sobre la circulación cardiovascular. Las relaciones humanas pueden ser alteradas por el ruido ambiental reduciendo nuestro sentido del humor, perdiendo creatividad y cordura.

El árbol con su follaje puede reducir el ruido por absorción, refracción o dispersión. Una pantalla vegetal de 6 metros de ancho puede reducir un 50% la intensidad sonora del tráfico de vehículos. Árboles en alineación pueden reducir 5 veces el ruido medido a la altura de hombre.

Además, los árboles satisfacen ciertas necesidades psicológicas, sociales y culturales de la población urbana. Desde el punto de vista social juegan un papel muy importante al aliviar las tensiones y mejorar la salud psíquica de la población; la gente, sencillamente, se siente mejor cuando vive en zonas arboladas. Un estudio ha demostrado que los pacientes hospitalizados en habitaciones con vista a árboles se curaban más rápidamente. @


(*) Este material nos fue aportado por un lector hace ya bastante tiempo que no pudimos identificar, por lo tanto, desconocemos el o los autor/es del mismo. Como nos pareció un trabajo más que interesante, quisimos publicarlo. Pedimos disculpas y no queremos apropiarnos de la autoría al no poder identificarlo.






 

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