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Las cifras aparatosamente publicadas por el INE y nuestro Gobierno sobre la reducción de la pobreza, le ponemos el adjetivo de pobreza extrema o marginalidad (miseria), para que no parezca tan absurda la posición de un Gobierno que a toda gloria se proclamó vencedor de la pobreza, con la más extravagante ingenuidad y la más sonada "embarcada" que le pudieron haber dado a nuestro Presidente. Porque aceptamos que se haya podido sacar del nivel de miseria extrema a unos cuantos miles de personas, que han pasado a ocupar un nivel superior, cercano al nivel de miseria o pobreza extrema, pero jamás gozando ahora de una bonanza relativa que nos permita declarar que estamos venciendo esa pobreza extrema. Lo cierto es que en Costa Rica existe un cuadro económico y consistente, del aumento de la brecha social, que cualquiera puede constatar. Así, en lugar de alegrarnos por esa disminución de las familias en miseria y marginalidad, sintamos miedo por esa propensión a ocultar la verdad, pues lo cierto es que nuestro país, los pobres y la clase media frondosa, cada vez son más pobres y menos clase media y los ricos historia real presente cada vez son más ricos (millonarios) pero no aumenta su número. Todo eso sí es constatable y mueve a la tristeza. Lo que más nos asusta es que el Gobierno quiera aprovechar ese testaferro de una encuesta engañosa, para seguir cercenando las partidas de presupuesto en favor de las instituciones de bien social. Resulta que según afirman los señores encuestadores y aceptan calurosamente el equipo de Gobierno con aplausos y comilonas en el Hotel La Condesa, una familia de cinco miembros y un ingreso de ¢154,140 al mes, ya no es pobre en las zonas urbanas (?), y esa misma familia, en la zona rural con un ingreso de ¢120.855, ya superó la línea de pobreza ¡Así de fácil! Un cuento una fábula, un chiste de muy mal gusto. Hablar en esos términos de una familia, en la hora actual costarricense, es una afirmación temeraria y pecaminosa Una incapacidad perversa y mal intencionada para engañar al Señor Presidente de la República y a todo el equipo gubernamental, con miras a convencer al pueblo de que entre nosotros todo anda bien. ¿Será que fue tal la euforia del Sr. Presidente y del mismo INE, que no se les ocurrió cuestionarse en lo más mínimo, su alegría, la calidad de la pobreza media y la suma de exigencias a las que una familia está obligada a enfrentarse para sobrevivir con dignidad? ¿Qué se entiende por pobreza, cuándo es que uno es pobre? ¿O es que acaso el pobre debe contentarse con comer, llorar y morir? Una encuesta que mida la realidad cierta de una familia, con la capacidad de atender sus enfermos; que tengan Seguro Social; que pueda comprar sus medicinas necesarias; pagar el autobús para trasladarse al lugar de trabajo o a la escuela los niños; pagar el alquiler de sus casa, la electricidad, el agua; cubrir las exigencias de uniforme y útiles escolares; la alegría de una Navidad o por lo menos alguna recreación, sería útil incluso para saber a ciencia cierta si instituciones como el IMAS, el PANI, la CCSS y sus hospitales, el INVU y toda esa gama de potencial de ayuda social con que contamos, está cumpliendo con su cometido y propósitos que por ley se les asignó. Cuatro mil quinientas familias lograron superar la línea de pobreza. Pues está mal dicho. Esas 4.500 familias (22.500 costarricenses) no superaron la línea de pobreza. Llegaron a un nivel alto dentro del grupo de marginados, si acaso, porque parece que por lo menos tiene algo que comer todos los días. Como los mendigos, padres e hijos que llenan las calles y esquinas de San José, Heredia, Cartago, Limón, Alajuela y Puntarenas, extendiendo la mano para recibir una moneda y que al final del día cuentan esa maravillosa contabilidad que al final del mes, a veces supera la dichosa suma de los treinta mil, aunque sin saber qué les puede esperar el siguiente día. Y tal vez, señores del Gobierno, si ustedes se animan a ir sin compañía y sin el boato de sirenas y policías por esas calles de nuestra linda Costa Rica, tendrán ocasión de darse cuenta de la enorme y maravillosa voluntad y caridad del pueblo de Costa Rica que, ante el espectáculo de esa pobreza-miseria, no se quedan quietos ni pasan de largo, sino que acuden solos o en organizaciones de caridad, con su buena voluntad, haberes y trabajo, para aliviar en nombre de Dios, la mucha hambre y desesperación, enfermedad y desnudez, que padecen nuestro pobres y marginados. Ejército de hombres y mujeres que motivados por su fe, mediante instituciones, visitan y amigos aún no cristianos, llevan a sus hermanos más pobres la esperanza. @ Mas información en: www.eco-catolico.org/. ![]() |
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