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   Edición 88 / Enero - Junio del 2004

Columnistas



El Trueque: Ya es Historia




Por Lic. Miguel Werner
miguelwerner@yahoo.com.ar

Argentina


Creció para contrarrestar la crisis, como una "economía social" y alternativa


El trueque, entendido como el intercambio de bienes o servicios, es tan antiguo como la raza humana. Se conjugan en él tres ingredientes básicos: La necesidad, la solidaridad y la confianza, elementos que se pusieron en juego nuevamente en el renacimiento de esta práctica, casi olvidada, en la localidad de Bernal, a mediados de la década pasada.


Para informar sobre este fenómeno económico, social y cultural en el que se movieron alrededor de 5 millones de personas. CENTENARIO habló con Malena Monge y Diana Andrada, coordinadoras del nodo G200 e IMPA I, respectivamente. También recorrió lugares de intercambio y habló con quienes allí enfrentan la actual situación con dignidad y esperanza.


Una clave: Los prosumidores

El trueque se desarrolló en los tiempos en que no existía ningún tipo de moneda. El trueque, vocablo antiquísimo que viene de la palabra "trocar", en la actualidad se emparenta con la crisis, no sólo económica, sino social y de valores y que ya muchos han adoptado como una nueva filosofía de vida.

Los "nodos" surgen a partir de una necesidad concreta de la gente y son los lugares físicos donde se realizan los intercambios. Para "trocar" en los mismos es necesario asistir a charlas, donde se explican los fundamentos y reglas del trueque, y asociarse.

Como el intercambio de productos en la mayoría de los casos es imposible hacerlo de manera directa surge el papel moneda, llamado "crédito". El "Coordinador" es quien organiza las actividades del nodo, generalmente es alguien que adquirió experiencia en el tema y se preparó técnicamente para conducir un grupo. Cada nodo tiene un equipo de coordinadores responsable del funcionamiento y reglas del mismo. Sus criterios pueden cambiar de un nodo o club a otro.

En cualquier caso se insiste en el principio de producir y para ello se habla de "prosumidor". Basta un ejemplo para aclarar el concepto. 1º día: Un señor lleva una camisa que espera trocar por comida (lo logra). 2º día: El mismo señor esta vez lleva un pantalón que nuevamente piensa cambiar por comida (lo logra). 3º día: El mismo señor se pone los zapatos más viejos para poder trocar los más nuevos, logrando su objetivo. 4º día: El señor ya no tiene ni camisa, ni pantalón, ni zapatos nuevos y tampoco le queda lo que logró trocar, porque lo consumió. La conclusión es que necesariamente hay que producir para poder seguir consumiendo.


Un trabajo en equipo

El 1° de mayo de 1995, y a instancias del Programa de Autosuficiencia Regional (PAR) de Bernal, nace el primer nodo en Argentina que se expande y da lugar a la Red Global del Trueque (RGT). La Arquitecta Malena Monge es una de las que trajo esta práctica a Capital en el tiempo que también llegaban aquí los primeros coletazos del llamado "efecto Tequila". La inauguración del nodo se hizo el 25 de diciembre de 1995 y los intercambios se realizaban en un salón parroquial de la calle Libertad 850. Malena cuenta que se destacaban las comidas, pero también los servicios de peluquería, tejido, modista, etc. Ella, por su profesión, hacia remodelación de casas.

Malena Monge comenta que circulaba por el nodo "un mundo de gente", sin la debida capacitación, pero que, de alguna manera, lograba subsanar su situación. La idea era avanzar. Por cuestiones laborales se alejó momentáneamente del trueque, pero volvió a principios de ese año, con ideas renovadas. Con su esposo Claudio Schwartz, que conoció en el trueque, están al frente del emprendimiento llamado Grupo 200 (G200), que surge de las asambleas barriales de Av. Scalabrini Ortiz y Av. Santa Fe en febrero de ese año. A instancias del Ingeniero Eduardo Molina, el CGP 14 de Palermo le sede un lugar para las reuniones, donde también funciona el nodo Alto Palermo.

El denominado G200 es lo que podría llamarse un nodo "cerrado", conformado por 200 socios que se agrupan por círculos de actividades afines y complementarias. Está, por ejemplo, el Circulo de Salud -donde están los psicólogos, médicos, odontólogos, kinesiólogos, etc. Otro Círculo es el de la Alimentación en el que en este momento se están organizando servicios de catering y delivery.

Lo producido apunta a abastecer a los asociados, luego a otros "nodos" y finalmente al mercado, lo que permitirá un ingreso de dinero que se repartirá entre los que lo generan (50%) y el resto para comprar insumos al G200. El nodo se maneja con una "libreta", donde se anotan las transacciones, forma primigenia de funcionamiento del trueque.

También cuentan con una libreta en pesos que sirve para compras comunes de artículos de limpieza, carnes, verduras y frutas, etc. Malena quiere ir más allá, eliminar la larga cadena de intermediación y llegar a incorporar dentro del mismo grupo a productores, viajantes, etc.

"Está pensado así" -expresa- "pero construirlo cuesta. Y nos cuesta a los argentinos porque no estamos para nada acostumbrados a colaborar y a trabajar en equipo, a cooperar. Somos solidarios, creo, pero como impulsivos, individualmente. Por ahí hay una catástrofe y todo el mundo va y deja las joyas, lleva el dinero, pero cuando hay que trabajar en grupo o construir algo entre todos, nos cuesta muchísimo".


Una actividad divertida

Una de las formas concretas que toma hoy la economía es la cooperativa, a través de la cogestión de empresarios y trabajadores, que permite mantener empresas caídas y las fuentes de trabajo. IMPA (Industria Metalúrgica y del Plástico Argentino) es un ejemplo en este sentido, una fábrica de productos de aluminio de los años 60' y que al ser concursada en 1997 sus casi 150 obreros formaron una cooperativa que hoy comparte su amplio espacio de 2300 metros cuadrados con más de 30 talleres culturales y dos nodos de trueque.

Diana Andrada creyó en esta nueva modalidad de darse una mano mutuamente y hoy es una de las 6 coordinadoras del nodo IMPA I que funcionó en el barrio de Almagro, los miércoles de 16 a 19 horas. Ella trabaja en una empresa familiar que logró sobrevivir a la crisis gracias a la inversión de una compañía española. Allí hace investigación de mercado, pero es, además, Terapeuta Corporal (especie de "yoga occidental"), que es lo que en realidad le gusta hacer.

Diana se acerca al trueque cuando ve que no puede pintar su casa con los cada vez más escasos ingresos que le deja el mercado formal. Con otras muchas cosas que mantener, encuentra una alternativa en el trueque, a fines del año 2000. Sin perder tiempo, el primer lunes hábil del 2001 cae en el nodo "Obelisco". Allí tiene su primer charla de capacitación y también su primer desaliento al comentar que ofrecería clases de gimnasia corporal.

Salió preocupada, pero no tanto como para amilanarse. Pronto se le ocurrió ofrecer verduras que traía los fines de semana de su casa de campo. No sólo tiene suerte, sino que hablando con la gente logra ofrecer su servicio original: Gimnasia corporal.

Su interés la lleva a los seminarios que brinda el Programa de Alfabetización Económica en el nodo "Obelisco". Allí concurre junto a otros prosumidores interesados en el amplio espectro que brinda la "economía social", en la que está el trueque, el cooperativismo, el mutualismo y otras modalidades. De allí a la apertura de IMPA I no pasó mucho tiempo. Sus inquietudes se incrementaron con "cosas maravillosas" que suceden permanentemente en esta nueva actividad que descubre como "más divertida y emocionante, más creativa y con más futuro". El éxito del emprendimiento dio lugar a IMPA II.


Superados por la crisis

En el trueque se recuperan los vínculos y se tejen historias de afectos; claro que también de cosas que se ven en el mercado formal o la calle y que no se solucionan con discursos de solidaridad. Los intercambios aumentaron con la crisis que empujó a alrededor de 16 millones de personas a la pobreza y a 3,3 millones al desempleo, con índices en constante crecimiento.

Los nodos se multiplicaron por doquier lo que hizo que entre 1997/98 se dividiera el país en zonas y regiones. Por esa fecha se acordaron los 12 principios básicos que rigen esta actividad. Hasta el 14 de abril del 2001 existía sólo la Red Global del Trueque (RGT), pero a partir de esa fecha nace la Red del Trueque Solidario y otras redes y clubes. En los primeros tiempos no existían los créditos. Los intercambios eran anotados en una "libreta de anotaciones". La primera emisión de créditos en Capital Federal recién se hizo en 1999.

"Lo que nosotros queremos hacer en esta experiencia que armamos en el barrio con 200 miembros, es recuperar toda la dimensión inicial de esta propuesta, que con millones de personas se perdieron por el camino", cuenta entusiasmada Malena. Y sigue "durante 10 años nos dijeron que no había ninguna alternativa a la economía de mercado, pero hace 25 años que nació toda una corriente contraria a la economía de mercado en muchos puntos, y que pone los dedos en la llaga en todos los fallos terribles que tiene este sistema".

Diana comenta que abrieron el nodo con la intención que primaran los "vínculos de confianza, de respeto, de equidad y que todos pudiéramos valorar el trabajo del otro y a partir de ahí fijar nuestros precios y honorarios". La idea era hacer algo solidario, "pero la crisis de diciembre nos superó ampliamente. Uno ahora ve las colas y ya dejó de ser una relación cara a cara.

Ya no nos conocemos todos y a veces se generan situaciones desagradables porque la gente está muy desesperada y busca lugares de contención y solución inmediata de los problemas".


El trueque engordó...

El trueque cobra cada vez más cuerpo y se expande al paso de la misma crisis del sistema. La emergencia hizo surgir nodos que ya no sólo ofrecen comida, ropa y servicios básicos, sino productos específicos, por ejemplo, carnes, muebles, instrumentos musicales (nodo "Cemento", Estados Unidos 1238), mientras otros se han transformado en una especie de Shopping, donde es posible encontrar de todo; pero de todo: Desde un clavo hasta un colchón.

Con créditos hoy se puede conseguir un terreno, un auto, hardware de computadora o un empleo.

No se trata de algo marginal. Cualquier barrio porteño tiene su nodo, desde Lugano a Palermo y desde La Boca hasta la misma plaza del Congreso Nacional, donde los domingos abre sus puertas el nodo "El Corralito". Hay nodos "abiertos" (donde circula gente que muchas veces viene de muy lejos) y nodos "cerrados" (en el que sólo "trocan" entre sí el grupo de asociados). El trueque está saliendo a la superficie y gana cada vez más terreno. El mismo gobierno está pensando en regular la actividad y hasta implementar una moneda única ante el auge de lo que podría considerarse una "moneda privada".

Hay nodos que tienen su propia publicación y otras que circulan en distintos nodos, como "El Trocador", que sale mensualmente y se vende a 3 créditos. Con una tirada de 4000 ejemplares, difunde básicamente publicidad de productos y servicios y cobra la publicidad en créditos y pesos. Pero también hay publicaciones que han comenzando a venderse en los quioscos, como el periódico "Tiempos de Trueque" que en el significativo 1° de mayo editó su primer número y cuyo valor de tapa es de $2,5.

Fabián Luque es un prosumidor de 6 años de experiencia que entró al sistema porque no tenía empleo. Recorriendo nodos no sólo logró resolver el tema económico sino afectivo. Allí conoció a su actual esposa luego de enviudar y quedar sentido emocionalmente. Con deseos de abrir un nodo en Liniers sostiene que el trueque también puede "servir para prevenir la droga y el alcoholismo, pues es un lugar de contención y terapia". No obstante, se lamenta de algunos "vivos" que lucran con los servicios, falsifican los créditos o los venden. Luque cree que la gente no se formó lo suficiente y resume esta situación con singular sapiencia: "El trueque engordó, pero no creció".


Una forma de vida

Malena sostiene que la principal crítica que se puede hacer al capitalismo es que pone los valores en los bienes materiales, las mercancías; mientras que estos emprendimientos ponen el acento en los valores humanos, en las personas.

Entonces, el desarrollo "pasa por la realización de las personas, no por la lógica interna de la producción de bienes materiales y la generación de capital con más capital y la acumulación de éste hasta el infinito". Sostiene que se trata de una economía netamente vecinal, basada en la confianza, "el elemento más valioso en la práctica de esta economía y que ponemos en nosotros mismos, en nuestras potencialidades de trabajo y en la creación de productos y servicios".

Diana expresa que la "economía social" es todo un "sistema de pensamiento, de paradigma. No todo el mundo del trueque piensa esto. Los que venimos a hacer el trueque en IMPA pensamos esto". Para ello entiende que "tenemos que cambiar la cabeza y de paradigma. Nos hicieron creer que estamos en una economía de escasez, que alcanza sólo para unos pocos. Nosotros queremos salir de esto, porque además estamos seguros que podemos salir. El trueque nos fue dando muestras de que aquel paradigma no es cierto."

Malena, que conoce mucho del tema, expresa que se trata de un proceso en el que hay que mentalizarse, que se trata de una "empresa" con un fin social. Se lamenta porque los intelectuales todavía no logran entender este fenómeno. Entiende, al igual que Diana, que el trueque es "un mecanismo de complementariedad" y reconoce que estar en el mismo es "nadar hacia la superficie" y "empezar a solucionar problemas económicos que nadie te los está solucionando, ni el Gobierno, ni el Fondo Monetario".

A pesar de sus detractores hay algo que no se puede dejar de lado -expresa Malena- y es "que la gente, con su voluntad de trabajo, con su producto, con su servicio, puede generar un recurso que le permite trocar y abastecerse sus necesidades primordiales: La alimentación, la vestimenta e incluso destinar dinero para un curso y mejorar su calidad de vida...". Diana cree en esta forma de "economía social" y la defiende. Para ella es "una ideología, una forma de vida". Ambas están convencidas que con todos sus defectos, el trueque es un paso hacia la dirección correcta. @


N. de R.: Esta nota fue escrita en julio del 2002.






 

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