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   Edición 87 / Abril - Diciembre del 2003

Opinión



Jugando al Dominó en el Mar


Por Cinthya Flores Mora
Comunicaciones WWF (*)
info@worldwildlife.org

Costa Rica


Tiburones Ballena son responsables de proyecto eco-turístico ejemplar en el Caribe Mesoamericano, uno de los pocos lugares del mundo donde se puede ver este animal que alcanza el tamaño de una avioneta


Isla Holbox, Quintana Roo, México. Nadar con un Tiburón Ballena es una actividad exótica que está tomando auge entre comunidades del estado de Quintana Roo en México, Belice y Honduras como una alternativa de ingresos más rentable, fácil y divertida. Pero el negocio podría acabar con la especie.

Conocido como "Dominó" por su piel gris con líneas y puntos blancos regados por su lomo y con un color crema en su parte inferior. Este dócil gigante del océano tiene cabeza ancha y plana y puede llegar a medir hasta 15 metros de largo y pesar más de 15 toneladas. Es efectivamente un Tiburón, pero se le añade la palabra Ballena por su tamaño.

Aunque esta especie parece peligrosa, realmente no ataca al ser humano y más bien permite el nado a su alrededor. Se alimenta de plancton que succiona en cantidades gigantescas, con lo cual ayuda a mantener el equilibrio ecológico del Arrecife Mesoamericano, una de las 200 ecorregiones más sobresalientes del mundo según clasificación de la organización conservacionista WWF.

"Por sus características, los tours para observar y nadar con este pez, el más grande del mundo, están creciendo de forma acelerada y sin un desarrollo planificado, por lo que previendo un posible impacto ambiental WWF inició un proyecto de educación con empresarios, comunitarios y entidades de gobierno involucrados", señaló Carlos García-Sáez, coordinador del proyecto Arrecife Mesoamericano de WWF.

El potencial de esta actividad como alternativa turística se descubrió este año en el Arrecife Mesoamericano, y desde entonces turistas de todas partes del mundo contratan tours pagando hasta 250 dólares por viaje, lo cual es un negocio conveniente para pescadores cuyo ingreso diario con la pesca asciende a los 25 dólares tras un día intenso llevando sol y sin la seguridad de capturar lo suficiente para compensar lo trabajado.

Consciente del crecimiento acelerado de este negocio y previendo un desarrollo inadecuado, WWF y sus socios decidieron iniciar un proceso de diálogo con los involucrados para establecer las regulaciones que permitan que la actividad se desarrolle de forma rentable y sin afectar el ambiente. Un primer taller se dio en Holbox, isla maya que está más al norte de la península de Yucatán y cuyos habitantes consideran al Tiburón Ballena como su especie abanderada.

Durante este taller realizado en mayo, el pescador Wilbert Betancourt dijo que en su comunidad están "claros sobre el potencial turístico de este enorme pez, pero necesitan más información porque hasta ahora las giras han sido un desorden, cualquiera hacía lo que quería, era un espectáculo nocivo".

El proyecto Tiburón Ballena impulsado por WWF comprende el apoyo a la capacitación de tour operadores, redacción de un marco legal, generación de información científica, y estrategias para combatir la asincronía entre los países involucrados.

Pablo Ramos, oficial de turismo de WWF, explicó que se trata de una práctica que apenas arranca, por lo que hay un gran vacío de información. "Hay dos factores clave: Primero que es un turismo de alto poder adquisitivo y segundo que hay que proteger la especie. De ahí que antes de que el negocio pierda su derrotero debemos seguir promoviendo mejores prácticas de manejo".

Ver un Tiburón Ballena es algo exclusivo, sus apariciones sólo se presentan en otras regiones como Filipinas. Figura como "amenazado" en la lista de especies de la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en el apéndice II de la Convención de Especies Migratorias que enumera las especies vulnerables compartidas por varios países, y el apéndice II de la Convención Internacional de Especies en Peligro (CITES) que regula su comercio internacional.

Para mitigar los efectos del contacto del ser humano con el Tiburón Ballena, Ramos citó como ejemplo el apoyo de WWF a la generación y aplicación de normas de aproximación como número de personas presentes durante un avistamiento, número de embarcaciones, distancia y otras medidas preventivas que se aplicarían sin distingo de fronteras.

"Y es que el trayecto del Tiburón Ballena es repetitivo y comprende desde las islas de la Bahía en Honduras pasando por Belice hasta el norte de la costa de Yucatán. Este patrón de movimiento migratorio permite que las actividades de ecoturismo se mantengan a lo largo del año, pero basadas en países diferentes dependiendo del mes", afirmó Maricarmen García, delegada de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas de México (CONANP), institución que participa en la iniciativa.

"Todavía no conocemos bien su valor para mantener la biodiversidad, pero es claro que su conservación beneficia directamente a los arrecifes, hábitat de las agregaciones de peces cuyos huevos son el platillo preferido del Tiburón Ballena", dijo Sandra Andraka, coordinadora de programa de especies de WWF Centroamérica.

"Vale más vivo que muerto porque es un recurso, una joya del mar. Si lo sabemos cuidar todos ganaremos este juego del dominó", agregó Andraka.


Misión de WWF

La misión de WWF es conservar la naturaleza y los procedimientos ecológicos, lograr el uso sostenible de recursos naturales, y promover la reducción de la contaminación y el consumo destructivo, al mismo tiempo que reconoce y respeta las necesidades y forma de vivir de los humanos. La meta de WWF es retardar y eventualmente reversar la acelerada degradación del ambiente natural de nuestro planeta y ayudar a construir un futuro en que la gente viva en armonía con la naturaleza.


El trabajo de WWF en el Arrecife Mesoamericano

Compartido por cuatro países, es el sistema arrecifal más grande de América y se extiende unos 700 kilómetros, desde el extremo norte de la Península de Yucatán en México, incluyendo la Barrera Arrecifal de Belice, la costa caribe de Guatemala y el complejo Islas de la Bahía/Cayos Cochinos, adyacentes a la costa norte en Honduras. WWF se enfoca en las siguientes áreas de trabajo:

  1. Consolidación del Sistema Regional de Áreas Protegidas.
  2. Promoción del ordenamiento territorial y turismo sostenible.
  3. Manejo de cuencas claves y reducción de la contaminación de las aguas costeras.
  4. Manejo de pesquerías (eco-certificación) y fortalecimiento de las regulaciones de pesca.
  5. Fortalecimiento de capacidades locales, coordinación regional y comunicaciones.

Para obtener más información sobre el Arrecife Mesoamericano y las iniciativas de WWF en la zona visite. www.worldwildlife.org/expeditions/reef/


Ecorregión

Es una unidad grande de tierra o agua que alberga un conjunto característico de especies, comunidades naturales y condiciones ambientales similares o relacionadas. Representa una amplia gama de hábitat terrestres, marinos y acuáticos.


Global 200

El análisis de WWF conocido como Global 200 es la estrategia más completa para la conservación de la biodiversidad en el mundo conocida hasta ahora. Se trata de una clasificación científica global de los hábitats terrestres, de agua dulce y marinos más sobresalientes del planeta. Utiliza las ecorregiones como unidad de medida para hacer las comparaciones y el análisis. El Sistema Arrecifal Mesoamericano está categorizado como la ecorregión número 235 de tipo marino conteniendo arrecifes de coral tropical.


CITES

La Convención del Comercio Internacional de Especies de Fauna y Flora Silvestre en Peligro de Extinción es un acuerdo entre gobiernos para asegurar que el comercio internacional de especimenes de animales y plantas silvestres no constituya una amenaza a su supervivencia. Por medio de reglamentos de comercialización, CITES ofrece protección a más de 30.000 especies de plantas y animales y es uno de los tratados de conservación más antiguos (1975) más grandes y de más éxito.

Las especies se clasifican en uno de tres apéndices según el nivel de peligro de extinción en que se encuentren:

El Apéndice I cataloga las especies en peligro de extinción. Se prohíbe el comercio internacional de estas especies.

El Apéndice II cataloga las especies que no necesariamente estén en peligro de extinción por el momento, pero que podrían serlo al menos que su comercialización esté sujeta a estricta reglamentación. Se permite el comercio de estas especies con la condición de que los especimenes se obtengan legalmente y que no sea perjudicial a la población silvestre. @


(*) Cinthya Flores Mora - Oficina de Comunicaciones WWF - América Central - Fondo Mundial para la Naturaleza -
Tel.: +506 253 5061; Fax: +506 253 4927 - P. O. BOX 629-2350 - San Francisco de Dos Ríos - San José, Costa Rica





 

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