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   Edición 87 / Abril - Diciembre del 2003

Investigación



Golpe Mortal





Por Lic. Patricia Alejandra Olivella (*)
observatorioba@ciudad.com.ar

Argentina


La comunidad científica hoy en día tiene suficientes evidencias para afirmar que hace 65 millones de años, en lo que es hoy la península de Yucatán, chocó con nuestro planeta un meteorito de casi 10 kilómetros de diámetro, el cual desencadenó una serie de sucesos -entre ellos el cambio climático- que provocó la desaparición de muchísimas especies de plantas y animales, entre ellos los gigantescos dinosaurios.


De no haber tenido lugar este hecho los mamíferos y, en especial, los hombres posiblemente no hubiéramos nunca llegado a lo que somos hoy.


HUELLAS DE LA HECATOMBE

Las evidencias de los eventos relacionados con el impacto del meteorito existen en rocas de esa antigüedad en toda la Tierra, pero en Cuba hay cortes de piedras que son únicos por sus características.

Así ocurre particularmente en ciertas regiones de la isla, en especial en la provincia de Pinar del Río. Manuel Iturralde Vinent, geólogo cubano, explica que "en la Sierra del Rosario, donde la carretera que va de Soroa a Bahía Honda corta las Lomas de Cornelia, y en la entrada a la comunidad de El Moncada, en la carretera de Viñales a Pons, se han hallado rastros dejados por el impacto más famoso de la historia.

"Usualmente las rocas formadas por el impacto del meteorito tienen desde pocos centímetros hasta tres a cinco metros de espesor, pero en Cuba es distinto: En El Moncada las capas poseen dos metros, en La Habana y Matanzas hasta 200, y en Lomas de Cornelia alcanzan la asombrosa cifra de 900 metros", dice el investigador.

"Las piedras que nos interesan se crearon en el fondo del mar Caribe hace 65 millones de años, muy cerca del lugar donde cayó el meteorito. En ellas se observan las huellas de tres tipos de rocas principales: Brechas en la base de los cortes, arenas calcáreas endurecidas en la parte media y arcillas en la parte alta.

"El choque del meteorito con la Tierra ocurrió en el mar, donde la profundidad alcanzaba apenas unos metros, por lo que el impacto generó un terremoto que provocó derrumbes en las laderas de lo que son actualmente las penínsulas de Yucatán y La Florida.

"Estos derrumbes arrastraron inmensos bloques de rocas, a veces del tamaño de casas, y gran cantidad de lodo grueso desde las costas hasta el fondo del antiguo mar Caribe", asegura Iturralde.

Ello dio lugar a las brechas que aparecen en la base de los cortes, que son rocas formadas por fragmentos angulosos de otros peñascos que pertenecían a las laderas de Yucatán y la Florida.

El flujo de barro denso hacia el fondo del mar, a gran velocidad, a su vez produjo una depresión de la superficie del océano, debido a la succión de las aguas por la masa de barro y rocas. Pero esa depresión, de muchos metros de profundidad, enseguida fue rellenada por las aguas circundantes creando enormes olas, también llamadas tsunamis.

"Así sucede cada vez que ocurre un derrumbe costero en la actualidad, pero aquel fue de dimensiones gigantescas. Entonces olas enormes barrieron las costas e islas del Caribe y se extendieron a todos los mares del mundo", afirma Iturralde.

La capa de arenas calcáreas que se observa hoy convertida en rocas se formó entonces debido a la decantación de las arenas que contaminaban el mar, que descendieron y se acumularon en el fondo después que se calmaron las olas gigantes.

Al chocar el meteorito este también generó una explosión equivalente a cientos de toneladas de TNT, la cual pulverizó tanto al cuerpo proveniente del espacio como a parte de las rocas del subsuelo de Yucatán. Estos materiales fueron lanzados a la atmósfera y al caer sobre la tierra, formaron la capa de arcillas que hoy vemos en la parte superior de los cortes de rocas.


ROCAS MISTERIOSAS

En las cercanías de El Moncada y en otras localidades de Cuba se puede encontrar cuarzo laminado en las rocas vinculadas al impacto meteorítico. Normalmente el cuarzo tiene una estructura cristalina relativamente homogénea, pero se ha visto que en los sitios donde hubo ensayos de bombas atómicas los cristales de cuarzo son afectados por la presión de la fuerza expansiva y les surge una laminación interna.

La presencia de cuarzo laminado en las capas de rocas de la misma edad del impacto del meteorito es el reflejo de la presión generada por el choque. Estos cristales volaron a la atmósfera y cayeron al mar, donde se acumularon junto con los otros materiales producto del impacto.

"Yo conocía de la teoría de la caída del meteorito y había leído los trabajos desarrollados en 1986 por Andrés Pszczolkowski, geólogo polaco, en rocas de La Habana, Sierra del Rosario y Villa Clara, relata el investigador cubano. "En 1992 vine a El Moncada a preparar una clase de campo para mis estudiantes y ví estas rocas granulares, que los geólogos denominamos calcarenitas. Ellas no estaban descritas anteriormente y me pregunté si sería posible que esta capa estuviera vinculada con el impacto del meteorito, pero no tenía recursos para comprobarlo".

En 1997 el año junto al doctor Takafumi Matsui, de la Universidad de Tokio, iniciaron un proyecto sobre las consecuencias del impacto en Cuba. Investigadores cubanos y japoneses, de conjunto, realizaron estudios muy detallados en localidades de Guantánamo, Villa Clara, Matanzas, La Habana y Pinar del Río. Cuando concluyeron esos trabajos, en el año 2001, se habían analizado miles de muestras y determinado la composición de las mismas: La ciencia cuenta desde entonces con nuevos e importantes datos sobre los efectos del meteorito en el Caribe. @


(*) Directora Observatorio Buenos Aires. Coordinadora Local para Argentina, Sección Enseñanza y Divulgación, Liga Iberoamericana de Astronomía (LIADA). E-mail: observatorioba@ciudad.com.ar - Página-web: www.geocities.com/observatorio_bsas
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