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   Edición 87 / Abril - Diciembre del 2003

Columnistas



Sonene en la Frontera


Por Lic. José Cabanillas Núñez (*)
jcabanillas@terra.com.pe

Perú


En medio de esos tupidos árboles de Cetico y Thámishe que abunda a lo largo de la ribera del río Heath -frontera política entre Perú y Bolivia-, se observa las primeras casas construidas con madera Pona y Wasaí y techo de Palmera Crisneja de Sonene, una pequeña comunidad indígena Ese'eja de veinticuatro familias que viven allí dedicados a la caza, pesca y recolección de frutos silvestres, actividades que les ha permitido sobrevivir por siglos en esa remota y alejada zona del país.


Sonene tiene una extensión de 3,858.60 hectáreas que los indígenas Ese'ejas utilizan en su mayoría para el mitayeo o casería, aunque en la actualidad -por la escasez de animales de monte- haya que surcar durante una semana en bote por el Heath hasta sus cabeceras o hasta los tributarios de los ríos Blanco, Natehue o Najehua donde aún existe una variedad impresionante de peces, maquisapas, guanganas o ronsocos.

La agricultura tampoco es favorable en la región por la acidez del suelo generado en parte por la tala indiscriminada de árboles durante el boom maderero que permitió que algunos colonos, sobre todo en las últimas dos décadas, migraran hacia esa zona en busca de especies forestales valiosas. En la actualidad Sonene sólo tiene árboles de Tornillo, Moena, Pashaco y Lagarto, y muy pocas especies de Cedro y Caoba los cuales prácticamente han desaparecido de su territorio.

La castaña en cambio es un recurso que abunda en la comunidad y que tiene una buena demanda en el mercado. Cada una de las veinticuatro familias en Sonene es propietaria de una estrada o una determinada cantidad de árboles de Castaña asignada que ellos mismos se encargan de proteger y administrar. La mayoría de esta producción es vendida en cáscara o pelada a los mercados de Puerto Maldonado o cambiada por sal, azúcar u otros productos básicos en las comunidades vecinas de Bolivia como Chivay.

"En este momento hay diecisiete castañales produciendo todos los años", dice Rafael Viaeja uno de los más activos y entusiastas productores castañeros en la comunidad. Esto significa que al final del período de cada cosecha, entre los meses de enero a abril, se tiene una producción total de 37.500 kilos de Castaña en cáscara aproximadamente.

Los antiguos Ese'eja eran nómades y ocupaban casi toda la cuenca del río Heath a ambos lados de la frontera internacional. Muchos de los ancianos que actualmente viven en Sonene viajaron antes por Ixiamas y Madidi hasta Portachuelo, una comunidad Ese'eja ubicada en las márgenes del río Beni en Bolivia. "De allí llegó mi padre", dice Gregorio Huajohuajo señalando a Roberto Quioche -en realidad su padre adoptivo- uno de los ancianos más respetados en la comunidad por su amplio conocimiento en medicina tradicional y plantas medicinales en la región.

Huajohuajo ha heredado de Quioche un conocimiento profundo de cada arbusto, liana o hierba que encuentra a su paso. Para comprobar esto caminamos por tres horas desde Sonene hasta Palma Real -otra comunidad Ese'eja ubicada a quince kilómetros de distancia en las márgenes del río Madre de Dios- por una trocha que cruza entre lianas, arbustos y árboles maderables de Machunaste, Quina Quina, Mohena, Castaña y Cumala.

Lo que allí vimos, en realidad, era una inmensa farmacia natural que Huajohuajo se esforzaba en explicarme detalladamente. Por él conocí, por ejemplo, que el Cedro no sólo es una especie forestal muy cotizada como madera por algunos colonos sino también utilizada ancestralmente por los indígenas Ese'eja para curar la tenebrosa Uta o Lesmaniasis. "El árbol de Chiguaguaco es una madera resistente", dice Huajohuajo. "Pero también se utiliza su semilla molida en la limpieza de los ojos".

Existen otros árboles maderables que son utilizados también como medicamentos por los indígenas. Es el caso del Machunaste cuya resina es usada para aliviar las inflamaciones o el árbol de Quina Quina o Quinina que es utilizado para combatir la Malaria; el Capirona en cambio es un árbol de tronco verde oscuro y lustroso cuya corteza es también muy utilizado por los Eje'ejas como un cicatrizante rápido y eficaz.

"Todas estas plantas son abundantes en esta zona", afirma Huajohuajo mientras me muestra luego una resina de color rojo denso llamado Cumala por los lugareños y que según afirma también sirve para curar heridas infectadas. "Esta liana por ejemplo", dice cortando rápidamente con su machete una delgada raíz colgada de unos árboles, "se llama Escalera de Motelo y sirve para curar la Tuberculosis".

Todo parece tener propiedades curativas en el bosque que dominan los Ese'ejas aún los pequeños hongos colorados que nacen de los troncos y ramas caídas y que, según Huajohuajo, después de ponerlas a hervir y beberla en dosis y tiempos adecuados, puede curar eficazmente cualquier problema de resfrío crónico, incluso la Tuberculosis.

En la actualidad Sonene cuenta con un albergue turístico construido con aporte de Rainforest Action Network, ubicado a 20 minutos en bote desde la comunidad, surcando el impresionante río Heath. Este albergue busca generar ingresos económicos directos a la población a través de la generación de empleo y adiestramiento a los pobladores locales en gestión y manejo empresarial turístico comunal además de ayudar a conservar los recursos naturales de la región incluidos los del vecino Parque Nacional Bahuaja Sonene y la Reserva Nacional Tambopata.

Sin embargo, el mayor reto que asume este novedoso e interesante proyecto para la comunidad es el riesgo que significa la actividad de algunos malos empresarios de turismo que, en nombre de la conservación y el desarrollo, podrían sacar las mayores ventajas económicas para ellos mismos aprovechando para su marketing los recursos naturales de los indígenas cada vez más empobrecidos.

"En el pasado hemos sido utilizados por mucha gente así", recuerda Augusto Yojajé uno de los líderes indígenas más reconocidos en Sonene. "Para evitar esto necesitamos un programa de capacitación para manejar nosotros mismos nuestra propia empresa comunal", dice.

Esta es una tarea de largo aliento que exigirá recursos y capacidades de la comunidad para enfrentar nuevos retos de adaptación a una novedosa y sin duda rentable actividad económica que, bien planificada, puede ser también una alternativa de desarrollo eficaz para pueblos remotos como Sonene.

"Ya hemos comenzado haciendo nuevas artesanías", dice Rosalía Sehue una de las más entusiastas y expertas mujeres artesanas en la comunidad que ha pasado la mitad de su vida ayudándose de pies y manos para cruzar los delgados hilos de Thámishe que van fijamente adheridas a las bellas canastas que elabora. Por su lado Hortensia Huajohuajo elabora finísimos tallados en madera Topa, algunos animales silvestres de la región y figuras decorativas que expresan costumbres Ese'ejas.

"Todo los materiales que usamos son naturales de la zona", explica Hortensia. "Recogemos los productos del bosque y trabajamos cuando ya se ha terminado de cocinar o atender a los niños", agrega Rosalía quien puede producir hasta diez canastas por semana. Otras mujeres como Luz Marina Viaeja, presidente de la organización de Mujeres Artesanas, o Griselda Shanocua han preferido dedicarse a elaborar collares y pulseras de Huayruros y Cholocos.

Estos productos eran vendidos en forma individual en Puerto Maldonado, distante siete horas en bote desde Sonene, surcando el río Madre de Dios; pero ahora tienen la oportunidad de ser ofertados en el mismo albergue turístico y además como producto de una empresa comunal organizada.

"Hay todavía muchas cosas por hacer", medita Gregorio Huajohuajo en voz alta, poco antes de subir al bote que me llevará de regreso a Puerto Maldonado. "Y no dejes de visitarnos", aclara finalmente esbozando una de sus acostumbradas y entusiastas sonrisas. Sonene ha dado un primer paso en un camino seguro para su desarrollo, pero difícil y largo que bien planificado podría llevarlo a buen puerto. @

(*) El Lic. José Cabanillas Núñez, es Sociólogo peruano (Licenciado en Sociología), asesor en Desarrollo Rural, Ecología y Asuntos Indígenas.







 

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