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   Edición 87 / Abril - Diciembre del 2003

Columnistas



Administración Pública Ecológica


Por Dr. Abraham Bastida Aguilar
ababas@prodige.net.mx

México


La agenda de la Administración Pública se ha ido modificando en la medida en la que la sociedad va demandando mayor intervención del Estado para resolver los aspectos relacionados con la gestión pública y en relación con la protección del ambiente.


Los orígenes de la protección del ambiente se derivan principalmente de las demandas sociales que se presentaban cuando se da una crisis relacionada con algún fenómeno natural, así se estableció que la contaminación afectaba la salud del ser humano.

Históricamente fue quizás a partir de las crisis atmosféricas en algunas ciudades cuando se establece una división clara entre un fenómeno puramente natural y otro producido por la mano del hombre, consecuencia del desarrollo industrial y económico.

Con la aparición de la palabra "smog" proveniente del inglés, ya que se generaliza para identificar a la masa de contaminantes principalmente urbanos, en los que la sinergia hace imposible predecir sus efectos y comportamientos, esta palabra smog junto con la de ecología es las que determinan el inicio de la preocupación por la contaminación del aire en las áreas metropolitanas del Valle de México, de Tokio y de Los Angeles, los antecedentes ecológicos más recientes en Londres, en la India y en la ciudad de México empezaron a llamar la atención de los medios de comunicación en la segunda mitad del siglo XX.

Sin embargo fue la contaminación atmosférica de la Ciudad de México y su área conurbana la que llamó la atención y como problema local produjo que el Gobierno del Estado de México se preocupara por los problemas de contaminación atmosférica originalmente y más tarde los relativos al agua, la deforestación, la pérdida de la biodiversidad y otros.

En el trabajo que presentamos analizamos la interrelación que se ha venido dando entre la administración pública, por una parte y por otra los movimientos ambientalistas que apoyados eventualmente por académicos y políticos operan como grupos de presión obligando a la administración pública a eficientes en la gestión ambiental.

En la época a que nos referimos que sería a partir de los años noventa se presentan en México varios fenómenos que van a actuar sobre la gestión ambiental por una parte el país se incorpora al comercio internacional, esto lo llama a una apertura democrática que reclama nuevos temas en la agenda política temas como los relativos al tercer mundo y novedades como la protección al ambiente están de moda en las plataformas políticas de los partidos que rápidamente se las expropian a las organizaciones civiles, el Estado de México actúa con rapidez presentando su oferta política ambiental por medio de leyes y estructuras administrativas acordes a lo esperado.

La administración pública actúa originalmente respondiendo a presiones de la demanda política, donde en un juego dialéctico el Gobierno tiene que actuar como moderador entre los que provocan la contaminación ambiental y la población que se ve afectada como sujeta pasiva de la acción contaminante, en este sentido el Gobierno tiene que actuar moderando las presiones que provoca el crecimiento económico que es el principal causante de la contaminación con su consumo excesivo de recursos naturales que al romper su equilibrio provoca crisis ambientales como las ya comentadas respecto a al atmósfera y al agua y a las que provocan alarma ciudadana aún cuando de momento no sean críticas para los ecosistemas.

La ciudadanía cuando no está bien documentada tiende alarmarse en asuntos que quizás no sean necesariamente graves para el efecto de la contaminación o en su defecto tiende ser omisa en aquellos asuntos que si son graves, sirva de ejemplo el caso del agua potable que durante muchos años fue extraída de las cuencas del Estado de México. El sistema dictatorial que controlaba el país impedía que se conociera la gravedad de la extracción de este recurso natural que es el agua.

Sostenemos la idea de que son los actores voluntarios o involuntarios del ecologismo los que han ido formando una conciencia ecológica entre estos actores se encuentran los gobernadores del Estado de México que han puesto su estilo personal de gobernar tomando los conceptos de Daniel Cosio Villegas. Al imponer a la agenda política un sello verde.

Fueron gobernadores como Jorge Jiménez Cantú e Ignacio Pichardo Pagaza quienes manifestaron su preocupación a los inicios de la Secretaria de Ecología; en el caso de Pichardo Pagaza contó con el apoyo de Agustín Gasca Pliego quien por haber sido rector de la Universidad Autónoma del Estado de México dio a la Secretaría de Ecología una vinculación necesaria con el sector académico consolidando los aspectos formales y jurídicos de la propia Secretaría.

La presencia de Martha García Rivas en la Secretaría de Ecología dio un impulso especial al área por sus preocupaciones académicas y su formación pública al lado de Agustín Gasca Pliego, la Secretaría contó con el apoyo de los vínculos académicos que había dejado Agustín Gasca y además supo incorporar a las tareas del Gobierno a los ambientalistas e industriales a los que se fue incorporando gracias a los vínculos académicos de Luis Hoyo Canfield y a las relaciones sociales de Delia Correa quien acercó importantes artistas e intelectuales que se fueron incorporando a los movimientos ambientalistas.

La existencia del problema además la incorporación de actores académicos en el Estado de México van creando el clima para que la administración pública se preocupe por los problemas ambientales y las soluciones apropiadas a estas gestiones lo que en sus orígenes fue un juego del Estado para crear agendas políticas novedosas acabo representando para el Gobierno del Estado una autentica preocupación cuando la sociedad y el propio Gobierno se fue enterando de la gravedad del problema ambiental, fue así como los congresos de ambientalistas y otros eventos académicos de los años noventa en lugar de ser catalizadores y vacunas para la ciudadanía empezaron a representar gracias a los medio de comunicación una preocupación de una demanda social no satisfecha que se agregó a las otras pendientes. @







 

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