No a la Guerra...    Sí a la Paz


  







Editorial
Columnistas
Opinión
Investigación
Información General
Salud
Fauna
Flora
Publicaciones
Carta de los Lectores



   · Cultura de la Paz

   · Informes Especiales

   · Diccionario Ecológico

   · Alimentos y Nutrición

   · Ecoturismo

   · Reservas y Parques

   · Sitios de Interés

   · Denuncias
     Ambientales


   · Publique sus
     Artículos


   · Ecopaedia

   · Premios y Menciones








   Edición 86 / Enero - Marzo del 2003

Publicaciones



Argentina Nuclear

Radioinsectación de
Cereales Almacenados


Por Dr. Miguel Ritacco (*)
Por Argentina Nuclear

Argentina


Los granos, frutos de las plantas destinados a la alimentación, representados por semillas de cereales y oleaginosas y sus subproductos (harinas, sémolas, trozos gruesos pelados y germinados, etc.), constituyen el alimento básico del 50% de la población mundial. Trigo, maíz, arroz, cebada y soja son las de mayor consumo.


Según la FAO, en América Latina la estimación de pérdidas en pre cosecha, por causas bióticas, es del orden del 30% y del 10% en la post cosecha, lo que hace una cifra escalofriante en pérdidas del 40%.

Existen ciclos anuales bien marcados para la cosecha de cada uno de los granos. Cuando ésta finaliza no es posible consumirlos de forma inmediata. Además, las zonas de producción están alejadas de los lugares de consumo y el mejoramiento de las técnicas agrícolas hace que la cantidad de toneladas por hectárea se incremente. Todo esto deriva en la necesidad de almacenar los granos.


Argentina, importante productor de granos y subproductos

La Argentina produce 5.258.000 Tn de girasol; 11.004.000 Tn de soja; 14.817.000 Tn de maíz; 2.499.000 Tn de sorgo y 15.914.000 Tn de trigo. Estas cifras ubicaron al país, en 1997, como: Primer exportador mundial de aceite de girasol, de harina de girasol y de aceite de soja. También segundo exportador mundial de maíz, de sorgo granífero y de harina de soja. Por último, quinto exportador mundial de trigo y de harina de trigo.


Conservación de granos almacenados

Después de la cosecha, los cereales y oleaginosas se depositan en silos. Estos deben mantener un alto nivel de higiene y seguridad física, almacenar granos en condiciones que permitan su inspección periódica (por muestreo) y eliminar, por medio del fuego, todo residuo de la cosecha anterior o infestado.

Pero los granos cosechados no están seguros en esos contenedores. Allí se pueden registrar pérdidas, las que, según su origen, se producen por tres tipos de factores:

1) Físicos

Daños mecánicos que sufren los granos durante su cosecha. Temperatura elevada en el silo que favorece el desarrollo de microorganismos, insectos y ácaros.

Un silo inseguro puede sufrir filtraciones de agua, incorporar la humedad del suelo y ser invadido por roedores y pájaros.

Por manejo inadecuado (rozamiento, cortes, compresión, golpes y roturas) o sobremanejo durante el transporte, secado, limpieza, almacenamiento y distribución producen brotación y descomposición del grano, favoreciendo la actividad de microorganismos y de artrópodos.

2) Químicos

Si en el almacenamiento la relación entre grano sano, humedad, temperatura y oxígeno intergranario está equilibrada, sólo ocurren pequeños cambios; pero cuando la armonía se rompe por ensilaje inadecuado, los componentes del grano se perturban y se inicia la alteración del mismo.

Cuando los granos llegan del campo, tienen generalmente un porcentaje de humedad elevado, siendo preciso someterlos al secado, para evitar enmohecimiento y alteraciones químicas diversas.

3) Biológicos

Cuerpos extraños (polvillo, granos rotos, semillas de malezas), microorganismos y artrópodos.

Existe una fauna artropódica muy diversa (unos treinta géneros) que puede vivir en los depósitos de granos. Los gorgojos, escarabajos, polillas y ácaros, encuentran variables adecuadas (temperatura superior a 15°C, humedad por encima del 12%, oscuridad y alimento) para el desarrollo de sus funciones.

Además, por ser muy móviles, dispersan a los microorganismos presentes por todos los sectores del silo, y por tener un metabolismo muy alto, contribuyen a incrementar la respiración de los granos por aumento de su temperatura, favoreciendo el deterioro.


Plagas insectiles de los granos almacenados

Los insectos pueden penetrar a los granos a través de su pericarpio, para alimentarse y depositar sus huevos. Al hacerlo, rompen la semilla y producen gran cantidad de polvillo.

Las plagas de los granos almacenados se clasifican como:

  1. Primarias: Atacan a los granos enteros. Algunos de los especimenes más importantes son: Sitophilus orizae, S. granarius, Rhyzoperta dominica y Sitotroga cerealera.
  2. Secundarias: Viven en el polvillo y los granos rotos. Se producen fundamentalmente por: Oryzaephilus surinamensis, Criptolestes pusillus, Laemophloeus minutus. No puede haber plaga secundaria si no hay fitófagos primarios en el contenedor.

Procedimientos para el combate de las plagas

Después de la cosecha, los granos son transportados a los sitios de almacenamiento, lugar del que son retirados para su procesamiento industrial y posterior consumo.

Desde el momento del acopio, los cereales y las oleaginosas tienen poca o ninguna concentración de plaguicidas, es decir agroquímicos que se han aplicado en el campo: El poder residual de esos productos decae con el tiempo, y se pierde la eficacia de sus principios activos. Por consiguiente, un almacenamiento inadecuado deja expedito el camino para el ingreso al contenedor de granos de una variada cantidad de especies de artrópodos, roedores, pájaros y microorganismos, y la posterior colonización de ese medio. Estos tienen todo a su merced, sin más límites que los establecidos por su propia capacidad de carga.

Estos aspectos sanitarios se suman a las dificultades de ingeniería de los silos, lo que hace que nos enfrentemos a un problema de considerable magnitud. De este modo, los tropiezos que se presentan en el almacenamiento de granos deben ser sorteados por equipos multidisciplinarios, para arribar a soluciones integrales.

Respecto de la lucha directa contra los fitófagos, el combate por medio de plaguicidas químicos es el procedimiento convencional más empleado en la post cosecha.


Radiodesinsectación de granos

Desde 1945 se está trabajando en diferentes centros de investigación del mundo, en la aplicación de radiaciones ionizantes a alimentos, para prolongar el tiempo de aptitud para su consumo.

Uno de los rubros que brinda una buena respuesta es el representado por los granos tratados por ese método para su desinsectación, particularmente cereales y sus productos. Esta certidumbre se fundamenta en la constitución físico-química de tales granos: Baja humedad, reducida actividad acuosa y nutrientes resistentes a las dosis de radiación requeridas para la desinsectación.

Además, los artrópodos que infestan a los cereales, sufren lesiones a dosis de radiación menores que las que producirían algún daño en ese tipo de alimentos.


Trabajos en insectos

Existen miles de trabajos científicos desarrollados en el estudio de los efectos de las radiaciones en insectos. Las investigaciones básicas y aplicadas estimularon el interés por conocer más sobre diferentes temas. Se pretende satisfacer necesidades diversas que van desde la presentación de trabajos en congresos científicos, hasta la aplicación práctica de esos desarrollos.

En la Comisión Nacional de Energía Atómica (Argentina) se estudió, entre 1977 y 1998, los efectos que producen las radiaciones gamma en las especies insectiles que mayor daño económico producen, con el propósito de colaborar con una propuesta alternativa para el control de las plagas y enfermedades.

Efectivamente, en este campo se observa una interesante respuesta como consecuencia de la aplicación de radiaciones gamma para el manejo de poblaciones entomológicas perjudiciales.

Los insectos son bastante resistentes a la radiación X o gamma, comparados con organismos de mayor grado de organización (unas 100 veces mayor que la necesaria para producir la muerte de un mamífero superior). La dosis, letal en 3 ó 4 días para casi todas las especies, se fija en el orden de 2000 Gy, observando el efecto "derrumbamiento" a partir de 500 Gy.

A dosis bajas se puede observar aumento del tiempo de vida en Trogoderma granarium hembra respecto de los machos, y de ambos sexos en el caso de Lasioderma serricorne. Para el primer insecto, las hembras adultas son esterizadas a 100 Gy y los machos adultos a 300 Gy. Las hembras de Trogoderma irradiadas a bajas dosis viven más porque hay absorción de sustancias de reserva, baja el metabolismo y no hay formación de huevos.

Las distintas especies de insectos tienen una radiosensibilidad desigual: En algunas del mismo género se pueden encontrar respuestas diferentes (Tribolium castaneum y T. confusum: La primera es más sensible).

En Sitophilus granarius el incremento térmico a 30°C pre-irradiación sensibiliza al insecto. En Tribolium confusum, el aumento de temperatura post irradiación conduce al artrópodo a una muerte súbita.

En algunos coleópteros irradiados se aprecia una disminución en la cantidad de alimentos ingeridos, lo que puede deberse a la incapacidad de utilizar esas sustancias o a la baja demanda metabólica. En trabajos realizados se determinaron patologías en el intestino de los insectos irradiados, lo que produce la muerte (por ejemplo el "Picudo del Algodonero", Anthonomus grandis).

Los lepidópteros son más radiorresistentes que los coleópteros: Las mariposas pueden ser esterilizadas a dosis de 300 a 500 Gy, mientras que los gorgojos y escarabajos comienzan a perder su capacidad reproductora cuando absorben dosis desde 100 Gy.

En trabajos realizados en la CNEA se determinó esterilidad a bajas dosis (en el orden de 50 Gy), acortamiento del tiempo de vida (el 50% o más), dificultades para el vuelo, hipotaxia o ataxia, regurgitaciones, deyecciones líquidas o semilíquidas, pérdida de irritabilidad frente a estímulos mecánicos, sonoros o luminosos y disminución general de la calidad de vida en los siguientes coleópteros adultos: Sitophilus orizae, S. granarius y S. zeamais, Tenebrio molitor, Oryzaephilus surinamensis, Lasioderma serricorne, Tribolium castaneum, T. confusum, Laemophloeus minutus, Criptolestes pusillus y en los lepidópteros Sitotroga cerealella, Plodia interpunctella y Tinea pelionella.

Estos insectos fueron irradiados a dosis comprendidas entre 50 y 3000 Gy. De los insectos que estudiamos, Lasioderma serricorne (un coleóptero carabídeo) demostró ser el espécimen más radioresistente.


Efectos de las radiaciones en los cereales

Hemos considerado las principales consecuencias sobre los insectos/plagas de granos luego de la aplicación de radiación gamma. Pero el tratamiento se realiza en los cereales para su desinsectación, es decir debemos analizar también lo que ocurre en el sustrato de desarrollo de las plagas, por implementación de este procedimiento.

Recordemos que los cereales están compuestos por proteínas, grasas, carbohidratos, agua, minerales y vitaminas.

En este caso particular, los efectos buscados para lograr la esterilidad gonadal con el fin de evitar la reproducción, el acortamiento del tiempo de vida y, por lo tanto, la reducción del período de daño y pérdida general de la calidad de vida de los insectos, se produce con aplicaciones de radiación gamma desde 50 hasta 500 Gy.

Un importante número de trabajos publicados indica que no se observan alteraciones significativas que se expresen como algún grado de deterioro considerable de las cualidades nutricionales de los cereales, cuando se aplican dosis de radiación con el propósito de desinsectar los granos, situación que se ha corroborado en la CNEA por trabajos realizados.


Conclusiones

Según lo expuesto podemos establecer que:

  1. Las bajas dosis de radiación producen cambios irreversibles en los insectos estudiados que atacan a los granos almacenados.
  2. Los cereales evaluados toleran las dosis de radiación aplicadas para su desinsectación.
  3. No se ha observado el fenómeno de la resistencia en los insectos irradiados.
  4. No se registran tóxicos ni formación de nuevos productos en los cereales tratados a dosis de desinfestación.
  5. No se produce contaminación ambiental alguna.
  6. No se favorece la aparición de otras plagas en el silo.
  7. No hay peligro de toxicidad para los aplicadores.
  8. Por ser un procedimiento físico, no hay acción residual, por consiguiente deberá observarse la seguridad del contenedor para evitar reinfestaciones.

En algunos trabajos realizados sobre este tema en el Laboratorio de Radiodesinsectación de la UAATyA, Centro Atómico Ezeiza, han colaborado los siguientes investigadores: C. Leguizamón (+), G. Penzo, M. Colabino, E. y A. Balboa, R. Roa, G. Concheiro Pérez, R. Mayer Gorostiaga, R. Motuberría, E. Marschoff y O. Anselmi. Colaboraron con la CNEA las siguientes instituciones: Ex Junta Nacional de Granos, Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Exactas y de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires y el Molino Santa María. @


(*) El Dr. Miguel Ritacco, pertenece a la Unidad Aplicaciones Tecnológicas y Agropecuarias, Centro Atómico Ezeiza (Argentina)


Argentina Nuclear









 

© Copyright 1996 - 2003, Multimedios Ambiente Ecológico
www.ambiente-ecologico.com / info@ambiente-ecologico.com