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Los residentes de las grandes ciudades están expuestos a lo que los especialistas han dado en llamar Síndrome del Estrés Urbano (SEU) o de la ciudad enferma que combina una serie de trastornos físicos, químicos, biológicos, de seguridad y psico-sociales. Este fenómeno afecta todos los aspectos de la vida cotidiana, desde las relaciones interpersonales hasta la alteración de las funciones digestivas, respiratorias, urinarias, osteo-musculares y sexuales. "El problema adquiere seriedad absoluta si observamos que en la actualidad viven en las ciudades el 65 por ciento de la población mundial, y para el 2020 se estima que estos guarismos ascenderán hasta el 80 por ciento", manifestó a Télam, Edgardo Schinder, fundador de la Sociedad Argentina de Medicina Ambiental. Schinder describió con crudeza el sistema de relaciones de los habitantes "urbanos" que, según sostuvo, "está basado en la desconfianza, la autodefensa, el no-compromiso, la tendencia al aislamiento y otras anomalías". Casi sin darse cuenta, los individuos ingresan desde su niñez en un paisaje urbano hostil y contaminado, caldo de cultivo para diversas patologías. "La inmensa mayoría de los espacios de trabajo, por ejemplo, son patógenos: Hay poco espacio, la iluminación y la ventilación son escasas, los ruidos insoportables, hay malos olores, humedad y otras calamidades", desgranó Schinder. Desde hace décadas, se observa una constante migración de habitantes de las zonas rurales -también de pequeñas urbes-, a la inmensa geografía de la ciudad con su carga emocional a cuestas y el sufrimiento de pasar de ambiente abierto y diferente a otro con características particulares. Por lo general, el traslado a viviendas colectivas de propiedad horizontal genera un profundo estrés en las personas venidas de zonas rurales con un trasfondo cultural que da por sentado que se vive en el suelo -en contacto con la tierra-, y no en el aire. Otro de los factores considerados de riesgo para el estrés urbano, y que no se tienen en cuenta en los análisis de salud, es el compuesto por los servicios de transportes, en los que los habitantes de la ciudad invierten muchas horas de su vida. "El constante movimiento durante horas, más el ruido, el humo, el apiñamiento, la falta de personajes conocidos en el entorno y asientos incómodos o inexistentes son factores de estrés capaces de crear desde irritabilidad hasta agotamiento en los individuos", aseguró Schinder. La gran profusión de carteles e imágenes, así como la heterogeneidad de perfiles edilicios que acotan la visión del horizonte y el cielo -un paisaje habitual para los habitantes de zonas rurales-, "generan el estrés suficiente como para considerarlos también patogénicos", subrayó. Todos estos factores se abaten sobre el habitante de la ciudad y además de provocar problemas de salud, causan un aumento en los costos de mantenimiento del orden y los servicios urbanos. "El transporte, la consulta médica, las horas perdidas en el trabajo, la disminución del rendimiento, el malestar de la persona que crea tensión en su entorno, son todos elementos que generan un gasto superlativo para la ciudad", precisó el especialista. Los síntomas derivados de estos factores -a los que se le podrían sumar otros ítemes-, fueron definidos luego de una investigación epidemiológica efectuada por Schinder. "Irritabilidad, ansiedad, alteraciones del humor, nerviosismo, problemas en las percepciones olfativas, auditivas y visuales, y en la atención, influyen sobre el sistema nervioso y la gran cantidad de contaminantes atmosféricos, afectan la piel", especificó el experto. El ruido y su efecto negativo sobre el flujo sanguíneo; la "comida basura" -mal higienizada y poco nutritiva-, con su alta incidencia en úlceras y gastritis; el exceso de partículas y químicos que agreden las vías respiratorias y la presencia de residuos de plaguicidas con acción hormonal que afectarían las tiroideas, son otros de los síntomas del SEU. "Una de las víctimas predilectas -subrayó- es el sistema cardiovascular que sufre por los agentes contaminantes que ingresan por la vía digestiva, a través de la ingesta de dietas hipergrasas, el sedentarismo, el tabaquismo y los estimulantes -como la cafeína-, para soportar la hiperactividad urbana". Según el especialista, una de las medidas para solucionar este problema: "Es la descentralización de las ciudades y la creación de asentamientos urbanos autónomos y autosustentados, como los Kibutz (en Israel), porque la cultura urbana crea individuos dependientes sin autosuficiencia, y esa es su perdición". @ Fuente: Agencia Télam 01/11/2001 ![]() Portal Dedicado a la Calidad del Aire ![]() |
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