No a la Guerra...    Sí a la Paz


  







Editorial
Columnistas
Opinión
Investigación
Información General
Salud
Fauna
Flora
Publicaciones
Carta de los Lectores



   · Cultura de la Paz

   · Informes Especiales

   · Diccionario Ecológico

   · Alimentos y Nutrición

   · Ecoturismo

   · Reservas y Parques

   · Sitios de Interés

   · Denuncias
     Ambientales


   · Publique sus
     Artículos


   · Ecopaedia

   · Premios y Menciones








   Edición 86 / Enero - Marzo del 2003

Opinión



POLÉMICA:

La Carne Es Débil, El Hambre Es Fuerte




Aportado por
Lic. Silvina Laura Gutiérrez
Bióloga
Departamento de Medio Ambiente
Bloque ARI
sgutierrez.bari@hcdn.gov.ar

Argentina


Enviamos a continuación la respuesta que desde el Departamento de Medio Ambiente del ARI hemos elaborado con respecto a un artículo polémico publicado en la revista Veintitrés, en la edición del jueves 23 de enero, donde el periodista critica a la Dra. Elisa Carrió por sus declaraciones de que los argentinos deben comer más carne y menos soja.


Señor Fernando Cerolini,

He leído su nota del jueves 23/01/03, Pág. 22, publicada por la prestigiosa revista Veintitrés. Me cuesta mucho responderle por la simple y profunda razón de mi respeto y admiración hacia ese medio y por muchos de los periodistas que allí trabajan. Pero si no lo hago, siento que miro hacia un costado distraídamente dejando pasar los conceptos que Ud. suministra, que a mi sano entender, van a contrapelo de los mismos lineamientos de Veintitrés.

Dice Ud. que es uno de los privilegiados argentinos que siguen consumiendo "cereales, legumbres, frutas, verduras, quesos, huevos, algas y hongos en sus infinitas combinaciones". Lamentablemente son millones los compatriotas, en especial los pibes, que amanecen sin saber si comerán algo o no. Lo digo porque es en este marco de crisis social, política, moral, cultural y económica que arrancó con la dictadura militar y se profundizó con Menem, que se inscriben los nuevos profetas del "desarrollo", a la sazón, los mismos causantes de nuestros males de hoy, desde Martínez de Hoz hasta las trasnacionales y sus exponentes políticos vernáculos.

Justamente, Elisa Carrió, viene a poner las cosas en su lugar cuando enfrenta esta campaña pro-soja transgénica de trasnacionales como Monsanto y otros (pues de ellas estamos hablando) defendiendo los productos genuinamente naturales, orgánicos y argentinos. Es lamentable que Ud. haga una interpretación antojadiza y caprichosa pretendiendo tergiversar la valentía y claridad de las palabras de Carrió

"Más carne y menos soja" no es sinónimo de "carnívoros sí, vegetarianos no". No estamos ante esa disyuntiva. Cualquiera sabe que la mejor dieta es una dieta equilibrada que incluya carne, cereales, fruta, verdura, huevos, lácteos, etc. La disyuntiva es mucho más profunda: ¿Queremos ser una republiqueta sojera o un país con soberanía alimentaria?

En 1996 Carlos Menem justificó la ferviente adhesión de su gobierno a la Biotecnológica agropecuaria diciendo: "Con los transgénicos la ciencia hace un aporte decisivo para ganar la lucha contra el hambre". Contrariamente a las predicciones de nuestro ex presidente, la hambruna continuó en aumento. Nuestro país continúa batiendo record de cosechas que paradójicamente van acompañados por record de pobreza. Según un estudio realizado en mayo del 2002 por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) 18,5 millones de personas no pueden acceder a satisfacer sus necesidades básicas. Estudios del mismo instituto realizados en octubre del 2002, pero que se conocieron recientemente, revelaron que esa cifra ha aumentado a 20,8 millones; lo que representa un 57,8% de la población.

Nos quieren transformar en una republiqueta sojera de las transnacionales incapaz de alimentar adecuadamente a su propia población; una republiqueta donde el cultivo de soja desplaza a la ganadería, arrasa bosques nativos, achica los cultivos de maíz, girasol y de otras leguminosas. Por la expansión masiva del monocultivo de soja, es probable que en poco tiempo Argentina tenga que importar lentejas, arvejas, garbanzos e incluso leche, para lograr abastecer el mercado interno.

No creemos ser "prehistóricos" en nuestro pensamiento al punto de despreciar los avances de la ciencia en general y la biotecnología en particular, pero la agricultura biotecnológica, en poder de los gestores de políticas neoliberales, es un tipo de agricultura sin agricultores que provoca la concentración de tierras y la expulsión de poblaciones de las áreas rurales. En menos de 10 años este modelo rural dejó sin trabajo y sin tierra a más de 200.000 familias rurales. Es cierto que el tabaquismo y la obesidad provocan enfermedades mortales; pero también la falta de trabajo y de un hogar digno significa a la larga o a la corta, la muerte de un pueblo.

No desconocemos que la soja es el mayor producto agrícola de exportación por valor económico, pero también sabemos en manos de quién queda la mayor parte de las divisas que genera. También la soja es el mayor producto agrícola de exportación por volumen, sin embargo cuando se trata de cantidades de empleos generados en el país, la posición desciende al undécimo lugar, de un total de catorce sectores alimenticios. El modelo agro-exportador introducido en nuestro país que beneficia a unas pocas trasnacionales ha perjudicado a los pequeños y medianos productores. Los cultivos récord y la fuerte concentración de tierras han ido de la mano, con la consecuente expulsión de miles de productores de sus tierras, amenazadas en convertirse en desiertos por la misma causa.

Más del 90% de la soja que se produce en nuestro país es transgénica y usada en forma abrumadora para alimentar animales para mercados que los pagan, no para emergencias alimentarias. De hecho para tal fin no sirven porque la emergencia alimentaria se combate con alimentos diversos, aptos para el consumo humano y capacitación para el autoabastecimiento.

El modelo de la soja es un claro ejemplo del avance de las transnacionales por el monopolio del comercio y la privatización de materiales genéticos que son patrimonio de la humanidad y por ende, no apropiables en forma privada. En pocos años se avanzó desde el poder económico hacia el manejo casi total del principal insumo de la producción agropecuaria: La semilla. De las 7.000 empresas que en los '80 controlaban la producción de semillas en el mundo, actualmente, sólo alrededor de 20 dominan el 50% de ese mercado a escala mundial.

Sr. Cerolini, respecto al uso de herbicidas debo decirle que los pocos estudios que existen hasta la fecha están mostrando que la soja RR requiere más herbicidas que la soja convencional En cuanto al rendimiento, tampoco es mayor que el de la soja convencional. Nuestro país aumentó la cantidad de soja producida a costa de la deforestación, de la reconversión de campos dedicados a la producción de leche y al cultivo de otros cereales.

Por otra parte hay que señalar que a nivel nutricional, la soja no es la maravilla que pretende vendernos la campaña de "Soja Solidaria". Como expresó el Foro de Nutricionistas (Foro para un Plan de Alimentación y Nutrición, con el auspicio de UNICEF) en Julio del 2002, que a partir de la convocatoria del Gobierno nacional reunió a especialistas de distintas instituciones (FAO; UNICEF; Universidades Nacionales; Poder Legislativo; Ministerios de Salud; Ministerio de Desarrollo Social; Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología; Ministerio de Economía, Ministerio de la Producción; INTA, Programa Social Agropecuario, Sociedad Argentina de Pediatría, Minifundio, hospitales, laboratorios, Asociación Bonaerense de Dietistas y Nutricionistas, Asociación de Ayuda Materna, Caritas, PAMI, CESNI, IRAM, y otros):

"En cuanto al uso de la Soja, se recomienda puntualizar cuál es su real valor nutricional, su uso adecuado como complementación en el marco de una alimentación variada y completa, y la recomendación de no denominar a la bebida obtenida de la soja (jugo) como "leche" [leche de soja], pues no la sustituye de ninguna manera. (...) es deficitaria en muchos nutrientes, y por su alto contenido de fitatos interfiere en la absorción del hierro y del zinc; tampoco es una buena fuente de calcio. (...) La utilización de soja debe contemplar el impacto ambiental y social, los requerimientos de capacitación para su adecuada utilización, la dificultad de su incorporación en el contexto de la cultura alimentaria y las consideraciones nutricionales que desaconsejan el uso en niños menores de 5 años y especialmente en menores de 2 años". Este extracto muestra que, aún en tan importante foro, se cuestiona el uso de la soja como solución al problema de la alimentación.

Conocemos lo que es una dieta equilibrada y justamente no se basa en el monoconsumo de soja. Argentina se ha caracterizado tradicionalmente por tener una dieta variada y Argentina debe recuperar esa diversidad nutricional; implementar políticas alimentarias que generen alternativas que mejoren el abastecimiento de alimentos de la población pobre e indigente, mejorar las condiciones de comercialización a los pequeños productores, etc. Nuestro país debe recuperar la seguridad y la soberanía alimentaria, garantizando una alimentación digna para todos los argentinos; esta es la esencia de nuestro programa político de gobierno que usted dice desconocer.

Habría mucho más para decir respecto a este tema. Pero con todo respeto señor Cerolini: ¿No le parece que una dirigente política como Elisa Carrió, que se atreve a desafiar slogans y demagogias electoralistas, que no se somete las costosas campañas de firmas multinacionales y defiende la salud y la alimentación de toda la sociedad, merece el mayor de los respetos, aún en la diversidad de criterios y no chicanas e infundios como el suyo? @


Atentamente

Jorge Giles
Departamento de Medio Ambiente - ARI







 

© Copyright 1996 - 2003, Multimedios Ambiente Ecológico
www.ambiente-ecologico.com / info@ambiente-ecologico.com