![]()
· Cultura de la Paz · Informes Especiales · Diccionario Ecológico · Alimentos y Nutrición · Ecoturismo · Reservas y Parques · Sitios de Interés · Denuncias Ambientales · Publique sus Artículos · Ecopaedia · Premios y Menciones ![]() ![]()
|
Vamos a desarrollar unas pocas ideas que están sintetizadas en frases breves a las que llamamos "aforismos". El primero, dice así: "Los pensamientos producen y atraen acciones". ¿Qué quiere decir que los pensamientos "producen acciones"? Quiere decir que de acuerdo a las cosas que siento, o recuerdo, o imagino, actúo en la vida. Es evidente que cualquier actividad que desarrolle será según la haya ejercitado antes y funcionará con relación a que tenga claro qué hacer. Si mis pensamientos son confusos, es muy posible que mis actos sean confusos y así siguiendo. En cuanto a que los pensamientos "atraen acciones", es evidente que si han producido actos de confusión, se creará confusión en mis actividades y en las personas a las que me dirija. Como consecuencia volverán sobre mis resultados de ese tipo. Si pienso con resentimiento y actúo de ese modo, seguramente crearé resentimiento y atraeré hacia mí esas acciones desde las otras personas. Basta que una persona crea en su "mala suerte" para que sus acciones y las de los demás le terminen produciendo hechos o situaciones desafortunadas. El siguiente aforismo, dice así: "Los pensamientos realizados con fe, producen y atraen acciones más fuertes". "Fe" quiere decir convicción, sentimiento fuerte, seguridad de que una cosa es así como creo. No es lo mismo pensar con duda, que con la fuerza de las emociones. Basta ver lo que es capaz de mover un sentimiento fuerte como el amor, para comprender lo que estamos diciendo. El tercer aforismo, se enuncia así: "Los pensamientos repetidos con fe, producen y atraen el máximo de fuerza en las acciones". Cuanto más se repite una acción o un pensamiento más se graba en la memoria, más fuertes se hacen los hábitos y más se predispone uno a las acciones futuras en esa dirección. Si alguien piensa continuamente con fe que está enfermo, terminará enfermando con más probabilidades que si sólo lo piensa fugazmente, o sin convicción. Lo dicho vale para los proyectos que tengo en la vida. Deben ser pensados con claridad, con fe y deben considerarse repetidamente. Entonces, mis acciones irán en esa dirección y crearé respuestas de mi medio y de las personas que me rodean en la dirección que me interesa. Felicidad y sufrimiento Para nosotros es un objetivo lograr una creciente satisfacción con uno mismo. Esto es posible en la medida en que se vayan entendiendo los factores que se oponen a esa felicidad creciente. La felicidad es un estado en el que no hay sufrimiento. ¿Puede una persona ir progresivamente superando al sufrimiento? Con seguridad que puede. Aunque vemos diariamente lo contrario, es decir: A medida que avanzan los años muchas personas van aumentando su sufrimiento. ¿Pero, cómo se hace para ir logrando una felicidad creciente? Hay una forma y esta consiste en comprender cómo se produce el sufrimiento y en comenzar a obrar de manera diferente a la que lo genera. A veces vemos el sufrimiento y la manera de obrar para evitarlo. Sin embargo, debe entenderse antes la palabra "sufrimiento". Muchas personas creen que no sufren sino que tienen problemas con el dinero, con el sexo, con su familia, con otras personas, etc. Creen que simplemente viven con tensiones, angustias, inseguridades, temores, resentimientos y todo tipo de frustraciones. Pues bien, al conjunto de esos problemas, le llamamos "sufrimiento". Es importante distinguir entre dolor y sufrimiento. El primero es físico y sobre él, el progreso de la sociedad y la ciencia tienen mucho que hacer. En cambio, el sufrimiento es mental. A veces el dolor trae sufrimiento mental y también el sufrimiento mental produce dolor físico y enfermedad. Esta distinción entre dolor y sufrimiento, es de las primeras cosas que uno empieza a comprender en el trabajo de la Comunidad. Luego se aprende a buscar las verdaderas raíces del sufrimiento y se descubre la necesidad de cambiar la forma de actuar que produce sufrimiento. Las tres vías del sufrimiento Hay dos facultades muy importantes que posee el ser humano: La memoria y la imaginación. Sin ellas es imposible realizar actividades en la vida diaria. Cuando alguna de ellas disminuye en su potencia o sufre algún tipo de alteración, las actividades cotidianas se dificultan. La memoria y la imaginación son fundamentales para la vida y por ello, cuando en lugar de ayudar a abrirnos paso nos encierran en el sufrimiento, debemos tomar medidas para cambiar la situación. La memoria puede traer recuerdos negativos continuamente y entonces deja de prestarnos la ayuda que necesitamos. Lo mismo puede ocurrir con la imaginación si de continuo nos hace aparecer temores, angustias, miedos al futuro. Podemos considerar a la sensación (a lo que percibimos en un momento), como otra facultad decisiva para la vida. Gracias a ella vemos, oímos, tocamos y en fin, nos damos cuenta de lo que pasa alrededor de nosotros. Hay cosas que sentimos que nos gustan; hay otras que nos desagradan. Si sentimos hambre, o recibimos un golpe, o experimentamos exceso de frío o calor, registrarnos dolor por la sensación. Pero a diferencia del dolor que es físico, podemos experimentar sufrimiento que es mental. Ese sufrimiento lo sentimos cuando lo que vemos del mundo que nos rodea no nos gusta, o nos parece que no es como debe ser. La memoria, la imaginación y la sensación, son tres vías necesarias para la vida. Sin embargo, ellas pueden convertirse en enemigas de la vida si trabajan dando sufrimiento. La memoria nos hace sufrir al recordar fracasos y frustraciones, al recordar pérdidas de oportunidades, de objetos, de personas queridas. La imaginación nos hace sufrir por las cosas negativas que pensamos a futuro trayéndonos temor: Temor a perder lo que tenemos, temor a la soledad, a la enfermedad, a la vejez y a la muerte. La imaginación hace sufrir cuando pensamos en la imposibilidad de lograr a futuro lo que deseamos para nosotros y otras personas. La sensación nos hace sufrir cuando vemos que nuestra situación no es como corresponde que sea, cuando no nos reconocen familiar o socialmente, cuando nos perjudican en nuestro trabajo, cuando encontramos impedimentos en lo que estamos realizando. Entonces, en lugar de hablar de esas tres facultades tan importantes, tenemos que hablar de las tres vías del sufrimiento porque ellas están funcionando mal. Debemos reconocer además, que esas vías se entrecruzan y cuando algo falla en una, compromete a las otras. Al parecer tienen entre sí, contactos en muchos puntos. Las experiencias de la Comunidad trabajan precisamente sobre las tres vías del sufrimiento, despejándolas para que la vida se desarrolle sin tropiezos. Hay que reconocer que si estamos desorientados o no tenemos una finalidad, un sentido en la vida, nos perdemos en las tres vías y no sabemos qué despejar de nuestro camino porque tampoco comprendemos hacia dónde vamos. Seguramente, el descubrimiento de un sentido en la vida es lo que más nos ayuda a convertir las tres vías del sufrimiento en tres vías positivas para la existencia. El sufrimiento por el recuerdo El recuerdo trae sensaciones a veces agradables y a veces trae sufrimiento. Cualquier persona sufre por lo que perdió, por lo que hizo y salió mal. Entonces, prefiere no volver sobre todo aquello. Pero, aunque no quiera, muchas cosas de hoy le hacen recordar escenas desagradables del pasado. Entonces, trata de evitar esas cosas y eso la imita en muchas actividades. A veces, no se comprende que numerosos estados de angustia, de ansiedad, de temor, etc tienen que ver con recuerdos de situaciones negativas o bien de cosas desagradables. Si se trabaja el recuerdo adecuadamente, se puede solucionar muchos problemas vitales. No se trata de recordar continuamente cosas negativas porque eso crea pesimismo en la vida. En todo caso, se trata de hacer un trabajo con esos recuerdos de modo adecuado, como el que realizamos en algunas reuniones de Comunidad. El sufrimiento por la imaginación La imaginación es necesaria para la vida. Gracias a esa facultad podemos planificar, hacer proyectos y por último llegar a modificar la realidad, aplicando en la práctica nuestra acción movida por ella. La imaginación es una fuerza enorme, pero los resultados dependen de cómo se la dirija. En efecto, si la imaginación se canaliza en acciones negativas termina provocando desajustes de todo tipo, generando sufrimiento. Cuando una persona teme perder lo que tiene, teme no lograr lo que se propone, sufre por la imaginación. También sufre por la imaginación aquel cuyo futuro le parece inseguro o desastroso. Es tal el sufrimiento, que a veces se convierte en dolor físico y enfermedad. Sobre este último punto, debe considerarse que numerosas enfermedades no son sino imaginarias y que con el tiempo se convierten en reales. La imaginación negativa produce tensión mental, disminuyendo todas las aptitudes. Esa capacidad que tiene la imaginación para llevarnos a actuar mal en el mundo o para influir sobre el cuerpo de modo negativo, puede modificarse. Las experiencias guiadas de la Comunidad, se basan en esta gran facultad del ser humano. En las reuniones semanales se trabaja separando de la imaginación, al sufrimiento que hasta entonces la acompañaba. Conducta externa y experiencia interna Cuando diariamente se sigue una conducta sin contradicciones retrocede el sufrimiento en uno mismo y en quienes nos rodean. Por ello, es de gran importancia conocer y aplicar principios o reglas prácticas que nos permitan superar la contradicción. Además de la conducta que se lleva en el mundo de relación está la experiencia interna, individual, que cada uno reconoce a veces como frustración y sin-sentido o en ocasiones como ideal que estimula y da alegría. Así como es posible orientar la conducta sobre la base de principios de Acción Válida como los que hemos señalado, también es alcanzable una experiencia personal interna de paz, alegría y fuerza. Es posible una experiencia que dé sentido a la vida. Y es razonable que uno sea instruido en estos dos pilares de la vida plena: La acción válida y la experiencia interna. Tales pilares deben sustentar una existencia coherente. La conducta externa debe coincidir con la experiencia interna. Eso no sucede habitualmente generándose en las personas esa vida contradictoria, dividida entre lo que hacen y dicen, entre lo que piensan y sienten, etcétera. Pensar en una dirección, sentir en otra y actuar en otra diferente, es lo más común y ello no puede solucionarse a menos que se esté instruido y se trabaje en la experiencia interna y la Acción Válida. Los principios o reglas de Acción Válida, deben servirnos para la vida diaria del mismo modo que las experiencias que realizamos en la Comunidad deben estar al servicio de nuestro perfeccionamiento interior. Unidad y contradicción Casi todos los actos que realizamos a diario tienen un carácter rutinario y en gran medida se apoyan en hábitos adquiridos por su repetición durante mucho tiempo. También efectuamos actos que en lugar de dejarnos indiferentes como aquellos que reiteramos de continuo, nos entregan una sensación de plenitud o de malestar. Hay acciones que nos dan una buena sensación y luego, al recordarlas, quisiéramos repetirlas nuevamente. Tienen además, la característica de ser cosas que no hastían sino que al efectuarlas dejan el registro de mejoría, de crecimiento interno. Comer un manjar agradable nos entrega una sensación placentera, pero podríamos hastiarnos si insistiéramos más allá de ciertos limites. Además, al recordar el manjar en un momento de hambre quisiéramos volver a comerlo, pero cada vez que lo lográramos tendríamos sensación de saciedad, no de mejora personal o de crecimiento interno. Otro tipo de acciones nos dejan una sensación agradable en el momento, pero al recordarlas nos traen malestar. Si, por ejemplo, para aliviar nuestras tensiones momentáneas agredimos a alguien, es posible que en ese momento registremos una liberación interna, pero luego surgirá algo parecido al arrepentimiento y comprenderemos que tal cosa no será buena de repetir; también advertiremos que esa forma de proceder no nos hace crecer internamente, no nos mejora. Los actos que dan unidad interna tienen siempre estas cualidades: 1º Dan un buen registro al efectuarlos; 2º Se los quisiera repetir; 3º Se sienten como una mejora personal. Si alguno de esos tres requisitos está ausente, es porque estamos en presencia de acciones habituales necesarias para la vida pero un tanto neutras, o bien acciones placenteras momentáneas, o por último, acciones contradictorias. Los actos unitivos o contradictorios se sienten en el momento, se los recuerda de un modo característico y predisponen futuras conductas. De manera que eludir la contradicción y reforzar los actos de unidad interna es de suma importancia. La disposición a lograr una vida unitiva, marca el comienzo de un verdadero sentido y de una nueva orientación en la conducta diaria. Pensar, sentir y actuar en la misma dirección Frecuentemente descubrimos que estamos divididos entre los que pensamos, sentimos y hacemos. Por lo contrario, cuando logramos hacer algo de acuerdo a nuestras ideas y sentimientos sentimos esa unidad en la que quisiéramos vivir cotidianamente. Pero, son tan diversas las situaciones y tan opuestos los compromisos que debemos afrontar a diario, que la unidad interna se ve seriamente comprometida. Y es la falta de unidad, la que crea sufrimiento. Se puede decir: "¡Es necesario vivir con unidad!". Pero, ¿cómo lograr tal cosa? Comencemos por examinar nuestras actividades rutinarias hasta comprender la profunda división en el pensar, el sentir y el actuar. Por el solo hecho de comprobar esto a cada paso que damos, brotará la respuesta. Pero no será una respuesta teórica, como la que ahora podríamos dar, sino que será consecuencia de una necesidad comprobada. Digamos sintéticamente esto: Toda persona que se preocupa por examinar en su vida diaria las contradicciones entre lo que piensa, siente y hace, advierte la necesidad de cambio en su situación y por ese hecho obtiene de su misma experiencia, la respuesta adecuada. La verdadera solidaridad Consideramos estas ideas: "Donde hay sufrimiento y puedo hacer algo para aliviarlo, tomo la iniciativa. Donde no puedo hacer nada, sigo adelante sin detenerme". Semejantes ideas parecen prácticas, pero nos dejan el sabor de falta de solidaridad. ¿Cómo seguir adelante sin detenernos dejando atrás el sufrimiento, desentendiéndonos del pesar ajeno? Veamos un ejemplo. En medio de la acera, un hombre cae en violentas convulsiones. Los transeúntes se arremolinan dando instrucciones contradictorias y creando alrededor del enfermo un cerco asfixiante. Muchos se preocupan, pero no son efectivos. Tal vez quien llama urgentemente al médico, o aquel otro que pone a raya a los curiosos para evitar el apiñamiento, sean los más cuerdos. Yo puedo ser uno de los que han tomado la iniciativa, o tal vez un tercero que logra algo positivo y práctico en tal situación. Pero si actúo por simple solidaridad creando confusión, u obstaculizando a los que pueden hacer algo práctico, no ayudo sino que perjudico. Lo anterior es comprensible, pero ¿qué quiere decir: "... Dónde no puedo hacer nada, sigo adelante sin detenerme"? No quiere decir que estoy muy contento por lo que sucedió. Quiere decir que mi dirección no debe ser entorpecida por lo inevitable; quiere decir que no debo sumar problemas a los problemas; quiere decir que debo positivizar el futuro ya que lo opuesto no es bueno para otros ni para mí. Hay personas que con una mala entendida solidaridad, negativizan a quienes quieren ayudar y se perjudican ellas mismas. Esas son restas a la solidaridad porque la energía perdida en ese comportamiento debería haberse aplicado en otra dirección, en otras personas, en otras gentes, en otras situaciones en las que efectivamente hubiera obtenido resultados prácticos. Cuando hablamos de resultados prácticos, no nos referimos solamente a lo brutalmente material, porque hasta una sonrisa o una palabra de aliento pueden ser útiles si existe alguna posibilidad de que ayuden. @ ![]() |
![]() |
www.ambiente-ecologico.com / info@ambiente-ecologico.com |