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![]() Aportado por Dra. Gladys Enciso gladys_enciso@advancedsl.com.ar Por Ing. Víctor Flaker vflaker@hotmail.com ![]() Argentina tiene la capacidad de producir a gran escala hidrógeno, el petróleo del futuro. Puede obtenerse a través de la energía eólica aprovechando los potentes vientos de la Patagonia y, además, es un producto de exportación. En el sur está la clave. Los vientos de la Patagonia, de los más constantes y poderosos en el mundo, son una fuente inagotable de energía renovable. Y, transformada en hidrógeno, no sólo se puede almacenar, también exportar. Según Erico Spinadel, presidente de la Asociación Argentina de Energía Eólica y vice presidente de la World Wind Energy Association, está demostrado que instalando unos 6000 molinos, totalizando unos 10 GW de potencia nominal, en tan solo 1000 kilómetros cuadrados en la provincia de Santa Cruz, se podría producir por día y exportar al Japón, por ejemplo, hidrógeno líquido con un equivalente energético a 48.000 barriles de petróleo. Es decir, se podría exportar el 3% de la demanda diaria de energía de Japón, lo que será rentable una vez que el barril de petróleo supere el costo de los 40 dólares. En Utah, Estados Unidos, paneles para captar energía solar instalados en junio de 1996 por un consorcio de agencias privadas y gubernamentales. Como ejemplo de que el uso del hidrógeno será cada vez más frecuente la General Motors aumentó su presupuesto de investigación de celdas de combustible de hidrógeno para los autos de 1 millón de dólares anuales en 1990 a 100 millones este año. Además, casi todos los principales fabricantes de automóviles ya disponen de un prototipo alimentado con este tipo de combustible, que deja como residuo vapor de agua y cuyo aspecto externo es el de un vehículo convencional. La energía primaria para la producción de hidrógeno por electrólisis, el viento, es gratuita, limpia y renovable, pero para aprovecharla, se necesita inversión. "Si el país tuviera un rumbo claro -afirma Spinadel- ya se estaría instalando en Santa Cruz la primera fábrica con tecnología eólica alemana, un proyecto a punto de concretarse en octubre del 2001, pero desactivado a causa de la situación actual. Esa planta, que demandaría una inversión de 600 millones de dólares, habría empleado a unas 600 personas". La energía eólica ya ha creado 30.000 puestos de trabajo en Europa. Quienes trabajan por una energía limpia y renovable son, extrañamente, considerados idealistas. No por mucho tiempo, porque las energías alternativas comienzan a cobrar relevancia por motivos muy concretos: El peligro del calentamiento global; la pronta falta de petróleo; la ventaja de proveer energía eléctrica a las áreas rurales; el aprovechamiento de fuentes de energía gratuitas, como el Sol y el viento, que además no contaminan. Día a día avanza la tecnología -y también las leyes- que harán, que en un futuro, los molinos de viento, y también los paneles solares, además de otros recursos no contaminantes, sean cada vez más usados por el consumidor común, y por ello, cada vez más accesibles. Para entender de qué se trata, es necesario saber que el mundo de la energía se divide en dos: Aquella renovable, que proviene del viento, el agua, el Sol en última instancia. Y aquella que no lo es, que se obtiene del petróleo, gas, carbón (representan más del 80% de consumo energético mundial) y todos aquellos recursos que se extinguen, cuya combustión emite dióxido de carbono, la principal causa del calentamiento global. La energía renovable es naturalmente inagotable y limpia. Un buen negocio Convencer a las grandes empresas de que la tecnología verde es un buen negocio empieza a ser primordial. Según estudios recientes publicados por la revista Nature, el peligro del calentamiento global ya no está tan lejos como para darse el lujo de no pensar en él. Para el año 2020, la temperatura de la Tierra podría ascender unos 2 grados centígrados, y hacia fines de este siglo, la cifra podría llegar mínimamente a los 7 grados. Algunos grados más de temperatura podrían no preocupar a una persona desprevenida, pero los científicos no se cansan de explicar que este fenómeno trae aparejado mayores eventos meteorológicos extremos, como huracanes, inundaciones y sequías, y expansión de enfermedades como la Malaria y el Dengue. Según una nota de The Economist, tras la caída del Nasdaq por el derrumbe de las empresas de Internet, los inversores comienzan a ver con buenos ojos a las empresas llamadas de tecnología energética (TE) dedicadas al mercado de la energía renovable. Como ejemplo, el Gobierno británico tiene como meta producir el 10% de la electricidad a partir de fuentes renovables para el año 2010. El primer ministro británico, Tony Blair, además de anunciar un fondo de 146 millones de dólares para fomentar la inversión en estos campos, dijo que se avecina una "revolución industrial ecológica" e instó a las empresas a invertir en tecnología ecológica. La Royal Dutch/Shell Group escuchó el llamado, y comienza a volcarse hacia la energía limpia a través de su departamento llamado Shell Renovables. Allí funciona Shell Solar que es la cuarta compañía en el mundo en investigación, desarrollo y manufactura de energía fotovoltaica. El grupo anunció el año último que invertirá en los próximos 5 años un billón de dólares en energía solar y eólica. El fin del petróleo El amor a la onda verde no es el único impulso que obliga a los gobiernos a pensar en energías alternativas. Hace décadas que científicos, investigadores y empresarios se preguntan hasta cuándo el mundo contará con el petróleo como principal fuente de energía. Según un informe de la revista Newsweek del 17 de abril último, en 1970 se pronosticaba el fin del petróleo para el año 2003. Este año, las mismas proyecciones extienden el plazo hasta el año 2046, aunque el polémico Kenneth Deffeyes, profesor de la universidad de Princeton, vaticine que en dos años, o tal vez seis el declive de la producción de petróleo se hará notar en todo el mundo. Lo cierto es que los expertos coinciden en que definitivamente para el año 2100 la utilización del petróleo y de otros combustibles fósiles podrían ser abandonados completamente. Y esto produce un gran alivio entre aquellos que quieren -especialmente después del 11 de septiembre- independizarse de Oriente Medio (que tiene dos tercios de las reservas de petróleo en el mundo). Soplo argentino En nuestro país, a pesar de tener buena materia prima para aprovechar otro tipo de energías como la eólica y la solar, actualmente más del 90% de nuestro consumo energético proviene de fósiles. Pero sus posibilidades de crecimiento comienzan a verse. Según una investigación publicada en la página web ecodigital.net, en el mundo, más de 150 millones de hogares reciben la energía que se genera gracias al viento. Esta es una industria que tiene un crecimiento sostenido que supera el 25% anual. Actualmente, la Argentina cuenta con nueve parques eólicos, y uno que se inaugurará próximamente en La Pampa, que tendrá los molinos más potentes de América del Sur, gracias al esfuerzo de la Cooperativa de Servicios Públicos de General Acha (COSEGA). Esta instalación abastecerá un tercio del consumo de los 11.800 habitantes de la población. Según explica el ingeniero Spinadel, la energía eólica puede utilizarse en la Argentina a tres niveles de potencia:
Instalar un molino tiene un costo aproximado de 2500 dólares por kW. Para entender a cuánto asciende esta cifra, conviene saber que una escuela en Castelli tiene un molino de 2 kW que abastece perfectamente sus necesidades. En Argentina, entre 1994 y 2001 se pasó de 10 a 21 megavatios de potencia instalada. Sí, el mercado ha crecido, pero todavía se encuentra muy por debajo de los valores que se manejan en otros países: Alemania (produce 9.500 MW); España (3.500 MW); USA (3.200 MW) o Dinamarca (2.600 MW). A nivel mundial hay hoy en día instalados aproximadamente 24.000 MW. Las cifras son contundentes, teniendo en cuenta que la Patagonia, por sí sola, estaría en condiciones de generar suficiente energía como para abastecer todo el MERCOSUR y exportar un importante excedente al mundo entero. En Comodoro Rivadavia, el 10% de la energía es de origen eólico. Tierra del Fuego, Santa Cruz y Chubut tienen un potencial eólico extraordinario, como Río Negro, Neuquén y la costa marítima de la provincia de Buenos Aires. No sólo el sur de nuestro país tiene esta virtud. La provincia de Buenos Aires tiene una capacidad eólica similar a la de Alemania, el país con mayor potencia eólica instalada. Pero, políticas gubernamentales hicieron -como se verá más adelante- que ésta sea una industria con viento en contra. A pesar de todo, algunas cooperativas privilegiadas, no obstante las limitaciones originadas por la privatización del mercado eléctrico, fueron las encargadas de estos emprendimientos. Legislación Tal como afirma Spinadel, todos los países que utilizan masivamente la energía eólica para la generación eléctrica cuentan con una legislación adecuada para ello. En la Argentina, Greenpeace ha desarrollado una intensa campaña nacional para lograr una serie de instrumentos legislativos que permitan desarrollar la energía eólica a gran escala. "Ninguna fuente energética se impone en el mercado sin que exista una decisión política al respecto", afirma Juan Carlos Villalonga, coordinador de Energía de Greenpeace Argentina. Se ve claro, por ejemplo, en los Estados Unidos, donde para impulsar el mercado doméstico, el ex presidente Clinton anunció en 1997 una campaña para instalar sistemas solares sobre un millón de edificios en los Estados Unidos para 2010. Y en Madrid, ya está regulado el uso de la energía solar: Los edificios nuevos y reciclados obtendrán de esta manera agua caliente. "En el caso de las energías renovables -asegura Villalonga- se necesitan en Argentina decisiones que les permitan competir con mayor lealtad con respecto a las fuentes convencionales. "Por ejemplo, cuando se carga el auto con nafta, no se paga por el impacto ambiental que causarán los gases tóxicos. Implícitamente hay un gran subsidio ambiental. Si se incorporaran estos costos, las energías limpias serían competitivas y su precio bajaría en el mercado". Se estableció a finales de 1998 el Régimen Nacional de Energía Eólica y Solar (Ley 25.019). "En realidad, -afirma el integrante Greenpeace- la ley fue pensada para promover la energía eólica. Su finalidad es otorgar seguridad jurídica a quien invierte en este rubro, y lograr el pago de un reembolso de un centavo por cada kW de energía que se genere, para que la ecuación económica de quien invierte sea más atractiva." El precio de la electricidad en el mercado mayorista es de unos 2,8 centavos y el costo de generación de energía eólica supera los cuatro centavos. "Este canon lo deben pagar el resto de las fuentes de energía". Desde su óptica, Villalonga relata increíbles idas y venidas con respecto a esta norma: "En septiembre de 1998 se promulgó la ley. Inmediatamente, por diferentes consideraciones, Menem la vetó. El congreso la volvió a aprobar, pero hasta diciembre de 1999 no se reglamentó. Recién a comienzos del 2001 se pusieron en marcha las resoluciones internas, pero hasta ahora no se pagó un solo centavo. Dice Villalonga que "el golpe final lo dio Cavallo cuando los fondos acumulados a través de esta ley se usaron en diciembre (2001) para pagar al FMI. Entonces -se pregunta- ¿Qué credibilidad tenemos ante los inversores extranjeros?" Este desorden dio pie a que el ex-presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, por decreto, posibilite que Brasil y no Argentina sea el boom del desarrollo eólico en América Latina, y ya fabrique sus propios molinos de viento. Una decisión política Según Thomas Johansson, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) "El cambio hacia formas renovables de obtención de energía no contaminante, como la solar, y la eólica es posible, pero demandará un largo plazo, posiblemente un siglo". "Toda la energía disponible de un país, en el futuro, podría provenir de fuentes renovables, pero para esto hace falta crear conciencia en las autoridades, marcos legales e incentivos para el sector privado. También hay que tratar de que se bajen los costos de producción y de adquisición". ¿Por qué este sistema no ha adquirido mayores dimensiones? Según el funcionario de las Naciones Unidas, el dilema básico que la comercialización de la tecnología fotovoltaica ha enfrentado durante casi 20 años es que los mercados explotarán cuando el precio de los módulos baje. "Uno de los temas más politizados a nivel mundial es el de energía", concluye Spinadel. Premisa que parece agudizarse en la Argentina, donde se emprenden ambiciosos planes para obtener réditos electorales a corto plazo, pero que se desintegran en el mediano y largo plazo. Héctor von Rave, director ejecutivo de la Asociación Argentina para el Uso Racional de la Energía (A.A.P.U.R.E) brinda un dato alarmante. En este caso, se refiere a la provincia de Buenos Aires. "Existen 376 escuelas rurales energizadas. Sería una buena noticia si no fuera porque están abandonadas. Unas cuentan con energía eólica, otras con energía solar y otras tienen ambas, combinadas. Pero como no se les realiza ningún tipo de inspección o mantenimiento, se trata de una inversión completamente venida a menos". Es decir, el mundo avanza en el sentido de la energía renovable. La Argentina da sus primeros pasos y tiene espléndidas ventajas potenciales. Pero para seguir adelante, el impulso político debe soplar a favor. @ ![]() |
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