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   Edición 85 / Septiembre - Diciembre del 2002

Publicaciones



Fuegotecnia




Control de Humo en
Edificios Elevados




Por Ing. Néstor Alejandro Tomé
Consultor en Higiene y
Seguridad en el Trabajo

Argentina


En el proyecto de los edificios elevados debería considerarse, en todo momento, los riesgos que el humo causaría a sus ocupantes. Debe asegurarse una atmósfera libre de todo producto de combustión. En edificios incendiados, la muerte generalmente sobreviene por el humo (gases tóxicos producto de la combustión) y asfixia por falta de oxígeno, está en el orden del 62%.


La producción de humo en un incendio es un mecanismo muy complejo, ya que depende de los materiales expuestos al fuego, muchos de los cuales producen gran cantidad de humo con rapidez. Por eso, es necesario contar con una legislación apropiada y utilizar materiales acordes al tipo de riesgo.

Para el caso de edificios elevados y/o grandes centros comerciales / públicos, el control del humo tiene por objeto garantizar la seguridad de la evacuación de las personas y facilitar la intervención de los bomberos.

La función de las escaleras como parte de vías de evacuación, deben evaluarse adecuadamente teniendo en cuenta la altura y el número de ocupantes por piso. Según cálculos realizados en Canadá, el tiempo de evacuación de un edificio de 50 pisos con 240 personas por piso, es de dos horas once minutos. Dicho tiempo resulta inaplicable, dado que se ha calculado suponiendo que todas las personas están en movimiento y bajando las escaleras a una velocidad normal. Pero ésta depende del grado de hacinamiento y se reduce a cero cuando el espacio por persona disminuye hasta 0,2 m2 aproximadamente.

Para el tiempo de escape se han propuesto en EE.UU. y Canadá un límite de siete minutos, lo que significa que muchos ocupantes de edificios altos necesitarán escapar a un lugar seguro dentro de los mismos. El lugar seguro podrá ser construido con resistencia homologada al fuego y equipado con alimentación de aire. Las vías de acceso al mismo deberán permanecer libres de humos.


Emisión de humo y visibilidad

La emisión de humos está íntimamente relacionada con los materiales que se queman, por consiguiente, la visibilidad cuando hay humo dependerá de la diferencia de color entre el objeto y su entorno, de la dispersión de la luz y de las diferencias individuales de la visión.

La densidad óptica del humo (capacidad de oscurecer la luz) es una propiedad fácilmente medible y que se ha relacionado con la visión humana en atmósferas con humo.

Se debe considerar como una densidad óptica razonable no más de 7,8; por encima de este valor los ocupantes de edificios corren peligro. Dicho valor representa una concentración de humo de 1% respecto a la atmósfera original en la zona del incendio, y se acepta como tolerable.

Gran parte de los trabajos canadienses desarrollados, adoptan dicha cifra.

Los que corresponden a aquellas condiciones son en las que es posible distinguir una letra color negro de 150 mm de altura sobre un fondo blanco con una iluminación de 108 lux a una distancia de 9 m. Esto concuerda con los trabajos de Silversides, R.G. "Measurement and control of smoke in building fires", según lo cual una densidad óptica por metro de 0,2 resulta ser la máxima aceptable para que una persona pueda cruzar un espacio de 4,5 m en un edificio con humo para alcanzar una vía de escape, prueba establecida arbitrariamente.


Medidas para el control del humo

Debemos recordar que el control de humos tiene por finalidad garantizar la evacuación y supervivencia de las personas. Para ello debemos contar con:

  • Aberturas situadas estratégicamente para permitir la salida de humo y calor. Tales aberturas deben ser de accionamiento automático.
  • Sistemas de presurización.
  • Medidas para el control de humo, tales como: Pantallas de contención, cortinas, etc.

Las medidas preventivas estarán determinadas sobre la base del tipo de ocupación del edificio, y dependerá de:

  1. Número de ocupantes/personas
  2. Destino y/o función del edificio

Los edificios de pública concurrencia e institucionales (torres), la seguridad de vida de los ocupantes debe ser condición dominante.


Sistemas para el control de humo

Los sistemas para el control pueden clasificarse como:

  • Naturales
  • Mecánicos

Los naturales confían en factores ambientales para mover el humo hacia el exterior de los espacios ocupados; los mecánicos utilizan equipos inyectores de aire. El sistema más confiable es el mecánico.

Algunas veces, y dependiendo del destino de los edificios, puede ser necesario incorporar mecanismos de alivio de explosiones, incluyendo aberturas automáticas, construyendo muros y cubiertas débiles, que en caso de explosión romperán y facilitarán la liberación de presión, reduciendo así los daños.

Los sistemas de ventilación para la extracción de humo y calor logran los siguientes objetivos:

  1. Mantener las vías de evacuación y acceso libres de humo.
  2. Facilitar las operaciones de lucha contra incendios.
  3. Retrasar o impedir el flash-over (*), evitando el pleno desarrollo del incendio.
  4. Reducir los daños causados por el humo y el calor.
  5. Disminuir los riesgos estructurales del edificio en caso de incendio.

Como conclusión, podemos manifestar que todo edificio elevado y/o grandes centros comerciales, culturales, etc., presenta problemas de seguridad para las personas ante un incendio, siendo así la presurización el sistema más adecuado para asegurar las vías de evacuación. @


(*) Flash-over: Inflamación súbita generalizada. Este efecto puede ocurrir en un incendio de propagación lenta o por una fuente de calor radiante que se desarrolla gradualmente en las paredes y en el techo con suficiente energía para iniciar el proceso de descomposición, con la consiguiente liberación de gases combustibles. Cuando la mezcla de estos gases con el aire ambiente alcanza el nivel de inflamación, cualquier fuente de ignición puede hacer que toda la masa se inflame casi instantáneamente.



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