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   Edición 85 / Septiembre - Diciembre del 2002

Publicaciones



El Mercurio de la Salud

Gastroenterología:

Celiasis

Por María Cecilia Lanuque
mercurio_salud@mercurio.com.ar

Argentina


Puede ocasionar síntomas muy concretos o producir cuadros no específicos con la enfermedad. En ambos casos la solución es la dieta restrictiva de por vida.


Durante la digestión, las sustancias nutritivas van sufriendo transformaciones hasta ser asimiladas por la sangre a través de la superficie que recubre la luz del intestino o mucosa intestinal. Una absorción normal requiere una perfecta integridad de la misma.

En un individuo sano, el intestino delgado está recubierto de protuberancias microscópicas (vellosidades intestinales) que aumentan la superficie de absorción y permiten un mayor contacto de los alimentos con las células epiteliales de la mucosa. Estas células tienen la misión de absorber las sustancias útiles al organismo para asegurar su crecimiento normal.

La mucosa intestinal no es lisa, presenta pliegues con forma de dedos agrupados a lo largo de todo el tracto intestinal que incrementan notablemente la absorción del intestino.

En el celíaco, el gluten (compuesto de 30 proteínas insolubles en agua, que se encuentra en todos los granos de cereales) provoca un daño a estas vellosidades (incluso llega a producir su total desaparición), especialmente en la parte superior del intestino o yeyuno. Este daño reduce la capacidad de absorción de los alimentos y las sustancias no absorbidas, aumentan el número y volumen de las evacuaciones. La exposición del celíaco al gluten produce la destrucción de las vellosidades junto a sus enzimas digestivas. El resultado es una mucosa plana y la consiguiente reducción de la superficie de absorción.

La Celiasis es una enfermedad crónica, caracterizada por la intolerancia permanente al gluten, y más específicamente a su fracción proteica, la gliadina, así como las proteínas análogas de algunos cereales, (trigo, avena -avenina-, cebada -hordeina- y centeno -secalina-, recordados por la sigla TACC), y de sus derivados, produciendo una lesión de intensidad variable en la mucosa del intestino delgado, que ocasiona una inadecuada absorción de los nutrientes y puede provocar múltiples signos negativos.


Teoría patogénica

Por qué dichos cereales, inofensivos para la mayoría de la gente, dañan la mucosa intestinal de las personas celíacas, permanece aún sin respuesta.

La teoría patogénica más aceptada, pero no del todo confirmada, sería que la unión de los pépticos tóxicos de la gliadina con ciertas moléculas de HLA (antígeno de histocompatibilidad o sustancia proteica que da origen a la formación de un anticuerpo con el que reacciona específicamente) de clase II del enterocito (célula del intestino), produciría la estimulación de linfocitos T (leucocitos de las llamadas "células asesinas" y secretan compuestos químicos esenciales a nivel inmunológico que ayudan a las demás células a destruir proteínas extrañas y resisten frente a la proliferación de células cancerosas), que a su vez desencadenarían la activación en cascada de los mecanismos inmunitarios celulares, que serían los responsables en último término de la aparición de las lesiones intestinales.

No todos los portadores de HLA desarrollan la enfermedad, lo que hace plantearse la hipotética existencia de factores ambientales y/o genéticos.


Manifestaciones clínicas

Varían notablemente de un paciente a otro, dependiendo del grado de afectación de la mucosa intestinal. Pueden diferenciarse dos grandes grupos:

Manifestaciones gastrointestinales: Proceden de las lesiones del epitelio intestinal y de la acumulación en el intestino de los alimentos que no pueden ser absorbidos. Algunas son: Diarrea (puede originar deshidratación, de mayor compromiso en los niños), pérdida de peso (derivada de la carencia nutricional, puede relacionarse con retraso del crecimiento), debilidad y cansancio (consecuencia también de la mala nutrición y acompaña a la anemia), flatulencia y borborigmo (por acumulación de gases en el intestino derivados de la fermentación intraintestinal del bolo alimenticio no absorbido), dolor abdominal y vómitos.

Manifestaciones extraintestinales: Son orgánicas y sistémicas derivadas de las múltiples carencias nutricionales, por lo que son variables y pueden dominar el cuadro clínico. Pueden ser: Orales, (estomatitis aftosa -aparición de llagas en la boca- y alteraciones en el esmalte dental), neurológicas (inflamación y degeneración de los nervios periféricos, miopatías -alteración muscular causada por una disfunción nerviosa-, ataxia cerebelosa -dificultad de coordinar movimientos, marcha tambaleante y desequilibrio postural por lesiones en el cerebelo-, y depresión), hematológicas (déficit de hierro, ácido fólico, vitamina B12, anemia ferropénica), hepáticas, reproductivas (impotencia o infertilidad en el varón, menarquia -primer menstruación- tardía, amenorrea -ausencia de menstruación-, menopausia precoz, infertilidad y abortos espontáneos en la mujer) y cutáneas (prurito y erupción, callos, manchas de color rojo en la piel y hematomas).


Cómo se diagnostica

Ante la sospecha clínica de enfermedad celíaca se debe realizar la medición de anticuerpos específicos en la sangre, con una biopsia de intestino y por la sintomatología.

La biopsia intestinal se efectúa introduciendo por la boca (método peroral), hasta la parte superior del intestino delgado, una sonda provista en su extremo de una cápsula especial que permite obtener una muestra minúscula de mucosa intestinal, para ser analizada en el microscopio. El número de biopsias necesario para el diagnóstico así como el momento en que éstas deben realizarse, es objeto de debate constante entre los especialistas.

En los análisis de sangre se determina el nivel de anticuerpos contra la gliadina y el nivel de anticuerpos contra la mucosa intestinal dañada. Todos estos anticuerpos tienden a negativizarse con la dieta de exclusión de gluten.


Tratamiento

El único tratamiento necesario para el celíaco es la absoluta eliminación en la dieta de alimentos que contengan gluten y debe mantenerse durante toda la vida. Tras una dieta libre de gluten, en dos semanas se produce una mejoría de la sintomatología en la mayoría de los casos.

Ante la duda de que un producto contenga gluten, no es recomendable consumirlo. Evitar el gluten no es tan sencillo. Hasta el 80% de los productos de un supermercado no son aptos para el consumo de un celíaco, pero pocas etiquetas lo advierten. Las asociaciones de celíacos distribuyen libros con los productos que pueden consumir. Tampoco es una garantía porque las empresas fabricantes cambian constantemente de ingredientes sin comunicarlo.

En los primeros años de la infancia lo fundamental será lo educativo, en el sentido que los familiares directos aprendan lo básico, de qué se trata, lo que se puede y lo que no se puede en referencia a la dieta.


Clasificación de alimentos según su contenido en gluten

Alimentos que NO CONTIENEN gluten por naturaleza: Carnes y vísceras frescas, congeladas y en conserva al natural, jamón cocido de calidad extra, embutidos caseros, panceta; pescados y mariscos frescos; verduras, hortalizas y tubérculos; todo tipo de legumbre; toda la fruta al natural; cereales como el arroz, maíz, soja, tapioca y mijo, así como sus derivados; huevos frescos; leche y sus derivados; azúcar, miel y edulcorantes; aceite de oliva, mantequillas, grasas animales; café en grano o molido, infusiones y refrescos; vinos, bebidas espirituosas; frutos secos naturales; sal, vinagre de vino, manzana, especias en rama y grano.

Alimentos que CONTIENEN gluten: Trigo, avena, cebada y centeno y todos sus productos derivados; bebidas destiladas o fermentadas a partir de cereales; leches malteadas y alimentos malteados; chocolate (salvo expresa autorización del fabricante).


Consideraciones finales

Es importante no hacer sentir al celíaco como alguien anormal o problemático para su entorno. El apoyo familiar es invaluable para lograr la aceptación de la dieta. Cada edad traerá nuevos planteos, incertidumbres, estancamientos, dificultades y rebeldías, por lo que el compartir las dudas con otra persona que pueda aportar experiencias satisfactorias es vital. @




El Mercurio de la Salud

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