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   Edición 85 / Septiembre - Diciembre del 2002

Opinión



La Inocencia Perdida


Por Rafael Pérez Jaramillo (*)
rap@sinfo.net

Panamá


Para resumir el asunto, reitero que tal como está escrito el Tratado de Neutralidad, cualquier nave de guerra puede pasar por el Canal


Un país con Canal, no es lo mismo que un Canal con país. Pero para nuestra desgracia muchos necesitan ver un camino donde realmente hay una Nación, y necesitan hacer algo peor: Que haya un Canal sin país.

Sí, cualquier día de estos amanecemos (si es que amanecemos) con que un barco con carga radiactiva estalló y dejó una zanja más ancha que larga. En adelante, todos los barcos podrán cruzar del Atlántico al Pacífico sin un país que les estorbe, porque el Canal se extenderá entre la frontera de Costa Rica y la de Colombia. Los expertos en leyes han dado en llamar a este cataclismo advertido, derecho al "paso inocente".

Dejando de lado el sarcasmo ante semejante corte culebrón (Corte Culebra es una lombriz al lado de la anaconda que va a quedar), siento que el asunto es realmente serio. En 1995 yo había escrito un artículo (por error lo publicaron con otro nombre, pero al día siguiente corrigieron) titulado "Crucero del terror", en el que citaba las palabras de un funcionario de la Comisión del Canal intentando tranquilizar a la ciudadanía con la especie de que no debemos preocuparnos por el cruce de cargas radiactivas por un Canal donde la inocencia se había perdido hacía tiempo. ¿La razón? Sencilla: Durante años se ha visto por el Canal el paso inocente de cargas mucho más peligrosas y nada ocurrió.

Recuerdo que ironicé diciendo una rima que más o menos decía así: "El día que la mataron, Marcelina estaba de suerte; de cinco tiros que le dieron, sólo uno era de muerte".

Hace unos días vi y escuché en el noticiero de la tarde, de Canal 2, que un submarino de guerra estadounidense se había quedado varado por accidente en el Canal. Da la casualidad que, en horas de la mañana, alguien me había emplazado por un artículo de opinión que yo había publicado en este diario, en el que criticaba el Tratado de Neutralidad porque con él se permitía el cruce de barcos con carga peligrosa por el Canal. Alegaba yo en la discusión, que eso estaba implícito en la letra del Tratado.

En el artículo III de este Tratado se dice que las "naves de guerra" (no importa si las viene pilotando Bin Laden), de "todas las naciones" tendrán en todo tiempo el derecho de transitar por el Canal, sin ser sometidas a "inspección".

Además, esas naves "tendrán derecho de negarse a revelar" su "carga". No es como en los aeropuertos que a los inocentes que van de paso, no se les permite el paso inocente: Les pueden revisar las maletas, despojar de los zapatos, y revisar las uñas con palillos a ver si traen un misil. Por el Canal puede pasar inocentemente un misil disfrazado de barco, y eso está en un Tratado impuesto en 1977.

Para resumir el asunto, reitero que tal como está escrito el Tratado de Neutralidad, cualquier nave de guerra puede pasar por el Canal sin estar obligada a revelar si trae un gigantesco hongo de humo nuclear. Yo no sé si a esta lotería de la muerte también se le puede llamar "paso inocente". En un mundo como en el que vivimos, "daño colateral" es el eufemismo para encubrir la masacre de miles de civiles "inocentes" que no saben qué pasó, y que mueren en un bombardeo que los pulveriza.

Acá estamos más adormecidos porque "Daño Colateral" es una película mala con Arnold Schwarzenegger, con la que se prepara el escenario del "terrorismo" en Colombia como la antesala de la militarización de la región, y nadie se da por enterado. En un ambiente así, no me resulta extraño que en Panamá se nos quiera hacer ver que damos un inocente paso al permitir el "Paso Inocente" de la muerte.

Volviendo al tema, tal como dije arriba, hace años la Comisión del Canal nos tranquilizó diciendo que no había razón para que nos preocupáramos en Panamá. La carga radiactiva era una de muchas otras cargas peligrosas que habían transitado por el Canal de la inocencia. No había que escandalizarse ante el temor de que la niña perdiese la virginidad con el tránsito radiactivo, porque ese "paso inocente" ya lo había dado hacía muchos años atrás.

Para mí, el reciente accidente del submarino de guerra cruzando el Canal es un chance casado (en esta lotería de la muerte) con lo que ha dicho recientemente la Autoridad del Canal. El administrador de esta entidad, Alberto Alemán, se encargó recientemente de ofrecernos una versión revisada, corregida y aumentada de lo que dijo el funcionario de la Comisión del Canal hace años.

Alemán dijo, según fue citado: "Somos totalmente inconsistentes (¿Habrá querido decir inocentes?) porque por el Canal pasan buques y submarinos de guerra que traen no solamente plutonio, sino bombas nucleares". Cuando terminé de leer esto, recordé nuevamente a Marcelina: "Antes de fallecer, Marcelina se alegró; de 20 misiles que le lanzaron, sólo uno la mató". @


(*) El autor es periodista de La Prensa: www.prensa.com. Corporación La Prensa; Teléfono: (507) 222-1222, Apartado 6-4586 El Dorado.- Avda. 12 de octubre, Hato Pintado, Panamá, República de Panamá.





 

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