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   Edición 85 / Septiembre - Diciembre del 2002

Columnistas



Intrusos, Selva, Guaraníes, Muerte




Por Martín González Martínez
Director de la Reserva Yaguaroundí
yaguaroundi@yahoo.com

Argentina


Corría enero, una sequía abrasadora asolaba la mayor parte del territorio Misionero, los arroyos casi secos, el monte con peligro de incendiarse, todo el mundo sabía que una chispa podía causar un desastre, la prohibición de hacer fuego era lógica, ya en San Pedro el año anterior, después de las heladas de julio, hubo incendios que comenzaron en los pastizales secos y se propagaron hacia la Reserva de Araucarias causando mucho daño. Para muestra un botón, dirían algunos.


Gran sorpresa cuando desde la Ruta 14 a la altura de Paraíso, vemos elevarse hacia el cielo columnas de humo en plena serranía selvática, preguntamos en el pueblo, (que poco tiene de paradisíaco), la causa del humo: "Son los intrusos" nos dijeron,"se meten en una propiedad, hacen rosado, queman, limpian, plantan porotos o maíz y a los cuatro o cinco meses le venden la ocupación a otro por $1000.-o por una yunta de bueyes y se van a ocupar otra tierra mas adelante, repitiendo la operación, ¡viven de eso! ¡Igual que en Brasil!"

Nos quedamos muy mal, se estaba destruyendo patrimonio natural y en pleno Corredor Verde y como si no los vieran, nadie hacia nada.

Pasaron los meses, esta vez en Agosto, con bastante frío, llovió, salió el sol, decidimos con mi esposa Adelaida y Ramón el Guardaparques de la Reserva Yaguarundí ir a llevarle ropas y calzado que nos dieron amigos de Buenos Aires, para los Guaraníes del poblado Guavirá Poty, tomamos el camino frente a Paraíso guiados por un cartel que reza "a Capilla Santa Rita" hicimos un par de kilómetros y comenzamos a observar los resultados del humo que viéramos en el verano, un sector tras otro arrasados por gente que con motosierras estaban haciendo tablas de los árboles tumbados y el piso como pintado de negro por los restos de lo que antes fuera el sotobosque, las orquídeas y los nidos de pájaros, en medio de esa desolación, se levantaban unas carpitas de plástico negro donde una mujer embarazada estaba rodeada de varios chicos "en la puerta" mirándonos pasar.

Este paisaje se repitió incansablemente hasta que llegamos a trescientos metros antes del poblado aborigen, fuimos recibidos con alegría por el cacique Cornelio Martínez y su gente, les entregamos los elementos que llevábamos y se nos retribuyó con unas hermosas canastas y tallas artesanales. Luego tímidamente, como con temor, nos comenzaron a mostrar los desmontes que estaban haciendo los intrusos en las proximidades, sobre las tierras Guaraníes, tierras que les habían sido entregadas por la provincia, tras muchos años de reclamos.

Las 500 hectáreas que les permitían vivir ajustadamente, les estaban siendo arrancadas y destruidos los árboles que les daban alimentos, las plantas con que se curaban y como si fuera poco, ya sentían amenazada su seguridad física por esos grupos desenfrenados.

¡Nos estaban pidiendo ayuda! Con esa sumisión que los llevó durante 500 años a perder todo frente al invasor y que hoy les estaba pegando el último golpe. Con gran desesperación les prometimos intentar todo lo posible, denunciaremos, escribiremos a organismos internacionales.

Estábamos frente al caos jurídico, a la destrucción de unos pobres por otros pobres, a la ocupación ilegal de propiedades, a la destrucción de las posibilidades turísticas que tiene Misiones, ya que estamos hablando de serranías selváticas con gran biodiversidad y con arroyos de hermosos saltos que proveen de agua potable a pueblos que están a kilómetros río abajo.

Nosotros somos responsables del proyecto ecológico Reserva Yaguaroundí y tomamos contacto hace poco con un señor llamado Marcelo Bernardy, que posee tierras linderas, este señor, radicado en el exterior, nos dio en tenencia sus tierras, de gran valor ecológico (863 Hectáreas, también pegadas a la comunidad Guavirá Poty), con el objeto de incorporarlas al área protegida, por convenio que se haría con el Ministerio de Ecología de la Provincia de Misiones, pero también hoy, ese predio está siendo intruido por una cantidad no determinada de personas, ante nuestra total impotencia.

Apelamos ante las autoridades provinciales y nacionales, que dispongan una urgente solución para las partes intervinientes en esta lamentable situación antes de que caigamos en una espiral de violencia, o en un estado anárquico, ya que sabemos que este cuadro se repite en distintos lugares de la Provincia.

Denunciamos esta situación con el ánimo constructivo de encontrar una salida positiva y estamos dispuestos a apoyar y colaborar con las iniciativas que aporten soluciones duraderas.

Tenemos confianza en nuestras autoridades, que hasta hoy quizás, no han apreciado la real dimensión del problema, y esperamos que tomen las decisiones más acertadas. @








 

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