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Cada año se registran en el mundo numerosos casos de cetáceos varados en las costas. Un "varamiento" implica que ballenas o delfines aparecen en las playas, quedando en evidencia fuera del agua para los observadores humanos al bajar la marea. El caso de Península Valdés Desde 1970, la población de ballenas francas de Valdés ha sido monitoreada por nuestros investigadores, quienes determinaron que la tasa de crecimiento anual es de 6.9%. El número de ballenas varadas se ha incrementado a lo largo de este período. A modo de ejemplo, sólo unos pocos ballenatos aparecían muertos en las playas en los años 70, mientras que en el 2000, investigadores de Puerto Madryn registraron 14 muertes de ballenatos. Sin embargo, el incremento en el número de ballenatos varados es también de 6.9% anual, en coincidencia con el incremento del tamaño poblacional total. A pesar de este dato, sabemos que es fundamental continuar estudiando cada varamiento, para mantener un registro permanente del estado general de salud de las ballenas y estar alertas ante posibles enfermedades u otras amenazas que afecten su ciclo de vida. Si bien el tamaño y el crecimiento de la población de ballenas francas de Sudáfrica son similares a los de la población de Península Valdés, el número de varamientos registrados anualmente en las costas sudafricanas es la mitad o menos que el registrado en Argentina. Esta diferencia puede deberse a las características geográficas excepcionales de Península Valdés, donde las marcadas mareas de los golfos pueden arrojar a las costas los cuerpos de las ballenas muertas que luego pueden ser halladas con relativa facilidad en las extensas playas de suave pendiente de la península; o también a otras causas que aún no conocemos. ¿Cómo podemos ayudar? No hay mucho que podamos hacer cuando las muertes de cetáceos se producen por causas naturales. En toda población silvestre es normal y esperable que una cierta proporción de individuos, en particular las crías, muera cada año. Los recientes casos de ballenas varadas en Puerto Madryn trajeron gran alarma a la comunidad, precisamente porque los varamientos se produjeron en una zona poblada. Pero la mayoría de las veces, cuando los varamientos se dan en zonas alejadas de las ciudades, estos pasan desapercibidos ante los ojos de la comunidad en general, y la población de ballenas, con su ciclo normal de nacimientos y muertes, sigue su curso natural y anónimo sin llegar a las portadas de los diarios o a los programas de televisión. En cambio, sí podemos (y debemos) trabajar para disminuir el impacto de las muertes causadas por actividades humanas. Hasta el presente, la tasa de incremento poblacional en Valdés es similar a la de mortandad de ballenatos, lo que sugiere que quizás no haya un problema de salud alarmante en esta población. Sin embargo, existen amenazas que pueden afectar seriamente el futuro de las ballenas. La frecuencia de los ataques de gaviotas a las ballenas se ha incrementado en los últimos años, y sabemos que estos ataques afectan negativamente el comportamiento de madres y crías. En especial estas últimas podrían sufrir de desnutrición si las reservas de grasa de sus madres que deberían ser utilizadas para la lactancia son en cambio empleadas para huir de los ataques. También hemos detectado ballenas con heridas indicadoras de colisiones con hélices de lanchas y barcos, otras con sogas enredadas en sus bocas, y sabemos que la contaminación del agua afecta seriamente la salud de los mamíferos marinos. En el Instituto de Conservación de Ballenas estamos trabajando en colaboración con investigadores de Puerto Madryn para estudiar cada ballena varada en la población de Valdés. Cada animal es inspeccionado para detectar heridas o contusiones externas o internas que puedan alertar sobre colisiones con embarcaciones o enmallamientos; y se obtienen muestras de tejidos que son analizadas para determinar niveles de contaminantes en su cuerpo, evidencias de enfermedades en su sangre y aparato respiratorio, y para establecer su condición corporal y su estado de salud general. Estos análisis tienen altos costos operativos y monetarios. Para continuar monitoreando la salud de las ballenas de Patagonia y estar alertas ante posibles amenazas, necesitamos de su aporte. Si en cualquier sitio de la costa argentina ve un cetáceo varado (vivo o muerto), debe contactarse con las autoridades locales más cercanas (como Prefectura Naval), quienes sabrán cómo proceder o a qué especialistas dar aviso para que el varamiento sea estudiado. Además, realizando donaciones, adoptando una ballena o renovando su compromiso con nuestro Programa de Adopción, colabora directamente para mantener en funcionamiento estos programas de investigación. La conservación de las ballenas es un esfuerzo de todos, y su aporte es importante. En la sección de novedades de www.icb.org.ar podrá encontrar la nota completa que incluye ¿Por qué varan las ballenas? @ ![]() |
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