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Se estima que en 20 por ciento del territorio argentino está afectado por procesos de erosión hídrica y eólica lo cual representa unas 60 millones de hectáreas en total, equivalente a la superficie completa de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Según el Ing. Agr. Roberto R. Casas, Director del Instituto de Suelos del INTA Castelar, la erosión hídrica afecta a los mejores suelos con aptitud agrícola y agrícolo-ganadera. El grado de deterioro actual de los suelos en la Región Pampeana es de variada intensidad, destacándose el centro y oeste de Entre Ríos, las cuencas de los ríos Carcarañá y Tercero (centro-sur de Córdoba y sur de Santa Fe), cuencas del río Arrecifes y del Arroyo del Medio (norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe). Otras provincias afectadas por erosión hídrica son Misiones y Formosa con un 40 por ciento de sus territorios erosionados y el Chaco, con un 20 por ciento de afectación. La erosión eólica está difundida principalmente en el sector semiárido de la Región Pampeana (6 millones de hectáreas erosionadas) y en la región árida del país: Patagonia, Mendoza, La Rioja, Catamarca y Salta. En la Patagonia, existe un proceso de desertificación generalizado que abarca alrededor de 70 millones de hectáreas (un 90 por ciento de la región) de los cuales 28 millones corresponden a un grado moderado de deterioro y 25 millones a grados grave y muy grave. En la región Chaqueña se registra un proceso erosivo eólico generalizado de intensidad moderada debido principalmente a las texturas limosas predominantes de los suelos. Otro proceso degradatorio importante en áreas agrícolas, lo constituye la exportación de nutrientes por las cosechas, sin niveles de reposición aceptables mediante la adición de fertilizantes. Estimaciones recientes sobre cultivos de trigo, soja, maíz y girasol en región pampeana indican niveles de reposición del 25 por ciento para nitrógeno y del 50 por ciento para fósforo, lamentablemente con tendencia decreciente, en función de la situación económica imperante. La acidificación, compactación y disminución de los contenidos de materia orgánica son procesos frecuentes, especialmente en suelos manejados con prácticas agrícolas convencionales. Según el Ing. Casas, estos sistemas han actuado consumiendo el stock de materia orgánica de los suelos en más del 0,5 por ciento, al pasar de rotaciones agrícolo-ganaderas a sistemas agrícolas puros, lo que representa una pérdida de 9 toneladas de materia orgánica por hectárea en capa arable. Identificadas las causas principales de la declinación de la productividad de los suelos, la producción sustentable deberá basarse en sistemas conservacionistas que controlen dichas causales. Desde principios de la década del 90 se difundió el sistema de siembra directa que supera actualmente los 10 millones de hectáreas cultivadas. Este sistema basa su alta eficiencia en el control de la erosión por el mantenimiento en superficie de importantes niveles de cobertura, aportada por los rastrojos de los cultivos, que protegen al suelo de la energía liberada por el impacto de las gotas de lluvia. Dice Casas que cuando se habla de los beneficios ambientales de la siembra directa se plantea un sistema de agricultura que, además de permitir la obtención de rendimientos elevados en forma sostenida, conserva el suelo, el agua e incrementa los niveles de materia orgánica. La agricultura mundial y obviamente la Argentina de las próximas décadas deberá tener productividad creciente a los efectos de poder satisfacer el aumento de la demanda de alimentos. Esta situación generará una mayor presión sobre los recursos naturales (especialmente los suelos) y un conflicto con los fundamentos del uso sustentable. Pese a esta dificultad, es posible desarrollar sistemas agrícolas que no produzcan o minimicen el daño ambiental. La implementación del modelo, señala el Ing. Roberto Casas exigirá nuevas actitudes, nuevas políticas, nuevas tecnologías y la incorporación continua de nuevos conocimientos por parte de todos los actores involucrados. En este contexto, la conservación de la integridad y las funciones del suelo continuará siendo un objetivo permanente por tratarse del principal factor relacionado con el desarrollo de sistemas agrícolas sustentables. @ (*) Material preparado por el Ing. Agr. Roberto R. Casas, Director del Instituto de Suelos - INTA - Castelar![]() |
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