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   Edición 85 / Septiembre - Diciembre del 2002

Columnistas



Centrales Nucleares y sus Combustibles
Como Objetivos Terroristas




Aportado por Lic. Darío Jinchuk
Comunicaciones - CNEA
jinchuk@cnea.gov.ar

Argentina


Si usted mira televisión o lee los comentarios públicos de preocupación sobre las plantas nucleares como objetivos del terrorismo se justificaría que piense que los contenedores con combustibles nucleares gastados que van a ser enviados para almacenamiento al repositorio de Yucca Mountain en Nevada, EE.UU., cada uno sea una posible catástrofe nuclear a la espera de ser disparada. Estos contenedores han sido llamados "Chernobyl Móvil" y se nos dice que son capaces de causar "decenas de miles de muertes". ¿Cuáles son los hechos reales sobre la seguridad en los transportes nucleares y las plantas nucleares?


A partir del 11 de septiembre del 2001 la industria nuclear y los organismos reguladores han estado revaluando la seguridad de las plantas y los transporte de combustibles. Estos estudios se mantienen en secreto. Pero no es ningún secreto que los conceptos de ingeniería básica y las leyes de la naturaleza limitan el daño que podría resultar. Análisis realizados, respaldados por ensayos a escala real muestran que no hay virtualmente nada que uno le pueda hacer a estos contenedores de transporte como para causar un daño significativo al público.

Los elementos combustibles gastados antes de ser transportados permanecieron varios años en piletas, enfriándose y disminuyendo la radiactividad. Ellos no pueden explotar y no hay líquidos radiactivos que puedan derramarse al suelo durante el transporte. No parece haber ninguna razón para esperar efectos dañinos por la radiación a cierta distancia del contenedor.

También hemos leído que un avión que se estrelle contra una central nuclear puede atravesar el edificio, de paredes de acero y hormigón reforzado de un metro y medio de espesor, que protege a un reactor nuclear y que esto, inevitablemente, causará el derretimiento del núcleo, resultando en "decenas de miles de muertos" y convertirán inhabitables por años a grandes áreas de Estados Unidos" sólo para citar algunas de las publicaciones recientes.

Sin embargo, no parece haber ninguna forma creíble de obtener esos resultados. Ningún avión, independientemente de su tamaño, puede atravesar la mencionada contención. Esto ha sido calculado en detalle en 1988 al estrellar un avión no tripulado a una velocidad de 215 m/s contra una pared de tres metros y medio de espesor. El avión, incluyendo sus tanques de combustibles, colapsó contra la pared, penetrando sólo unos pocos centímetros. Los motores mostraron mayor capacidad de penetración, pero solo avanzaron unos cinco centímetros.

Los análisis muestran que los aviones más grandes anulan completamente el mayor efecto de su impacto absorbiendo más energía durante el choque. Mayores velocidades aumentan el impacto, pero no lo suficiente para cambiar el efecto. Además de esto, todavía por detrás de la pared del edificio de contención, hay paredes adicionales de hormigón y acero que protegen al reactor.

¿Hay alguna posibilidad de causar de alguna otra forma el derretimiento del núcleo del reactor? Sí, esto sucedió en la central de Three Mile Island (TMI) en 1979. Desde ese entonces los diseños de reactores han mejorado mucho y la probabilidad de que ocurra otro accidente como ese es mucho menor. Pero suponiendo que esto suceda ya sea por un ataque terrorista o alguna otra causa ¿qué pasaría? El incidente de TMI no causó ningún perjuicio ambiental ni daño a persona alguna. Ni siquiera a los operadores de la planta que permanecieron en sus puestos durante los incidentes.

Se ha dicho que no hubo efecto sobre el público, principalmente por la estructura del edificio de contención. Pero estudios posteriores al accidente mostraron que casi todos los productos de fisión peligrosos se disolvieron en agua y se condensaron en el interior de las superficies de contención. Aún si el edificio de contención hubiera sido dañado, hubiera sido poca la radiación que se hubiera emitido al exterior y pocas o quizás ninguna persona hubiera sido afectada.

Para probar hasta donde las diez o veinte toneladas de combustible derretido podrían haber penetrado los 13 cm de espesor del fondo del recipiente del reactor en el cual están contenidos los combustibles, se ensayaron muestras extraídas del recipiente de presión. Se verificó que la masa fundida no penetró siquiera el medio centímetro de recubrimiento interno del recipiente de presión. Estos ensayos llevados a cabo en Karlsruhe (Alemania) y en Idaho (USA) muestran que el famoso "Síndrome de China" no es una posibilidad creíble.

El accidente de la central nuclear de Chernobyl en 1986, no es posible en los reactores americanos (N del T: Ni en las centrales nucleares con diseño occidental), el grafito que allí se incendió disperso la mayoría de los productos de fisión directamente a la atmósfera. Aún en esa situación, donde no se inició un plan de evacuación hasta después de varios días, un informe de Naciones Unidas cuidadosamente documentado, UNSCEAR-2000 establece que hubo 30 muertos entre los operadores de la planta y los bomberos, pero no hubo un aumento significativo de la mortalidad o cáncer debido a la radiación en la población.

Un posible vínculo entre la exposición a la radiación y el cáncer de tiroides está aún bajo estudio. Las terribles y extensas consecuencias de ese accidente -aumento de suicidios, alcoholismo, depresión, desempleo más 100.000 abortos innecesarios- fueron causadas principalmente por el temor a la radiación y por una mala planificación basada en ese temor. Las tierras evacuadas tienen ahora, en general, un nivel de radiación ambiental similar a los niveles naturales, en los cuales la mayoría de las poblaciones han vivido saludablemente por varias generaciones.

No es sorprendente que algunas personas aumenten los temores a la radiación por cualquier causa. Pero es sorprendente que la mayoría de los que defienden la actividad nuclear son renuentes a confrontar estos reclamos. Ellos dicen simplemente que quieren ser precavidos. Pero tener esa actitud de máxima precaución conduce a pensar que la gente debiera actuar como si aún una pequeña cantidad de radiación fuera dañina, a pesar que hay mucha evidencia científica que demuestra que esto no es así.

Esta política ha asustado a la gente y la ha llevado a no realizarse tratamientos como mamografías y otros, y a causado que muchos americanos mueran cada año por gérmenes patógenos que hubieran podido eliminarse si la comida hubiera sido irradiada para su preservación. También han aumentado tanto las regulaciones en las instalaciones de medicina nuclear que causo que muchas de ellas cerraran. Y ahora las "dosis admitidas" han sido disminuidas tanto que están aún por debajo de la radiación ambiental natural.

Esta sobreprotección tiene sus inconvenientes cuando se la aplica al diseño y operación de instalaciones nucleares. Pero es particularmente peligrosa cuando se la aplica al terrorismo. Decirle a la gente que ellos y el mundo están en peligro mortal por eventos que no pueden causar al público daño significativo, es hacerle el juego a los terroristas, aumentando injustificadamente el pánico de la población.

Es hora de aclarar las cosas y decir unas simples verdades basadas en la ciencia y la ingeniería. @









 

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