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El Venado de las pampas (Ozotoceros bezoarticus) siempre estuvo asociado a paisajes abiertos de nada menos que 14 provincias argentinas; hoy sin embargo sólo sobrevive en cuatro núcleos reducidos, ubicados en San Luis, Buenos Aires, Corrientes y Santa Fe, y, por si fuera poco, cada relicto de los mencionados sufre serios problemas. En San Luis aún no se ha concretado un área natural protegida que contenga a la especie; en Buenos Aires los venados son constantemente afectados por cazadores furtivos o predados por perros y chanchos cimarrones; en Corrientes su hábitat está siendo modificado rápidamente con plantaciones de pinos (que obviamente el Venado no ocupa), y en Santa Fe la conservación de la especie está poco más que en pañales. Cabe recordar que el Venado pampeano es el Ciervo más amenazado del continente, que probablemente esté extinto en Bolivia y Paraguay y que las poblaciones uruguayas y brasileñas son muy reducidas (aunque alguna de ellas en mejor estado que las argentinas). Por otra parte, la categoría que desde hace muchos años es empleada en el país lo sugiere en peligro, y a la raza norteña (de la que son parte nuestros venados) se la considera en peligro crítico. MEDIO SIGLO DE EXTINCIÓN Entre las décadas de 1940 y 1980 el Venado de las pampas ocupaba amplios espacios de los Bajos Submeridionales de la provincia (extendiéndose la dispersión primitiva hasta Santiago del Estero y los bajos del Chaco). Así lo afirman los numerosos testimonios de pobladores del norte y los comentarios de los viejos cazadores que hemos entrevistado. Sobre la base de los datos recogidos, se puede estimar que la especie se distribuía en aproximadamente el millón de hectáreas, sin embargo recién entrado el siglo XXI sólo está confirmada su presencia en unas 30.000 hectáreas. Además de la seria retracción en su área de distribución, la disminución poblacional es evidente. Entre las décadas del ´40 y el ´60 las poblaciones de la especie se componían por grupos sociales grandes, que rondaban entre los 30 y 60 ejemplares; esto lo confirmó el naturalista Andrés Gaspar Giai, que trabajó en el área por el año 1945. Sin embargo, para la década del ´80, el grupo más numeroso del que tenemos información tenía sólo 7 individuos. Pero peor aún es el estado actual, cuando los grupos sociales no superan, al parecer, los 3 ejemplares. Algunos autores aseguran que la disminución de ejemplares integrantes de los grupos sociales evidencian un marcado deterioro de su hábitat. Si bien nunca fue censada una población santafesina, es evidente que con el correr de los años fue declinando a pasos acelerados. Debido a que no existen muchos trabajos publicados que hablen del Venado de Santa Fe es muy dificultoso estimar cuáles fueron las causas que condujeron a su crítica situación actual. Sin embargo, podemos ensayar algunas hipótesis razonables de las principales causas que lo habrían afectado. Una de ellas son las extremas condiciones ambientales de los Bajos Submeridionales, es decir, las inundaciones de características catastróficas, alternadas con críticos períodos de sequías. Con referencia a las sequías extraordinarias, Giai (en 1950) comentó la muerte de individuos por esta causa. Sin embargo, debemos tener en cuenta que las inundaciones y sequías siempre fueron frecuentes en este ambiente, incluso cuando el Venado era una especie común y abundante. Por esto debemos ser prudentes, y estimamos que la declinación del Ciervo es el resultado de una multiplicidad de factores nocivos para éste. Si bien no contamos con herramientas sólidas (datos documentados), hemos recibido numerosos testimonios de que, en años pasados, severos brotes de aftosa mataban en grupos numerosos a los venados, lo que habría conducido a una fuerte declinación poblacional. Si tenemos en cuenta que la modalidad de cría extensiva de ganado dificulta su manejo (bajo nivel de apotreramiento), podremos intuir que los brotes de aftosa son realmente difíciles de controlar. Otras causas que incrementaron los problemas que ya venía sufriendo la especie fueron las rutas provinciales que se trazaron sobre los bajos. Estos nuevos accesos a la zona posibilitaron la mayor afluencia de cazadores (conocemos restos de individuos cazados a la vera de las rutas recientemente abiertas en la década del ´80). Este conjunto de factores parece haber sido decisivo para la depresión progresiva del Venado en la provincia. ¿ES POSIBLE LA CONSERVACIÓN? Si bien hemos tratado las posibles amenazas que redujeron a la especie en número y área de dispersión, hoy en día estos factores siguen siendo un problema, pero el agravante es que hoy ya quedan muy pocos venados (estimado de acuerdo a la frecuencia de avistajes en los últimos 5 años). El área de distribución actual presenta predadores introducidos por el hombre, es el caso del Chancho Cimarrón (Sus scrofa domestica) y los perros domésticos (Canis lupus domesticus), ambas especies en estado salvaje. Los perros, en la zona, se agrupan en jaurías para cazar ñandúes y pecaríes, entre las especies más grandes. Sumado a este problema, que es de muy difícil control, la práctica cinegética sigue llevándose vidas: En los últimos diez años se han cazado 20 venados, es decir, a razón de 2 venados al año (sin embargo, el número seguramente es más alto, pues sólo consideramos los datos que conocemos). Para poder predecir con más exactitud la posibilidad de conservar a la especie en nuestro suelo se deben incrementar los estudios. Una de las prioridades es estimar el tamaño de la población; con este dato fundamental se pueden tomar decisiones importantes para su conservación. Por otra parte, estos estudios estarían solucionando sólo una de las carencias con las que se cuenta, pues también debe ponerse en práctica un plan integral para la conservación del Venado y su hábitat, en el que no deben faltar campañas de difusión pública y controles efectivos en la zona, y se deben poner en marcha actividades que tengan como fin la conservación de su entorno (de qué sirve trabajar sólo en el Venado si su hábitat está siendo drenado o arado para cultivos de oleaginosas). CONSERVAR AL VENADO "Los esfuerzos por conservar al Venado implican necesariamente la conservación de porciones significativas de un hábitat portador de una rica y variada diversidad biológica... sus demostrados requerimientos de hábitat otorgan a la especie una condición de "paraguas" sobre la biodiversidad acompañante, que justifican redoblar los esfuerzos para su conservación in situ". Así lo comentan en el Primer encuentro de especialistas hacia un plan nacional para la conservación del Venado de las pampas (octubre de 2000). Por otra parte, la implementación de una reserva en los Bajos Submeridionales ya había sido propuesta por la Secretaría de Ambiente de la provincia (Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas, 1997), y es importante recordar que en el libro Situación ambiental de la Argentina 2000 (Bertonatti y Corcuera, 2000) se considera a los Bajos como un "área de biodiversidad sobresaliente" del Chaco Húmedo. De implementar una reserva en la zona (donde aún existen venados), se estarían resguardando otros componentes de la fauna nativa, muchos de ellos amenazados. A modo de ejemplo, podemos comentar que en esta área hemos identificado unas 140 especies de aves y al menos unas 16 de grandes mamíferos. Sólo considerando estos dos grupos existen, según las últimas categorizaciones, 2 especies en peligro (el Venado de las Pampas y el Aguará Guazú), 2 especies vulnerables (el Gato del Pajonal y el Aguará Popé), 11 especies de riesgo bajo o potencialmente vulnerables (el Ñandú, el Batitú, el Espartillero Enano, el Tachurí Canela, el Coludo Chico, la Mulita Siete Bandas, el Gato Montés, el Puma, el Zorrino, el Pecarí de Collar y el Carpincho) y 3 especies consideradas con datos insuficientes para ser categorizadas (el Yabirú, el Cachilo Canela y el Federal). De esta forma la conservación del hábitat del Venado cobra más importancia, sin mencionar lo necesario de contar con un área protegida en un humedal tan importante. UNA TAREA DE TODOS Sin llegar a ser extremistas, ésta es seguramente la última oportunidad que tenemos de intentar conservar a la especie. Las cartas que se barajan actualmente indican que de proseguir intactas las condiciones actuales (falta de control, amenazas, etc.), la extinción es inminente. Y si esto sucede, ¿alcanzarán los años de nuestras vidas para mentar una excusa mínimamente valedera que explique a las generaciones venideras el por qué de nuestra indiferencia, negligencia y soberbia ante nuestro ya tan deteriorado patrimonio natural? Evitar el destierro del Venado es una tarea que nos compromete a todos como santafesinos. Que no lo tengamos que apreciar en museos es una decisión sólo nuestra. @ ![]() Portal Dedicado a la Calidad del Aire |
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