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En el País de la Abundancia
Hay Mesas a las que
No le Llega la Comida



Escuché por allí, pero no pude determinar su autor, una frase que me gustó y quiero compartirla con ustedes, ésta, dice así: "El que cree que en la fecundidad de la Paz como un camino para llegar a la Justicia, seguramente, cree también que la Justicia es una condición ineludible para el logro de una verdadera Paz".

También, tomando algunas palabras del excelente colaborador del MAE, el doctor en Química José Ricardo Pigani, del cual nosotros, estamos orgullosos de tenerlo como miembro en nuestro Consejo Académico, en uno de los artículos que escribió nos dice que: "La Argentina, quinto exportador mundial de alimentos, tiene más de 6 millones de habitantes que padecen hambre".

Parece increíble, como si fuera un acto de Ripley. Recuerda... el que decía... "Aunque usted no lo crea". La Argentina es uno de los países que produce y exporta mayor cantidad de alimentos al mundo. Para comprobarlo, basta con ver las cifras de las cosechas de cereales y oleaginosas, y a la producción de carnes. Esos recursos bastarían para satisfacer las necesidades de una población mucho mayor que la nuestra (aproximadamente de 10 veces más), y vienen creciendo sostenidamente en los últimos años. Pero simultáneamente la pobreza, que también crece sin parar desde comienzos de la década del '80, empieza a mediados del '90 a tener en el hambre su expresión más grave.

Según estimaciones del INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censo), el hambre aflige hoy en la Argentina a más de 6 millones de personas, lo que triplica los valores medidos apenas siete meses atrás.

El Dr. Pigani se pregunta:

  • ¿Cómo es posible esto, mientras al mismo tiempo hay sobreabundancia?
  • ¿Por qué esa enorme producción no aporta al bienestar de la comunidad facilitando accesibilidad y generando trabajo y crecimiento?
  • ¿Qué se ha roto en el complejo camino que debería unir la disponibilidad de alimento con la más humilde de las mesas?

Este tema puede ser abordado desde diversas ópticas para ser revertido:

  • Solucionar las causas que impiden una distribución razonable de los recursos (alimentos, medicamentos, salud, educación, trabajo, vivienda, etc. y demás estamentos que se delinean como parámetros sobre la calidad de vida) en forma equitativa en cantidad y calidad,
  • Medidas inmediatas para paliar la situación de emergencia alimentaria y sanitaria de ese enorme sector poblacional comprometido,
  • Reflexionar despojado de todo apetito personal acerca de qué pasa en una sociedad donde el individualismo de sus ciudadanos y autoridades los lleva a consentir -en la acción o en la inacción- la exclusión sistemática y constante de grupos sociales cada vez más extensos.

También en el recurso de los conocimientos del desarrollo de alimentos nutricionales nuestro país tiene enormes disponibilidades y un deficiente aprovechamiento de los mismos; temas de cómo recomponer los circuitos que coloquen los recursos al alcance de quienes los necesitan trabajan científicos, investigadores, organizaciones sociales, docentes y distintas comunidades universitarias.

La calidad de esta acción, el profesionalismo de sus ejecutores y el valor de las propuestas resultantes son realmente excelentes, pero ocurre que otro circuito de la estructura social, el que debería amalgamar su aporte intelectual a la toma de decisiones en los ámbitos del poder, está tan desarticulado como el del alimento y el hambre.

Se advierte que la situación de pobreza e indigencia no sólo es seria para el presente, sino que constituye una hipoteca social altísima para el futuro, por lo que exige una respuesta urgente, la solución debe ser concreta y eficiente, pero además tiene que rescatar los grandes ideales: La Justicia, la Paz, la Solidaridad. Esto es fundamental en la comunidad social y para la vida personal, el gran desafío es ir más allá de los intereses particulares y partidarios.

El problema de la falta de alimentos es de distribución. Hay intereses muy poderosos, originados en ambiciones que impiden que la comida para la pobreza llegue a la gente, destruyen la idea del bien común y, como consecuencia, el concepto de nación. En la Argentina, el problema de fondo es que hay una desproporción en los intereses sectoriales económicos que no están orientados al bien común.

Si hay algo que lo integra en una nación es que todas las personas coman. Lo más urgente es disminuir o terminar con el hambre, pero es imprescindible modificar la educación que es la base para cualquier transformación social positiva.

El cambio será de abajo hacia arriba, hay que empezar a reconstruir desde el municipio y despertar el interés por lo público mediante el diálogo. Que la gente tenga valores y hábitos de vida y que lleven esos valores a la práctica. En la Argentina, faltan hábitos. El objetivo fundamental es que cada uno coma con su trabajo.

La prioridad es atender a los niños. El Estado debe tener como primer objetivo asegurar los alimentos para los más pequeños, el apoyo debe privilegiar a los niños y los adolescentes, la inversión social en ellos ha demostrado ser la más rentable para la sociedad. Por cada peso (moneda argentina = $) que se invierte en programas sociales que atienden a los niños más pequeños se ahorran a futuro $7, que de otra forma se gastarían en actividades de educación correctiva.

Se calcula que entre un 15 y un 20% de los niños argentinos padece desnutrición crónica, esto genera una brecha irreversible entre pobres y no pobres; los chicos de escasos recursos tienen un retraso entre 5 y 8 veces mayor que aquellos que acceden a un nivel de alimentación más equilibrado.

Sólo el 22% de los pobres accede al "Jardín de Infantes" (Kindergarten), hecho que atenta contra la necesidad de estimulación que requieren en sus primeros años. Disminuidos en sus talentos, empiezan a marginarse en el colegio y a repetir los grados. El fracaso escolar repetido, más la necesidad de incrementar la cantidad de dinero que ingresa en cada casa hace que los niños dejen el colegio y se incremente así la deserción escolar, es decir, se incremente la cantidad de ignorantes y de futuros desahuciados.

Ante esta dramática realidad que viven los niños argentinos, nuestra propuesta es que todos los programas de apoyo a las familias asuman compromisos que ayuden al desarrollo de sus hijos, controles periódicos de salud en el caso de madres embarazadas y niños hasta la adolescencia, información sobre temas relacionados con el cuidado de la salud y alimentación de los niños.

Es prioritario que se apoyen Centros de Cuidado Infantil en los que reciban una atención integral de su salud prestando atención a enfermedades de "la pobreza como es el Chagas, cuyo único medicamento desparasitante no se vende en farmacias", tenemos provincias donde los controles serológicos en colegios, han detectado un 50% de infectados entre sus alumnos.

Controlar por medio de una ley del "Derecho del Niño a Alimentos Nutricionales" que reciban alimentos que garanticen una alimentación adecuada y no solamente "llena panza", o una dieta que "llene" pero de bajas proteínas como se da actualmente.

La desnutrición infantil deja secuelas para toda la vida. Frecuentemente, la desnutrición se asocia con niños de vientres hinchados y extremidades delgadísimas, como podemos ver en imágenes de niños en algunos países africanos. Sin embargo, en la Argentina, la carencia de nutrientes se traduce en problemas no tan evidentes a simple vista, como la baja estatura, la obesidad y la desnutrición oculta, por deficiencia de hierro, yodo, zinc, ácido fólico y vitaminas A y D, previstas en los desarrollos de comidas deshidratadas en base a soja precocida que desarrolló y produce el Dr. Pigani.

El director del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil - CESNI, el Dr. Alejando O'Donnell, alertó sobre la necesidad de tomar medidas urgentes para atacar este mal de la pobreza y la marginalidad. Nos dice, en el CESNI tenemos el slogan: "Menos nueve más tres", ya que durante el embarazo y los primeros meses de vida del niño va ha definirse su futuro. Debe prestarse especial atención a los menores de 3 años, pues es la edad de crecimiento más acelerado y cuando se necesitan más nutrientes, dejando marcas irreversibles porque el retraso en la talla y sus consecuencias, no se recuperan más" afirma O'Donnell.

La desnutrición más frecuente es la crónica: Chicos petisos que serán futuros obesos. Los problemas que la obesidad acarrea: Diabetes, problemas cardiovasculares, hipertensión, se suman trastornos en el aprendizaje y la vida social. Cuando sean adultos tendrán más riesgos de muerte que un niño que tuvo un desarrollo normal.

Un niño mal alimentado padecerá dificultades cognitivas y de aprendizaje, la desnutrición deja secuelas graves en el desarrollo intelectual y la baja estatura está directamente relacionada con el nivel intelectual en la edad escolar, el niño tendrá hasta 10 puntos menos que uno sano y bien alimentado, con las terribles consecuencias en su futuro desempeño estudiantil y laboral.

En la lucha contra la desnutrición infantil, el CESNI destaca el papel de las asociaciones intermedias como los jardines maternales y los comedores infantiles donde se cuidan a los niños cuando las madres trabajan. El énfasis se pone en la capacitación del personal de estas redes comunitarias y aquí la alimentación no es una cuestión de cantidad, sino también de calidad. Es fundamental elaborar una dieta apropiada a las necesidades nutricionales de los chicos que sea de simple elaboración y una calidad controlada por nutricionistas.

Es en este campo donde la necesidad de desarrollar más y mejores alimentos al menor costo posible, baratos pero nutritivos, surge la imperiosa necesidad de utilizar elementos de fácil disponibilidad por ser nuestro país un gran productor mundial como lo es en el caso de LA SOJA, reconocida a su vez, por su calidad nutricional y por su alto contenido de proteínas, aminoácidos, vitaminas y minerales.

Siguiendo con el informe nutricional del Dr. Pigani, en éste determina que: Un kilo de harina de soja equivale nutricionalmente a 11 litros de leche, a 5 docenas de huevos, a 2,5 kilos de carne, 3 kilos de queso, y su costo es muy inferior. Pero tiene algunas "contras", que el Dr. Pigani y el equipo de especialistas han eliminado: Un ligero sabor a "pescado" por su contenido de ácido ureásico, su contenido de "anti-tripsina" que no permite su total asimilación, y sobre todo el largo tiempo de remojo previo y de cocción.

Todo esto ha sido eliminado por un tratamiento anterior, que permite cocinar un poroto entero de soja en menos de 2 minutos sin remojado previo y manteniendo la totalidad de sus poderes nutricionales que se perdían durante las 2 horas de cocción en agua hirviendo. Sistema ya perimido.

Actualmente se están desarrollado guisos de distintos tipos y con una gran variedad de salsas, para evitar "la desnutrición por aburrimiento", sopas, postres variados, leches chocolateadas y una tableta de cereal de 50 gramos (soja, miel, chocolate, vitaminas y minerales), todo fortificado con soja y un mix de vitaminas y minerales, comidas en polvo deshidratado, que no necesitan cadena de frío, para su preparación sólo hay que agregarle agua caliente y revolver, cocinando durante 15 minutos a fuego lento.

Para niños, especialmente a los seis meses, momento crítico en el que se inicia un proceso de transición con la lactancia materna, se han desarrollado papillas especiales, los especialistas coinciden en que el crecimiento y pleno desarrollo en la infancia significa mucho más que el mero suministro de alimentos, las experiencias ricas en afecto y comunicación, el juego y la interacción son nutrientes imprescindibles para el desarrollo infantil.

En definitiva, los alimentos están, falta la decisión política de las autoridades para que determinen qué clase de descendencias tendremos. Con la metodología actual, lamentablemente vamos en forma acelerada a incrementar en las generaciones futuras, el enorme porcentaje poblacional de incapaces físicos y mentales. @

Hasta el próximo número.


Ing. Antonio Nicolás Gillari
director@ambiente-ecologico.com
Director General
Multimedios Ambiente Ecológico





 

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