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   Edición 84 / Mayo - Agosto del 2002

Columnistas



¿Salvación o Muerte?



Por Pastor Elíades Durán Espino
Corresponsal en Panamá del MAE
pastord@hotmail.com

Panamá


Luis Romero Villalobos en un reportaje publicado en el diario panameño El Siglo, el jueves 4 de abril del presente, titulado: "Millones en oro, platino y cobre en minas que no pueden explotarse", referente a las minas de la región de Cañazas, en la provincia panameña de Veraguas, se lamenta que "una población de más o menos 25.000 habitantes, vivan en la miseria, hambre y extremada pobreza, cuando los cerros y grandes extensiones de tierra contienen gran cantidad de minerales como oro, platino, plata, cobre, hierro y otras riquezas que podrían explotarse y convertirse en la salvación de la economía nacional".


Esto nos hace recordar cuando como activistas del Frente Nacional de Lucha por la Vida y Contra la Minería (FRENALVCOMI) investigábamos en 1997 una serie de sintomatología que presentaban niños estudiantes internos entre los doce y quince años de edad, del Primer Ciclo de Cañazas, y que se sospechaba que era producto de sustancias tóxicas provenientes de la mina Santa Rosa, ya que detrás del mencionado centro educativo había un vertedero de esas sustancias y las canchas de lixiviación quedaban a sólo 300 metros.

La sintomatología era de vómitos, mareos, dolores de cabeza en horas de la mañana, etc. Incluso, se detectaron casos de leucemia o cáncer en la sangre, probablemente, causado por la presencia de plomo y/u otras sustancias venenosas que proliferan en las minas de oro y plata, y que salen a flote del fondo de la Tierra.

En el caso de Cañazas hubo que hacer mucha presión y denuncias públicas, para lograr que las autoridades de Salud del área accedieran a tomar las pruebas de sangre a los niños afectados, para realizar los exámenes de laboratorio. Lamentablemente, en una primera ocasión en que se tomaron las muestras de sangre, los recipientes se le cayeron a la persona que los transportaba, perdiéndose las muestras. Como se siguió insistiendo en realizar estos exámenes, en una segunda ocasión se volvieron a tomar las muestras de sangre a los estudiantes, e inexplicablemente, los recipientes con las muestras desaparecieron. Papagayo

Nadie supo dónde fueron a parar. Y en una tercera ocasión en que sí llegaron al laboratorio las muestras, las autoridades de Salud no dieron fe de cuáles eran los niveles de contaminación de la sangre de los niños internos del Primer Ciclo, sino que simplemente, se informó que no había presencia excesiva de Mercurio en la sangre, es decir, no dijeron qué otros contaminantes se habían encontrado.

En aquella ocasión los habitantes de la Provincia panameña de Los Santos, agrupados en el Frente Santeño Contra la Minería (FRESACOMI), luchaban a brazo partido porque se suspendieran los trabajos de construcción de la mina de oro y plata de Cerro Quema. El 10 de enero de 1997, el entonces ministro de Comercio e Industrias (MICI), Raúl Arango, y el gerente de la empresa minera Cerro Quema, S.A., Vernon Smith, habían firmado el contrato del yacimiento de oro de Cerro Quema, ubicado en los distritos de Macaracas y Tonosí, en la mencionada provincia.

El Gobierno del entonces presidente Ernesto Pérez Balladares, y la empresa Minera Cerro Quema S.A, subsidiaria de la canadiense Campbell Resources, insistían en continuar con la construcción de esa mina que ya había sido suspendida en su construcción en el mes de julio de ese año de 1997, por la presión de los santeños, pues se había dado una gran contaminación en las quebradas Mala y Juncal, y en el río Quema, afluente del Tonosí, que irriga el fértil valle del mismo nombre.

Desde entonces contrastaba la actitud anti-minera de la mayoría de los santeños, con la actitud pro minería de la mayoría de los veragüenses (en Veraguas también se había conformado un frente anti-minero).

El pasado mes de diciembre, el educador Arturo Moreno Castro, secretario general del FRESACOMI, se lamentó de que la presidente de la República, Doña Mireya Moscoso (santeña), no le diera la importancia debida a la solicitud presentada por el Frente Santeño, y en especial, por los moradores del Distrito de Tonosí, de suspender "definitivamente" el proyecto minero de Cerro Quema (ver el diario panameño La Prensa del 7 de diciembre del 2001 www.prensa.com).

Esta actitud del Secretario General del Frente Santeño surgió debido a que en diciembre pasado las aguas del río Quema presentaban una coloración rojiza que hizo pensar a los habitantes de la región que la mina estaba siendo reactivada de manera clandestina. Para los santeños, el proyecto minero pende sobre ellos como espada de Damocles. Para los veragüenses, su futuro está en la minería.

Los Santeños están convencidos que la mina es un desastre ambiental en potencia, y quieren el cierre definitivo de la misma. Sin embargo, los veragüenses anhelan -como el pueblo judío que anhelaba la vuelta a la esclavitud en Egipto- que la minería se reactive en Panamá, en una compulsiva actitud de adoración al becerro de oro. Y, al parecer, los anhelos de los veragüenses pro minería, y, en especial de los habitantes de Cañazas, serán hechos realidad si se llega a implementar el llamado Plan Puebla - Panamá, iniciativa del Presidente mexicano Vicente Fox, al cual se ha adherido el Gobierno panameño de Doña Mireya Moscoso, pues allí se incluye la reactivación de la actividad minera.

Hace unos años, la mina Santa Rosa, que se explotaba en Cañazas de Veraguas con capital canadiense, fue cerrada, lo cual dio lugar a una serie de demandas legales por parte de los trabajadores mineros. Según una noticia publicada en el diario La Prensa, el 27 de noviembre del pasado año, Luis Quintero Poveda, representante legal de los trabajadores de Minas Santa Rosa, S.A., se refirió a un proceso judicial contra esta empresa, el cual tenía -según dijo- "varias etapas". Uno de estas etapas era la de un recurso de huelga interpuesto por más de 60 trabajadores en el Juzgado Superior de Trabajo en la Provincia de Veraguas, recurso que a esa fecha había cumplido año y medio sin que los jueces lo hubieran resuelto.

Además, en la ciudad de Panamá algunos acreedores habían interpuesto una demanda civil, en la que solicitaban la declaración de "quiebra" de la empresa minera. En ese caso, -según el representante de los trabajadores- tampoco se había dado veredicto alguno.

Según la noticia que comentamos, del diario La Prensa, firmada por el periodista Ismael Hernández, todo este largo proceso que mantiene Minas Santa Rosa, S.A., ha despertado el interés de algunos empresarios mineros extranjeros, y, en el marco del Plan Puebla - Panamá, han ofrecido comprar las instalaciones abandonadas en el Distrito de Cañazas.

Desde el pasado noviembre de 2,001 ya se hablaba -incluso- de que habían llegado a Veraguas algunos inversionistas de Monterrey y Nuevo León (México), para coordinar con los ministerios de Comercio e Industrias de Panamá y México, la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) gestionado por los presidentes Moscoso y Fox, tratado que incluye la reactivación de la actividad minera en Panamá. Posteriormente, -según dijo el representante de los obreros mineros en aquella ocasión-, a través de un acuerdo se trataría de solucionar el problema laboral ocasionado por el cierre de la mina Santa Rosa.

Según el periodista Hernández, que suscribió aquella noticia, el grupo mexicano denominado "Consensum, S.A.", había mostrado "sumo interés en la reactivación minera en Panamá, comenzando con la mina Santa Rosa". El aspecto de la contaminación ambiental causado por este proyecto de muerte, no pudo ser soslayado por el periodista Hernández, cuando anotó: "El proceso de cierre total debe ser coordinado por la ANAM (Autoridad Nacional del Ambiente) y el MICI (Ministerio de Comercio e Industrias), ya que en el área de Cañazas existe material muy tóxico y se debe tratar con mucho cuidado, para no provocar perjuicios ni a la población ni al ambiente".

También dice la nota del periodista de La Prensa, que los técnicos auríferos "han coordinado que el precio internacional para la venta del oro se debe establecer en 2.70 dólares la onza, para que todas las explotaciones mineras en Latinoamérica puedan ser rentables".

Estimado lector, si usted visita Cañazas, se encontrará a la entrada de esta población con un paisaje lunar en donde antes existía un bosque con un riachuelo y animales silvestres. ¡Que siga la explotación minera! El pueblo de Cañazas se muere por falta de ella. @




 

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