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   Edición 83 / Marzo - Abril del 2002

Salud



Manejo del Estrés


Por María Adela Mondelli
Boletín "Vivir Mejor"
mondelli-online@fibertel.com.ar

Argentina


Estrés y Distrés - Entre "Mucho" y "Demasiado"


Estrés: Experiencia interna que genera un estado de conmoción física, psicológica y relacional en el individuo y sus vínculos, como resultado de factores del contexto social, de la organización laboral, familiares, grupales y los modos en los que la persona los procesa.

Estrés tienes cuando pierdes tu trabajo, o cuando inicias uno nuevo u obtienes un ascenso. Cuando muere un familiar cercano, o nace un hijo. Cuando no te alcanza el dinero para pagar las cuentas, o cuando ganas el premio mayor a la lotería (bueno... yo prefiero este último...)

Asociamos el Estrés con la preocupación, y es así, la preocupación provoca estrés. Pero estrictamente el estrés implica cambio. Buena o mala, si una circunstancia de vida provoca un cambio, esto es estresante para tu cuerpo, tu psiquis y tus relaciones afectivas, sociales, laborales.

La vida actual nos somete a constantes factores estresantes, el bombardeo de imágenes que construye necesidades que tal vez no sean tales si las pensamos dos veces; las efectivas necesidades muchas veces insatisfechas; las frustraciones afectivas, laborales, sociales, como productos de esta época.

La tensión generada por el estrés genera -cuando la persona no puede articular respuestas más o menos operativas, "efectivas para el cambio"- reacciones de ansiedad y angustia: Sudores, taquicardias, sofocos, hormigueos, escalofríos, mareos; dolores de cabeza, cuello y espalda; disturbios del sueño, de la alimentación, presión sanguínea, problemas articulares; problemas familiares, afectivos en general; trastornos depresivos de diverso grado, desgano, irritabilidad, falta de voluntad y fuerza; falta de interés sexual, disfunciones sexuales, sentimientos de frustración y des-realización; miedo a la muerte y diversas fobias... Cuando el estrés no es funcional al cambio, enferma. El estrés disfuncional y se denomina distrés.

El estrés es sinónimo de cambio decíamos, cambio es novedad; así el estrés implica una carga externa que la sentimos como en más, aparece como "mucha", y eso lo que nos lleva a ensayar una respuesta novedosa que alivie la tensión de esa cantidad. Respuesta novedosa que es la que nos lleva al Cambio.

Cuando no encontramos los caminos novedosos para hacer algo con esa carga que es "mucha", cuando no aparece la Novedad, es cuando se instalan manifestaciones orgánicas, enfermedades como las que describí más arriba. Allí la carga ya es "demasiada", nos vemos imposibilitados de dar respuesta, y nuestro cuerpo se hace cargo de ella... No hay "novedad". Y cuando no hay novedad, no hay cambio, ni hay crecimiento. Hay vivencia de enfermedad.

Para esa altura es cuando nos sentimos como esos acróbatas chinos que corren de un plato a otro haciéndolos girar para evitar que se caigan, y todos amenazan con derrumbarse de un momento a otro... y algunos empiezan efectivamente a romperse... Todo parece empezar a estar mal.


Es Tiempo de parar

Cuando la carga es "demasiada" se impone reclasificarla, darles un nuevo orden, ponerles una prioridad... abandonar algunas definitivamente, otras dejarlas en suspenso hasta nuevo aviso... Y soportar saber que habrá personas de nuestro rededor que se enojarán con esto...

Empezar a comprender y aceptar que no todos pueden estar contentos con uno, puede ser el principio del camino de aprender qué hacer con nuestras cargas. @




 

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