
![]()
· Informes Especiales · Diccionario Ecológico · Sitios de Interés · Publique sus Artículos · Premios y Menciones ![]()
|
El Parque Nacional Talampaya se encuentra en el centro oeste de la provincia de La Rioja. Con una superficie de 215.000 hectáreas, constituye una interesante muestra del monte dentro de paisajes de gran belleza escénica, donde el componente cultural se integra al ambiente natural en forma indisociable. Talampaya, en lengua indígena, significa "Río Seco del Tala". Y es que el cauce del río que cruza el cañón generalmente está seco. Sólo durante el verano las lluvias, escasas pero torrenciales, provocan súbitas crecientes y hacen que los ríos y arroyos de la zona vuelvan a llevar agua. Con la creación del Parque Nacional en 1997 la Administración de Parques Nacionales ha iniciado las acciones que permitirán garantizar en el corto plazo la conservación de esta zona tan singular, asegurando y facilitando entro otros, la continuidad de los trabajos paleontológicos en marcha, además de potenciar el aprovechamiento educativo y turístico del lugar. Su naturaleza El área se encuentra ubicada en la unidad biogeográfica conocida como Monte, caracterizada por su aridez y clima cálido, con precipitaciones concentradas en primavera y verano.
Talampaya ocupa las serranías bajas del oeste riojano, exponiendo notables procesos erosivos que forman cañadones de rectos y altos paredones. Además, existen amplios sectores casi desprovistos de vegetación, denominados huayquerías, destacándose la presencia de unas pocas hierbas carnosas como la verdolaga. Allí también son abundantes las formaciones de areniscas y rocas de extrañas siluetas, que el viento ha esculpido encajonado en las altas paredes del cañón. El color ladrillo (que se manifiesta así por contener hierro) de estas esculturas naturales contrasta con el cielo de un azul profundo, típico de un clima que se caracteriza por la escasez de días nublados. La vegetación está caracterizada por una flora escasa, típica de un clima árido y cálido. Existen franjas algo distintas que acompañan a los pocos ríos temporarios, donde predominan árboles como el Algarrobo. En las zonas más apartadas quedan algunos ejemplares de un arbusto llamado "Chica". Esta planta es muy codiciada por su madera de extraordinaria dureza y fina veta que abarca varias gamas del pardo rojizo al pardo oscuro. Toda el área de llanos y planicies está cubierta, aunque no en forma continua, por la Jarilla, un arbusto ramificado desde la base, sin espinas, con hojas pequeñas siempre verdes, resinosas, muy poco digeribles (lo que la protege de los herbívoros) y flores amarillas. Entre los demás arbustos que la acompañan, sobresale el Retamo, que para enfrentar la sequía carece de hojas y desarrolla en sus verdes tallos la función fotosintética. En los cañadones o profundas escotaduras abiertas en la Sierra de los Tarjados por el arroyo Talampaya y sus afluentes, se observa la presencia de robustos Algarrobos, lo que indica la existencia de agua con profundidad. Los acompañan el Chañar, Brea, Garabato y Espinillos, entre otras. También son habituales en la zona son las cactáceas, como los "puquis" y cardones. Fuera de la influencia de los ríos locales y de la protección brindada por el relieve, es decir en los llanos contiguos, la vegetación se torna más achaparrada, integrando un matorral compuesto principalmente por arbustos espinosos que dejan entre sí grandes espacios de suelo desnudo. La fauna, al igual que la flora se ajustó a este clima desfavorable. Muchos de los hábitos de los animales que allí conviven son nocturnos (para escapar a las horas de más calor) o cavícolas, ya que dentro de la tierra la temperatura es menor. En estas cuevas se refugian roedores como los cuises, las vizcachas, diversas lauchas y ratones, y armadillos como el Pichi Llorón y el Pichi Ciego. El Guanaco y la Mara son los principales herbívoros del área, y los carnívoros incluyen al Zorro Gris, hurones y felinos como el Puma, que todavía merodea por estos matorrales poco habitados por el hombre. Los altos paredones rojizos son utilizados como apostaderos por varios rapaces, por ejemplo el Cóndor Andino, que se lo suele ver planeando y luego descendiendo rápidamente a la vista de algún animal muerto que la sirva de alimento; el Aguilucho Común y el Halcón Peregrino. Estos murallones son la morada de un roedor: El Chinchillón. Entre las demás aves se destacan los ñandúes petisos, caranchos, martinetas, copetonas, chuñas de Patas Negras, calandrias Mora, junto a numerosas especies de pequeños pájaros como el Carbonero y el Gallito Arena. Entre los reptiles más comunes encontramos una gran variedad de lagartijas, el Lagarto Colorado, inofensivas culebras y algunas serpientes venenosas como la Yarará Chica y la Víbora de Coral. Luego de las lluvias reaparecen los guacaches, ranitas típicas de estos desiertos. Yacimientos paleontológicos Talampaya junto con Ischigualasto, reserva provincial sanjuanina lindante también conocida como Valle de la Luna, constituyen en conjunto un sitio de gran importancia mundial por la abundancia de fósiles. En las últimas décadas han ganado notoriedad científica por contener yacimientos paleontológicos que abarcan casi toda la totalidad del período Triásico, época del surgimiento de los dinosaurios. Entre las especies más notables descubiertas en Talampaya se encuentra uno de los primeros dinosaurios que habitaron nuestro planeta. Se trata del Lagosuchus talampayensis, que vivió en el lugar hace 250 millones de años, en el comienzo del Triásico. Otro de los hallazgos importantes en el área es el de las tortugas fósiles, como Palaeocheris talampayensis, con una antigüedad de 210 millones de años. @ ![]()
"Curiosos por Naturaleza" |
![]() |
![]() |
www.ambiente-ecologico.com / info@ambiente-ecologico.com |