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Por Dr. Rubén Piñeiro (*)
El objeto de toda operación de rescate consiste en realizar el salvataje de las víctimas con eficacia y sin que el equipo de rescatadores se vea afectado por los riesgos presentes en la escena. En el artículo se consideran una serie de principios y procedimientos tendientes a garantizar el cumplimiento de este objetivo. PRINCIPIOS BÁSICOS DEL RESCATE
PROCEDIMIENTOS PARA OPERACIONES DE RESCATE 1° ASEGURAR LA ESCENA MEDIANTE EL RECONOCIMIENTO Y CONTROL DE LOS RIESGOS El primer paso en la organización de un rescate consiste en asegurar la escena del accidente y evitar que la situación empeore para quienes ya son víctimas, e impedir que los rescatadores se vean expuestos a riesgos innecesarios o sufran lesiones que podrían haberse evitado. Para alcanzar ésta meta es necesaria:
Una breve descripción de los riesgos posibles abarca:
2° INTEGRAR UN EQUIPO DE RESCATE ADECUADO Para optimizar la productividad y calidad de atención de los equipos de emergencia es recomendable:
3° DISTRIBUIR LOS ROLES PARA LA ACCIÓN Como el éxito en la atención prehospitalaria tiene relación directa con los tiempos en los cuales se aplican las maniobras y tratamientos correspondientes a cada problema, la distribución de roles entre los integrantes del equipo (médico, bombero, enfermero, chofer), así como el conocimiento y el entrenamiento que cada uno tenga respecto a sus funciones, serán factores determinantes de enorme impacto en las posibilidades de supervivencia de las víctimas. Es indudable que para realizar cada acto profesional se debe tener un conocimiento acabado del mismo, pero está demostrado que al pasar por situaciones de extrema presión la capacidad de actuar se altera en proporción inversa al grado de preparación y experiencia, promoviendo errores en una disciplina que se creía dominada. Por lo tanto, no solo basta con conocer dichas intervenciones, sino que deben estar normalizadas mediante procedimientos escritos y también deben ensayarse permanentemente mediante simulacros. Pero el conocimiento individual no alcanza, porque la naturaleza del trabajo de emergencia exige la integración de un equipo en el que cada integrante conozca el rol que le toca interpretar. La distribución de roles debe incluir: (a) Selección del líderPara esta tarea el elegido debe contar con un criterio adquirido en la formación teórica y afianzado por la práctica, así como haber desarrollado habilidades para tomar decisiones en forma veloz y acertada a la vez, para planear y ejecutar con eficacia las maniobras de rescate. Cuando el objetivo es la atención de una víctima y está presente un médico en el lugar, este debe asumir el liderazgo obligadamente. Pero si el escenario se complica por la presencia de riesgos para los rescatadores, el liderazgo debe recaer en la persona más capacitada y entrenada en la elección y aplicación de las técnicas de rescate (bomberos), así como en la coordinación del equipo (defensa civil). (b) Transporte del equipamiento Algo tan sencillo como conocer que elementos debe transportar cada integrante del equipo es siempre importante para evitar las pérdidas de tiempo que ponen en riesgo las oportunidades de la víctima. A modo de ejemplo: Es vital eliminar las demoras en acercar el desfibrilador a la víctima de un paro cardio respiratorio por fibrilación ventricular, pues las oportunidades de éxito en la desfibrilación se reducen en un 8 a 10% por cada minuto de tiempo perdido innecesariamente. (c) Maniobras a realizar Por los mismos motivos que los planteados en el punto anterior, hay que evitar demoras innecesarias producidas por la superposición de tareas entre los rescatadores o debidas a una deficiente distribución de las mismas. 4° DISPONER LA MANIOBRA CON EFICACIA Y BAJO CONDICIONES SEGURAS La maniobra es el conjunto de operaciones tácticas que derivan de una estrategia. Consisten en una secuencia ordenada de acciones y desplazamientos que dispone el líder para colocar a la brigada de rescate en una situación ventajosa y de esta forma completar con éxito la intervención. Esta función requiere la conjunción de una adecuada aptitud física y psíquica, además del cumplimiento de un programa de capacitación y entrenamiento continuo en:
Sin dudas, la organización y racionalización de los recursos en las intervenciones conlleva obtener un sistema eficiente de actuación, pero para convertir los planes en hechos es imprescindible la existencia de buenos líderes. @ (*) El Dr. Rubén Piñeiro, es instructor de equipos de emergencias médica, bomberos profesionales y brigadas industriales. Gerente Médico de Recursos y Capacitación S.R.L. Colaboración del Ing. Norberto García, Suboficial de Bomberos de Quilmes, instructor en rescate.![]() Publicación bimestral editada por |
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