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El exceso de tequila le está dando un gran dolor de cabeza a los biólogos que están preocupados por la supervivencia de especies silvestres de agave, una planta nativa de los bosques secos del sur de México. El agave debe tener al menos ocho años antes de que produzca la piña rica en azúcar. Por lo cual, para permitir que el licor continuara sirviéndose, los embotelladores están mezclando destilados de otras especies de agave, incluyendo las variedades silvestres usadas para confeccionar mezcal. Ahora no sólo escasea la A. Tequilana, sino que también los otros agaves silvestres están en peligro. La demanda creciente de mezcal, intensifica aún más la situación del agave silvestre, que en México es conocido como maguey. El sabor rico y ahumado del mezcal se produce al asar las piñas al carbón, en pozos escarbados en el suelo y cubiertos con las fibras de la palma y tierra. Los brasas se obtienen del carbón de árboles locales, usualmente robles, por lo que la producción de mezcal también aumenta la deforestación. La organización mexicana Grupo de Estudios Ambientales, (GEA) está abordando el problema ecológico causado por las industrias del tequila y el mezcal, ya que ambas son vitales para la economía de los pobladores rurales. A través de Senzekan Tinemi, un grupo de productores locales, GEA ayuda a los campesinos rurales del estado de Guerrero a aprender como cosechar de manera sostenible la especie silvestre Agave cupreata, y a plantar más especies de árboles nativos, que eventualmente producirán la leña necesaria para hacer el mezcal. GEA y Sanzekan Tinemi, cuyo significado es "continuamos cosechando juntos" en el idioma Náhuatl, están trabajando con 19 comunidades de indígenas y mestizos, en cuatro municipalidades de Guerrero. La bióloga Catarina Illsley de GEA menciona que la región es una de las más pobres en Guerrero, cuya ciudad más famosa en la costa del Pacífico es la deslumbrante Acapulco. Ella dice que "casi el único recurso que tiene esta gente son los recursos forestales no maderables" del menguante bosque seco de Guerrero. Hace seis años, GEA comenzó a trabajar con Sanzekan Tinemi, para mercadear productos provenientes de palmas, que crecen abundantemente en el área. Las hojas de las palmas se venden a escala nacional e internacional, pero a un precio muy bajo. Los campesinos sólo obtienen u$s 6 al mes de la cosecha, secado y tejido de las hojas de palma. "Actualmente, no hay duda de que el recurso con mayor potencial económico es el maguey", señala Illsley. Los campesinos están ansiosos de que GEA los ayude a diseñar un plan de manejo sostenible para el maguey, porque, como ella dice, "están viendo que la agave silvestre está desapareciendo frente a sus propios ojos. Hay comunidades que han estado produciendo mezcal durante 50 años, y ahora ya no les quedan más plantas". Ella indica que hasta hace unos 15 años, era ilegal producir mezcal artesanal, debido a una ley que ella piensa que tenía más relación con la discriminación contra las comunidades indígenas, cuyas culturas tradicionalmente han estado entretejidas con el destilado de agave por siglos, que con el hecho de proteger a los tequileros. Sin embargo, una vez que la producción se volvió legal, el comercio local y nacional se desarrolló rápidamente. "La gente a formado clubes que tienen contacto con alguien que conoce a otra persona en una comunidad que tiene un buen mezcal. Es casi como un mercado clandestino, pero que crece muy velozmente", dice ella. Con la ayuda de GEA, los mezcaleros de Sanzekan Tinemi han creado siete viveros comunitarios que producen más de un millón de plantas cada año, tanto de maguey, como de árboles nativos para leña. Los 40.000 litros de mezcal que ellos producen anualmente, requieren unas 300 toneladas de leña. Illsley indica que al principio fue difícil convencer a los agricultores que plantaran árboles para la leña, ya que siempre han tenido suficientes árboles. Pero a ella le preocupa que, si la deforestación continúa a la tasa actual, el deterioro de la calidad del agua se convierta en un problema serio. Espera que como parte del programa de investigación y manejo del maguey, se establezcan plantaciones experimentales para madera de leña. Mientras tanto las comunidades han establecido siete áreas protegidas, que van desde 10 ha hasta 100 ha, donde se prohíbe, totalmente, el ganado y la recolección de especies de flora y fauna. Albino Tacotempla Zapoteco, coordinador de Sanzekan Tinemi, dice que el trabajo de GEA es particularmente efectivo debido a que el grupo local colabora estrechamente con los campesinos locales. "Catarina y sus colegas son sensibles a la manera en que estos campesinos hacen las cosas. Hacen un esfuerzo por transmitir los conocimientos académicos que ellos traen, y los colocan en las manos de los productores rurales, de manera que juntos forman un equipo práctico y técnico", comenta él. Otro objetivo del proyecto de GEA es aprender más sobre la ecología del Agave cupreata en la vida silvestre, como por ejemplo cuantas plantas quedan, donde se deben plantar las semillas crecidas en viveros, y bajo que condiciones. Illsley también espera identificar al polinizador de la planta. Mientras que los agricultores mencionan a una polilla o abeja, los biólogos tienen fuertes sospechas de que las plantas son polinizadas por murciélagos (Glossophaginae) de lenguas largas que se alimentan del néctar y que se sabe son los principales polinizadores de otras especies de agave. Debido a que existen numerosas supersticiones y nefastas leyendas locales sobre los murciélagos, ella sabe que si su corazonada es correcta deberá presentar evidencias claras -- y una fotografía irrefutable. Los murciélagos tienen algo más que un problema de imagen. Los murciélagos nectarívoros se encuentran en seria declinación debido a la pérdida de hábitat y a la disminución de sus fuentes de alimentación, y la producción de agave es parcialmente responsable. Para producir tequila, o mezcal, se cortan las piñas antes de que florezcan, lo que priva a los mamíferos de una importante fuente de alimentos. Al establecer reservas forestales donde se permita que las agaves silvestres crezcan y florezcan, las comunidades de Sanzekan Tinemi están ayudando a los murciélagos. El proyecto GEA, que tiene un presupuesto anual de u$s 45.000, está patrocinado por la Comisión Nacional Mexicana para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad y el Programa Nacional de Reforestación. Además Illsley recibió una Beca Kleinhans de investigación, un programa manejado por la Alianza para Bosques, una organización conservacionista que también publica Ambien-Tema. Recientemente los campesinos de Sanzekan Tinemi formaron la Asociación de Magueyeros y Mezcalereos de Chilapa, debido al nombre del pueblito en la cadena central de montañas de Guerrero, donde en sólo una de las laderas de la montaña crece de manera silvestre una especie particular de planta de agave llamada "Papalote de Chilapa". Tacotempla asegura que el mezcal que produce "tiene un sabor muy especial". Los miembros de la asociación cultivan la planta utilizando únicamente abono orgánico y esperan que eventualmente puedan mercadear este mezcal a nivel local e internacional, bajo una etiqueta registrada denominada Mezcal Papalote de Chilapa. @ Contactos en México: Catarina Illsley Grupo de Estudios Ambientales Allende 7 Colonia Santa Ursula Coapa, México, CP 04650, DF. Telefax: 5/617-9027 macarena@laneta.apc.org www.laneta.apc.org/gea Albino Tacotempla Zapoteco Sanzekan Tinemi Tel. 75/171-351 foresanzekan@laneta.apc.org El Programa de Servicios Ambientales de Costa Rica: Pagando por lo que los Bosques Proveen Naturalmente Los Residentes de Hojancha, Costa Rica, se Reunieron hace unos Pocos Años, Alarmados por la Creciente Contaminación en sus Ríos y Arroyos, para Ver que Podían Hacer para que su Pueblo Fuera Mejor Ecológicamente. En Costa Rica se está llevando a cabo un experimento para la conservación de sus bosques que es tan audaz como controversial. Si tiene éxito, podría demostrar ser una opción que funciona a largo plazo en respuesta a la rápida deforestación que afecta a todo el mundo. La iniciativa, llamada Programa de Servicios Ambientales, tiene como fin alentar a los dueños de las tierras, que aún poseen bosque, a que los protejan o los manejen de manera sostenible; y, a que reforesten las zonas a las que ya les quitaron todos sus árboles. Estos servicios son un incentivo económico para aquellos finqueros que cumplen los requisitos y firman el contrato con el Fondo Nacional de Financiamiento Forestal (FONAFIFO) del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE). Según Sonia Lobo, ingeniera forestal del MINAE, los contratos estipulan que:
Actualmente, se han incorporado al programa, casi 260.000 hectáreas; de las cuales un 85% están dedicadas a la protección de bosques, un 9% al manejo de bosques y un 6% a la reforestación. El director de FONAFIFO, Jorge Mario Rodríguez, dice que las cifras pagadas corresponden a los servicios ambientales que brindan - la absorción del carbono, que es un contaminante de la atmósfera; salvaguardar la biodiversidad; la belleza escénica; y arroyos y ríos prístinos, que brindan agua potable o alimentan plantas hidroeléctricas. Los pagos son financiados por medio de un impuesto nacional sobre los combustibles, donaciones internacionales, y el dinero por el cobro de los servicios ambientales brindados por los bosques. Por ejemplo, Rodríguez indica que, en julio del 2000, FONAFIFO firmó un contrato con una empresa nacional de electricidad, que estipula que la empresa pagará anualmente u$s 53 / hectárea a cambio de que el dueño de la finca continúe la protección de los bosques en las cuencas que alimentan de agua a una planta hidroeléctrica. Costa Rica también ha recogido financiamiento adicional por medio de la venta de "certificados de fijación de carbono" al exterior. Los certificados garantizan que Costa Rica protegerá una cantidad determinada de hectáreas con bosque para que éstos absorban carbono. Para ayudar al avance del Programa de Servicios Ambientales, el gobierno de Alemania y el Fondo para el Ambiente Mundial (FMAM), un fondo manejado por el Banco Mundial y las Naciones Unidas, han donado cerca de u$s 17 millones. El Banco Mundial también brindó un préstamo de u$s 33 millones para asegurar que FONAFIFO pueda cumplir con sus contratos con los finqueros. La donación del FMAM, de u$s 8 millones, puede ser usada sólo para contratos con finqueros que quieran proteger sus bosques, explica John Kellenberg, economista del Banco Mundial. Casi un tercio de la donación debe ser usada en contratos en tres áreas de prioridad -Tortuguero, en el noreste; Barbilla, un zona de bosque en la vertiente caribeña; y en la Península de Osa, en el sur. La donación de FMAM también exige que se aumente la cantidad de mujeres, o cooperativas de mujeres, involucradas en el Programa de Servicios Ambientales, así como también el número de comunidades indígenas participantes. Quírico Jiménez, científico del Instituto Tecnológico de Costa Rica, avala de una manera positiva este tipo de iniciativas que protegerán los últimos bosques del país, sin embargo, menciona las principales razones por las que el Programa de Servicios Ambientales es controversial: "Los pagos no llegan a la gente que realmente los merecen: aquellos que si están protegiendo los bosques". Agrega que varios de los contratos han sido otorgados a grandes empresas que están manejando los bosques. Debido a que estos dueños ya están obteniendo ganancias del bosque -porque venden la madera que extraen-, el científico razona que ellos no deben recibir pagos mayores que aquellos que si están protegiendo verdaderamente sus bosques. Además, inscribirse en el Programa de Servicios Ambientales es costoso, porque se deben contratar técnicos forestales para que obtengan y presenten toda la información requerida. Jiménez dice que, "Los pequeños finqueros terminan usando una gran parte del dinero que reciben en pagarle a los técnicos". El cree que para que el programa realmente funcione, los pagos para protección deberían ser mayores. Un finquero con cinco hectáreas de bosque con el sistema actual recibiría alrededor de u$s 1,100 durante cinco años. En un año se muere de hambre". Susana Salas, ambientalista y representante de SelvaTica, una organización que posee casi 780 hectáreas de bosque contiguas a un parque nacional, en la vertiente caribe de Costa Rica, dice que SelvaTica firmó un contrato con la Fundación para la Protección de la Cordillera Volcánica Central para que ellos efectuaran todos los estudios y trámites para obtener el pago de servicios ambientales. Salas dice que el dinero que recibe SelvaTica es suficiente para que ellos puedan cubrir los costos de guardar el bosque. Reconoce que los dueños estadounidenses de SelvaTica no dependen de esta finca para obtener sus ingresos; pero cree que el compromiso de ellos para proteger el bosque, los hace merecedores del pago. La clave del éxito del Programa de Servicios Ambientales depende de los compromisos de gente como los dueños de SelvaTica. Siempre existe la posibilidad de que los dueños de las tierras renieguen de sus obligaciones, o que después de los cinco años de pagos por protección decidan cortar los bosques. Rodríguez, director de FONAFIFO, indica que la ley forestal del país lo prohíbe, pero Jiménez responde que la ley está llena de portillos, además de que, en el país, todavía existe la tala ilegal. Pero Guido Chávez, del MINAE, cree que existen mecanismos disponibles para asegurar el cumplimiento, como visitas de seguimiento a las tierras inscritas en el Programa de Servicios Ambientales, inspecciones anuales, visitas sorpresa a las operaciones forestales, tales como aserraderos, y controles en carreteras para detener la tala ilegal, y verificar los permisos. Dice que también es importante la vigilancia de los ciudadanos privados, que deben presentar denuncias oficiales y estas denuncias deben recibir la respuesta judicial apropiada. A pesar de los riesgos, Kellenberg, del Banco Mundial, cree que vale la pena darle una oportunidad al programa para que crezca. Agrega que "Costa Rica ha hecho un trabajo admirable, el país tiene un programa de conservación de bosques que no tiene paralelos y que está adelantado 15 años con respecto a su época". Otros países ya comienzan a organizarse para lograr un Programa de Servicios Ambientales. Un ejemplo es el caso de Guatemala que según Oscar Coto, de la Fundación Solar, "actualmente se está formando la capacidad local para establecer programas de este tipo". El grupo ha estado trabajando durante el último año en evaluar el valor monetario de los servicios prestados por los bosques que rodean la cuenca sur del Lago Atitlán, con una donación del Programa Ambiental Regional para Centroamérica/ Sistema de Áreas Protegidas, que tiene financiamiento de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los EE.UU., y por la agencia Hivos, de Holanda. El lago es un atractivo turístico que, según Coto, genera millones de dólares anuales gracias a los visitantes, y varios cientos de miles por la pesca en el lago. Pero nadie le ha dado un valor al bosque de Atitlán - que permite que el lago no se llene de sedimentos, además brinda agua potable, absorbe carbono, protege la biodiversidad y brinda belleza escénica. Coto dice que la Fundación Solar ha trabajado junto con grupos locales del Lago Atitlán, quienes, en su mayoría, apoyan la idea de recibir pagos por conservar el bosque, aunque a otros les preocupa que sus actividades se vean restringidas. Cree que para que el Programa de Servicios Ambientales funcione en esta zona, el gobierno "debe llevar un agenda bastante clara y precisa, sobre los beneficios de la participación en un programa de este tipo". Kellenberg dice que por ahora "todos los ojos están centrados en Costa Rica, porque el éxito que tenga el programa, tiene implicaciones importantes para la conservación de los bosques en otros países". Concluye que si el Programa de Servicios Ambientales no funciona en Costa Rica, será difícil que se consiga financiamiento internacional para programas similares en cualquier otro sitio. @ Contactos: Jorge Mario Rodríguez FONAFIFO Apdo 594-2120, San José, Costa Rica Teléfono: 506/257-8475 Fax: 506/257-9695 maraya@racsa.co.cr |
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