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   Edición 82 / Enero - Febrero del 2002

Información General


Áreas Protegidas:

El Turismo Sustentable Como
Protección y Conservación del Ambiente
y de los Recursos Naturales


Por Fundación Turismo Para Todos (*)
mtisnes@turismoaccesible.com.ar

Argentina

Introducción

Recordemos, que estos casi contemporáneos temas, tienen en común su juventud y como tales ciertas turbulencias, vitalidad, audacia y ambigüedad en sus significados. En ocasiones parecieron antagónicas. El turismo semejaba una frívola actividad humana que lanzaba muchedumbres sobre la naturaleza indefensa.


Esa era la lectura hasta mediados del siglo XX de los conservacionistas ortodoxos que se olvidaban que la "capacidad de carga "de un atractivo natural esta más relacionada con la cultura del visitante que a otros factores que con facilismo se le endilgaron en muchas oportunidades, a la actividad turística, como principal portador de las contrariedades.

Argentina al poner en marcha en 1934 un Sistema Nacional de Parques Nacionales y Áreas Equivalentes al igual que gran parte de los países del mundo visualizó en el TURISMO SUSTENTABLE una forma alternativa para producir el desarrollo y ciertas condiciones de colonización estratégica.

Uno de los padres de los Parques Nacionales de los EE.UU., John Miur, creador del "Sierra Club" del mismo país, en su trascendente libro: Our National Parks, (1870) alentaba el turismo a dichas Áreas Protegidas. Miur como ermitaño que era, odiaba a los turistas, pero explicaba que pese a su contrariedad por los visitantes, consideraba al turismo como el mal menor, ya que sino reservábamos ciertas áreas privilegiadas para el hombre en su tiempo libre, aparecerían las poco manejables instancias de la minería, la agricultura o ganadería intensiva y hasta la especulación inmobiliaria, con sus búsquedas de corto plazo.

De allí que Miur, sugería ya en el siglo XIX la alianza de los amantes de la naturaleza, con los impulsores de un turismo responsable.

El crecimiento del sector turístico a los actuales niveles y la evolución cultural del hombre por el respeto por el AMBIENTE, dio aparición en las últimas décadas a un segmento de gran AUGE en la demanda turista, el del ECOTURISMO.

Una nueva página, o era, comienza para la conservación y el turismo, en 1972 (Estocolmo). Dicha Conferencia convocada por las Naciones Unidas, con el aval de 115 países firman una proclama, que pasó ha ser un compromiso histórico, también en la búsqueda de lo sustentable; tomamos de ese histórico documento algunos párrafos: La protección y mejora del ambiente es un tema de gran importancia que afecta al bienestar de las personas y el desarrollo económico en todo el mundo. El turismo es un medio que hace posible como pocos cumplir con estas premisas.

La Conferencia sobre Ambiente y Desarrollo, recordada como CUMBRE DE RÍO, en 1992, mencionó al turismo en mucho de sus Capítulos de la Agenda 21. También figura en la estrategia para EL FUTURO DE LA VIDA, de la UICN (1991). Otras discusiones por la consecuencia económica y sustentable del turismo giran alrededor de la DISTRIBUCIÓN EQUITATIVA DE LA RIQUEZA, generada por el turismo, ya que la participación de las comunidades locales, da el adecuado equilibrio de mantener sostenible, la "materia prima", los ambientes tienen en el lugareño beneficiario y conciente, su mejor GUARDAPARQUE o CUSTODIO.


La Búsqueda de una Adecuada Perdurabilidad de los Recursos Naturales

Desde la antigüedad se observa la preocupación HUMANA, por la protección del suelo, la conservación de los bosques, de la fauna emblemática, de ríos, de ciertas partes del mar, etc., pero, con un enfoque desintegrado de la realidad, sin atender a la indivisibilidad de la naturaleza, DEL TODO AMBIENTAL.

Era un mundo despreocupado del futuro de un medio natural que semejaba, infinito. Las Creencias empíricas de los siglos anteriores fundamentaron el inicio de la revolución industrial y el comienzo de la revolución de la biomasa humana (la acelerada multiplicación de los seres humanos).

Cuando el incremento poblacional y las demandas crecientes de recursos naturaleza comenzaron a expresarse como una modificación evidente del entorno, se escucharon entonces las primeras voces de alarma. Empezaron a desaparecer ámbitos naturales importantes, PARTES IMPORTANTES.

El verbo utilizado era: CONSERVAR, tenía como característica CONSERVAR LAS PARTES. Estábamos en el mundo de las "partes": Comenzando por las relevantes en el territorio, de naturaleza notable. Por esa variable se hacia sustentable un "sistema natural de particulares características".

No se trataba de considerar medios urbanos ni medios rurales, sólo se comenzó a dar valor absoluto a la conservación de espacios geográficos representativos, que ayudaran a recomponer los vacíos no protegidos. En la naturaleza se salvaban los valores más notables a través de los Parques Nacionales o Reservas Equivalentes, un avance revolucionario para la época. Esto ocurre en la segunda parte del siglo XIX (Yellowstone 1872 - EE.UU.) (ubiquémonos aquí en las premisas de John Miur y sus reflexiones).

La respuesta fue la apropiada a la concepción del mundo del siglo XIX. Salvemos las partes valiosas, inspirados en la idea del progreso, sin límite.

El tiempo libre del hombre comenzó a ser una conquista social, ineludible (Su Santidad Juan Pablo II, consideró al turismo, la "conquista social del siglo XX"), de allí que, que particularmente, a partir de 1934 (comienza en Francia a efectivizarse la conquista de las "vacaciones pagas" avance social que se universaliza rápidamente) millones de seres humanos comenzaron a recrearse junto a la naturaleza, cerca del lugar de residencia, como lejos de ella en el efecto económico-social, reconocido como turismo. En 1950 la interpretación del medio por partes comenzaba a resquebrajarse. Su aporte no resolvía los problemas crecientes de una población con mayores demandas.

Esta posición de considerar la realidad por partes, cede a la integración del ambiente como un sistema, esta teoría es representativa del último tercio del siglo XX.


Se Sintetiza

La realidad, la podemos identificar, como un SISTEMA, esto es un conjunto de partes interrelacionadas que operan sus relaciones en el tiempo. Lo que nos hace afirmar que la MISMA puede ser conocida, pero no manipulada (menos conservada, por partes).

CONSOLIDACIÓN DEL CUIDADO DE LAS PARTES, hacia el todo. Comienzan a comprometerse, los países de mundo a través de PACTOS Y CONVENCIONES durante los últimos cien años. En lo relacionado a las Américas un hecho fundador, es cuando, los EE.UU., en 1939 ante la Globalización de la Guerra Europea que había comenzado en 1936, previendo el peligro que acechaban a los recursos naturales protegidos en los parques nacionales y reservas equivalentes de la totalidad de América, promueve y convoca a Washington a los países de nuestro macro continente y el 12 de octubre de 1940 se firma el pacto, por el que la mayor parte de los países de las Américas nos comprometemos a respetar y salvaguardar los espacios naturales protegidos, que teníamos o incorporemos dentro de cada país (con estatus constitucional nacional).

En Argentina las primeras reservas fáusticas marinas se crean a mediados de la década de los años 60 (las reservas de Península Valdés en la provincia del Chubut). Fueron pioneras para el mundo, se comenzó a cuidar allí también partes, para llegar en 1983 en el caso Península Valdés a la conformación de un "Área Integral Provincial Protegida, al cuidado del todo del Sistema Natural-Turístico, inseparable." A diferencia de los tradicionales Parques Nacionales su enfoque era con precisión, eco turístico, involucrando lo conservacionista hacia lo principal de un turismo responsable.

El cuidado del todo, no se planteó dentro de la variable de los Parques Nacionales, sino por el contrario, Chubut avanzó por el viejo sistema de protección de las partes, pero previendo en todos los casos concluir las estrategias, donde el sector turístico, encontraba las financiaciones, logrando constituir sistemas de protección integrada del todo (con el Estado y los Privados, conciliando el uso racional perdurable)

El desarrollo del conocimiento humano y su aplicación, la tecnología puesta a crear bienes y servicios produjo la primera consecuencia, cultural, se multiplicó la sustentabilidad del mundo. No sólo se incrementó la sustentabilidad del medio natural sino que le proporcionó un nuevo crecimiento de bienes para el consumo y disfrute.

Fue allí donde se quebró el antiguo orden que establecía esta ecuación: Igual población + Igual tecnología = Equilibrio (en lo cultural y no en lo natural) (La población satisface sus necesidades a través de la tecnología disponible. No existe excedente y por lo tanto hay equilibrio entre lo natural y la cultura)

Aparecieron las fisuras: El consumo de energía crecía en forma exponencial y la perturbación del medio, también. La contaminación de las aguas, el cambio del clima, producto de la tala discriminada, de los bosques. La lejana desembocadura de las cloacas ya no era tan lejana, la ciudad la alcanzaba y la sobrepasaba. La sociedad festejaba disociadamente los ingenios de una economía que sólo es capaz de funcionar con un alto consumo energético y, las acciones para salvar una especie en extinción o proteger un parque nacional, se hace fuera de la realidad del ambiente.


El Mundo por Partes
El Hombre por Partes


El cambio avanza y trae la moda de la ecología. En turismo, en el nuevo segmento, del ecoturismo. Todo es ahora ecológico. Los automóviles son ecológicos porque alguna parte de los mismos son biodegradables, los restaurantes, con comida de base orgánica son ecológicos, etc., etc.

Imaginemos la ecología como un problema, estructural o coyuntural, pero que origina los otros, a los cuales hay que corregir.

Imaginemos la ecología como un problema de pingüinos empetrolados, especies en extinción, deforestaciones tropicales, etc.

Y estos ejemplos son expresiones casi superficiales (aunque importantes en sí mismas) de un problema de base. El conocimiento humano ha incrementado la sustentabilidad del mundo, más allá de su capacidad.

La ecología es un resultado de una perspectiva sistemática de la realidad, interpretado (intentando) el violento crecimiento de la biomasa humana y su demanda de energía (casi el oxígeno de la eutroficación).

Es un problema de estructura no de coyuntura, en que el turismo sustentable, hace su moderno aporte. Es un problema del todo, no de las partes.

Se trata de un innovador desafío, adaptado a una realidad diferente. se trata de seguir sumando partes, a los todos que en homogeneidades geográficas, marca la naturaleza, para cuidar con distintas responsabilidades el todo territorial de cada nación, no solo lo que le interese y pueda un grupo o gobierno de circunstancia. En ultima instancia, es el planeta el que esta en peligro, no la parte grande o chica cercana a nosotros.


Reflexiones Sobre la Globalización y el Turismo

La transformación del mundo, hoy, en que todos vivimos o sufrimos con, la globalización, muchos saben que se debe esencialmente al desarrollo explosivo de las comunicaciones y el transporte, que efectivamente cambió el perfil de la interacción de los seres vivos y sus creaciones en nuestro planeta.

En países como Argentina, que por su ubicación geográfica y cultural, nos demoramos en seguir, tendencias e indicadores hacia dicha evolución, el shock del cambio, ha sido mucho más violento, por la pérdida de competitividad, en sus sectores productivos tradicionales, (Agricultura, Ganadería, y la producción protegida).

Al no habernos ocupado de sectores como el turístico, donde "somos competitivos, por naturaleza" (realidad que está por encima de lo que parece un eslogan de venta, es una indiscutida verdad). Como nos iba, bien a través del turismo interno, o por la llegada de un tráfico dulce en irracionales devaluaciones, no nos ocupamos de instalar, la exportación, -no tradicional- lo realmente competitivo de la oferta turística, fuera de frontera.

Hoy, ante la necesidad, reaccionamos tarde, ya que el turismo es como la forestación, lleva sus tiempos para, su producir. Exige generar mayor conocimiento (ejemplo: En Brasil) despertar -un deseo-, de consumo o disfrute, lograr ante un mercado cercano, con diferente propuesta y de fácil integración, una demanda sostenida en itinerarios-productivos, competitivos, para el mundo. Nos sobran clientes calificados, ante la creciente riqueza y la facilidad del transporte de países del resto del planeta.

Pero, la reacción de la gestión Mayorga, de la década pasada, ante la realidad que se nos avecinaba y la vigorizada por Hernán Lombardi, con encomiable esfuerzo, estrategia y acierto, no pueden recomponer, una ausencia de casi el siglo (o siempre) de una Argentina, que hacia el exterior significaba cereales y ganadería, con pocos que erráticamente, llevaron otro mensaje, en una tradición cómoda, de que "nos venían a comprar", no que estratégicamente con profesionalidad, saliéramos a vender.

Volviendo al turismo se da el caso de Chile, que con un 20% de la región Patagónica, se los vincula más a ellos en ese gran mundo de los destinos y viajes que a nosotros, que desde Magallanes (1520), somos la Patagonia con sus misterios y deslumbrantes atractivos (Glaciares, Canales Fueguinos, Patagonia de los Lagos, de las Mesetas, de las estepas, Península Valdés, etc.)

Los empleados desocupados, los industriales sin nichos de mercado, los comerciantes sin colocar sus productos, reciben una sola explicación: Todo es por la globalización, en vez de explicar la despiadada hipercompetitividad que campea en este siglo XXI, y que no tomamos el recaudo de "diversificar".

El turismo, no es "el maná", ni la "panacea", que cubrirá las falencias, pero, eso sí, es un sector que además de poder aportar divisas con muchos ceros, es capaz, de imponer una nueva imagen con diversidad de productos, tradicionales y no tradicionales que en arrastre -trasversal-, se ayudará a vender.


El Fin de un Mito

Lo que sí debemos aceptar es que hoy cruzar las fronteras resulta de un menor costo y un mayor beneficio que en los siglos pasados. Pero siempre habrá nuevas fronteras para cruzar.

Frente a la inexistencia de la tan mentada globalización, podemos acordar que existe hipercompetitividad, alto dinamismo en los mercados y una red de comunicaciones nunca antes imaginada. Ésa es la realidad que debemos enfrentar, ya que el siglo XX ha sido una verdadera fusión entre creatividad y realismo tecnológico. Hoy eso nos permite entender a las organizaciones sociales y económicas como entes vivos y evolutivos a los que, para que puedan enfrentar con éxito lo inesperado, es más positivo darles respuestas que seguir estático, ante los "mitos".


Nuevas Técnicas y Previsiones para el Marketing Turístico de Futuro

Es innegable que las técnicas de marketing han olvidado profundizar la satisfacción del turista, inclusive por la vía de captar los sentidos.

Para Voltaire (1694-1778-), desde su mundaneidad y sofisticación, los sentidos son las puertas del entendimiento y del placer. En su diccionario filosófico exclama: Nos asombra el pensamiento, pero el sentimiento es igual de maravilloso. Un poder divino estalla tanto en la sensación del último de los insectos como en el cerebro de Newton. Voltaire se extasía con el poder de los sentidos, pero prefiere: La música de Rameau al canto del Jilguero. Habla de educarlos para fluir, gozar, comprender.

Ernesto Sábato (nuestro nonagenario escritor y filósofo) sostiene que al ser humano se les están cerrando los sentidos. No ve, más que lo que tiene, no oímos lo que no llega a nosotros cargado de decibeles, ni olemos el ambiente perfumado. El hombre se está acostumbrando a aceptar pasivamente una constante intromisión sensorial.

Pero hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, rescatando y llamando nuevamente a valorar y disfrutar los colores, sonidos, perfumes. El hombre, ante esta recuperación, redobla su apuesta para darle nueva vida a estos placeres. Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) afirma que nuestros primeros maestros de filosofía son nuestros pies, nuestras manos, nuestros ojos. Sustituir todo esto por libros no es enseñarnos a razonar, es enseñarnos a creer mucho y nunca sabremos cosa alguna.

Desconfía de la civilización de la cultura. Los sentidos son para ella el medio para integrarse en la naturaleza, para estar en comunión con ella. Para Rousseau, la educación de los sentidos es una parte de su programa higienista. Como escribe en su Emilio, hay que educarlos para vigorizarlos y fortalecer al mismo tiempo el cuerpo: ¿Tenemos solamente brazos y piernas? ¿Luego tenemos también ojos y oídos? ¿Es que son superfluos estos órganos? No ejercitaré por tanto sólo la fuerza, ejercitaré todos los sentidos que la dirigen.

Hoy se habla mucho de los sentidos, de lo sensual, del disfrute del cuerpo. Pero la verdad es que casi todos tenemos los sentidos abotargados por el exceso, o dormidos por la uniformidad.

Nuestro mundo ha podido ganar en confort y bienestar respecto al tiempo de Rousseau y Voltaire, pero ha perdido mucho en sutilezas. Las manzanas no las apreciamos con su perfume en las ramas de los árboles. Las puestas de sol se pierden tras el hormigón. El rumor de los árboles es acallado por el tráfico. La velocidad de los traslados no nos permiten apreciar ni entender, en la Patagonia, sus coloridos atardeceres. Pero son sensaciones que están ahí, esperándonos. Sólo tenemos que predisponernos a ellas y buscarlas en lo que nos rodea, o salir a su encuentro.

En el deleite de un aceite perfumado, en el rojo encendido de una rosa silvestre al borde de un camino o en la voz armoniosa de una madre cantando a un niño. Sólo requieren tener los sentidos despiertos, como nos propone el doctor Daniel Bonet en su artículo: Vivir los sentidos y dejarse llevar por ellos. Despertarlos para comprender mejor lo que nos rodea y disfrutar con las sofisticaciones del espíritu, como dice Voltaire, y despertarlos para sentir nuestro cuerpo fortalecido, como aconseja Rousseau.

En la actividad turística podemos predisponer favorablemente a nuestros huéspedes a través de las sensaciones agradables, que producirán un efecto positivo en la mente del cliente, potenciando el confort de nuestras instalaciones y la calidad del servicio prestado. También los seres humanos transmitimos sensaciones y aromas -como todo ser vivo-. Es necesario cuidar que nuestras propias apariencias sean agradables para nuestro interlocutor, para que nuestra presencia sea positivamente recibida y los espacios y tiempos satisfactoriamente compartidos.

En este aspecto, la tecnología ha avanzado mucho y deberíamos aprovecharla en beneficio de nuestras ofertas turísticas.

La marca, debe tener un color, un anagrama... ¿Por qué no dotarla de un aroma característico e identificable? La marca Patagonia, tiene mucho contexto, contenidos, que habrá que encontrar, como los podemos expresar en el futuro, a la luz de las modernas búsquedas. Parece atrevido, pero no lo es tanto.

A través de los olores identificamos sitios y lugares. Por el aroma a chocolate uno se ubica complementariamente en Bariloche; a Puerto Madryn lo ratifica por el aroma yodado de su mar; a Iguazú en la humedad arrolladora de sus grandes torrentes de agua, etc.

Que el aroma y el diseño de la marca sean los que se relacionan con la calidez, orden e higiene, transmitiendo seguridad, calidad y garantía. Es notable como, a través de la apariencia, se habla de los atributos que deben diferenciar y adornar a un producto turístico con nuevas sensaciones, hasta sensoriales.

En los hoteles y restaurantes podemos comprobar con frecuencia cómo los platos son preparados y decorados para la vista, condimentados para el gusto, la mantelería y la cristalería para el tacto, e incluso la disposición y acondicionamiento de la sala complementa el sonido. Los nuevos especialistas, tendrán en cuenta en todos los aspectos como llegar en forma positiva a todos los sentidos.

Estas situaciones deben reforzar auténticas variables y propuestas de marketing estratégico, que crecerán en la competitividad creciente de este tercer milenio. @


(*) Fundación Turismo para Todos. Sede operativa: Julián Aguirre 1995 (1686) Hurlingham, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Telefax: (54 11) 4662-7456.


 

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